domingo, agosto 02, 2026

Sardigna




(A la lista de estas músicas se entra por esta ilustración.)


No solamente es antigua y estrictamente folklórica. Y se nota.

Todas las músicas que dejo aquí son para bailar.  Ya sé: no sabrían cómo bailarlas. Es que tienen que mirar, además de oír lo que suena y verán cómo lo hacen.

Pero precisamente es lo que me hace feliz: que las gentes de la Sardigna no se olviden de bailar.

No hay pena ni dolor, no hay día gris que no se transfigure con estas músicas. Hagan la prueba.

Pero además de lo peculiar de su estilo, su dicción y sus armonías y melodías –que se me hace que no dejan de lado ni la aspereza de la piedra de las montañas sardas ni el mar que envuelve la isla–, están también las letras. Varias de ellas toman motivos literarios antiguos y hasta Dante Alighieri sale a bailar...

Claro, son milenios, siglos y siglos. Y lo que queda no son antigüedades quietas.

Son antigüedades que bailan.