Ya había pasado de largo la medianoche. Al final de la conversa, una discusión sinuosamente vagaba, porque tampoco era cuestión de zambullirse en una gresca.
¿Las últimas cosas de Andrea Bocelli? ¿Henry Purcell y su The Fairy Queen?
Confieso que defendí tibiamente lo primero, sin convicción. Porque no me convence del todo. Tal vez, después.
Conceder fue a bajo costo.
Purcell.
- Gracias..., pero, ¿no te parece un poco largo...?
- Sí. Pero tiempo es lo que te regalan hoy día. Y pasar dos horas y pico con una ópera inglesa del siglo XVII sobre la reina de las hadas, se me hace más sabroso y nutricio al corazón que leer 20 diarios o que ver 7 noticieros monotemáticos o navegar al garete por un artículo confuso de Alexander Dugin o masticar corcho con el desgano sofisticado de Yuval Harari o ver las caras de circunstancias y oír los lugares comunes de los parlantes en todas las lenguas o sufrir un comentario "económico" de Marcelo Bonelli sobre el color de las medias de Miguel Pesce o tener que oír la profilaxis sexual que recomiendan los funcionarios y que Fernández avala diciendo que sin saber del tema o deambular por las conspiraciones de alta, media o baja densidad de las redes o recorrer como si fuera un general en campaña una infografía del entero planeta metro por metro y en tiempo real o la...
- Ya, ya... entendí... Poné la música, mejor...
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La ilustración está tomada de la edición de Phantastes, de George MacDonald, que ilustró Arthur Hughes.
Cuando era chico, me parecía raro (tal vez ya me molestaba...) oír aquello de que "ahí está..., ya empezó otra vez con su letanía...", con tono quejoso o despectivo.
Mi oído estaba acostumbrado al Rosario de la tarde, casi ya de noche, en las sierras de Córdoba, los veranos de mi niñez y adolescencia. Mi tío el cura rezaba medio adormilado en una silla de tijera, bajo unos talas y paraísos, y alrededor, más cerca, más lejos, los demás.
Lo último eran las Letanías que se rezaban en latín, mientras que el resto era en castellano. Y había, me parece recordar, de tanto en tanto, una oración en dialecto (piamontés, porque la creyente, la que había transmitido la fe a sus hijos, había sido mi abuela paterna...)
Habitualmente la Letanías eran las lauretanas a la Virgen. Pero, en algunas ocasiones, no sabría decir por qué, se rezaban las de los Santos, que eran más. Si no me equivoco, los domingos.
De chico, esas Letanías y su cadencia se me hacían como si dijera una procesión, un peregrinaje. Ir de casa en casa, golpeando la puertas de cada nombre pidiendo una limosna, una ayuda. Rogando, suplicando por algo, por alguien, por uno mismo, y esperar que me atendiera el nombrado (san Lorenzo, san Sebastián, san Cosme y san Damián, santa Agueda...) y él mismo recibiera el pedido y sonriendo, con su mano sobre mi hombro, me acompañara hasta la calle, por donde seguía andando hasta la próxima puerta.
En algunas solemnidades de Pascua, volví a oír con los años aquella cadencia de las Letanías de los Santos, y cada vez, sin querer, volvía a las imágenes de las tardes cordobesas y a esa peregrinación en rogativa y a esos rostros imaginados, consoladores y auxiliadores.
Conocí a Angelo Branduardi casi desde que empezó a grabar música. Y pasaron unos 45 años ya.
Seguí su carrera todo este tiempo, de a ratos.
Es muy talentoso. Investiga la música de su tierra y prefiere la medieval.
Trabajó mucho. Compone mucho, grabó mucho. Y todo con un estilo muy peculiar.
Vi en 1980 y tantos una buena película que muestra la vida de un santo al que le tengo devoción, san Felipe Neri (entre otras cosas, por el amor que le tenía a la música). El título es una frase de san Felipe: State buoni se potete (todo un programa de espiritualidad en medio de ese siglo XVI...)
La colonna sonora de esa película es obra de Branduardi y ganó con eso el David de Donatello y el Nastro d'argento.
Más tarde incursionó en san Francisco de Asís, haciendo música con la vida del santo y poniéndole música al Cántico de las Creaturas, en una versión famosa. No es el trabajo que más me gusta, diré. Con su mujer, Luisa Zappa, grabó poemas de William Yeats que ella tradujo al italiano. Y los cuatro, ellos y sus dos hijas, son músicos.
