Lo que sí parece un gioco es esta primavera, que está a las escondidas como una niña que aparece y desaparece.
No me quejo, le garanto. Que siga así, si tiene que ser así. Cada cual a lo suyo y ella a su aire.
Tal vez sea un signo de que vivimos tiempos barrocos, tramposos, o cosa por el estilo, ay...
Para un servidor no es asunto de cuidado: hay lugar para los fuegos, las flores, las abejas, los aromas. Mañanas frías, atardeceres humeantes. Soles tibios, vientos.
Luz.
Si es un gioco, es mejor que otros giochi -italianos, quasi italianos, pseudoitalianos-, y al menos éste se disfruta assai y no es dañino.
Y se disfruta tanto como este volumen de la Accademia Bizantina Ottavio Dantone: Il Gioco Barocco del Seicento Italiano.
Que para esta primavera que es pero no es, que parece y no está cuando aparece, le va ni que pintado.
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El programa:
Sinfonía No. 17 Johannes Hieronymus Kapsberger
Corrente No. 5 Johannes Hieronymus Kapsberger
Canzone prima Johannes Hieronymus Kapsberger
Gagliarda Prima à 5, para teclado ("La Galante") (libro 2) Giovanni Maria Trabaci
Gagliarda Terza à 4, para teclado o ensemble ("Según Talianella") Giovanni Maria Trabaci
Gagliarda Quarta, para teclado o ensemble ("En the estilo de los hispanos") Giovanni Maria Trabaci
In partitura, il primo libro della canzoni ... No.8, basso solo, "detta l'Ambitsiosa", para instrumentos Girolamo Frescobaldi
L' Infante Archibizzarra, canciona à 3 Andrea Falconieri
Capriccio Tarquinio Merula
La Loda, canzona Tarquinio Merula
La Soranza, aria à 3 Biagio Marini
Sonata para solo y continuo No. 2 (Sonata Concertate II/2) Dario Castello
Sonata No.10 sopra Cavaletto zoppo, Libro 4 Giovanni Battista Buonamente
Passacaglia à 4, para instrumentos de cámara y continuo Op. 22 Biagio Marini
Preludio para guitarra y theorbo No. 12 Johannes Hieronymus Kapsberger
Canzon No 4 à 2 Giovanni Picchi
Balletto, para teclado Bernardo Storace
Sonata sopra "Fuggi dolente core", para instrumentos de cámara y continuo Biagio Marini
Sonata para 4 instrumento y continuo No. 15 (Sonata Concertate II/15) Dario Castello
Preludio para guitarra y theorbo No. 3 Johannes Hieronymus Kapsberger
Conzonanze Stravaganti, para teclado o ensemble Giovanni Maria Trabaci
Es probable que haya que sacarse el sombrero ante esta señora, al menos en lo que hace a sus gustos y talentos musicales y artísticos en general. Pero, según se ve por las historias, no menos potente y dúctil parece haber sido en política.
Hija de Maximiliano, era la hermana de Felipe el Hermoso y por ello fue la tía de don Carlos, el primero de España. Se hizo cargo del niño, y a su cargo estuvo la educación del heredero Habsburgo. Y también fue la responsable de la esmerada educación musical del Austria.
No le debe poco a esta mujer el señor don Carlos, y no solamente en materias musicales.
Ahora bien.
Los belgas de la Capilla flamenca (toman el nombre de la afamada corporación de músicos que reunió el propio Carlos, y no era la única que tenía...) enhebraron una serie de melodías que se corresponden con la vida de Margarita de Austria. Unas 20 piezas (doce vocales y 8 intrumentales), que representan el gusto de la época. Y de Margarita, claro.
Una mujer que vivió entre 1480 y 1530 y que parece no haber tenido una vida fácil, por otra parte.
