miércoles, julio 01, 2020

Niamh




¿Por qué alguien haría una lista de 68 canciones de una cantante irlandesa que se llame Niamh Parsons y la publicaría aquí?

Su servidor lo haría porque me gusta lo que hace.

Y, a mayor abundamiento, diría que me gusta lo que hace porque lo que hace, lo hace muy bien.

No es fácil hacer muchas cosas bien. Y esta hija de Dublín lo ha logrado. Ha cantado en todas partes en los últimos 40 años. No ha grabado mucho, apenas unos 8 ó 9 discos. Pero su voz y su repertorio merecen un aplauso largo.

Otro dubliner, su amigo Graham Dunne, guitarrista fino, la acompaña hace ya unos 20 años y son parejos en calidad.

Se dice por allí que no es la baladista más famosa de Irlanda, pero sí la mejor.

A Niamh Parsons la trato hace bastante. Y siempre ha sido un gusto. Alguna vez la publiqué, pero, claro, no se puede confiar en la tecnología.

Por eso tiene que quedar otra vez aquí. Lo más que se pueda.

Advertencia: por feérica que resulte nuestra querida Niamh, si va a entrar, puede pasar que no tenga que tomarse este trago de irish ale todo de una vez. Le recuerdo que hay 68 canciones... 











lunes, junio 29, 2020

Lusine




A mí me da la impresión de que el mundo se divide en dos.

Están los que aprecian lo que hace aquí esta soprano. Y están los otros.


Svetlana Abetovna Zakaryan, nació en Georgia en 1937 y de niña se fue con su familia a Erevan, en Armenia, donde finalmente murió a causa de su diabetes, en 1991, a los 55 años.

Hoy se la conoce y se la reconoce como Lusine Zakaryan, y no me pregunte por qué fue el cambio de nombre al cruzar la frontera.

Lo que creo que de veras cuenta es que aplicó su espléndida voz a la difusión de la obra de Komitas Vardapet, así como de los antiguos cantos populares y religiosos armenios, en particular los himnos medievales, que es lo que hace en estas músicas de los siglos X al XIII, que ahora dejo a disposición de una parte de este mundo.


 








sábado, junio 27, 2020

Giulio di Giuliani




Busque un retrato de Giovanni Francesco Giuliani.

Si lo encuentra, me avisa.

Sesenta años de vida, entre fines del XVIII hasta 1820 en que murió, aunque de los 3 últimos años no hay noticia. Prodigio de pequeño, muy apreciado, sumamente elegante. Jamás salió de la Toscana. Nació en Livorno, murió en Florencia. Poca obra. Y más bien de la que llaman galante.

Para un julio que empieza, viene bien. Eso sí: música de media tarde, hacia el anochecer. Cuando todo te calma.

Estos 12 nocturnos para clarinete y arpa (uno de sus instrumentos preferidos), son obra de un orfebre sin apuro y con buen gusto. No haber salido de la armonía de la Toscana, algo tiene que ver, diría.










miércoles, junio 24, 2020

Evgeny





No será su servidor.

Pero alguien debería recopilar la obra de una serie de autores contemporáneos, buena parte jóvenes, que hacen un tipo de música muy similar. Minimalistas, dicen unos. Neoclásica, dicen otros, atmosférica (horrible nombre), algunos más.

Desde la ya anciana Eleni Karaindrou, pasando por Giovanni Sollima, Max Richter, Ólafur Arnalds y cosas más o menos por el estilo. El mismo Ezio Bosso, que traje hace unos días.

Habría que ver de qué se trata esa tensión dramática que le ponen a las cuerdas y a los pianos, qué es esa especie de belleza decadente y simple con la que acarician las cosas, en un gesto que, por lo menos, es ambiguo a mi gusto. Un poco inquietante, por qué no. Quién sabe de dónde les viene esa conversio de lo ruidoso. Porque se sabe que no todo lo que parece ser, es en realidad. Por eso mismo: alguien tiene que ponerse a ver esos arrabales, que hoy por hoy juntan gentes a montones entre melómanos y no tanto, especialmente en Europa y Asia.

El joven ruso Evgeny Grinko es uno de ellos.

Tiene de particular una especie de fuga mundi que coincide con el cambio radical en sus composiciones.

Del Moscú under y punk en el que fatigaba el rock, a una casita en medio de un bosque, cerca de un pueblito, hace unos 6 ó 7 años, desde la que emite sonidos totalmente diferentes a los de sus orígenes.

Raro. Curioso. Pero allí está. Es decir, aquí está. Dejo una muestra de lo que hace ahora.











martes, junio 23, 2020

Verdes são os campos




Unos cuantos inviernos hace que puse está canción en la bitácora ens. Y desapareció, claro.

Pero resulta que vino y ahora está en este invierno no tan invierno.

Entonces aquí la dejo, en varias versiones, porque es lo que corresponde.

Espero que esta vez no la pierda.







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Como dice la entrada original, los versos son del exquisito Luís de Camões y la melodía es de José Zeca Alfonso.

Verdes são os campos,
de cor de limão:
assim são os olhos
do meu coração.

Campo, que te estendes
com verdura bela;
ovelhas, que nela
vosso pasto tendes,
de ervas vos mantendes
que traz o Verão,
e eu das lembranças
do meu coração.

Gados que pasceis
com contentamento,
vosso mantimento
não no entendereis;
isso que comeis
não são ervas, não:
são graças dos olhos
do meu coração.





domingo, junio 21, 2020

Se houver, eu vou




Cualquiera haría otro tanto.

Se tem que ir, vai.

Y una forma de ir yendo a Portugal, mientras tanto, es ir en música.



Y eso es fado.









sábado, junio 20, 2020

Irish niña




Veo ahora que, en el último año, dos amigos me hablaron de esta joven.

Es verdad que me la había cruzado alguna vez, como es verdad que le estaba debiendo una entrada.

Katie Ellen James.

De Innisfree, en Colombia. ¿Cómo? No, claro. Innisfree es una islita en Irlanda, donde ella nació y de la que salió a los dos años, con su madre inglesa y su padre irish, para radicarse en Colombia y dar vueltas por el país hasta recalar en Bogotá hace bastante.

