sábado, junio 12, 2021

33 años, 5 minutos

 


Es franco-belga. Se llama Camille Thomas.

Es, dicen, la estrella que mejor brilla en el cielo del cello, en estos tiempos no tan claros.

Tiene 33 años que cumplió el 29 de mayo.

En no más de 5 minutos puede hacer belleza. Todas las veces que quiera.

Por el momento, para un servidor es más que suficiente.








miércoles, mayo 19, 2021

Le tasche piene di sassi




Digan lo que quieran.

Hay cosas que solamente se pueden decir –decirlas bien...– si se dicen en italiano.







miércoles, febrero 10, 2021

Tu amor es el canto mío

 


Se llama Liuba María Hevia.

Es cubana. Y militante, claro..., de la trova cubana, por trova y por cubana, claro.

Vengo oyéndola hace un tiempo a esta muchacha de raíces asturianas (transparentes por su apellido), a quien le pusieron un nombre ruso por razones... militantes, claro.

Pero la canción es la canción. Los versos son de una grabación de 1988. Hay versiones donde cantan juntos con Pedro Guerra, talentoso canario. Me quedo con ésta.




lunes, febrero 08, 2021

Tú, verde


Dos.


Verde.

Como los ojos verdes, como el trigo verde.










domingo, enero 31, 2021

Chorinhos



Es una de las músicas del Brasil que más me gusta. No le crean mucho al nombre –choro– porque de habitual no llora y es más bien festivo, aunque con una suave melancolía, que está en Portugal y heredó Brasil. Es música popular bastante vieja, del siglo XIX, a fines. Y tiene muy buenos compositores e intérpretes.

En esta entrada se ve y oye a Epoca de ouro, un ensemble de muchos años especialista en estas cosas, que repasa algo de la historia del género. Los instrumentos son los canónicos: guitarra, guitarra de 7 cuerdas, mandolina, cavaquinho, flautas y un pandero.





miércoles, enero 13, 2021

No soy yo, sos vos /2




La entrada anterior con este nombre está en ens, porque allí tenía que estar. 

Y esta otra está aquí por lo mismo.

En 1952, Celina González compuso Yo soy el punto cubano, un son guajiro (como le dicen...) que se hizo harto famoso. Ella había formado dúo con el amor de su vida, Reutilio Domínguez, que hacía la discreta segunda voz. Celina tenía predilección por los ritmos de la música campesina de su tierra, Cuba, y cierto espíritu religioso que la volcaba a alguna devoción por los ritos afrocubanos.

Celina y Reutilio se volvieron famosos. El dúo terminó cuando se separaron a mediados de los '60 y ella siguió cantando sola. Con los años, revivió las épocas de éxitos cantando a dúo con su hijo, también llamado Reutilio.

Nomás al comienzo, en la letra aparecen dos palabras: manigua y mambí. Pues bien, sin discutir el origen de la palabra, digamos que, genéricamente, los mambises son como guerrilleros que se levantaron y combatieron contra España en varias épocas de mediados y fines del XIX en Santo Domingo, Cuba y Filipinas. La manigua es un pantano.

Y algo más. El punto es un modo de composición musical que toma el nombre de los punteos de cuerdas que acompañan el dictado. Y éste dictado suele ser una décima y frecuentemente espinela. Así se verá cuando lo oiga usted a continuación. La gracia de estas décimas populares antiguas (ya había en el XVI y el XVII) la retomaron en América, por ejemplo, repentistas, improvisadores o payadores. Para su deleite, la rima de la décima octosílaba es a b b a a c c d d c.

A cualquier efecto, repito. La composición es de 1952.


Ahora bien.


David Blanco, en 2019, cantó y filmó su versión de Yo soy el punto cubano. Dura casi 3 veces más que la original de Celina y Reutilio y ya verá por qué.

Mientras tanto, Blanco es un joven músico, cantante y autor cubano, con bastante fama en varias partes. Su toque es la fusión de estilos y ritmos, con una estética particular, como también se verá a continuación.




Así las cosas, el detalle que me trajo hasta aquí con estas músicas es precisamente que la versión cubana actual dura casi tres veces más que la original.

Y me pregunto por qué.

Y le pregunto a usted por qué, mi estimado. 

Pensemos, a ver qué sale.




miércoles, diciembre 23, 2020

Villancicos





Los oí por primera vez hace unos 50 años. Y esto que queda aquí es aquello mismo.

Coral Cordobesa de Los Pedroches.

Andaluces del norte, en Córdoba. Los Pedroches es un valle antiguo, de lo más bonito y fértil y lleno de encinares, ermitas y torres aquí y allá.

Algo de eso, a trasluz y a mi sabor, suena en estos villancicos tradicionales.










jueves, diciembre 17, 2020

Vaffanculo



There are more things in Italy, than are dreamt of in our theology.


Esto dijo –casas más, casas menos...– William Shakespeare en Hamlet, acto I, escena V.

No es literal, claro. Pero el sentido permanece fiel.

En Italia, a veces, la teología tiene que putear. 

Si no me creen, pregúntenle a Dante Alighieri.



jueves, noviembre 05, 2020

Paisache



Son un grupo de folklore aragonés, que cantan aquí en idem.

El nombre de este conjunto, Bosnerau, se refiere a una criatura mítica –presente con otro nombre en la mitología vasca–, que es una especie de ogro o troll de las montañas, no agresivo sino benévolo.

Y eso es todo.