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Dulcis Melancholia - Biografía musical de Marguerite d’Autriche 1480-1553 Así se llama este compilado de Capilla flamenca, que se integra con cuatro partes correspondientes con la vida de la señora. Juventud y bodas de Marguerite: Roti boully ioyeulx* Anónimo, Arr. Piet Stryckers Belle pour l’amour de vous Josquin Desprez Vray Dieu qui me confortera (Idem) Antoine Bruhier Tous les regretz Antoine Brumel La danse de Cleves* Anónimo, Arr. Piet Stryckers Et qui la dira dira Alexander Agricola / Heinrich Isaac La franchoise nouvelle* Anónimo, Arr. Piet Stryckers Esperance de bourbon* (Id.) Anónimo, Arr. Piet Stryckers El destino de Marguerite: Pavane 5 / La bella franceschina Luis Milan Pourquoy tant me fault il Pierre de La Rue Il viendra le jour désiré Pierre de La Rue Doleo super te Pierre de La Rue Dulces exuviae Anónimo Si sumpsero Jacob Obrecht / Leonhard Kleber Pourquoy non ne veul je morir Pierre de La Rue El reinado de Marguerite: Pavane 4 Luis Milan Troest mij, scoen lief Anónimo Plus nulz regretz Josquin Desprez / Hans Newsidler La muerte de Marguerite: Que vous madame / In pace Josquin Desprez Si dedero Anónimo
Ai que saudade que eu tenho de ter saudade. Saudades de ter alguém que aqui está e não existe. Sentir-me triste só por me sentir tão bem, e alegre sentir-me bem só por eu andar tão triste.
¡Ay, estos portugueses!
¿Sabe que barroco es palabra que dicen que tiene origen portugués?
Barroco, como ese estribillo, caray (y no le digo nada de las estrofas...)
Se llama Desfado, lo canta Ana Moura muy graciosamente.
Lo demás va de regalo.
Pero ni piense que es por ese mamarracho del día argentino del fado.
Que el fado no está para esas tonterías (ay, los argentinos y sus días...)
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La letra completa de Desfado:
Quer o destino que eu não creia no destino
e o meu fado é nem ter fado nenhum. Cantá-lo bem sem sequer o ter sentido. Senti-lo como ninguém, mas não ter sentido algum. Ai que tristeza, esta minha alegria. Ai que alegria, esta tão grande tristeza. Esperar que um dia eu não espere mais um dia por aquele que nunca vem e que aqui esteve presente. Ai que saudade que eu tenho de ter saudade. Saudades de ter alguém que aqui está e não existe. Sentir-me triste só por me sentir tão bem, e alegre sentir-me bem só por eu andar tão triste. Ai se eu pudesse não cantar "ai se eu pudesse" e lamentasse não ter mais nenhum lamento, talvez ouvisse no silêncio que fizesse uma voz que fosse minha cantar alguém cá dentro Ai que desgraça esta sorte que me assiste... Ai mas que sorte eu viver tão desgraçada na incerteza que nada mais certo existe além da grande incerteza de não estar certa de nada.
San Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, que, como hoy, era sábado también. Fue ya anocheciendo el día, recién comenzado el otoño, en la Porciúncula, a los 44 años.
Se dice que Tommaso da Celano, por entonces de unos 25 años, estaba presente, junto con otros frailes.
El propio papa Gregorio IX que canonizó a Francisco, le encargó a Tomás que escribiera una Vida del reciente santo, aunque no fue su obra la que prosperó oficialmente entre los franciscanos.
De Tomás se dice también que es el más probable autor del himno-secuencia Dies iræ, dies illa.
Durante siglos, esta secuencia se cantaba el primer domingo del Adviento, señalando así, al comienzo del anuncio de la Primera Venida del Hijo de Dios, los días de su Segunda Venida. Más tarde, se incorporó a las Misas de Requiem, hasta que fue eliminada después de las reformas litúrgicas de 1970. Queda aún entre los himnos de la Liturgia de las Horas.
Dicen los entendidos que está entre los poemas más sublimes del latín medieval, aunque su forma es atípica.
Si es de veras el autor como parece probable, se me ocurre que el bueno de Tommaso -se lo tiene popularmente por beato- se habría sentido algo mortificado sabiendo que su obra, poderosamente escatológica, fue despreciada de algún modo tantos siglos después, y, por fuerza, en tiempos más próximos que los suyos a la Segunda Venida.
Y calculo que Francisco -cuya fiesta no es el día de su muerte sino el 4 de octubre- tampoco estaría muy contento.
Es justo y oportuno, se me hace, recorrer ahora algunas versiones que tuvo este himno a lo largo de los siglos.
Un día será de veras el Dies iræ y esta secuencia estará allí entonces.
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Los versos del himno. De dice que los 6 versos finales fueron agregados con posterioridad a su composición original. De hecho, es evidente que esas dos estrofas no siguen el patrón de las anteriores.
