martes, diciembre 14, 2021

Caminos y espinas

 


Entre los oyentes, hay una dama especialmente perspicaz, a qué negarlo.

Me desafió a recordar un caso similar al de Shane McGowan, que mentaba nomás ayer.

No fue un día pacífico, pero mientras pasaba mojones y kilómetros en los caminos desde el alba, me vino a la mente algo que ya habíamos oído por aquí. Y parece que acerté.

The Briar and the Rose, es una canción de principios de los '90 que compuso y publicó Tom Waits. Aire inspirado en la música tradicional hiberno-escocesa (otra vez) y una balada de asunto onírico inspirada en un antiguo y algo oscuro cuento alemán, que apenas si el autor refiere en una frase de la canción. El caso, en el sueño, es el entrevero de un brezo o planta espinosa y una rosa, como metáfora de un amor tan hondo como fatal que, finalmente, y creciendo con el tiempo y las lágrimas, se vuelve tan acerbo como frondoso y enredado.

Esta vez, aunque el caso aplica al desafío de nuestra amable dama, prefiero que se oiga primero una versión que me gusta mucho, ciertamente más que la de Tom Waits, que va después. De modo que, antes, la espléndida Niamh Parsons.

Y sí, en parte tiene razón, mi estimadísima. Aunque no tanto, me perdone. 

McGowan estaba (esa vez, en un pub, esa noche y otras tal vez) sumido en lúpulo, pero tiene buena voz. Waits desgarra. Siempre.

En fin, bonne nuit.







lunes, diciembre 13, 2021

Partida y caminos

 


Dos canciones que siempre me gustaron. Cada una con su historia.

La primera, Raglan Road, es una historia de amor frustrado, en Dublín. 

El poema original (On Raglan Road) lo compuso Patrick Kavanagh a mediados de la década de 1940, nel mezzo del camin della sua vita, dijera Dante. Se mudó y por la calle de su nueva casa (Raglan Road, precisamente) veía pasar a una jovencita universitaria (iba y venía de la universidad). Hilda Moriarty, que tenía la mitad de sus años, fue su musa desde entonces. Pero ella no quiso llegar a más que agradables conversaciones: él era un cuarentón, ella una veinteañera, así que: ni modo.

El poema (que se hizo canción más tarde con la melodía de otra canción tradicional irlandesa), fue el primero de varios destinados a Hilda, por el enamorado Patrick.

La otra canción proviene de un poema antiguo, de origen escocés en realidad, aunque como canción es muy popular también en Irlanda. The parting glass tiene varios padres, aunque ninguno cierto. Lo que sí parece claro es que los versos provienen del siglo XVII y que vuelven a aparecer y completarse en el XVIII. Otra vez, la melodía que se ayuntó a los versos es tradicional y aparece en varias canciones desde el siglo XVIII.

Traducir el título de estos versos como "La del estribo", no estaría mal. Porque es ése el sentido, la intención de la letra: darle una última copa al que parte, una para el camino, costumbre de muchos pueblos en todo tiempo.

Dejo aquí abajo tres asuntos.

El primero, porque me pareció simpático e ilustrativo, es la explicación breve del origen de On Raglan Road y el bonus track de la canción entonada por el autor de los versos, Patrick Kavanagh.

En cuanto a las dos canciones (que ya anduvieron por Il Mare tiempo ha), las dejo en dos versiones sumamente tensas y tal vez las más ásperas que conozco de ambas. No son las interpretaciones canónicas, en modo alguno, pero a la pesca de ésas irá el oyente atento de estas páginas, si es que tiene interés.

Raglan Road la canta aquí Van Morrison. The Parting Glass la canta Shane McCowan.

Morrison, a su modo, actúa tan melancólica y trágicamente la letra que le hace un favor al sentimiento de Kavanagh. A mi oído, se entiende.

Y McCowan... Pues, qué decir: McCowan está totalmente borracho. Y no sé si La del estribo no debería sonar mejor así...








domingo, diciembre 05, 2021

Tradició i putejades


Ahora que dizque se va, veamos cómo vino.


Los primeros trabajos "largos" fueron en catalán, hacia fines de la década del '60.

Pasó que, cuando había publicado el primero, aceptó cantar –en castellano, se entiende– representando a España en un festival internacional europeo. Y sus paisanos, entre abucheos y puteadas, empezaron a hablar mal de él. Entonces renunció a la representación. Y entonces sus "otros" paisanos lo putearon y abuchearon también. En fin, que arrancó mal: quedando mal con todos, aunque siguió cantando en castellano tanto como en catalán. 

Con el tiempo eso pasó y, en cierto sentido, se olvidó. Y hoy es Joan Manuel Serrat, a secas. Canta en el idioma o dialecto que se le da la gana, aunque –dice él– ya no cantará más en público. Qué se yo.

En medio de aquellos primeros líos, y como prueba de "pureza de sangre", se le ocurrió publicar en 1968 un disco con canciones tradicionales catalanas, arregladas para la ocasión, mayormente bien, a mi gusto.

Y aquí lo dejo.

¿Que usted no entiende catalán? Pues, qué decirle. No hace falta. Las canciones se pueden gustar igual. Y, además, no es tan difícil el catalán. Sobre todo, si usted sabe castellano (y un poco del francés antiguo de la Marca...)






viernes, octubre 01, 2021

Mônica

 


Tiene un mérito, a mi sabor.

De la música del Brasil voy y vengo. Días y cosas y gentes que sí. Y a veces que no. ¿Para qué decir una cosa por otra?

Pero Mônica Salmaso hizo que vinieran juntas y bien hechas las cosas que tenía dispersas de la variopinta música de aquellas tierras.

Quedan aquí dos muestras, que son las que mejor dicen lo que digo.

Obrigado, Mônica.




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Puede vérsela cantar, también. Algo agrega. Todo el hombre habla cuando habla. Y todo el hombre canta, cuando canta.

En este enlace, presenta ao vivo Alma lírica brasileira.




sábado, junio 26, 2021

Vater unser



Con el invierno, de las manos de Camille Thomas, llegó la versión para cello y piano de Vater unser, de Arvo Pärt, asunto que ya había grabado el año pasado en este volumen que va primero.

La que llegó es la que me gusta. Porque me gusta verla tocar. La interpretación es completa si se la ve haciendo la música.



Y, claro. La interpretación original, con Arvo Pärt al piano.



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La letra, es obvio, es el Padre nuestro.