La canción, que oí hace ya un tiempo y ayer recordé, me gustó.


La letra queda aquí para los coreutas interesados.

T’allá por ixos puntals
en do siempre brilará o Sol
dibuixaré allí un paisache,
o reino d’a polida flor
en do ya no puyan os ombres,
allá ye en do campa l’amor

Se’n irá a primavera
que toto o mon imple d’ulor;
podrá ir-se-ne a cabaña entera,
podrá amortar-se ya ista luz,
podrá irse a chen ent’atra tierra
¿qué i trobarán si no i yes tu?
Me’n iré a veyer estrelas
que bel viello remerará,
conchuraremos ta que pleva,
ta que nos amostre o camín;
y cuan pasez por ista puerta,
y cuan pleguez yo seré astí.




sábado, octubre 24, 2020

Linda voz




Los que saben, dicen que el oratorio Juditha triunfans devicta Holofernes barbarie (1716), de Antonio Vivaldi, es el único que se conserva completo de los que compuso.

Tiene una cantidad de asuntos interesantes alrededor. Por ejemplo que el libreto está enteramente en latín, inspirado en el Libro de Judith y en la épica de esta mujer judía frente a los asirios y su rey Holofernes, a quien decapitó, como ya se sabe. Como era obra compuesta para el Ospedale de la Pietà de Venecia, todos los papeles fueron interpretados por jóvenes internas, igual que la orquesta. También están los turcos mezclados en la partitura y el texto, como una celebración veneciana por las victorias recientes de Venecia ante los otomanos. Y cosas así. Por otra parte, los méritos musicales y literarios de la obra están discutidos por los que siempre discuten los méritos de las obras. A mí me alcanzó con lo que oí.

Esta versión que dejo es muy reciente, de agosto de 2020.

Ahora bien. Lo que a mí de veras me atrajo, es haber descubierto que el papel protagónico lo tiene la mezzo Luciana Mancini, muchacha de raíces chilenas pero nacida en Suecia, a la que me encuentro casi siempre en partituras barrocas, tanto americanas como europeas. En este caso, se me hace que alcanza el registro de contralto con facilidad. Y con la dulzura –en la voz– que es la característica que me gusta de ella.





martes, octubre 20, 2020

Paco



El flamenco, ya se sabe, no es solamente guitarra.

Pero sin guitarra no hay flamenco.

Y a veces, oyendo lo que aquí dejo, se tienta uno y da en pensar que sin Paco de Lucía no hay guitarra.

El concierto de Aranjuez y la suite Iberia (para piano).

Ni Joaquín Rodrigo ni Isaac Albéniz se imaginaron que sus partituras iban a ir a dar a esas manos. 

Y no quiero imaginarme la soledad que esa guitarra suya debe sentir, ahora que Francisco Sánchez Gómez, Paco, el de Lucía, oye la música desde el cielo de Algeciras.





domingo, octubre 11, 2020

Baritenor



Instrumento carnoso, oscuro de timbre (un "baritenor", le llamaba Celletti), homogéneo, de proyección espectacular y diamantina en el registro agudo, manejado con facilidad, solo aparente, ya que es el resultado de una personalísima forma de afianzar la zona de paso, mediante el ligero entubamiento del sonido. De impresionante capacidad respiratoria, que le permitía ligar y mantener el sonido (incluso por encima de lo meramente musical, degenerando a veces en excesos atléticos) Posibilidad de regular adecuadamente la dinámica del sonido (escúchese el Si Bemol agudo final de "Celeste Aida", en la grabación de EMI, o a la conclusión del aria "¡Ah! Leve-toi soleil", de Romeo y Julieta de Gounod). En el canto a media voz, el sonido se oscurece, lo cual permite colorear ciertas frases. La dicción no es ejemplar: la "s" sonora resulta confusa y tiende a exagerar, de manera casi grotesca, la "r" final. Cuando canta en idiomas distintos al italiano (en francés, inglés, español y alemán) la pronunciación es muy deficiente. No evita los feos efectos de los portamentos exagerados (escúchese la profusión de ellos en el "Ah si ben mio") y se complace en los calderones. La línea de canto es salpicada de sollozos, resoplidos y bufidos que la vuelven exageradamente melodramática (Vesti la giubba). Le falta habilidad en en canto florido. Cuando el canto requiere voluptuosidad (Mario), fiereza (Manrico) o potencia (Calaf), Corelli es el rey. Corelli supera al Del Monaco, porque cuando quiere, sabe cantar con delicadeza. Iguala a Pavarotti en el mítico Do de pecho.

Esta cita del ya fallecido crítico musical valenciano Gonzalo Badenes Masó (que veo que figura en la enciclopedia libre), se publicó originalmente en la revista Ritmo, una famosa revista española dedicada a la música clásica desde hace casi 100 años. Allí el crítico tenía una columna que se llamaba Voces. La Universitat de València publicó la recopilación de esos artículos en un libro de 2005, a cinco años de su muerte.

Bien.

¿Quién soy yo para enmendarle la plana? 

No puedo decir que no tenga razón y sus razones. Ni lo contrario.

Lo que digo es que no me importa.

Y se los digo una y otra vez. Pero no tengo suerte con los músicos. Ni con los críticos de los músicos. Ni con los melómanos.

Qué remedio.


Franco Corelli (de él estaban hablando...) cantó de todo. 

Y a mí me gusta oírlo cantar canciones de Nápoles.


Y listo.