Dies iræ, dies illa, Solvet sæclum in favilla, Teste David cum Sibylla!
Quantus tremor est futurus, quando iudex est venturus, cuncta stricte discussurus!
Tuba mirum spargens sonum per sepulcra regionum, coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et Natura, cum resurget creatura, iudicanti responsura.
Liber scriptus proferetur, in quo totum continetur, unde Mundus iudicetur.
Iudex ergo cum sedebit, quidquid latet apparebit, nihil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus? Quem patronum rogaturus, cum vix iustus sit securus?
Rex tremendæ maiestatis, qui salvandos salvas gratis, salva me, fons pietatis.
Recordare, Iesu pie, quod sum causa tuæ viæ; ne me perdas illa die.
Quærens me, sedisti lassus, redemisti crucem passus, tantus labor non sit cassus.
Iuste Iudex ultionis, donum fac remissionis ante diem rationis.
Ingemisco, tamquam reus, culpa rubet vultus meus, supplicanti parce Deus.
Qui Mariam absolvisti, et latronem exaudisti, mihi quoque spem dedisti.
Preces meæ non sunt dignæ, sed tu bonus fac benigne, ne perenni cremer igne.
Inter oves locum præsta, et ab hædis me sequestra, statuens in parte dextra.
Confutatis maledictis, flammis acribus addictis, voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis, cor contritum quasi cinis, gere curam mei finis.
Lacrimosa dies illa, qua resurget ex favilla iudicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus. Pie Iesu Domine, dona eis requiem.
Cuando era chico, oyendo a Falú pensaba dos cosas: que a veces eran dos guitarras y que, cuando cantaba, fingía la voz gruesa. Mingo se reía.
Pero nunca se reía cuando lo oía. Y lo que es mejor: nunca imitaba su voz cuando cantaba "a dúo" con él. Ni cuando cantaba cosas de Falú.
Ahora, viendo y oyendo, recordando y pensando, es cosa que hay que agradecerle.
Falú tiene esa voz oscura, honda, triste, melancólica. Y es suya. Con los años lo conocí y lo traté apenas. Y es suya la voz. Y ahora que lo digo, creo que la guitarra es su voz, en todo caso.
Mingo tenía otra voz. La suya. Y era la voz con la que hablaba y con la que cantaba. Y con la que oía.
Mingo nació en el campo, en Manzanares, en 1921. Y allí se crió de chico. Y allí volvió una y otra vez hasta que ya no volvió más.
Durante años, en aquellos parajes no hubo más que cocina a leña, farol (Sol de noche, claro...), lámpara a querosén, pozo de agua, molino.
Así que la música tenía que venir de uno, nomás.
En el campo (o en las sierras, muchos años también, veranos), Mingo cantaba poco. A veces, si estaban sus hermanos, si le pedían, algún fogón, algún asado, una boda, si acaso.
Pero en el campo Mingo silbaba, tradición familiar de sus padres y así para atrás, centenios. Silbar.
Y silbaba más que nada cosas nuestras. Bastante folklore, algún tango. De vez en cuando algún bolero, cosas mexicanas.
La guitarra lo maravillaba, y el piano. Apenas si pulsaba las cuerdas. Casi nada. Pero, en otros, no admitía la técnica como pasaporte. El fuego, decía, tiene que haber; el sentimiento. El tocar, más que el saber tocar.
Y, entonces, ¿por qué no hay registros del Mingo tenor?
Había, fíjese. Sí que había.
Pero un servidor los hizo añicos, cierta vez, allá por sus 12 ó 13 años, a pura torpeza y curiosidad musical.
Más o menos la edad en la que, en uno de aquellos registros de pasta, Mingo le cantaba, en el teatro Colón y como solista del coro del seminario de Devoto, a Eugenio Pacelli, enviado de Roma para el Congreso Eucarístico de 1934.
Y, sí. Con eso y otras cosas, va la deuda que tengo con él.
Claro que siempre puedo pedir el auxilio de Ferruccio Tagliavini, otro de sus amigos, para que cambiemos de tema.
Sin pesadumbre alguna, a las 5 podía estar en pie completamente despierto y en operaciones.
Durante la semana, sus madrugadas eran silenciosas, imperceptibles.
Pero había mañanas también los sábados y domingos, claro.