Vater unser im Himmel,
geheiligt werde Dein Name.
Dein Reich komme.
Dein Wille geschehe, wie im Himmel so auf Erden.
Unser tägliches Brot gib uns heute.
Und vergib uns unsere Schuld,
wie auch wir vergeben unseren Schuldigern.
 Und führe uns nicht in Versuchung,
sondern erlöse uns von dem Bösen.



martes, junio 22, 2021

Nostalgia dulce

 


Es difícil recorrer el tiempo ido.

Pero debe ser mucho más difícil si se va contando el pasado en caramelos perdidos, que ya no están.

Renaud Séchan lo hizo, en 1985. Y bien. Creativo.

¿Quién es? Un letrista, cantante y actor nacido hace 69 años en París. Renaud a secas, en Francia.

Hombre de izquierdas y militante (pese a este memento no muy progresista...), dedicó esta canción a su hija Lolita, según dicen, nostalgioso de su infancia. Infancia feliz y dulce. De caramelos.


Mistral gagnant

À m'asseoir sur un banc cinq minutes avec toi
Et regarder les gens tant qu'y en a
Te parler du bon temps qui est mort ou qui reviendra
En serrant dans ma main tes petits doigts
Puis donner à bouffer à des pigeons idiots
Leur filer des coups de pied pour de faux
Et entendre ton rire qui lézarde les murs
Qui sait surtout guérir mes blessures
Te raconter un peu comment j'étais minot
Les bombecs fabuleux qu'on piquait chez le marchand
Car-en-sac et Mintho, caramels à un franc
Et les Mistral gagnants

À marcher sous la pluie cinq minutes avec toi
Et regarder la vie tant qu'y en a
Te raconter la terre en te bouffant des yeux
Te parler de ta mère un petit peu
Et sauter dans les flaques pour la faire râler
Bousiller nos godasses et se marrer
Et entendre ton rire comme on entend la mer
S'arrêter, repartir en arrière
Te raconter surtout les carambars d'antan et les coco boers
Et les vrais roudoudous qui nous coupaient les lèvres
Et nous niquaient les dents
Et les Mistral gagnants

À m'asseoir sur un banc cinq minutes avec toi
Regarder le soleil qui s'en va
Te parler du bon temps qui est mort et je m'en fous
Te dire que les méchants c'est pas nous
Que si moi je suis barge ce n'est que de tes yeux
Car ils ont l'avantage d'être deux
Et entendre ton rire s'envoler aussi haut
Que s'envolent les cris des oiseaux
Te raconter enfin qu'il faut aimer la vie et l'aimer même si
Le temps est assassin et emporte avec lui
Les rires des enfants et les Mistral gagnants
Et les Mistral gagnants


Un oyente (lo verán si lo ven) contó algunos detalles:

Pour ceux qui se demandent ce que signifie le nom "Mistral Gagnant", voici une petite explication:
Mistral Gagnant" était le nom  d'une poudre vendue dans un sachet hermétique dans lequel on pouvait verser de l'eau, et cela faisait un soda orange ou citron. Et il s'appelait "Gagnant", parce qu'en retournant le sachet, on pouvait lire dans certains cas la mention "Gagnant", ce qui permettait d'en avoir un gratuit en rapportant le papier au marchand.

Renaud, trente ans plus tard, promène sa fillette de 3 ou 4 ans, et repense du coup à son enfance, alors il veut lui faire découvrir les bonbons qu'il aimait étant enfant: Les caramels à un franc (ancien franc des années 50), les Coco Boher, vendus dans une petite poche métallique avec laquelle on se coupait la langue les jours de maladresse, et les Mistral Gagnant:  En promenant sa fille, Renaud se rend compte que tous ces bonbons ont disparu: Il voudrait les lui faire découvrir, on devine qu'il a cherché dans les magasins, mais les commerçants lui expliquent ce "ça ne se fait plus"... D'où la fin: "Le temps est assassin et emporte avec lui les rires des enfants... et les Mistral Gagnant". 

Renaud, désabusé, a perdu son rire d'enfant, et il ne retrouvera plus les saveurs de son enfance, mais il veut malgré tout continuer à aimer la vie. C'est une histoire très simple, mais sublime, parfaitement racontée, sur une musique magique qui exhale toute la pureté de l'enfance. S'il n'y avait qu'un disque de chansons pour le monde entier, "Mistral Gagnant" y aurait sûrement sa place.


Nota: No lo dice el oyente allí, pero además de los Mistral, los Coco Boher (de coco), y los Caramels, eran caramelos de aquellos años '50, los Car-en-sac, los Minto (de menta, claro), los Carambar (una barrita de sabores varios) y los Roudoudous, que también nombra Renaud en la canción.





jueves, junio 17, 2021

Glamour


Que sea de Buenos Aires podría ser un motivo, aunque a fines de los '90, a los 20 años, se haya ido a Europa a estudiar las cosas de las cuerdas y ya para quedarse.

Que sea tal vez la más experta en laúd y otras cuerdas pulsadas en este tiempo nuestro, en este mundo de estos días, podría ser otro motivo.

Que no tenga casi marketing y con todo y eso sea una autoridad reconocida asaz, también podría ser.

Pero.

La miro pulsar a Bach.

Y la miro y la miro, mientras oigo, para ver qué le veo.

Y es eso.

Todo el glamour viene de la música.

Porque la música no necesita glamour.

A Bach –y al laúd– le basta con Evangelina Mascardi.





sábado, junio 12, 2021

33 años, 5 minutos

 


Es franco-belga. Se llama Camille Thomas.

Es, dicen, la estrella que mejor brilla en el cielo del cello, en estos tiempos no tan claros.

Tiene 33 años que cumplió el 29 de mayo.

En no más de 5 minutos puede hacer belleza. Todas las veces que quiera.

Por el momento, para un servidor es más que suficiente.








miércoles, mayo 19, 2021

Le tasche piene di sassi




Digan lo que quieran.

Hay cosas que solamente se pueden decir –decirlas bien...– si se dicen en italiano.







miércoles, febrero 10, 2021

Tu amor es el canto mío

 


Se llama Liuba María Hevia.

Es cubana. Y militante, claro..., de la trova cubana, por trova y por cubana, claro.

Vengo oyéndola hace un tiempo a esta muchacha de raíces asturianas (transparentes por su apellido), a quien le pusieron un nombre ruso por razones... militantes, claro.