Últimamente, supe que trabajaba en una obra, "Il cammino dell'anima", esta vez aventurándose en la vida de nada menos que santa Hildegarda von Bingen. No sé nada de eso, todavía.
En 1979, conocí una canción que dio título a un disco: Cogli la prima mela, de sabor medieval, un saltarello u otra danza por el estilo: "aprovecha la primera manzana, tú, bella, que vas tan orgullosa, que no te arrepentirás...", dice la letra y sigue en ese tono de carpe diem.
Con el tiempo le oí otras versiones. Dejo la primera tal como la oí a fines de los 70, y otras tres, distintas y cada vez más largas.
El tiempo pasó. Hay unos 20 años entre la primera y la última.
¿Cambió algo? ¿Será la misma canción? ¿No cambió la canción sino él? ¿No cambió nada y es lo mismo pero distinto?
Cuántas cosas podrían pasar por el cuestionario... Noi, anche.
Mencioné la colonna de State buoni se potete. No sólo es obra de Branduardi sino que él mismo tiene un papel en la película, un papel algo bastante insólito, pero creo que creativo y que acompaña bien el sentido del asunto que allí se plantea.
Dejo la música aquí.
Puede no ser para todo mundo.
Pero eso ya no es cosa mía.
También en ese sentido puede que no todos seamos lo mismo en todo siempre.
Bellísima canción de Alfio Antico, un siciliano de Lentini, de pastor a músico experto en instrumentos folklóricos y música tradicional de la isla.
La primera es la versión del autor.
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La letra en siciliano y su traducción al italiano. Porque hay que cantarla para saber cómo es.
T'amaju di quannu stavi dintr'a la naca
T'addivaj ducizza a muddichi a muddichi
Silenziu d'amuri ca camini intr'a li vini
Nun è pussibili staccarimi di tia
Silenziu d'amuri ca camini intr'a li vini
Nun è pussibili staccarimi di tia
Nun chiangiti no albiri d'alivi
Amuri e beni vengunu di luntanu
Dilizia amata mia, sciatu di l'alma mia
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita
Dilizia amata mia, sciatu di l'alma mia
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita
Vacanti senza culura tengu lu senzu
Quanno na mamma si scorda a so' figliu
Tannu mi scordu d'amari a tia
Ti vogliu bbene picciliddra mia
Tannu mi scordu d'amari a tia
Ti vogliu bbene picciliddra mia
Vulati acidduzzi iti ni ll'amata
Cantantici mentri nc'è morte e vita
Comu tuttu lu munnu esti la campagna
Tu si a Riggina e ju 'u Re di Spagna
Comu tuttu lu munnu esti la campagna
Tu si a Riggina e ju 'u Re di Spagna
Silenzio d`amore
T`amai da quando stavi nella culla
Ti donai dolcezza mollica a mollica,
Silenzio d`amore che cammini nelle vene
Non è possibile staccarmi da te.
Silenzio d`amore che cammini nelle vene
Non è possibile staccarmi da te.
Non piangete alberi di olive
L`amore e l`affetto vengono da lontano.
Delizia amata mia, fiato della mia anima
Dammi il tuo cuore che ti darà la vita.
Delizia amata mia, fiato della mia anima
Dammi il tuo cuore che ti darà la vita.
Vacuo e senza colore sarebbe il sentimento
Come una madre che dimentichi il proprio figlio
Solo allora potrebbe finire il mio amore per te
Ti voglio bene, piccola mia.
Solo allora potrebbe finire il mio amore per te
Ti voglio bene, piccola mia.
Volate rondini, e andate dalla mia amata
E cantatele mentre c`è morte e vita
Come tutto il mondo è la campagna
Tu sei la regina ed io il re di Spagna
Come tutto il mondo è la campagna
Tu sei la regina ed io il re di Spagna,
No le recomiendo pasar por aquí sin antes pasar por una entrada que se llama Bisogna morire.
Como aquellas músicas estaban inalcanzables, las traje de nuevo y agregué algunas otras muestras de lo mismo, en distintos registros. Para algunos de Stefano Landi, para otros anónima, para otros de Córcega. Tanto da.
Y algo más. De regalo, aunque ya anduvo por aquí hace tiempo.