Pero se enamoró de Colombia y de su música. Y en eso quedó. Estudió música allí y se puso a componer y cantar. De todo un poco, en realidad, porque cambia de género y de repertorio, tanto como de aspecto.

Aquí queda una muestra de todo eso, pero, sobre todo, de un registro al que soy afecto y que va de mezzo a contralto.








jueves, junio 18, 2020

Ay, amor loco




Pasa eso.

Uno se acostumbra. Y no está bien.

Ella. La novia de Händel, de Vivaldi, de Porpora, de Mozart, de Pergolesi, de Scarlatti, de Purcell, de Monteverdi, en fin: del entero barroco, resumiendo.

Y un día, como si tal cosa, nos enteramos de que tiene otros amores y se nos aparece en casa con otros tipos.

Simone Kermes, soprano alemana de mi preferencia.

Podría ser triunfo del desengaño. Y fíjese que no...

Briceño, Federico García Lorca, Sting, Jimmy Page o el austríaco Udo Jürgens (y hasta Lady Gaga, pero antes de llegar a ese extremo, di la vuelta...)

Es verdad: abarrocando un poco, aquí y allá.


Pero ella, siempre.

La perdono, qué remedio me queda.











miércoles, junio 17, 2020

Risas y llanto




Pepi Pilibossian, Mikael Oganes y Harout Senekeremian. Rossini al piano y a 6 manos.

Se divierten. Actúan al amparo de un movimiento de artesanos que se llama Classical underground. Pepi es ella. Y Mikael se llama en realidad Oganesyan. Fue en Los Ángeles, en octubre de 2010.





A Ezio Bosso lo conocí hace poco. Me lo presentaron tarde. Murió este año, hace un mes, el 15 de mayo, a los 48 años, en Bolonia. Era de Turín, en el Piamonte.

Del tipo de los minimalistas al piano. No digo Arvo Pärt, pero sí un poco como Ludovico Einaudi.

Compositor, hizo cosas como esto que queda aquí.




Y dejo su composición en primer lugar, para hacerle entera justicia.

Siempre hay gentes chambonas e impresionables, porque lo que viene es a la vez penoso, emocionante y bello.

A Bosso le diagnosticaron en 2011 una enfermedad degenerativa que en menos de 10 años se lo cargó.

Unos tres años antes de morir, participó en un espectáculo (Music, trasmitido por el canal 5 y conducido por Paolo Bonolis, desde el Teatro 5 de Cinecittà, en Roma).

Lo oí hablar. Y lo hizo muy bien.

Por primera vez oigo a un buen músico y compositor hablar como un hombre de la belleza, y no como un ingeniero o un modisto petulante, engolando galimatías para la torre de marfil de los connoisseurs.

Tenía fama de loco, de excepcional, de excepción, de inasible. 

Pero.

Dios quiera que Dios quiera.

Él es benévolo con los que han sufrido y saboreado la belleza y la han repartido, humildemente.

 








lunes, junio 15, 2020

No sé




Esta vez no es una. Son dos.

Pero diría que estas dos valen menos que lo que valía una sola ayer. Y sin casi.

Y lo digo con pena, porque Chabuca Granda me gusta.

Hace unos 15 años apareció un disco con unas músicas inéditas de la peruana, encontradas como por azar, en una caja vieja y empolvada. Estaban en una cinta grabada.

Entre ellas, esta dos que dejo aquí. No por gusto, exactamente. Si me apuran, por disgusto.

La valse créole es un valsecito peruano, pero en francés. Un desafío de un programa de concursos para ver si podía componer un vals peruano... en francés. Una verdadera estupidez, indigna de Chabuca. Cuánto lo siento.

La otra pieza es otro valsecito malparido. Pero está vez en una mezcla de inglés y castellano. Ahí sí que no sé por qué lo hizo. Y no imagino ninguna razón admisible, como no sea irónica o humorística.

El vals peruano, mi querida Chabuca, no es un ritmo. Me extraña, araña. Es una idiosincrasia.

¿Sabe lo que quiere decir, usted me disculpe, señora, el atrevimiento? Ídios, syn, krasis: una mezcla peculiar, propia, un temperamento propio.

Mezcla, ¿ve? Y la lengua es la expresión más humana de la idiosincrasia de una persona y de un pueblo. No las notas de la música de un valsecito peruano solamente, si le pone letra. Porque si no le hubiera puesto letra, la melodía no sería ni francesa ni inglesa: sería peruana a secas. Dejaron de ser valsecitos peruanos cuando les puso letra en otras lenguas.

Chabuca, querida mía: el valsecito peruano nace de un sentimiento que no se dice sino en la lengua de Castilla. Sentimos con la lengua de Castilla, hermana mía.

La poesía no son las palabras: es sentir con ese idioma lo que se siente, sentirlo en ese idioma.

Eso es lo que hace de Cervantes o Garcilaso o santa Teresa o Miguel Hernández, poetas.

Y me atrevo a decir que Baudelaire es poeta porque sintió en francés. Y Shakespeare, porque sintió en inglés. Y por eso es tan, pero tan difícil la traducción de la poesía, en cualquiera de sus formas.

Es un asunto complejo y difícil. Sobre todo porque una lengua no es un sistema solamente, ni en principio. Y porque sentir no es eso que los empiristas o los románticos creyeron malamente.

El corazón, eso lo sabe hasta un adolescente, es el centro de la persona. Y la poesía sale de allí.

Pero para entender eso hay que hacerle más caso a san Agustín y menos a los productores de programas de concursos de la tele o a los creativos de las discográficas.

Y, tal vez por no seguir ese camino, Chabuca esta vez se agranda. Y esta vez se trabuca.









domingo, junio 14, 2020

Eu já não sei





Una sola canción. Para qué más.

Eu já não sei.


Una genialidad del brasileño y virtuoso Yamandú Costa, haciendo con su sete cordas los aires de la guitarra portuguesa.

Y la voz exacta del portugués António Zambujo.

Y Roberta Sá, dulce en su portugués del Brasil.

Canción portuguesa.

Eu já não sei.


Eso es todo.











viernes, junio 12, 2020

¿Bailamos?




No sé usted.