Pero la canción es la canción. Los versos son de una grabación de 1988. Hay versiones donde cantan juntos con Pedro Guerra, talentoso canario. Me quedo con ésta.




lunes, febrero 08, 2021

Tú, verde


Dos.


Verde.

Como los ojos verdes, como el trigo verde.










domingo, enero 31, 2021

Chorinhos



Es una de las músicas del Brasil que más me gusta. No le crean mucho al nombre –choro– porque de habitual no llora y es más bien festivo, aunque con una suave melancolía, que está en Portugal y heredó Brasil. Es música popular bastante vieja, del siglo XIX, a fines. Y tiene muy buenos compositores e intérpretes.

En esta entrada se ve y oye a Epoca de ouro, un ensemble de muchos años especialista en estas cosas, que repasa algo de la historia del género. Los instrumentos son los canónicos: guitarra, guitarra de 7 cuerdas, mandolina, cavaquinho, flautas y un pandero.





miércoles, enero 13, 2021

No soy yo, sos vos /2




La entrada anterior con este nombre está en ens, porque allí tenía que estar. 

Y esta otra está aquí por lo mismo.

En 1952, Celina González compuso Yo soy el punto cubano, un son guajiro (como le dicen...) que se hizo harto famoso. Ella había formado dúo con el amor de su vida, Reutilio Domínguez, que hacía la discreta segunda voz. Celina tenía predilección por los ritmos de la música campesina de su tierra, Cuba, y cierto espíritu religioso que la volcaba a alguna devoción por los ritos afrocubanos.

Celina y Reutilio se volvieron famosos. El dúo terminó cuando se separaron a mediados de los '60 y ella siguió cantando sola. Con los años, revivió las épocas de éxitos cantando a dúo con su hijo, también llamado Reutilio.

Nomás al comienzo, en la letra aparecen dos palabras: manigua y mambí. Pues bien, sin discutir el origen de la palabra, digamos que, genéricamente, los mambises son como guerrilleros que se levantaron y combatieron contra España en varias épocas de mediados y fines del XIX en Santo Domingo, Cuba y Filipinas. La manigua es un pantano.

Y algo más. El punto es un modo de composición musical que toma el nombre de los punteos de cuerdas que acompañan el dictado. Y éste dictado suele ser una décima y frecuentemente espinela. Así se verá cuando lo oiga usted a continuación. La gracia de estas décimas populares antiguas (ya había en el XVI y el XVII) la retomaron en América, por ejemplo, repentistas, improvisadores o payadores. Para su deleite, la rima de la décima octosílaba es a b b a a c c d d c.

A cualquier efecto, repito. La composición es de 1952.


Ahora bien.


David Blanco, en 2019, cantó y filmó su versión de Yo soy el punto cubano. Dura casi 3 veces más que la original de Celina y Reutilio y ya verá por qué.

Mientras tanto, Blanco es un joven músico, cantante y autor cubano, con bastante fama en varias partes. Su toque es la fusión de estilos y ritmos, con una estética particular, como también se verá a continuación.




Así las cosas, el detalle que me trajo hasta aquí con estas músicas es precisamente que la versión cubana actual dura casi tres veces más que la original.

Y me pregunto por qué.

Y le pregunto a usted por qué, mi estimado. 

Pensemos, a ver qué sale.




miércoles, diciembre 23, 2020

Villancicos





Los oí por primera vez hace unos 50 años. Y esto que queda aquí es aquello mismo.

Coral Cordobesa de Los Pedroches.

Andaluces del norte, en Córdoba. Los Pedroches es un valle antiguo, de lo más bonito y fértil y lleno de encinares, ermitas y torres aquí y allá.

Algo de eso, a trasluz y a mi sabor, suena en estos villancicos tradicionales.










jueves, diciembre 17, 2020

Vaffanculo



There are more things in Italy, than are dreamt of in our theology.


Esto dijo –casas más, casas menos...– William Shakespeare en Hamlet, acto I, escena V.

No es literal, claro. Pero el sentido permanece fiel.

En Italia, a veces, la teología tiene que putear. 

Si no me creen, pregúntenle a Dante Alighieri.



jueves, noviembre 05, 2020

Paisache



Son un grupo de folklore aragonés, que cantan aquí en idem.

El nombre de este conjunto, Bosnerau, se refiere a una criatura mítica –presente con otro nombre en la mitología vasca–, que es una especie de ogro o troll de las montañas, no agresivo sino benévolo.

Y eso es todo.

La canción, que oí hace ya un tiempo y ayer recordé, me gustó.


La letra queda aquí para los coreutas interesados.

T’allá por ixos puntals
en do siempre brilará o Sol
dibuixaré allí un paisache,
o reino d’a polida flor
en do ya no puyan os ombres,
allá ye en do campa l’amor

Se’n irá a primavera
que toto o mon imple d’ulor;
podrá ir-se-ne a cabaña entera,
podrá amortar-se ya ista luz,
podrá irse a chen ent’atra tierra
¿qué i trobarán si no i yes tu?
Me’n iré a veyer estrelas
que bel viello remerará,
conchuraremos ta que pleva,
ta que nos amostre o camín;
y cuan pasez por ista puerta,
y cuan pleguez yo seré astí.




sábado, octubre 24, 2020

Linda voz




Los que saben, dicen que el oratorio Juditha triunfans devicta Holofernes barbarie (1716), de Antonio Vivaldi, es el único que se conserva completo de los que compuso.

Tiene una cantidad de asuntos interesantes alrededor. Por ejemplo que el libreto está enteramente en latín, inspirado en el Libro de Judith y en la épica de esta mujer judía frente a los asirios y su rey Holofernes, a quien decapitó, como ya se sabe. Como era obra compuesta para el Ospedale de la Pietà de Venecia, todos los papeles fueron interpretados por jóvenes internas, igual que la orquesta. También están los turcos mezclados en la partitura y el texto, como una celebración veneciana por las victorias recientes de Venecia ante los otomanos. Y cosas así. Por otra parte, los méritos musicales y literarios de la obra están discutidos por los que siempre discuten los méritos de las obras. A mí me alcanzó con lo que oí.

Esta versión que dejo es muy reciente, de agosto de 2020.

Ahora bien. Lo que a mí de veras me atrajo, es haber descubierto que el papel protagónico lo tiene la mezzo Luciana Mancini, muchacha de raíces chilenas pero nacida en Suecia, a la que me encuentro casi siempre en partituras barrocas, tanto americanas como europeas. En este caso, se me hace que alcanza el registro de contralto con facilidad. Y con la dulzura –en la voz– que es la característica que me gusta de ella.





martes, octubre 20, 2020

Paco



El flamenco, ya se sabe, no es solamente guitarra.