Don Antonio Vivaldi ocupó esta melodía al menos en tres óperas distintas, en las que tomó la forma de aria.
Mayormente se la conoce como Sento in seno ch'in pioggia di lagrime o Sento in seno. Tanto en una obra perdida como Tieteberga, de 1717, como en Giustino, de 1724, así como con otro nombre la incluyó en Armida al campo d'Egitto, de 1718.
Es un aria diría que para contralto, pero es difícil encontrar versiones para ese registro. O para mezzosoprano, si acaso. Es verdad que, en las partituras, son arias para Lotario y Anastasio, dos personajes de las Tieteberga y Giustino.
Aparecen sí las versiones de contratenores, si uno busca. Las dejé de lado. Aunque fueran de Jakub Józef Orliński o de Philippe Jaroussky.
Prefiero las otras.
El texto dice:
Sento in seno che in pioggia di lagrime, si dilegua l’amante mio cor. Ma mio core tralascia di piangere, che il tuo pianto non scema il dolor.
De las pocas que hallé, la de Nathalie Stutzmann, en Giustino, es la que más me gustó (pero es cosa mía...). Después, la de la soprano canadiense Heather Newhouse, en Tieteberga. Y junto a ellas, Silke Gäng, mezzo alemana.
Un poco más lejos, las de Manuela Cluster y Marina Comparato.
La rareza: un arreglo para dos pianos, con retoques a uno de los dos instrumentos para que suene al pizzicato de las cuerdas.
Ad te beate Ioseph, in tribulatione nostra confugimus, atque, implorato Sponsae tuae sanctissimae auxilio, patrocinium quoque tuum fidenter exposcimus. Per eam, quaesumus quae te cum immaculata Virgine Dei Genetrice coniunxit, caritatem, perque paternum, quo Puerum Iesum amplexus es, amorem, supplices deprecamur, ut ad hereditatem, quam Iesus Christus acquisivit Sanguine suo, benignus respicias, ac necessitatibus nostris tua virtute et ope succurras.
Tuere, o Custos providentissime divinae Familiae, Iesu Christi subolem electam; prohibe a nobis, amantissime Pater, omnem errorum ac corruptelarum luem; propitius nobis, sospitator noster fortissime, in hoc cum potestate tenebrarum certamine e caelo adesto; et sicut olim Puerum Iesum e summo eripuisti vitae discrimine, ita nunc Ecclesiam sanctam Dei ab hostilibus insidiis atque ab omni adversitate defende: nosque singulos perpetuo tege patrocinio, ut ad tui exemplar et ope tua suffulti, sancte vivere, pie emori, sempiternamque in caelis beatitudinem assequi possimus. Amen.
A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa solicitamos también confiados tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.
Protege, Providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio, desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas: y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora, defiende a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, ya cada uno de nosotros protégenos con el perpetuo patrocinio, para que, a tu ejemplo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. Amén.
S.S. León XIII
* * *
Dichoso el hombre que halló a San José,
Dios lo sustrajo del ruido.
Sus días no fueron vanidad,
ni sus años apresuramiento.
Otros siguieron su locura,
se agitaron para ser de su tiempo.
Pero él fue tenido en poco,
los de su generación lo olvidaron.
Entró en sí mismo
y halló el Reino.
Vio su nada
y ordenó su vida en silencio.
Tuvo mujer fecunda,
pero Raquel fue la esposa más amada.
Y entendió en muchas cosas,
pero María no perdió su reposo.
Se negó, se olvidó,
no supo.
Yendo por la vereda subió el monte Carmelo.
Beatus vir qui invenit sanctum Ioseph, Deus ex tumultu eduxit eum. Dies ejus non dies vanitatis neque anni ejus festinatio. Alii amentiam suam persequuntur, exagitantur a desiderio temporis. Ille ante conspectum hominum sicut pusillum, oblita est eum generatio sua. Introivit cor suum et invenit Regnum. Vidit abyssum et obmutuit Mulier ejus, mulier fecunda, sed Rachel sponsa dilectissima. In multis ille intentus, sed quies Maria, quies semper. Negavit, et oblitus est, et non sciit. Vidit Carmelum et ascendit.
Estuvo por aquí de la mano de la irlandesa Sharon Shannon y su acordeón diatónico, si mal no recuerdo.
Al parecer, la pieza viene de principios de los '80, tiempo cuando los chilenos de Inti Illimani quedaron varados unos 15 años en Italia, por cosas de la política de su país.