Misericorde con los durmientes, era una sombra hasta que salía el sol. Después, ya se lo oía silbar un poco.
Y después, la música.
Músicas de las mañanas, que no eran las mismas que las de otras horas.
Tito Schipa, por ejemplo. Otro amigo tenor.
A veces, mirando a un lugar en lo alto en el que supongo moraban los dioses del canto, Mingo cantaba a dúo con Tito, a dos tenores, cada uno girando el mundo de distinto modo: Tito, a plena voz desde la colección de discos (algunos de pasta, 78 rpm.); Mingo, en sus propias órbitas, tan misteriosas como inocentes.
António Menano tuvo una magnífica voz de tenor. Estudió medicina y, a pesar de que nunca estuvo del todo lejos del fado que lo apasionaba, antes de cumplir los 40 eligió irse a Mozambique durante más de 30 años a ejercer de médico allí y dejó su carrera artística. Murió a los 74, de vuelta en Lisboa, en 1969.
Edmundo de Bettencourt, algo mayor que Menano, fue como él uno de los grandes y, con él, estuvo entre los más populares compositores e intérpretes de la canción de Coimbra. Poeta y cantor, es en Portugal uno de los precursores y cultores de las escuelas de vanguardia en poesía. Murió a los 84, en Lisboa, también, en 1973.
Dos cosas.
Se me hace que son lo que Ignacio Corsini fue entre nosotros.
Una de las composiciones más famosas de Edmundo de Bettencourt, Saudade de Coimbra, no pude conseguirla cantada por él. Lo reemplacé por José Zeca Alfonso, aunque la preferiría por don Edmundo (¿habrá quien la habilite para beneficio de un servidor...?)
PS: Y llegó nomás, y de por aquí nomás..., obrigado a JM.
Hay una celebración a Edmundo de Bettencourt, aquí.
Hace unos dos años, hicimos un paseo breve por Lietuva. En esos días, estuvimos oyendo algunos pocos de los sones lituanos, levemente ásperos (para nosotros, claro...)
Ya que andaba dando vueltas por estos barrios del este, es tiempo de volver al Báltico, siquiera un tiempo, y no mucho porque empieza a ponerse un poco frío a esta altura del año.
Una vuelta, a ver qué está pasando por aquellos pentagramas.
(¿Obligatorio? ¿Si es obligatorio cursar esta materia? ¡Pero! ¿Cómo se le ocurre?)
Y, sí. Eso diría Mithrandir, si hablara ucraniano además de las otras lenguas de Arda: Al este nunca voy...
(Y es más que seguro que hable ucraniano, cómo que no...)
Un servidor, de tanto en tanto, al este va.
Al este de Il Mare, claro. A Ucrania, por ejemplo.
Porque, en cuanto al otro "este", mejor seguir los pasos de Gandalf.
Ahora bien.
Hágame caso: prepárese un buen borsch (rojo o verde, usted elija...), una buena porción de golubtsí (si quiere, guarnición de papas hervidas, a su gusto...), acompañe con palyanytsia y, se entiende, abundante kvas (si prefiere, vino de Crimea, claro...); y de postre, uzvar. A esa altura, ya puede derivar en una buena botella de Nemiroff con miel y unos ajíes picosos...
Y ya está en condiciones para lo que sigue.
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Aquí quedan para el oyente interesado los títulos de las 66 composiciones de esta selección de folklore ucraniano. Primera parte:
1. Їхав козак за Дунай
2. Зеленеє жито
3. Ніч яка місячна
4. Чорнії брові, карії очі
5. Ти ж мене підманула
6. Туман яром
7. Димить туман
8. Ой, на горі два дубки
9. Розпрягайте, хлопці, коней
10. Тиха вода
11. Я знайду доріженьку
12. Думи мої
13. Ой, кряче, кряче
14. Ой, чий то кінь стоїть
15. Ох і не стелися
16. Дивлюсь я на небо
17. Ох і розвивайся та сухий дубе
18. Ой, віє ж вітер
19. Ой, на горі та й женці жнуть
20. Ой, у полі верба
21. Сидить Миколай
22. Їхав, їхав козак містом
Segunda parte:
1. Вийди, Грицю
2. Сусідка
3. Ой, я молода
4. Ой, я знаю, що гріх маю
5. Два кольори
6. Чому дівки не йдуть заміж
7. Ой, у полі криниченька
8. Гандзя
9. Грицю, Грицю, до роботи
10. Чоботи
11. Стоїть гора високая
12. Марічка
13. Ой, у вишневому садочку
14. Горіла сосна палала
15. Цвіте терен
16. Ой, важу я , важу
17. Ой, літає соколонько
18. Ой, за гаєм, гаєм
19. А я все дивлюся, де моя Маруся
20. У сусіда хата біла
21. Ой, на горі, на високій
22. Ой, у лузі, червона калина
23. Наливаймо, браття
24. Ох і не стелися, хрещатий барвінку
¿La traducción? ¿Que quiere la traducción? ¿Y por qué no se la pide a Mithrandir, mi amigo?