Pero sin guitarra no hay flamenco.

Y a veces, oyendo lo que aquí dejo, se tienta uno y da en pensar que sin Paco de Lucía no hay guitarra.

El concierto de Aranjuez y la suite Iberia (para piano).

Ni Joaquín Rodrigo ni Isaac Albéniz se imaginaron que sus partituras iban a ir a dar a esas manos. 

Y no quiero imaginarme la soledad que esa guitarra suya debe sentir, ahora que Francisco Sánchez Gómez, Paco, el de Lucía, oye la música desde el cielo de Algeciras.





domingo, octubre 11, 2020

Baritenor



Instrumento carnoso, oscuro de timbre (un "baritenor", le llamaba Celletti), homogéneo, de proyección espectacular y diamantina en el registro agudo, manejado con facilidad, solo aparente, ya que es el resultado de una personalísima forma de afianzar la zona de paso, mediante el ligero entubamiento del sonido. De impresionante capacidad respiratoria, que le permitía ligar y mantener el sonido (incluso por encima de lo meramente musical, degenerando a veces en excesos atléticos) Posibilidad de regular adecuadamente la dinámica del sonido (escúchese el Si Bemol agudo final de "Celeste Aida", en la grabación de EMI, o a la conclusión del aria "¡Ah! Leve-toi soleil", de Romeo y Julieta de Gounod). En el canto a media voz, el sonido se oscurece, lo cual permite colorear ciertas frases. La dicción no es ejemplar: la "s" sonora resulta confusa y tiende a exagerar, de manera casi grotesca, la "r" final. Cuando canta en idiomas distintos al italiano (en francés, inglés, español y alemán) la pronunciación es muy deficiente. No evita los feos efectos de los portamentos exagerados (escúchese la profusión de ellos en el "Ah si ben mio") y se complace en los calderones. La línea de canto es salpicada de sollozos, resoplidos y bufidos que la vuelven exageradamente melodramática (Vesti la giubba). Le falta habilidad en en canto florido. Cuando el canto requiere voluptuosidad (Mario), fiereza (Manrico) o potencia (Calaf), Corelli es el rey. Corelli supera al Del Monaco, porque cuando quiere, sabe cantar con delicadeza. Iguala a Pavarotti en el mítico Do de pecho.

Esta cita del ya fallecido crítico musical valenciano Gonzalo Badenes Masó (que veo que figura en la enciclopedia libre), se publicó originalmente en la revista Ritmo, una famosa revista española dedicada a la música clásica desde hace casi 100 años. Allí el crítico tenía una columna que se llamaba Voces. La Universitat de València publicó la recopilación de esos artículos en un libro de 2005, a cinco años de su muerte.

Bien.

¿Quién soy yo para enmendarle la plana? 

No puedo decir que no tenga razón y sus razones. Ni lo contrario.

Lo que digo es que no me importa.

Y se los digo una y otra vez. Pero no tengo suerte con los músicos. Ni con los críticos de los músicos. Ni con los melómanos.

Qué remedio.


Franco Corelli (de él estaban hablando...) cantó de todo. 

Y a mí me gusta oírlo cantar canciones de Nápoles.


Y listo.








lunes, septiembre 28, 2020

Seacht n-amhrán

 
Eran unas cincuenta.

Quedaron estas siete.

Seacht n-amhrán i gaelic.


Suficiente.





miércoles, septiembre 23, 2020

Los días de gloria


Cuba no es Alemania. Cualquiera sabe eso.

Carlos Varela, además de ser cubano y no ser alemán, no es Robert Schumann. Ni Franz Schubert. Tampoco es barítono, y por eso será que no es Dietrich Fischer-Dieskau.

Haydée Milanés, por su parte, tampoco es británica y también es cubana. Y no es contralto. Y, entonces, ni hablar de que sea Kathleen Ferrier.

Un servidor, dicho sea de paso y en puridad, no sabe tocar el piano. Que si no...

Porque, o yo soy un zopenco o esto que dejo aquí es un lied, hecho y derecho.

Tradúzcase el texto al alemán, transcríbase convenientemente la partitura para piano y acompáñeselo con él.

Y después me da la razón, s'il vous plaît.






sábado, septiembre 19, 2020

Nikolayeva



De las versiones para piano de las Suites francesas de J. S. Bach que oí, la de la rusa Tatiana Nikolayeva, es la que más me gustó.

Caso curioso el de esta mujer que se hizo mundialmente famosa después de la caída de la URSS, unos pocos años antes de morir, a los 69 años en 1993. Parece que, comunista convencida, fue muy premiada en su tierra durante los años de la revolución y el gobierno bolchevique, ya desde sus años juveniles. Talentosa como compositora y concertista (murió poco después de un ACV que tuvo en un concierto, precisamente, en San Francisco), a  Dmitri Shostakovich le era sumamente valiosa.

Y si Shostakovich lo dice...





domingo, septiembre 13, 2020

Mademoiselle Souad



Por razones bien distintas (tienen poco que ver una con la otra), las dos me gustan. Y creo que, de las originarias del variado mundo árabe, son las que más me gustan. Si no las únicas.

La legendaria y admirable libanesa Fairuz, cristiana, emblema de las cantantes árabes, que ya estuvo por aquí más de una vez.

Y esta joven argelina, Souad Massi, musulmana, que también es vecina de este barrio mediterráneo.

Algo las une: el francés del pasado de ambas naciones.

Dejo algo de lo último de Souad.





miércoles, septiembre 09, 2020

Solange revisited



Encantadora, como la recordaba.

Volvió a aparecer, casualmente. Siempre con una voz tan agradable.

Esta bonita joven cordobesa (con tonada y todo) es de raíces armenias (a las que reverencia y recuerda siempre, especialmente en la obra de Komitás Vardapet) y hace carrera en y desde Nueva York.

Mezzo soprano, gracias a Dios.

Solange Merdinian.

La encontré de pronto e inesperadamente en una película de asunto hindú, con música de ese rumbo, obra de un talentoso Allah-Rakha Rahman.