Es, dicen ellos, un homenaje a la Italia que los albergó.
Testaccio es un viejo barrio de Roma, del tiempo de los romanos, ni más ni menos.
Nombre incluido, tiene una historia muy interesante detrás, viera usted. Vea usted...
El mercado de Testaccio, entonces. Versiones con variaciones, casi mínimas algunas.
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En la ilustración de esta entrada, se ven los restos de las ánforas milenarias que dieron nombre al Monte Testaccio y por el monte, al barrio. Vea por allí y verá por qué.
Mil veces si la misma canción no es la misma canción.
¿Y cuándo la misma canción no es la misma canción?
Cuando mil veces la interpretan 1000 distintos.
Es como todo.
Las cosas son lo que son y no hay vuelta. Y cada cosa es una sola cosa.
Pero nadie puede conocer toda la cosa toda.
La verán 1000 y verán 1000 matices. Nadie verá todo lo que la cosa es. Aunque todos, si acaso, ven la misma cosa siendo lo que es.
Hizo bien don Federico García Lorca en recopilar anónimos y viejas cosas andaluzas.
Mi preferida: entre las sevillanas del XVIII, Viva Sevilla.
Y aquí hay 45 formas de decirla y ahí me quedo para no abrumar..., porque hay tantas más.
Cantada, instrumental. Lírica, popular, jazz, blues... Y a la española, a lo flamenco, a la italiana, a la griega, a la peruana, a la inglesa, a la alemana, a la argentina y así...
Y cada uno le saca algo a la canción. No se lo pone. Se lo saca. Lo saca de ella. Y de lo que de ella puede ver, oír, sentir.
Porque el conocimiento -y el arte lo es- no está en la cosa, sino en el hombre. En la cosa está su inteligibilidad.
Pero.
Basta.
Está a tiempo.
Si no puede mirar mil veces la misma cosa y gozarla y no agotarla, este lugar no es para usted.
Vuelva otro día.
Al final hay dos agregados, un poco de Saura celebrando a Sevilla y un saludo de trianeros y trianeras: a Triana, claro.
Desde que vi Tiempo de gitanos, de Emir Kusturica.
Es la versión de Goran Bregović de una canción romaní de los Balcanes; hay una versión serbia, para la fiesta ortodoxa de San Jorge, en la primavera, una especie de Mayo de los europeos occidentales. Se festeja la primavera y todo lo que crece.
La fiesta se llama Đurđevdan en serbio y allí la canción también.
San Jorge es también el patrono de los Roma, los gitanos balcanes.
Ederlezi, es un nombre mezclado con otras lenguas y es el nombre romaní de la fiesta.
La canción de Bregović aparece en la película en un momento sugestivo, muy lírico y ritual: la celebración de Đurđevdan romaní en un río.
Las letras están disponibles, nomás las busque, Su Merced.
Ahora bien.
Solamente los memoriosos saben que ya apareció alguna vez en el sitio madre de un servidor, hace unos 10 años.
La primera es una versión de Garzas viajeras. Además de lo que sigue, hay que ver los primeros momentos, apenas la cocina, un poco del revés. Tiene su arte.
Después una cosa rara. Músicas que hizo mayormente para cine, documentales u obras de teatro. Y algunas versiones terribles de músicas que se han dicho terribles, como Gloomy Sunday, una pieza con un legajo gloomy, casi dark.
Siempre Spasiuk, claro.
Le admiro la discreción, el sentido de la oportunidad.
Ah, mi amigo... ¡Si viera la de cosas que me gustan!
No es fácil hacer lo que hizo este tipo.
Todo -hasta lo chingado (dicho en criollo, no en mexicano)-, todo le paga tributo al ser de las cosas, que incluye la belleza, pero también el humor que no es broma y que es una forma de la inteligencia.
Leira. (Sin tu amor, de Ariel Leira, que a alguno podrá parecerle una broma, y sin embargo....)
Es de 1980 esta portada del primer disco de estos Musicanti del piccolo borgo, estilizados y populares.
Se reunieron en los '70 para buscar y hacer música del centro al sur de Italia, como si le dijera de la Toscana o del Lazio o de Le Marche hasta la Puglia o la Campania. Folklore, bailes y músicas de pastores y agricultores, canciones de cuna, motivos religiosos: lo que pinta la vida en sonidos, en suma.