Pero, ciertamente que a su servidor le gustaría -for a while- acercarse a una bonita niña de la campiña, en una fiesta colorida en una aldea vistosa y tranquila, una tarde-noche de junio, templada y despejada, en medio de fuegos, mesas y banquetes rústicos y sabrosos.

Después de haber estado mirándola desde que llegó, con el mínimo signo de tímida correspondencia, animado por los amigos que ríen a sus espaldas, acercarse dando un más o menos disimulado rodeo, saludando aquí y allá para que no se note el cosquilleo tenue de la aventura.

Y respetuosa y lo más agradablemente posible, solicitar un baile, siquiera uno. Y que se le conceda a un servidor poder estar frente a la muchacha más bonita de la fiesta. Ni pensar en tenerla en sus brazos, ¿quién se cree que es?.

Dije, claramente: poder estar frente a la muchacha más bonita de la fiesta.Y bailar con ella melodías armoniosas, inocentes.

Y que ya la luna esté alta en el cielo cuando todavía seguimos bailando.



Ah, sí.


For a while.








 

jueves, junio 11, 2020

Serenata




Es tiempo de serenata.

Eso que los músicos llaman Serenata, que no crea que es tan lo mismo como lo que los mortales comunes llamarían así.

Pero cuando hay un buen oído en el balcón de este mundo, no hay que andar explicando tanto las palabras. Basta que oiga. Y entenderá.

Encontré dos ejemplos de esto que traigo.

Me gustó mucho la dirección de Seiji Ozawa en ambos casos (fíjese bien: ¡dirige de memoria!) y la ejecución de los japoneses de la orquesta Saito Kinen. Las grabaciones tienen entre 15 y casi 20 años de antigüedad.

Antonín Dvořák y Pyotr Ilyich Tchaikovsky. Respectivas serenatas, ambas para cuerdas; una opus 22, otra, 48; Mi mayor para una, Do mayor para la otra. Las obras fueron compuestas con 5 años de diferencia: 1875 la checa, 1880 la rusa. Ambas tienen movimientos o pasajes bien conocidos por los que conocen.

Y un detalle marginal pero que me tuvo divertido buena parte de la tarde, haciéndome pensar tanto; y recordar, no menos.

Cuando, por ejemplo, ingleses, franceses o españoles dicen que es para cuerdas, dicen eso, precisamente: strings, cordes, cuerdas.

Pero cuando Italia dice lo mismo, difiere: Serenata per archi, dicen ellos.

No la cosa que suena, sino la mano que la hace sonar.

Son geniales.

Y lo digo otra vez: son geniales.




 








martes, junio 09, 2020

Libre te quiero




Es momento de volver a esto.

El título de esta entrada repite otro que ya hubo aquí. Un título que tiene varios años. Más años que la bitácora, diría.

Por lo pronto, es el de un poema de Agustín García Calvo al que Amancio Prada le puso música, y que ya anduvo por estas músicas hace bastante tiempo, aunque creo que ahora está inhallable (con otras cosas suyas que había allí y que voy a reponer, claro...)

El poema dice:
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Aparte de que es una bonita canción, encontré la forma de que sea dicha de nuevo.

No es para nada frecuente oírla sino es por el autor de la música.

Pero encontré hace poco a una niña que se llama Almudena Rubio y que hace una versión que merece estar aquí, a mi sabor. La acompaña una fina guitarra que pulsa Isabelle Laudenbach. Hay otra versión de ella misma, con piano y violín (Allen Haim, Neske Baerwaldt), queda como bonus track.

Y diré que me gusta esta versión no por la perfección de la intérprete, sino sobre todo por el desgarro de esa voz que, me parece, se corresponde, no tanto con el tono del poema, sino con la recepción de la destinataria, que, se entiende, es quien -lo quiera o no- a partir del poema queda libre.


Dejo también, de paso (y sería de muy mal gusto comparar, valga la advertencia...), la versión que estaba aquí de Amancio Prada.











sábado, junio 06, 2020

Llovizna




Había nacido en Capua y murió en Nápoles, en 1909, con apenas 53 años.

Si pregunto, tal vez alguno lo conozca. Aunque me da que no.

Giuseppe Martucci compuso mucha música. Lindas melodías, pastosas, densas, llenas de sentido.

Hoy tal vez se las llamaría decadentes. Algunas no parecen italianas, si no fuera que al hombre se le escapa la sangre napolitana por el pentagrama, aquí y allá.

Para esta tarde de sábado es muy buena compañía. Alegre, si se me entiende lo que quiero decir.

Y eso me recuerda un aforismo de Braulio Anzoátegui sobre Claude Debussy:
No me explico por qué todos los melómanos cursis se acuerdan de Debussy cuando ven llover tras los vidrios de la ventana. Pero si la lluvia los agarra en la calle, putean de lo lindo.
 Y fíjese, mi amigo, que hoy es unos de esos días que dice don Braulio, pero de llovizna pampa.

Los perros han estado chapoteando en el jardín toda la mañana desde anoche, y han hecho un estropicio de barro, típico de junio en estos pagos. Se hizo un fuego acá en la matera, se comieron unas carnes, se tomó un buen vino, simpáticas charlas, hubo un buen café de Colombia regalado y un rico tabaco negro, delicia que resucitó de la cuarentena recién ayer.

Mientras, lloviznaba.

Ahora que ya pasó el festín, y desde hace un rato miro el agua fina afuera que va y viene de tanto en tanto, confirmo lo bien que le va esta música de Martucci a este tiempo crepuscular, viera usted.

Por eso, aquí le queda. Mañana seguro estará parecido a hoy. Son unas dos horas. después me cuenta.







lunes, junio 01, 2020

Allegri, el inédito




En Agosto - Septiembre de 2011, en el Instituto Pontificio de Música Sacra de Roma, se presentó un programa de composiciones inéditas de Gregorio Allegri, que habían sido encontradas no hacía mucho.

El programa rezaba así:
Opere Inedite dai Manoscritti della Collectio Altaemps

I. Canzone La Scamfortina
II. Salutis humanae sator, 8 vv.
III. Canzone Sancta Maria
IV. Missa «In lectulo meo» 8 vv.
V. Cantata Occhi rei non mi tradite
VI. Lamentationes Jeremiae prophetae 4 vv.