Desde hace unos años, ella participa activamente en un festival musical en su Córdoba natal (New Docta), que promueve la música especialmente entre jóvenes, y particularmente la música clásica.





domingo, septiembre 06, 2020

Barinova



Algunos años atrás, dejé aquí en marenostrum, algunas voces contralto que me gustan. 

Entre ellas, la de Galina Barinova, una siberiana de la que poco se sabe más allá de Rusia. Es lo que llaman contralto profundo. Algo que particularmente se da entre aquellas gentes, en los varones (como el bajo profundo, tan terriblemente sonoro) o en algunas mujeres. De entre las pocas que hay con ese registro tan oscuro y grave, la Barinova se destaca, creo.

Completé en estos días aquella serie de la rusa con unas pocas piezas más, porque es difícil de hallar, viera usted.

El repertorio no puede ser más ruso. Como la melancolía que destilan las canciones, alguna con versos de Pushkin...


 

 

 

viernes, septiembre 04, 2020

Magdalena


Entre las mezzo-sopranos de estos tiempos, hay una que creo ha llegado a la madurez de voz y estilo: Magdalena Kožená, niña nacida en Brno, de la república checa, hace unos 40 y tantos años.

Para los que dicen saber de estas cosas, su voz tiene marcados tintes eslavos que, dicen también, son característicos y espléndidos y la colocan en el podio en el que está, hoy por hoy.

No me meto con ellos.

Por mí, con que sea mezzo ya es bastante bueno.








viernes, agosto 28, 2020

In memoriam


Hace años, Ignacito Anzoátegui, buen amigo ya en el cielo de los artesanos, me regaló una parte de sus viejos discos long play de flamenco y lo mucho que le gustaba; y fue una tarde mientras conversábamos, fumábamos parisennes y mateábamos amargos en los altos de su casa de Bella Vista, donde tenía su cueva.

Vocee su amor a España todo lo que usted quiera, hágase el gallego, ensáquese de manzanilla, pronuncie la zeta, trasiegue Jabugo, éntrele a las palmas, tome vino en bota, taconee, pontifique sobre palos, menee las caderas, lo que sea: será completamente inútil. El flamenco es una de esas cosas que ni queriendo se pueden imitar. Lo sabía bien Ignacio, que hasta donde recuerdo no tenía otra sangre que no fuera hispana y por eso mismo. 

Y un servidor lo sabe porque, diría, no tengo ni una sola gota de sangre hispana, y por eso mismo. Me parece que, en algún sentido, siendo lo absolutamente otro acaso hasta se lo entiende un poco más y seguro se entiende mejor lo imposible de su imitación.

No dije ser más, ni ser mejor: dije que es inimitable. Sólo los andaluces saben de qué se trata exactamente y cómo se hace realmente. Y hay que ser andaluz (más no sea secundum quid...) para conocerlo.

Y creo que en Flamenco, Carlos Saura hizo una cosa bien hecha dejando con arte que los andaluces lo mostraran con arte.

No tiene que gustarle, siquiera. Pero sería una desdichada muestra de pusilanimidad que no se pudiera apreciar la hondura y la belleza de esta forma de arte dramático (porque eso es antes que música, toque, cante o baile...)

Vaya lo que aquí dejo a la memoria de mi buen amigo y en su homenaje.







sábado, agosto 22, 2020

Cláirseach




Es el nombre gaélico irlandés para el arpa, recuperado de la tradición.

En 1996, un grupo de músicos – la gran mayoría irish – se ayuntaron para rendirle un homenaje a Turlough O'Carolan, el arpista ciego irlandés de fines del XVII y principios del XVIII, emblema de la música de la verde Erín y compositor de centenares de piezas, todas memorables, catorce de las cuales hicieron en este disco.

Entiendo que, pese a cierta rareza, se ha respetado el aire de O'Carolan. Como fuere, el resultado peculiar, que recrea interpretando esas melodías, queda aquí.






miércoles, agosto 19, 2020

Poème harmonique


 

Es apenas una muestra variada.

Le Poéme Harmonique es un grupo de amantes de la música del barroco europeo, particularmente italiano, francés e inglés.

Lo fundó y lo dirige Vincent Dumestre, que sabe lo que hace, diría. Nació en pleno mayo francés del ´68 y fundó este ensemble 30 años después.

(Cuando canta con ellos, se destaca, a mi sabor, la voz de Claire Lefilliâtre que, aunque es sorprano, me parece superior.)

Han hecho mucha música y han grabado 30 discos en los últimos 20 años. Por eso esto es apenas una muestra.




sábado, agosto 15, 2020

Assunta

 



En 1744, el napolitano Nicola Porpora compuso para L'Ospedaletto de Venecia estas Vísperas para la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora.

Era moda entonces recurrir a la suntuosa ciudad del ducado, casi abarrotada de música y de músicos. Contemporáneo de Vivaldi (que estaba allí mismo en el Ospedale della Pietà), como él componía música para las orquestas y coros de estos hospicios de niñas y jóvenes. 

Uno de los maestros de Joseph Haydn, también estuvo en Londres con Händel. Fue virtuoso y de notable inventiva vocal, un adelantado en la ópera que vendría, aunque me figuro que con más elegancia y, en este caso, con devoción y delicadeza..

Siglo XVIII, sí. Pero en Italia. Que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.


Dejo aquí, en 5 partes, la obra dedicada a L'Assunta.






______________________

La ilustración, tal vez de 1490, representa la Asunción de la Virgen. Es obra que se le atribuye al Maestro de las Once Mil Vírgenes, un anónimo segoviano del siglo XV.




lunes, agosto 03, 2020

Triste España



Triste España sin ventura,
todos te deven llorar.
Despoblada de alegría,
para nunca en ti tornar.

Tormentos, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembrote Dios de plazer
porque naciesse pesar.

Hízote la más dichosa
para más te lastimar.
Tus vitorias y triunfos
ya se hovieron de pagar.

Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar.
Pierdes la luz de tu gloria
y el gozo de tu gozar

Pierdes toda tu esperança,
no te queda qué esperar.
Pierdes Príncipe tan alto,
hijo de reyes sin par.

Llora, llora, pues perdiste
quien te havía de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.

Llevote todo tu bien,
dexote su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.

De tan penosa tristura
no te esperes consolar.

No es una novedad que Juan del Enzina fue grande en la música y en la poesía.

Cuando murió Don Juan de Aragón, en 1497, compuso esta tremenda elegía, cuyos versos se ven arriba y que dejo más abajo en varias versiones.