¿Cómo no andar un poco por allí, si uno viene de allí (y un día quién dice volverá...)?
La izquierda, en general, es gorila. No puede menos, le viene de raza.
Vea, si no le cree a un servidor, la evolución del concepto de justicia en relación con la revolución en Karl Marx y después me cuenta. Y nada de que son textos de juventud... en el último Marx. A la izquierda le encanta la exégesis interminable de cada eructo del fulano.
No pueden con el hombre común en estado puro y real, porque al hombre común en estado puro y real no lo mueve en lo más mínimo el apetito histórico de revolución. Para que el pobre animalito llegue a las luces de la historia, hay que esclarecerlo, concientizarlo y transformarlo. Y adivine usted quién lo hará... sí, acertó.
Ese desprecio es gorila, ya ve.
Que haya un capitalista gorila es un lugar común que no merece mucha tinta.
Que la izquierda sea gorila (así como que, en casi -y casi sin casi...- todas las versiones del peronismo, el peronismo es gorila), es un asunto que merece más atención.
Atención la suya, cumpa, porque un servidor se va a ocupar de otra cosa ahora. Que es lo mismo, pero distinto.
A mí siempre me gustó don Juan D'Arienzo, el Rey del Compás que le dicen.
Una vez dijo:
A mi modo de ver, el tango es, ante todo, ritmo, nervio, fuerza y carácter. El tango antiguo, el de la guardia vieja, tenía todo eso, y debemos procurar que no lo pierda nunca. Por haberlo olvidado, el tango argentino entró en crisis hace algunos años. Modestia aparte, yo hice todo lo posible para hacerlo resurgir. En mi opinión, una buena parte de culpa de la decadencia del tango correspondió a los cantores. Hubo un momento en que una orquesta típica no era más que un simple pretexto para que se luciera un cantor. Los músicos, incluyendo al director, no eran mas que acompañantes de un divo más o menos popular. Para mi, eso no debe ser. El tango también es música, como ya se ha dicho. Yo agregaría que es esencialmente música. En consecuencia, no puede relegarse a la orquesta que lo interpreta a un lugar secundario para colocar en primer plano al cantor. Al contrario, es para las orquestas y no para los cantores. La voz humana no es, no debe ser otra cosa que un instrumento más dentro de la orquesta. Sacrificárselo todo al cantor, al divo, es un error.
Y, aunque hay letras que tienen mucha gracia y algunas hasta gracia poética, hay que reconocer que, sean lo que hayan sido sus comienzos, el tango era más bien para bailar y la letra fue un agregado posterior, a veces feliz.
Dejo en primer lugar una muestra con 6 tangos "enganchados".
Pero.
Ya está dicho: la izquierda es gorila.
Y ahí va un caso de lo mismo. En el suplemento Radar, en la edición del 24 de noviembre de 2002 de Página 12, un tal Diego Fisherman desparrama fútil erudición de mediopelo en una nota que tituló Fascistango.
Allí nos esclarece acerca de dos piezas tangueras que interpretó Alberto Echagüe con la orquesta de Juan D'Arienzo: Che, existencialista y Giuseppe, el crooner.
(Para la afición, cruners serían cantantes como Bing Crosby, Frank Sinatra o Dean Martin, que con voz seductora y grave cantan con orquestas detrás.)
La letras son todo un manifiesto, eso es claro. Pero entender por qué y de qué hablan, eso es más difícil para el ojo siniestro.
En fin. Fíjese si le parece: oiga primero lo que queda más abajo, después lea como ejercicio de paciencia lo que dejé más arriba.
En años pasados, Kathia Buniatishvili ha recorrido el mundo con Zubin Metha dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Israel, y en más de una ocasión ha sido en giras festejando los 80 años del director.
La que queda aquí es una muestra. Los programas cambiaron en cada ocasión. Esta vez es el concierto para piano y orquesta número 1 en Do mayor, de Luis van Beethoven.
Pero hay algo más. Leyendo los comentarios de la publicación, se verá éste:
I can't believe my luck. I'm a cab driver in Liverpool UK and tonight, Khatia and Gvantsa got into my cab. I've been watching her for two years on YouTube. She was shocked I knew who she was. I had five minutes talking to her! Even better was that tickets were still available for 22nd Feb. I've just got one. I dreamed that one day, I would travel to see her and now she's here - in my home town. And she is playing Liszt piano concerto 2 - my favourite piece. There are 1600 London cabs in Liverpool and nobody else would've known who she was. But she got in my cab. I've died and gone to heaven!