Los intérpretes, Musica Flexanima Ensemble y la dirección a cargo de Fabrizio Bigotti.




Y con esto, por ahora y como ya ha hecho bastante, Allegri se va retirando.





miércoles, mayo 27, 2020

El otro Allegri




Porque hay otro, que es el mismo Gregorio Allegri, pero más difícil de encontrar, muy difícil.

Pero allí está.

O para decir mejor, a veces está y a veces no. Porque resulta que, como se verá más adelante, es más lo que se supone oculto e inédito que lo que hoy por hoy está a disposición.

Es verdad que su Miserere, con ser una obra excelente y magistral, no deja ver el bosque de su obra restante y buscarla es tarea que no se puede sin paciencia.

El comentario musicológico lo dejo para los peritos en esas cosas.

A un servidor, el sujeto, en estas músicas que dejo ahora, se me hace elegante. Su stilo antico, de Renacimiento tardío, como ya decían, es una particularidad de sus partituras que aligera con gracia el peso del barroco de sus años. Con más gracia que la de su fisonomía, se entiende, que no era muy agraciado el hombre al parecer.

Pero oigan por ustedes mismos y no me hagan mucho caso.

Porque ya saben lo que dicen: para un Allegri no hay nada mejor que otro Allegri.







domingo, mayo 24, 2020

Allegri, el del Miserere


En una entrada de la bitácora ens, a mediados de enero de 2007, hablé del Miserere de Gregorio Allegri e incluí algo descuidadamente la música, que finalmente desapareció del lugar al que había dirigido el enlace.

(Esa pasión de acurrucarse al lado de famosos homónimos para que salpique algo de su gloria, no me apura en lo más mínimo. Este Gregorio Allegri es romano, nacido, criado y muerto en la Eterna. Y, al parecer, su apellido sale de su abuelo, Allegro. Vivió entre 1582 y 1652. Mis Allegri son de Parma, vecinos de la provincia de Reggio Emilia, en Emilia Romagna, en la que en el siglo XV y XVI vivió otro famoso, esta vez pintor, Antonio Allegri, detto il Corregio por el pueblo en el que nació. Hay otro. De Livorno, en la Toscana, es el habilidoso allenatore Massimiliano Allegri, ex Milan, ex Juventus hasta el año pasado.

No tengo nada que ver con ninguno de ellos. 

Por eso: ellos son ellos, nosostros somos nosotros. E finito.)

Tengo que repetir ahora aquella entrada de 2007 y reparar esa ausencia del Miserere. No sólo porque la obra de Allegri lo vale, sino porque tengo que decir algo en una segunda parte y es preciso entonces una primera, que es ésta ni más ni menos.

Aquella entrada que digo se tituló Miserere, claro, y es la que sigue:

Me mandan el Miserere de Gregorio Allegri. Compuesto sobre el Salmo 51 (50), es música famosa y recomendable, pese a que, en principio, cierto barroco no me cae del todo. Sin embargo, es claro que esta obra escapa a esas complejidades un tanto artificiosas y tiene momentos de hondura -mística dicen algunos- que están por encima de la consabida trama compleja de voces. Por otra parte, parece ser, y he allí el quid, que Allegri compuso al modo del Renacimiento tardío, más bien, aunque el modo de sus años era el Barroco. Será eso, entonces.

El caso es que fui a dar, por curiosidad y veredas convergentes, a una más o menos conocida anécdota que se cuenta de Wolgang Mozart que a los 14 años oyó por primera vez el Miserere de Allegri en Roma. Y eso a propósito de un libro de un neuropsicólogo y organista francés -Bernard Lechevalier- que se ocupó de El cerebro de Mozart (Bollati Boringhieri, 276 páginas, euros 32):
un libro che coniuga piacevolmente la neurofisiologia della musica con l´aneddotica storica (cioè, non inventata o mitologizzata, come nel film Amadeus di Milos Forman) sul fenomeno Mozart.
Dos cosas simpáticamente notables hay por allí.

Una, que había una excomunica papal (de Urbano VIII, Maffeo Barberini, que reinó entre 1623 y 1644) para quien hiciera copias de la obra o difundiera en todo o en parte aquella partitura que compuso Allegri para la Capilla Sixtina, y que se cantó cada año en Semana Santa desde 1638 hasta 1870, ininterrumpidamente, para retomarla más tarde hasta nuestros días. Mozart la oyó en 1770, para unos, y en 1769 para otros, tanto da. Dicen, entretanto, que buena parte del prestigio de esta obra viene del halo misterioso con que la recubrió Roma, al prohibir la difusión de su partitura.

La otra cuestión: el joven Wolgang memorizó los 15 minutos que dura la obra, oyéndola, obviamente, una sola vez en esa ocasión. Ahora bien, la obra es para dos coros y nueve voces distintas. De este modo, con una trascripción bastante fiel al original que hizo Mozart esa noche, llegó a la imprenta y así escapó del misterio. Lejos de castigarlo, cuando se enteró el papa Clemente XIV (entonces reinante) lo condecoró con la Orden de la Espuela de Oro.

Nel 1638 Gregorio Allegri compose l´unica sua opera che ci è pervenuta: un Miserere a nove voci basato sul lamentoso Salmo 51, che da allora venne eseguito due sole volte l´anno, il mercoledí e il venerdí santo, dai cantori della Cappella Sistina. E la consuetudine durò fino al 1870, quando il coro venne sciolto in seguito alla caduta dello Stato Pontificio.

L´11 aprile 1770, appunto un mercoledí santo, il quattordicenne Wolfgang Amadeus Mozart e suo padre arrivarono a Roma, e riuscirono a intrufolarsi nella Cappella Sistina: il giovane fu infatti scambiato per un principe di Sassonia che risiedeva allora in Vaticano, e il padre per il suo maggiordomo. Tre giorni dopo quest´ultimo scrisse alla moglie: "Forse hai già sentito parlare del celebre Miserere di Roma, tenuto in tale stima che ai musicisti della Cappella è vietato, pena la scomunica, di far uscire la benché minima parte di questo brano, copiarlo o trasmetterlo a chiunque. Ebbene, 'noi ce l´abbiamo: Wolfgang l´ha trascritto a memoria".