Me dirán que no es exactamente así la historia real. Y ya lo sé.
Arrogantes y precisos, insistirán hasta llegar a la futilidad de subrayar con pedantería que su nombre verdadero no era Murron MacClannough sino Marian Braidfoot (o Marion Braidfute, lo sabrá mejor Blind Harry, el autor del poema The Wallace en el siglo XV, o quién sabe quién...)
Perfecto. Ya entendí. Bravo.
Sigamos adelante.
En lo que respecta a un servidor, está lo que dejo aquí en su homenaje. O en homenaje al acierto de haber pintado ese carácter en Braveheart y al acierto de habérselo concedido a Catherine MacCormack para que lo interpretara así de conmovedoramente.
Unos compases para que caminemos siquiera un trecho entre pipes & drums.
Bella tierra. Bellos sones, bella causa.
Bella mujer.
Porque cada uno tiene su panteón, después de todo.
Cuando oí Ha llovido de Marina Rossell, me gustó. Fue hace más de doce años.
Después, conocí a un español, madrileño-catalán, que de vuelta en su tierra tuvo la gentileza de mandarme algunas cosas más, suyas de ella. Y pude oír que, efectivamente, cantaba bien, cosa que -como saben los que saben- es opinión más o menos común entre los que se ocupan profesionalmente de estas cosas. Su repertorio es otro asunto y no todo me cae igual.
Y para que se vea, aquí hay una muestra de lo que me pareció más representativo de su arte, dentro de lo que me gusta.
* * *
Pero.
Más tendrá que ser.
No alcanza con una buena voz y algunas canciones atinadas o bellas, sin más.
Más tendrá que ser. Porque con eso no basta, haya llovido lo que su merced ha dicho que llovió.
Y ahora tal vez me meta en un lío, probablemente con algunos catalanes. Aunque para ellos es éste un asunto conocido, claro. Nada nuevo estoy diciendo. Para ellos, claro.
Se dice que esta niña ha sido y es una artista comprometida, palabra de hace unos cuantos años que quiere decir que su figura representa y promueve determinadas ideas o causas. Determinadas, claro. No cualquiera. Porque cuando se trata de ciertas cosas (o causas) uno "se compromete", pero cuando se trata de otras, no hay permiso...
Cosas que tienen los tópicos y las palabras. Y los astutos dueños de tópicos y palabras. Y los pelandrunes y malandras que se tragan o escupen lo políticamente correcto.
Entre ellas, hasta donde vi, como otros paisanos (de la tierra y la "cultura..."), parece militar la propia dizque causa catalana, de estruendosa actualidad en la península.
Resulta que en un concierto la vi cantar con todo sentimiento y muy militante, la pieza que titulan Els Segadors. Me llamó la atención porque menciona a Mosén Jacinto Verdaguer (aquel de El Ruiseñor fusilado, que admiraba nuestro Leonardo Castellani) y miré un poco el asunto. Y, si alguno se interesa, vaya y vea.
Esta niña alude allí a Mosén Cinto (y a su madre) por haber tenido algo que ver en que esta canción no cayera en el olvido. Pero no parece que Mosén Cinto haya estado muy conforme en sus días con lo que ella estaba cantando ahora. Ni conforme, me parece a mí, con el resultado del cambio de letra que la canción tradicional sufrió a fines del XIX, versos que puede ser vengan del siglo XVII (en ocasión de un levantamiento catalán contra Felipe IV), o de antes, aun, en forma de romance.
Sé que es un asunto de catalanes y lo último que haría un servidor sería meterse en asuntos de los hijos de Don Ramón Berenguer. Pero. Pero...