El taxista de Liverpool, Robert C. Lynch, no puede creer su buena estrella. Fanático de Kathia por años, un día la ve subir a su taxi junto con su hermana, Gvantsa, a quien ya veremos en su momento. Kathia se sorprende de que la conozca y conversan unos minutos. Robert se siente en el cielo. 1600 taxis en Liverpool y justo cae en el suyo... Y más: dará un concierto allí y él consigue una entrada. Y más: en el programa está su concierto preferido, uno de Liszt.
La anécdota es tierna. Parece sorprendente que el taxista conozca -sólo él, al parecer y por lo que dice- a Kathia. Y que conozca a Liszt y que tenga un concierto preferido y que haya conseguido su entrada para ir a oírlo. Y a verla, claro. Porque hay que verla cuando toca el piano.
Ya me imagino que no faltará el pavote que se apure a decir que esas cosas sólo pasan en el primer mundo y más específicamente en el ὀμφαλός του κόσμου, la Rubia Albión.
Qué remedio.
Con algunas pocas lecturas, al menos algún pavote tal vez se enteraría de dónde procede San Jorge, su patrono de ella, la Merrie Old. Y hasta por qué Georgia, la patria de Kathia, recibe ese nombre en el occidente. Y con algo de suerte entendería que la pasión del bueno de Lynch es por el arte de Kathia. Y no al revés. Y eso es lo que creo que hace del bueno de Lynch un hombre culto en el vero sentido de la expresión.
Con algunas pocas lecturas. Podría ser...
Pero me da que no podrá ser: quod natura non dat, Salmantica non præstat.
Tiene 32 años esta muchacha. La mitad de mis años.
Al menos, tenemos algo en común: ella empezó a tocar el piano a los 3 años en su Georgia natal y un servidor empezó a oír el piano a esa misma edad, que recuerde.
Ahora es francesa, además de georgiana. Pero lo de georgiana no se le va y se le nota en su ejecución.
Oí decir que a algunos los pone nerviosos su forma de tocar.
A mí no.
Y no me canso de oírla. Y de verla. Porque hay que verla. Porque ella misma, además de sentir la música, la ve. Como si fuera un diálogo entre ella y el piano, a solas.
Es más que una intérprete virtuosa y por eso en esta temporada andará por aquí más de una vez.
Hoy, y para empezar, con un concierto de Eduardo Grieg, en la menor, op. 16.
El contenido del CD es el siguiente:
1. Nada te turbe
Santa Teresa de Jesús (sobre Decidle al caballero de Diego Pisador. Inicio con la campana primitiva del monasterio de San José de Ávila)
2. Vuestra soy, para vos nací
Santa Teresa de Jesús (sobre Tres morillas. Anónimo del Cancionero de Palacio)
3. Tras de un amoroso lance
San Juan de la Cruz (sobre Gallarda de Luis Milán)
4. Despertad de vuestro sueño
Beata Ana de San Bartolomé (sobre Señora de hermosura de Juan del Enzina)
5. Ayes del destierro
Santa Teresa de Jesús (sobre ¡Ay, triste que vengo! Anónimo del Cancionero de Palacio)
6. La fonte
San Juan de la Cruz (sobre Recercada quinta de Diego Ortiz)
7. Entréme donde no supe
San Juan de la Cruz (sobre Enemiga le soy, madre de Juan de Espinosa
8. Dos palomas vuelan hoy
Beata Ana de San Bartolomé (sobre Por unos puertos arriba de Antonio Ribera
9. Coloquio de amor
Santa Teresa de Jesús (sobre Si habrá en este baldrés de Juan del Enzina
10. Cántico Espiritual
San Juan de la Cruz (sobre Canción del Emperador de Luis de Narváez)
11. Si ves mi pastor
Beata Ana de San Bartolomé (sobre Más vale trocar de Juan del Enzina)
12. Véante mis ojos
cantarcillo popular español (canto a capella)
13. Vivo sin vivir en mí
Santa Teresa de Jesús (sobre Todos los bienes del mundo. Anónimo del Cancionero de Palacio. Final con las campanas actuales del monasterio de San José de Ávila)
Se me ocurren unas cuantas respuestas -de aficionado- a esta pregunta, que es tan valiente como audaz, según el caso.