Ancora qualche giorno, e un´altra lettera annunciò: "Il papa in persona è al corrente che Wolfgang ha trascritto il Miserere. Ma non c´è nulla da temere: anzi, la cosa gli ha reso grande onore'. Infatti, il cardinal Pallavicini aveva consegnato al ragazzo il decreto di Clemente XIV che lo nominava cavaliere dello Speron d´Oro, ed egli fu poi una delle due sole persone al quale il papa offrí la partitura del celebre brano, visto che intanto ormai ce l´aveva comunque.

Mozart non era nuovo a imprese mnemotecniche: già qualche anno prima, nel 1765, lo scienziato inglese Daines Barrington l´aveva esaminato, e in una lettera a un membro della Royal Society di Londra racconta che il bambino di nove anni aveva terminato seduta stante una fuga interrotta da Johann Christian Bach, dopo averne memorizzato il tema e gli sviluppi. Mozart era anche solito trascrivere, nella corrispondenza col padre e la sorella, brani che aveva sentito in concerto e che gli erano particolarmente piaciuti, e spesso non scriveva le parti del solista per i suoi concerti, limitandosi a suonarle a memoria dopo averle composte nella testa.

Ora, che tipo di cervello bisogna avere, e quale tecnica si può usare, per essere in grado di compiere imprese del genere? Perché il Miserere di Allegri dura una quindicina di minuti, e memorizzarne tutte le nove voci è almeno tanto complesso quanto il trascrivere una conversazione di un quarto d´ora, in cui fino a nove persone arrivano a parlare contemporaneamente!
No sé qué pensar del asunto, en realidad, ahora que lo veo. ¿Por qué el papa Urbano hizo aquello? ¿Era justo, estaba bien? ¿Por qué Mozart hizo aquello? ¿Estuvo bien?






Y hasta aquí esta parte del asunto.





sábado, mayo 23, 2020

Al fin te encontré




Este 2020 tiene y trajo lo que ya sabemos. Pero no es lo único que me trajo.

Estuve buscando este trabajo del extraordinario Marco Beasley con el ensemble Accordone, de Guido Morini: Frottole. Es de hace unos 15 años. Recién lo veo publicado completo este año.

Una bellísima colección de canciones (frottole), del espléndido cinquecento italiano. Tromboncino, Dalza, Cara, Scotto, De Lurano, Di Lasso, Fogliano, Azzaiolo, Caprioli, Petrucci: todos compositores de esos años. Y hasta dos temas uno de Morini y otro del mismo Beasley, que ambos son considerados eximios improvisadores en canto y música antigua.









martes, mayo 19, 2020

Risotto




Cualquiera sabe que hay cuatro variedades (más una más...) que sirven para hacer un buen risotto. Y cualquiera sabe que hay otras cuatro variedades que mejor no usar.

Carnaroli, Vialone nano, Baldo y Roma (más el tradicional Arborio), así se llaman en Italia los arroces que sirven.

Y entre los que no sirven, está en primerísimo lugar el vaporizado, precocido o Parboil, como se lo conoce. A ése, si lo ve, escápele, si no quiere arruinar un risotto comme il faut...

Como pasa con la pasta: un buen risotto sin Caruso, es otro cantar, literaliter loquendo...


Hoy: risotto con Enrico Caruso


(Mientras, los sombreros largos de los pentagramas siguen discutiendo si era un tenor abaritonado o un barítono atenorado... e beh...! scusatemi le parolacce, coglioni, ma vaffanculo...!)









domingo, mayo 17, 2020

Pasta asciutta




Eso de comer pasta los domingos, no pasa en Italia.

No pasa los domingos solamente, se entiende. Es siempre primo piatto.

Pero pasta sin vino, no tiene mucha gracia. Ni allá ni acá.

Y pasta y vino sin música, menos.

Sin música, todo tiene menos gracia.



Hoy: Beniamino Gigli.











martes, mayo 12, 2020

Pour toi





Y vuelvo a ella una y otra vez.

Desaparece cada tanto un tiempo. Pero yo vuelvo. Y ella vuelve.

Murió en noviembre de 1997. Pero es una voz que no puede perderse.

Que no puedo perder.

La Dame brune.









lunes, mayo 11, 2020

Juego de niños




L'Arpeggiata, el ensemble que conduce y anima la austríaca Christina Pluhar, ya tiene unos 20 años, que es casi el tiempo que llevo oyéndola.

Tiene muy buen gusto para elegir el repertorio y para ejecutarlo, cantándolo o no, porque además se asocia con buenas voces.

La música antigua no es fácil.

Y hacerla con buen humor, menos.

Un ejemplo es este trabajo All'Improviso.

¿Y dónde está el humor?

Oiga, cumpa, oiga. Ya verá qué pasa cuando los músicos "juegan" con las partituras y los instrumentos.











sábado, mayo 09, 2020

Enseguida vuelvo




En una hora.

Me voy a la Escocia vieja para un concierto de vieja música de Escocia.

Con los muchachos de Les Musiciens de Saint-Julien.

Hablamos a la vuelta.

Alba gu bràth!






(Y cuidado con ese gu bràth...)




viernes, mayo 08, 2020

Piemontèisa: venga conmigo





Usted me perdone, caro amico. Mire que esta vez viene largo.

Si quiere oír, allá tiene un banco, en aquel rincón, al lado del fuego. Pida un vino, yo pago. Puede fumar, si quiere, acá no andamos con esas zonceras. Es más: tengo dos Avanti!, le convido uno. Va a tirar un rato con eso.

Es música dedicada ésta. A gente del Nord. Especialmente a quien yo sé. Gente del Piamonte, mi sangre también.

Pero hay gente friulana a la que le debo y le pago así.

Y le pago así a una persona de la Provenza, que no hace mucho me enseñó algo que no sabía y que me hizo muy feliz.

Memoriosos recuerdan que, hace unos cuantos años, había publicado estas músicas y las telas de araña de la red las hicieron invisibles. Eran Mondovì y Fior di montagna; más tarde, hubo una colección parecida a ésta de hoy, que reúne a todas las tres y agrega algunas más.

Así que al Nord, mi amigo.

Vamos a dar un paseo largo por el Nord. Hay de todo. Viejo y bueno. Viejo y bueno, pero hecho de nuevo y bien.