El joven, que murió en Salamanca a los 19 años, era Príncipe de Asturias, por ser hijo de los Reyes Católicos, y tanto pesar, como el que allí dice el poeta, venía de lo mucho que se esperaba de él y que se frustró con su muerte.

Claro que.

Pienso que con su muerte (y la de su hermana, Isabel), se dio paso a la tercera hija de los reyes, Doña Juana, y así apareció en escena Carlos, su hijo. Y con Carlos, Don Juan de Austria.

Quiero creer que los versos del poeta se habrían escrito igual, y con mucha mayor razón, si Juan del Enzina hubiera conocido a Don Juan de Austria. Pero el poeta murió 20 años antes de que el héroe naciera.

Así las cosas, quinientos años después, a España, de la esperanza en Don Juan de Aragón y, más aún, de la grandeza de Don Juan de Austria, creo, usted disculpe, le queda poco (y esto por ser cortés...)







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Para qué tapar el sol con la mano... No hace mucho, me hicieron oír una larga y confusa exposición de un gurú filosófico que cerró con quintales de disparates un encuentro sobre catolicismo, ni más ni menos que en la Complutense de Madrid, el año pasado.

Los nombres no vienen al caso. Y ahórrense tiempo. El sacrificio mental ya lo hizo un servidor. Y a fe que no sabría decir por qué lo hice, salvo que el bodrio se me haya puesto en el camino para corroborar los versos del poeta: Triste España...


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La ilustración de esta entrada es un detalle de la espléndida imagen yacente de Don Juan de Austria que corona su sepulcro en la quinta cámara del Panteón de los Infantes, donde hoy descansan sus restos, en San Lorenzo de El Escorial.

La obra fue tallada por el escultor italiano, Giuseppe Galleoti, a mediados del siglo XIX.





martes, julio 21, 2020

Mingo, Pedro y Cuco




Le hubiera gustado a Mingo sentarse en un pareán en Tlaquepaque o en San Miguel de Allende, una tardecita templada, para abril o mayo. Buscar una mesa y arrancar con una Indio o una Bohemia, fresca, no fría. Una botanita, una panelita, unos totopos, tortillitas, guacamole, un pico de gallo enchiladito. Y después, cuando empiezan a llegar los mariachis, pedir la botella y seguir con un Reposado, tranquilos, hay tiempo... Encender unos Delicados, unos Tigres...

Así, de pronto, se ponía a cantar con este Pedro Vargas joven que queda aquí, haciéndole la segunda. A don Pedro le habría encantado. A Cuco Sánchez lo dejaría cantar, escuchando con los ojos cerrados como solía.

¿Y qué haciendo un servidor? Jajaja...

¡Qué ocurrencia! ¿Haciendo? Nada. Mirar. Oír. Fascinado. De verlo feliz a Mingo.












viernes, julio 17, 2020

Tiempo que nos es dado



-Espero que no suceda en mi época -dijo Frodo.

-También yo lo espero -dijo Gandalf -, lo mismo que todos los que viven en este tiempo. Pero no depende de nosotros. Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.
Esto está en La sombra del pasado, que es el capítulo 2 del libro primero de la primera parte de El Señor de los Anillos.
“All we have to decide is what to do with the time that is given to us”.
¿Qué hacer?

Por ejemplo, oír a un virtuoso de la guitarra y notable compositor austrohúngaro, que murió en 1856 a los 50 años, y que no sé por qué pero tiene al menos tres nombres Caspar Joseph Mertz (así lo bautizaron), Johann Kaspar Mertz o lo que es lo mismo, en húngaro pero distinto, János Gáspár Mertz...

Lo que sea. Tiempo hay de sobra en estos tiempos. ¿Qué son más de dos horas y media?

No es tiempo perdido, créalo o no.










viernes, julio 10, 2020

Linda mano




Alguien tuvo la buena idea de compilar solos de guitarra que aquí toca Atahualpa Yupanqui.

Y el hombre tenía linda mano para las cuerdas.









viernes, julio 03, 2020

Un viejo amor (de ojos negros)




Es una de esas canciones con varios títulos, que no los pone el compositor sino el ir y venir de la música y de las gentes.

Por unos ojazos negros, Mi viejo Amor, son los más frecuentes, aunque la canción se llama Un viejo amor.

El mejicano de Aguascalientes, Alfonso Esparza Oteo, compuso la melodía en 1920. La letra es de un director de cine también azteca, Adolfo Fernández Bustamante.

De modo que esta pieza -la más famosa de Esparza en el entero planeta- cumple 100 años.

La letra tiene un aire como de tango, a mi sabor.

Él se aparta de ella y ella antes de desaparecer obligada por el desdén, llorando le recuerda al varón, le promete (¿le reprocha?, ¿le profetiza?) que un viejo amor no se olvida ni se deja. Pero, él la deja lo mismo.

Pasa el tiempo. Un día él vuelve a ver aquellos ojos que lo miran ahora casi como si no lo conocieran (algunas versiones dicen que esos ojazos negros lo miran con despecho, pero los mexicanos cantan que fue con despego y desprecio...). Y el sujeto se pregunta si ella habrá olvidado sus recuerdos y promesas, porque un viejo amor no se olvida ni se deja... Lo cual prueba que lo que ella le dijo la primera vez no era una promesa y sí más bien un advertencia. Digo yo, claro.

Queda en varias versiones, como suele pasar.

Y ya que estamos, recuerdo que hay algo parecido en la Tonada del viejo amor, que canta Eduardo Falú, y que acompaña con unos muy buenos versos Jaime Dávalos. Y para más decir, también hay tangos con títulos parecidos, que dicen más o menos lo mismo respecto de lo mismo.

Una más, y es la última: la famosa Ochi chyornye rusa, (Ojos negros, u oscuros, claro...), también anda por esos pagos de los recuerdos agridulces, también a partir de unos ojos negros. Y así terminamos por donde empezamos.


Todo lo dejo aquí para el oyente curioso.















miércoles, julio 01, 2020

Niamh




¿Por qué alguien haría una lista de 68 canciones de una cantante irlandesa que se llame Niamh Parsons y la publicaría aquí?

Su servidor lo haría porque me gusta lo que hace.

Y, a mayor abundamiento, diría que me gusta lo que hace porque lo que hace, lo hace muy bien.

No es fácil hacer muchas cosas bien. Y esta hija de Dublín lo ha logrado. Ha cantado en todas partes en los últimos 40 años. No ha grabado mucho, apenas unos 8 ó 9 discos. Pero su voz y su repertorio merecen un aplauso largo.