México las une, de algún modo. Tania Libertad es peruana de origen pero la tierra de Guadalupe Pineda la recibió como propia hace unos cuantos años.
Famosas las dos, muy. Cargadas de grabaciones y participaciones en grabaciones de otros. Premios, homenajes y todo eso. Mayormente, aplaudidas en músicas dizque populares.
Pero ambas, mire usted, resolvieron que grabarían arias de óperas famosas, cada cual por su lado y a su hora. Se ampararon en sus voces respectivas. Tania en 2000, Guadalupe en 2002.
Aquí quedan ellas, mientras un servidor se pregunta si es la voz, solamente la voz.
O si debe haber algo más. Usted dígame.
* Como se ve, así (sic) se llama el trabajo de Tania Libertad, pero valdría para Guadalupe, también.
Hace una punta de años, menté un hallazgo de Jaime Dávalos, unos poemas dichos y cantados que encontré en plena calle. Lo acompañaba Eduardo Falú esa vez. Dejé allí unos versos de Dávalos, sin la voz y el canto.
Ahora vine a dar con casi lo mismo, pero de Dávalos solo. Y diciendo y cantando esta vez.
Tal vez esta vez tenga mejor suerte, si es verdad que la tercera...
Durante los últimos 6 años, isócrono (en 2013, 2016 y ahora), traté de mostrar una película japonesa que a mi sabor es una verdadera obra maestra.
Probé alguna vez con el compositor para varias películas del Estudio Ghibli -Mamoru Fujisawa, el para algunos famoso Joe Hisaishi-, que hizo para cello la música de ésta. Me fue algo mejor, pero no tanto.
Al fin, veo si queda esta vez Okuribito. La titulan Violines en el cielo y no me gusta para nada ese título que confunde aserrín con pan rallado.
Pero es una versión original subtitulada y había que traerla a como dé lugar. Espero que esta vez dure.
Con la música y las imágenes, que creo que son una sola cosa.
Pero ellos no tienen la culpa: fue casualidad. O no.
Preparaba unos escritos y uno de ellos estaba vagamente relacionado con un concierto de Tchaikovsky. ¿Por qué se me ocurrió ir a oír también otro de Beethoven? No tengo idea. Pero ahí mismo empezó el asunto.
Dejé los papeles por un rato, claro.
Son dos conciertos ambos en Re mayor, ambos para violín y orquesta.
El n° 61 de L. van Beethoven, de 1806, y el N° 35 de P. I. Tchaikovsky, de 1878.
Algo más: ni el de Beethoven, ni el único concierto para violín de Tchaikovsky, tuvieron éxito en el estreno o por largo tiempo.
La partitura de Tchaikovsky fue rechazada una y otra vez por virtuosos de sus días, de Rusia y el resto de Europa. Intocable, imposible, horrible, burdo, antiviolinístico, torpe... Qué no le dijeron. Tardó casi tres años en poder estrenarlo.
Y al final tenía razón Tchaikovsky.
A Beethoven no le fue mejor. Su obra casi ni se tocó después de su estreno en 1806. Él murió en 1827 y, recién unos 17 años después, el concierto volvió a la luz y ya no se apagó.
Y allí otra cosa más.
Cuando en 1844 renació el concierto de Beethoven, el solista fue uno que llegaría a ser uno de los violinistas supremos del siglo XIX: Joseph Joachim. La orquesta la dirigió Félix Mendelssohn.
Pero... Joachim, el solista, tenía por entonces solamente 12 años de edad, un prodigio.
Ahora bien, bastante después, en 1882, el mismo Joachim tuvo por alumno de violín a un joven virtuoso, que moriría temprano: Josif Kotek.
Unos años antes, en 1878, en Suiza, Kotek fue quien impulsó a Tchaikovsky, de quien era amigo pese a la diferencia de edad, a componer su concierto de violín y lo aconsejó sobre las partes solistas, porque el compositor no era violinista.
Así son las cosas.
Pero yo sigo dándoles vueltas. Porque se me hace -mire quién se lo dice...- que hay más de un asunto que une a ambos conciertos.
Aquí quedan, ambos par a par con el mismo violín de David Oistrakh.