Del amor, dicen los piamonteses: Ant l`amor pì as parla e meno as dis, que quiere decir que, en el amor, cuanto más se habla, menos se dice.

Y un servidor dice ahora lo mismo de la música. A callar, pues.






Y una cosa más.

Así enseñaban cosas cristianas y números los viejos piamonteses a los niños.





Litania, se llama esta canción tradicional.



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Ma 'l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Dui, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Tre, tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Quattro, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Cinque, cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Sei, ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Sette, sette sacramenti,
ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Otto, otto porte di Roma,
sette sacramenti, ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Nove, nove corpi santi, otto porte di Roma,
sette sacramenti, ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Dieci, dieci comandamenti,
nove corpi santi, otto porte di Roma,
sette sacramenti, ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Undici, undici stelle del sogno,
dieci comandamenti, nove corpi santi,
otto porte di Roma, sette sacramenti,
ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.
Dodici, dodici Apostoli,
undici stelle del sogno, dieci comandamenti,
nove corpi santi, otto porte di Roma,
sette sacramenti, ses gai ca canto in Galilea,
cinq piaghe dal Signur, quattro evangelisti,
tre Re Magi, la lüna e ’l sul,
ma ’l prim ca l’è stait al mund l’è stait nost car Signur.




viernes, mayo 01, 2020

Mille regretz




Jordi Savall tomó una canción en francés antiguo y la puso de emblema de un bonito trabajo que tiene como figura central a Carlos V.

Savall recorre la vida del emperador, arrancando con su abuelo Maximiliano; el matrimonio de sus padres, Felipe y Juana; su nacimiento; su boda; sus batallas; la muerte de Isabel, su mujer; su abdicación; su retiro en Yuste y su muerte.

A cada momento le asigna un partitura de época, en un muestrario diverso del siglo XVI.

Hay dos autores principales que están unidos aquí por esa canción, famosísima y a su vez una de las preferidas de Carlos: Mille Regretz. A tal punto que se la conoce también como la Canción del Emperador.

Se le atribuye con dudas al prolífico flamenco Josquin des Prez, pero puede ser anterior.

Uno de los compositores brillantes de la época en España fue Cristóbal de Morales. Usó la melodía para incorporarla a una de las varias misas que dedicó al emperador, haciéndola sonar aquí y allá en las partes de esa misa que se conoce también como Missa Mille Regretz.

De modo que, aunque suenan otros también, Des Prez y Morales son los privilegiados en este menú de Savall.






____________________________________

Los cuatro versos de la canción:

Mille regretz de vous habandoner
et deslonger vostre fache’amoureuse.
Jay si grand dueil et paine douloureuse
qu’on me verra brief mes jours desfiner.

La traducción habitual:

Mil pesares por abandonaros
y por alejar vuestro rostro amoroso,
siento tanto duelo y pena dolorosa,
que se me verá en breve acabar mis días.






lunes, abril 27, 2020

*R: Core 'ngrato



*R: Core 'ngrato.


Es una publicación de 2013, de la que queda el original de la entrada con datos sobre Salvatore Cardillo y la letra de esta belleza. La música quedó inhallable en esta bitácora, hasta ahora.

Salvo por una versión del tenor griego Ulysses Lappas, en griego, que se la llevó el tiempo quién sabe adónde.

Lina Sastri lo reemplaza, mujer talentosa de Nápoles. 

Y algún que otro agregado, recordando a Mingo, mi padre. 










sábado, abril 25, 2020

Por la tu puerta yo pasí




Hace años que conozco y oigo esta canción anónima sefaradí, de España.

Está la misma canción, pero en una versión posterior y algo distinta la letra, ahora en Turquía y con fragmentos en su lengua.

Diría que como abrazando todo el mar, después de su diáspora hispánica, y sé que se la encuentra además en otras partes de Il mare.

Claro, lo que salió de España no fue lo mismo cuando llegó a Turquía.

Es sabido que España no es Turquía.

Quedan las dos versiones, en distintas versiones de ambas. Y una más en hebreo, una rareza.









domingo, abril 19, 2020

Fairy Queen




Ya había pasado de largo la medianoche. Al final de la conversa, una discusión sinuosamente vagaba, porque tampoco era cuestión de zambullirse en una gresca.

¿Las últimas cosas de Andrea Bocelli? ¿Henry Purcell y su The Fairy Queen?

Confieso que defendí tibiamente lo primero, sin convicción. Porque no me convence del todo. Tal vez, después.

Conceder fue a bajo costo.

Purcell.


- Gracias..., pero, ¿no te parece un poco largo...?

- Sí. Pero tiempo es lo que te regalan hoy día. Y pasar dos horas y pico con una ópera inglesa del siglo XVII sobre la reina de las hadas, se me hace más sabroso y nutricio al corazón que leer 20 diarios o que ver 7 noticieros monotemáticos o navegar al garete por un artículo confuso de Alexander Dugin o masticar corcho con el desgano sofisticado de Yuval Harari o ver las caras de circunstancias y oír los lugares comunes de los parlantes en todas las lenguas o sufrir un comentario "económico" de Marcelo Bonelli sobre el color de las medias de Miguel Pesce o tener que oír la profilaxis sexual que recomiendan los funcionarios y que Fernández avala diciendo que sin saber del tema o deambular por las conspiraciones de alta, media o baja densidad de las redes o recorrer como si fuera un general en campaña una infografía del entero planeta metro por metro y en tiempo real o la...

- Ya, ya... entendí... Poné la música, mejor...






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La ilustración está tomada de la edición de Phantastes, de George MacDonald, que ilustró Arthur Hughes.






miércoles, abril 01, 2020

Triunfantes




Cuando era chico, me parecía raro (tal vez ya me molestaba...) oír aquello de que "ahí está..., ya empezó otra vez con su letanía...", con tono quejoso o despectivo.

Mi oído estaba acostumbrado al Rosario de la tarde, casi ya de noche, en las sierras de Córdoba, los veranos de mi niñez y adolescencia. Mi tío el cura rezaba medio adormilado en una silla de tijera, bajo unos talas y paraísos, y alrededor, más cerca, más lejos, los demás.