Otro dubliner, su amigo Graham Dunne, guitarrista fino, la acompaña hace ya unos 20 años y son parejos en calidad.

Se dice por allí que no es la baladista más famosa de Irlanda, pero sí la mejor.

A Niamh Parsons la trato hace bastante. Y siempre ha sido un gusto. Alguna vez la publiqué, pero, claro, no se puede confiar en la tecnología.

Por eso tiene que quedar otra vez aquí. Lo más que se pueda.

Advertencia: por feérica que resulte nuestra querida Niamh, si va a entrar, puede pasar que no tenga que tomarse este trago de irish ale todo de una vez. Le recuerdo que hay 68 canciones... 











lunes, junio 29, 2020

Lusine




A mí me da la impresión de que el mundo se divide en dos.

Están los que aprecian lo que hace aquí esta soprano. Y están los otros.


Svetlana Abetovna Zakaryan, nació en Georgia en 1937 y de niña se fue con su familia a Erevan, en Armenia, donde finalmente murió a causa de su diabetes, en 1991, a los 55 años.

Hoy se la conoce y se la reconoce como Lusine Zakaryan, y no me pregunte por qué fue el cambio de nombre al cruzar la frontera.

Lo que creo que de veras cuenta es que aplicó su espléndida voz a la difusión de la obra de Komitas Vardapet, así como de los antiguos cantos populares y religiosos armenios, en particular los himnos medievales, que es lo que hace en estas músicas de los siglos X al XIII, que ahora dejo a disposición de una parte de este mundo.


 








sábado, junio 27, 2020

Giulio di Giuliani




Busque un retrato de Giovanni Francesco Giuliani.

Si lo encuentra, me avisa.

Sesenta años de vida, entre fines del XVIII hasta 1820 en que murió, aunque de los 3 últimos años no hay noticia. Prodigio de pequeño, muy apreciado, sumamente elegante. Jamás salió de la Toscana. Nació en Livorno, murió en Florencia. Poca obra. Y más bien de la que llaman galante.

Para un julio que empieza, viene bien. Eso sí: música de media tarde, hacia el anochecer. Cuando todo te calma.

Estos 12 nocturnos para clarinete y arpa (uno de sus instrumentos preferidos), son obra de un orfebre sin apuro y con buen gusto. No haber salido de la armonía de la Toscana, algo tiene que ver, diría.










miércoles, junio 24, 2020

Evgeny





No será su servidor.

Pero alguien debería recopilar la obra de una serie de autores contemporáneos, buena parte jóvenes, que hacen un tipo de música muy similar. Minimalistas, dicen unos. Neoclásica, dicen otros, atmosférica (horrible nombre), algunos más.

Desde la ya anciana Eleni Karaindrou, pasando por Giovanni Sollima, Max Richter, Ólafur Arnalds y cosas más o menos por el estilo. El mismo Ezio Bosso, que traje hace unos días.

Habría que ver de qué se trata esa tensión dramática que le ponen a las cuerdas y a los pianos, qué es esa especie de belleza decadente y simple con la que acarician las cosas, en un gesto que, por lo menos, es ambiguo a mi gusto. Un poco inquietante, por qué no. Quién sabe de dónde les viene esa conversio de lo ruidoso. Porque se sabe que no todo lo que parece ser, es en realidad. Por eso mismo: alguien tiene que ponerse a ver esos arrabales, que hoy por hoy juntan gentes a montones entre melómanos y no tanto, especialmente en Europa y Asia.

El joven ruso Evgeny Grinko es uno de ellos.

Tiene de particular una especie de fuga mundi que coincide con el cambio radical en sus composiciones.

Del Moscú under y punk en el que fatigaba el rock, a una casita en medio de un bosque, cerca de un pueblito, hace unos 6 ó 7 años, desde la que emite sonidos totalmente diferentes a los de sus orígenes.

Raro. Curioso. Pero allí está. Es decir, aquí está. Dejo una muestra de lo que hace ahora.











martes, junio 23, 2020

Verdes são os campos




Unos cuantos inviernos hace que puse está canción en la bitácora ens. Y desapareció, claro.

Pero resulta que vino y ahora está en este invierno no tan invierno.

Entonces aquí la dejo, en varias versiones, porque es lo que corresponde.

Espero que esta vez no la pierda.







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Como dice la entrada original, los versos son del exquisito Luís de Camões y la melodía es de José Zeca Alfonso.

Verdes são os campos,
de cor de limão:
assim são os olhos
do meu coração.

Campo, que te estendes
com verdura bela;
ovelhas, que nela
vosso pasto tendes,
de ervas vos mantendes
que traz o Verão,
e eu das lembranças
do meu coração.

Gados que pasceis
com contentamento,
vosso mantimento
não no entendereis;
isso que comeis
não são ervas, não:
são graças dos olhos
do meu coração.





domingo, junio 21, 2020

Se houver, eu vou




Cualquiera haría otro tanto.

Se tem que ir, vai.

Y una forma de ir yendo a Portugal, mientras tanto, es ir en música.



Y eso es fado.









sábado, junio 20, 2020

Irish niña




Veo ahora que, en el último año, dos amigos me hablaron de esta joven.

Es verdad que me la había cruzado alguna vez, como es verdad que le estaba debiendo una entrada.

Katie Ellen James.

De Innisfree, en Colombia. ¿Cómo? No, claro. Innisfree es una islita en Irlanda, donde ella nació y de la que salió a los dos años, con su madre inglesa y su padre irish, para radicarse en Colombia y dar vueltas por el país hasta recalar en Bogotá hace bastante.

Pero se enamoró de Colombia y de su música. Y en eso quedó. Estudió música allí y se puso a componer y cantar. De todo un poco, en realidad, porque cambia de género y de repertorio, tanto como de aspecto.

Aquí queda una muestra de todo eso, pero, sobre todo, de un registro al que soy afecto y que va de mezzo a contralto.








jueves, junio 18, 2020

Ay, amor loco




Pasa eso.

Uno se acostumbra. Y no está bien.

Ella. La novia de Händel, de Vivaldi, de Porpora, de Mozart, de Pergolesi, de Scarlatti, de Purcell, de Monteverdi, en fin: del entero barroco, resumiendo.

Y un día, como si tal cosa, nos enteramos de que tiene otros amores y se nos aparece en casa con otros tipos.