(En la ilustración, de izq. a der.: Joseph Joachim, Beethoven y Josif Kotek con Tchaikovsky)
Albania es un rincón bastante desconocido de Europa y del mundo, si acaso.
No es que no tenga historia detrás. Después de todo, es una porción considerable de los Balcanes. Y los Balcanes son Grecia también, por ejemplo. Y Macedonia. Y así. Historia tiene.
Pero no conocemos mucho, al menos un servidor.
Yendo por otras vías, me topé con un personaje que probablemente no le diga nada: Gjergj Kastrioti.
Tiene sobrenombre: Skanderbeg.
Se lo pusieron sus enemigos, los poderosos otomanos, en el siglo XV en el que él vivió, casi siempre haciéndoles la guerra a muerte a lo largo de sus 60 años de vida. Iksander bey, esto es príncipe Alejandro.
Para los albaneses es el héroe nacional y su vida y batallas están a la altura de otros príncipes cristianos que a lo ancho de Europa batallaron contra el Islam, casi desde su misma aparición.
Vale la pena conocerlo. Hay historias sorprendentes sobre su habilidad para la guerra. Y hay una película albanesa sobre su vida que se ve por allí, y que no recomiendo del todo por lineal, salvo que alguno quiera ver aquellas caras y oír su lengua...
Lo curioso es que vengo a enterarme de que nada menos que Antonio Vivaldi compuso una ópera en tres actos sobre Skanderbeg (o Scanderbeg...), allá por 1718. Es el RV 732¿Cuál fue la razón de que compusiera esto? No lo sé.
No se conservaron sino algunas partes. Y alguna que otra de ellas dejo aquí. Son relativamente recientes porque las partituras se han recuperado no hace mucho. En la primera parte de esta selección hay un trabajo hecho por el proyecto Aurata Fonte, que algo explica.
Sabido es que no soy perito, pero a mi sabor es difícil saber si la obra está a la altura del genio de Venecia, lo cual también suena injusto, porque son sólo fragmentos y se sabe también que a veces Homero dormita...
Pero, en cualquier caso: por una vez que no, cuántas que sí...
Con el tiempo, se volvieron un "palo" del cante flamenco, como saben los que saben. Y de esos que llaman "de ida y vuelta", por referencia a la tierra americana y a algunos ritmos que se intercambiaron.
Pero, como también saben los sabidores, fue cosa de don Pepe Marchena, maestro de maestro', que allá por 1931, sobre un ritmo casi de rumba, hizo su Mi colombiana. Y así le quedó el nombre a estas composiciones que se fueron afirmando en el mundo exigente y algo críptico del flamenco.
Las dos primeras de la selección que aquí queda son las composiciones originales, una la original por Pepe Marchena y otra en una versión posterior de la misma, por Juanito Valderrama.
Mélanie Bonis fue una parisina compositora de cientos de obras, más bien breves. Vivió entre 1858 y 1937. Tuvo una vida curiosa. Durante unos cuantos años dejó de componer, para atender su casa y a sus tres hijos, fruto de un matrimonio arreglado por sus padres con un hombre que le llevaba 25 años.
Se encontró al tiempo con un viejo amor de juventud, volvió a la composición, tuvo un asunto con él y de allí nació una hija.
La acompañaron buenos maestros en el Conservatorio de París. Se la conoce poco y casi siempre con el nombre de Mel, una estratagema de la propia Bonis para sortear la resistencia a que hubiera mujeres compositoras.
Mujer de la belle époque, sus partituras suenan a esas músicas que llaman decadentes. Será, no lo discuto. Pero admitamos que esa decadencia musical era bastante más armoniosa que las que vinieron después.
Hoy no es así, claro que no. Está más cerca de los 80, diría.
Pero en aquellos años, Soledad Bravo era así. Venezolana, nacida en España, bocona, morocha, ojos oscuros, muy buena voz, potente, profunda, rara.
Cantaba de todo, pero..., en cuanto podía doblaba a la izquierda. Y en los '70 -ah, los '70...- estaba de moda doblar a la izquierda.
Conoció bien las músicas de América y las cantó. Claro que estaba la Trova cubana, los cantos al Che, al campesino, al Chile de Allende, a la liberación, a la revolución. Claro. Los '70. Y como les pasó a muchos, los '70 les fueron interminables. Así que cantó todo el marxismo que pudo.
Pero también mucho cantó cosas del folklore venezolano. Y lo hacía bien.