Lo último eran las Letanías que se rezaban en latín, mientras que el resto era en castellano. Y había, me parece recordar, de tanto en tanto, una oración en dialecto (piamontés, porque la creyente, la que había transmitido la fe a sus hijos, había sido mi abuela paterna...)

Habitualmente la Letanías eran las lauretanas a la Virgen. Pero, en algunas ocasiones, no sabría decir por qué, se rezaban las de los Santos, que eran más. Si no me equivoco, los domingos.

De chico, esas Letanías y su cadencia se me hacían como si dijera una procesión, un peregrinaje. Ir de casa en casa, golpeando la puertas de cada nombre pidiendo una limosna, una ayuda. Rogando, suplicando por algo, por alguien, por uno mismo, y esperar que me atendiera el nombrado (san Lorenzo, san Sebastián, san Cosme y san Damián, santa Agueda...) y él mismo recibiera el pedido y sonriendo, con su mano sobre mi hombro, me acompañara hasta la calle, por donde seguía andando hasta la próxima puerta.

En algunas solemnidades de Pascua, volví a oír con los años aquella cadencia de las Letanías de los Santos, y cada vez, sin querer, volvía a las imágenes de las tardes cordobesas y a esa peregrinación en rogativa y a esos rostros imaginados, consoladores y auxiliadores.

Cosas de chicos, dirá usted.

No tanto.


Y hoy por hoy, menos.









lunes, marzo 30, 2020

¿Seremos los mismos?




Conocí a Angelo Branduardi casi desde que empezó a grabar música. Y pasaron unos 45 años ya.

Seguí su carrera todo este tiempo, de a ratos.

Es muy talentoso. Investiga la música de su tierra y prefiere la medieval.

Trabajó mucho. Compone mucho, grabó mucho. Y todo con un estilo muy peculiar.

Vi en 1980 y tantos una buena película que muestra la vida de un santo al que le tengo devoción, san Felipe Neri (entre otras cosas, por el amor que le tenía a la música). El título es una frase de san Felipe: State buoni se potete (todo un programa de espiritualidad en medio de ese siglo XVI...)

La colonna sonora de esa película es obra de Branduardi y ganó con eso el David de Donatello y el Nastro d'argento.

Más tarde incursionó en san Francisco de Asís, haciendo música con la vida del santo y poniéndole música al Cántico de las Creaturas, en una versión famosa. No es el trabajo que más me gusta, diré. Con su mujer, Luisa Zappa, grabó poemas de William Yeats que ella tradujo al italiano. Y los cuatro, ellos y sus dos hijas, son músicos.

Últimamente, supe que trabajaba en una obra, "Il cammino dell'anima", esta vez aventurándose en la vida de nada menos que santa Hildegarda von Bingen. No sé nada de eso, todavía.

En 1979, conocí una canción que dio título a un disco: Cogli la prima mela, de sabor medieval, un saltarello u otra danza por el estilo: "aprovecha la primera manzana, tú, bella, que vas tan orgullosa, que no te arrepentirás...", dice la letra y sigue en ese tono de carpe diem.

Con el tiempo le oí otras versiones. Dejo la primera tal como la oí a fines de los 70, y otras tres, distintas y cada vez más largas.




El tiempo pasó. Hay unos 20 años entre la primera y la última.

¿Cambió algo? ¿Será la misma canción? ¿No cambió la canción sino él? ¿No cambió nada y es lo mismo pero distinto?

Cuántas cosas podrían pasar por el cuestionario... Noi, anche.


Mencioné la colonna de State buoni se potete. No sólo es obra de Branduardi sino que él mismo tiene un papel en la película, un papel algo bastante insólito, pero creo que creativo y que acompaña bien el sentido del asunto que allí se plantea.

Dejo la música aquí.

Puede no ser para todo mundo.

Pero eso ya no es cosa mía.

También en ese sentido puede que no todos seamos lo mismo en todo siempre.








viernes, marzo 27, 2020

El dos no es pena




Henderson, el más bajo, hace los arreglos para guitarra.

Son canadienses ambos. Drew Henderson y Michael Kolk.

Parecen mucho más que dos.

Pero son un dúo.

Y aquí el dos no es pena, don Leopoldo, usted me perdone...







jueves, marzo 26, 2020

A te







A te
, Bella, Chiaro di luna.


¿Podrá decir algo del amor el rap, un rapero?


En italiano, parece que sí.





lunes, marzo 23, 2020

¿Que no habrá Rocío para la Blanca Paloma?




¡Qué sabrán ellos!

La Blanca Paloma, como la de Pentescostés, se posa donde quiere y donde conviene.

Ella sabe.

Que para eso es Madre.

Y romería habrá.

Aunque nadie la vea.









domingo, marzo 22, 2020

Silenziu d'amuri




Bellísima canción de Alfio Antico, un siciliano de Lentini, de pastor a músico experto en instrumentos folklóricos y música tradicional de la isla.

La primera es la versión del autor.





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La letra en siciliano y su traducción al italiano. Porque hay que cantarla para saber cómo es.

T'amaju di quannu stavi dintr'a la naca
T'addivaj ducizza a muddichi a muddichi
Silenziu d'amuri ca camini intr'a li vini
Nun è pussibili staccarimi di tia
Silenziu d'amuri ca camini intr'a li vini
Nun è pussibili staccarimi di tia

Nun chiangiti no albiri d'alivi
Amuri e beni vengunu di luntanu
Dilizia amata mia, sciatu di l'alma mia
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita
Dilizia amata mia, sciatu di l'alma mia
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita

Vacanti senza culura tengu lu senzu
Quanno na mamma si scorda a so' figliu
Tannu mi scordu d'amari a tia
Ti vogliu bbene picciliddra mia
Tannu mi scordu d'amari a tia
Ti vogliu bbene picciliddra mia

Vulati acidduzzi iti ni ll'amata
Cantantici mentri nc'è morte e vita
Comu tuttu lu munnu esti la campagna
Tu si a Riggina e ju 'u Re di Spagna
Comu tuttu lu munnu esti la campagna
Tu si a Riggina e ju 'u Re di Spagna


Silenzio d`amore

T`amai da quando stavi nella culla
Ti donai dolcezza mollica a mollica,
Silenzio d`amore che cammini nelle vene
Non è possibile staccarmi da te.
Silenzio d`amore che cammini nelle vene
Non è possibile staccarmi da te.