Simone Kermes, soprano alemana de mi preferencia.

Podría ser triunfo del desengaño. Y fíjese que no...

Briceño, Federico García Lorca, Sting, Jimmy Page o el austríaco Udo Jürgens (y hasta Lady Gaga, pero antes de llegar a ese extremo, di la vuelta...)

Es verdad: abarrocando un poco, aquí y allá.


Pero ella, siempre.

La perdono, qué remedio me queda.











miércoles, junio 17, 2020

Risas y llanto




Pepi Pilibossian, Mikael Oganes y Harout Senekeremian. Rossini al piano y a 6 manos.

Se divierten. Actúan al amparo de un movimiento de artesanos que se llama Classical underground. Pepi es ella. Y Mikael se llama en realidad Oganesyan. Fue en Los Ángeles, en octubre de 2010.





A Ezio Bosso lo conocí hace poco. Me lo presentaron tarde. Murió este año, hace un mes, el 15 de mayo, a los 48 años, en Bolonia. Era de Turín, en el Piamonte.

Del tipo de los minimalistas al piano. No digo Arvo Pärt, pero sí un poco como Ludovico Einaudi.

Compositor, hizo cosas como esto que queda aquí.




Y dejo su composición en primer lugar, para hacerle entera justicia.

Siempre hay gentes chambonas e impresionables, porque lo que viene es a la vez penoso, emocionante y bello.

A Bosso le diagnosticaron en 2011 una enfermedad degenerativa que en menos de 10 años se lo cargó.

Unos tres años antes de morir, participó en un espectáculo (Music, trasmitido por el canal 5 y conducido por Paolo Bonolis, desde el Teatro 5 de Cinecittà, en Roma).

Lo oí hablar. Y lo hizo muy bien.

Por primera vez oigo a un buen músico y compositor hablar como un hombre de la belleza, y no como un ingeniero o un modisto petulante, engolando galimatías para la torre de marfil de los connoisseurs.

Tenía fama de loco, de excepcional, de excepción, de inasible. 

Pero.

Dios quiera que Dios quiera.

Él es benévolo con los que han sufrido y saboreado la belleza y la han repartido, humildemente.

 








lunes, junio 15, 2020

No sé




Esta vez no es una. Son dos.

Pero diría que estas dos valen menos que lo que valía una sola ayer. Y sin casi.

Y lo digo con pena, porque Chabuca Granda me gusta.

Hace unos 15 años apareció un disco con unas músicas inéditas de la peruana, encontradas como por azar, en una caja vieja y empolvada. Estaban en una cinta grabada.

Entre ellas, esta dos que dejo aquí. No por gusto, exactamente. Si me apuran, por disgusto.

La valse créole es un valsecito peruano, pero en francés. Un desafío de un programa de concursos para ver si podía componer un vals peruano... en francés. Una verdadera estupidez, indigna de Chabuca. Cuánto lo siento.

La otra pieza es otro valsecito malparido. Pero está vez en una mezcla de inglés y castellano. Ahí sí que no sé por qué lo hizo. Y no imagino ninguna razón admisible, como no sea irónica o humorística.

El vals peruano, mi querida Chabuca, no es un ritmo. Me extraña, araña. Es una idiosincrasia.

¿Sabe lo que quiere decir, usted me disculpe, señora, el atrevimiento? Ídios, syn, krasis: una mezcla peculiar, propia, un temperamento propio.

Mezcla, ¿ve? Y la lengua es la expresión más humana de la idiosincrasia de una persona y de un pueblo. No las notas de la música de un valsecito peruano solamente, si le pone letra. Porque si no le hubiera puesto letra, la melodía no sería ni francesa ni inglesa: sería peruana a secas. Dejaron de ser valsecitos peruanos cuando les puso letra en otras lenguas.

Chabuca, querida mía: el valsecito peruano nace de un sentimiento que no se dice sino en la lengua de Castilla. Sentimos con la lengua de Castilla, hermana mía.

La poesía no son las palabras: es sentir con ese idioma lo que se siente, sentirlo en ese idioma.

Eso es lo que hace de Cervantes o Garcilaso o santa Teresa o Miguel Hernández, poetas.

Y me atrevo a decir que Baudelaire es poeta porque sintió en francés. Y Shakespeare, porque sintió en inglés. Y por eso es tan, pero tan difícil la traducción de la poesía, en cualquiera de sus formas.

Es un asunto complejo y difícil. Sobre todo porque una lengua no es un sistema solamente, ni en principio. Y porque sentir no es eso que los empiristas o los románticos creyeron malamente.

El corazón, eso lo sabe hasta un adolescente, es el centro de la persona. Y la poesía sale de allí.

Pero para entender eso hay que hacerle más caso a san Agustín y menos a los productores de programas de concursos de la tele o a los creativos de las discográficas.

Y, tal vez por no seguir ese camino, Chabuca esta vez se agranda. Y esta vez se trabuca.









domingo, junio 14, 2020

Eu já não sei





Una sola canción. Para qué más.

Eu já não sei.


Una genialidad del brasileño y virtuoso Yamandú Costa, haciendo con su sete cordas los aires de la guitarra portuguesa.

Y la voz exacta del portugués António Zambujo.

Y Roberta Sá, dulce en su portugués del Brasil.

Canción portuguesa.

Eu já não sei.


Eso es todo.











viernes, junio 12, 2020

¿Bailamos?




No sé usted.

Pero, ciertamente que a su servidor le gustaría -for a while- acercarse a una bonita niña de la campiña, en una fiesta colorida en una aldea vistosa y tranquila, una tarde-noche de junio, templada y despejada, en medio de fuegos, mesas y banquetes rústicos y sabrosos.

Después de haber estado mirándola desde que llegó, con el mínimo signo de tímida correspondencia, animado por los amigos que ríen a sus espaldas, acercarse dando un más o menos disimulado rodeo, saludando aquí y allá para que no se note el cosquilleo tenue de la aventura.

Y respetuosa y lo más agradablemente posible, solicitar un baile, siquiera uno. Y que se le conceda a un servidor poder estar frente a la muchacha más bonita de la fiesta. Ni pensar en tenerla en sus brazos, ¿quién se cree que es?.

Dije, claramente: poder estar frente a la muchacha más bonita de la fiesta.Y bailar con ella melodías armoniosas, inocentes.

Y que ya la luna esté alta en el cielo cuando todavía seguimos bailando.



Ah, sí.


For a while.