Non piangete alberi di olive
L`amore e l`affetto vengono da lontano.
Delizia amata mia, fiato della mia anima
Dammi il tuo cuore che ti darà la vita.
Delizia amata mia, fiato della mia anima
Dammi il tuo cuore che ti darà la vita.

Vacuo e senza colore sarebbe il sentimento
Come una madre che dimentichi il proprio figlio
Solo allora potrebbe finire il mio amore per te
Ti voglio bene, piccola mia.
Solo allora potrebbe finire il mio amore per te
Ti voglio bene, piccola mia.

Volate rondini, e andate dalla mia amata
E cantatele mentre c`è morte e vita
Come tutto il mondo è la campagna
Tu sei la regina ed io il re di Spagna
Come tutto il mondo è la campagna
Tu sei la regina ed io il re di Spagna,






sábado, marzo 21, 2020

*R: Bisogna morire




No le recomiendo pasar por aquí sin antes pasar por una entrada que se llama Bisogna morire.





Como aquellas músicas estaban inalcanzables, las traje de nuevo y agregué algunas otras muestras de lo mismo, en distintos registros. Para algunos de Stefano Landi, para otros anónima, para otros de Córcega. Tanto da.




Y algo más. De regalo, aunque ya anduvo por aquí hace tiempo.


Porque el cantar tiene sentido.











viernes, marzo 20, 2020

Sento in seno




Don Antonio Vivaldi ocupó esta melodía al menos en tres óperas distintas, en las que tomó la forma de aria.

Mayormente se la conoce como Sento in seno ch'in pioggia di lagrime o Sento in seno. Tanto en una obra perdida como Tieteberga, de 1717, como en Giustino, de 1724, así como con otro nombre la incluyó en Armida al campo d'Egitto, de 1718.

Es un aria diría que para contralto, pero es difícil encontrar versiones para ese registro. O para mezzosoprano, si acaso. Es verdad que, en las partituras, son arias para Lotario y Anastasio, dos personajes de las Tieteberga y Giustino.

Aparecen sí las versiones de contratenores, si uno busca. Las dejé de lado. Aunque fueran de Jakub Józef Orliński o de Philippe Jaroussky.

Prefiero las otras.

El texto dice:
Sento in seno che in pioggia di lagrime,
si dilegua l’amante mio cor.
Ma mio core tralascia di piangere,
che il tuo pianto non scema il dolor.

De las pocas que hallé, la de Nathalie Stutzmann, en Giustino, es la que más me gustó (pero es cosa mía...). Después, la de la soprano canadiense Heather Newhouse, en Tieteberga. Y junto a ellas, Silke Gäng, mezzo alemana.

Un poco más lejos, las de Manuela Cluster y Marina Comparato.

La rareza: un arreglo para dos pianos, con retoques a uno de los dos instrumentos para que suene al pizzicato de las cuerdas.







jueves, marzo 19, 2020

Ad te beate Ioseph




Ad te beate Ioseph, in tribulatione nostra confugimus, atque, implorato Sponsae tuae sanctissimae auxilio, patrocinium quoque tuum fidenter exposcimus. Per eam, quaesumus quae te cum immaculata Virgine Dei Genetrice coniunxit, caritatem, perque paternum, quo Puerum Iesum amplexus es, amorem, supplices deprecamur, ut ad hereditatem, quam Iesus Christus acquisivit Sanguine suo, benignus respicias, ac necessitatibus nostris tua virtute et ope succurras.

Tuere, o Custos providentissime divinae Familiae, Iesu Christi subolem electam; prohibe a nobis, amantissime Pater, omnem errorum ac corruptelarum luem; propitius nobis, sospitator noster fortissime, in hoc cum potestate tenebrarum certamine e caelo adesto; et sicut olim Puerum Iesum e summo eripuisti vitae discrimine, ita nunc Ecclesiam sanctam Dei ab hostilibus insidiis atque ab omni adversitate defende: nosque singulos perpetuo tege patrocinio, ut ad tui exemplar et ope tua suffulti, sancte vivere, pie emori, sempiternamque in caelis beatitudinem assequi possimus. Amen.

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa solicitamos también confiados tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades. 

Protege, Providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio, desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas: y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora, defiende a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, ya cada uno de nosotros protégenos con el perpetuo patrocinio, para que, a tu ejemplo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. Amén. 

S.S. León XIII

*   *   *


Dichoso el hombre que halló a San José,
Dios lo sustrajo del ruido.
Sus días no fueron vanidad,
ni sus años apresuramiento.
Otros siguieron su locura,
se agitaron para ser de su tiempo.
Pero él fue tenido en poco,
los de su generación lo olvidaron.
Entró en sí mismo
y halló el Reino.
Vio su nada
y ordenó su vida en silencio.
Tuvo mujer fecunda,
pero Raquel fue la esposa más amada.
Y entendió en muchas cosas,
pero María no perdió su reposo.
Se negó, se olvidó,
no supo.
Yendo por la vereda subió el monte Carmelo.


Beatus vir qui invenit sanctum Ioseph,
Deus ex tumultu eduxit eum.
Dies ejus non dies vanitatis
neque anni ejus festinatio.
Alii amentiam suam persequuntur,
exagitantur a desiderio temporis.
Ille ante conspectum hominum sicut pusillum,
oblita est eum generatio sua.
Introivit cor suum
et invenit Regnum.
Vidit abyssum
et obmutuit
Mulier ejus, mulier fecunda,
sed Rachel sponsa dilectissima.
In multis ille intentus,
sed quies Maria, quies semper.
Negavit, et oblitus est,
et non sciit.
Vidit Carmelum et ascendit.


Dimas Antuña










miércoles, marzo 18, 2020

Esto es una jota




Entonces, nos dediquemos a la jota.








martes, marzo 17, 2020

Lá Fhéile Pádraig





Hace tiempo y en otra parte me ocupé del asunto.

No voy a repetirme.







domingo, marzo 15, 2020

Si me voy





No.

No es para todo el mundo.

No, señor.


Pero, quien pueda y quiera, elija.