Hasta donde entendí, los versos originales de Els Segadors, se parecen bastante poco a los que se usan con ese título y que fungen desde ha unos 20 años de himno de la región por aquellas tierras.
Y si no se parecen no es por error de algún copista sino intencionalmente, porque fueron cambiados por otros versos, con concurso y todo, ya hace una punta de años, más de 100. Y no vinieron cualesquiera otros versos, sino algunos que hasta donde entendí eluden (¿contradicen?) explícitamente a los originales.
Vaya cosa.
Lo dicho: no basta. Lindo no alcanza. Y menos si lindo quiere decir subterfugio, por cierto.
Bello es más. Y para que algo sea veramente bello, más tendrá que ser.
Letra que se dice la original de Els Segadors, en castellano (aunque hay por lo menos otra versión levemente diferente, aunque con los mismos elementos):
¡Cataluña, condado grande, quién te ha visto tan rica y llena! Ahora el rey Nuestro Señor declarada nos tiene la guerra. ¡Segad a ras! Segad a ras, que la paja va cara! ¡Segad a ras! El gran conde de Olivares siempre le susurra a la oreja: -Ahora es hora, nuestro rey, ahora es hora que hagamos guerra- Contra todos los catalanes, ya veis cuál han hecho: siguieron villas y lugares hasta el lugar de Río de Arenas; han quemado un sagrado lugar, que Santa Paloma se llamaba; queman albas y casullas, y caporales y patenas, y el Santísimo Sacramento, alabado sea por siempre. Mataron un sacerdote, mientras la misa decía; mataron un caballero, en la puerta de la iglesia, Don Luis de Furrià, y los ángeles le hacen gran fiesta. El pan que no era blanco decían que era demasiado negro: lo daban a los caballos sólo por asolar la tierra. Del vino que no era bueno, abrían los grifos, lo echaban por las calles sólo para regar la tierra. En presencia de sus padres deshonraban las doncellas. Dan parte al Virrey, del mal que aquellos soldados hacían: -Licencia les he dado yo, mucha más se pueden tomar.- Sintiendo respuesta parecida, enarbolan la bandera; en la plaza de San Jaime, fueron las dependencias. A vista de todo esto es alborotada la tierra: empiezan a quitar gente y enarbolar las banderas. Entraron en Barcelona mil personas forasteras; entran como segadores, cómo éramos en tiempo de siega. De tres guardias que hay, ya han matado a la primera; mataron al Virrey, en el entrante de la galera; mataron a los diputados y los jueces de la Audiencia. Estad alerta, catalanes; catalanes, estad alerta: mirad que así os lo harán, cuando estén en vuestras tierras. Fueron a la prisión: dan libertad a los presos. El obispo los bendijo con la mano derecha y la izquierda: -¿Dónde está vuestro capitán? ¿Dónde está vuestra bandera?- Sacaron al buen Jesús del todo cubierto con un velo negro: -Aquí está nuestro capitán, esta es nuestra bandera.- A las armas catalanes, ¡Que nos ha declarado la guerra! ¡Segad a ras! Segad a ras, ¡Que la paja va cara! ¡Segad a ras!
La versión musical que hacen Jordi Savall y Monserrat Figueras:
Y aquí la letra que cantan y se dice la original de Els Segadors, en catalán (como dije, hay por lo menos otra versión levemente diferente, aunque con los mismos elementos):
Catalunya, comtat gran, qui t'ha vist tant rica i plena! Ara el rei Nostre Senyor declarada ens te la guerra. Segueu arran! Segueu arran, que la palla va cara! Segueu arran! Lo gran comte d'Olivars sempre li burxa l'orella: -Ara es hora, nostre rei, ara es hora que fem guerra.- Contra tots els catalans, ja veieu quina n'han feta: seguiren viles i llocs fins al lloc de Riu d'Arenes; n'han cremat un sagrat lloc, que Santa Coloma es deia; cremen albes i casulles, i caporals i patenes, i el Santíssim Sagrament, alabat sia per sempre. Mataren un sacerdot, mentre que la missa deia; mataren un cavaller, a la porta de l'església, en Lluís de Furrià, i els àngels li fan gran festa. Lo pa que no era blanc deien que era massa negre: el donaven als cavalls sols per assolar la terra. Del vi que no era bo, n'engegaven les aixetes, el tiraven pels carrers sols per regar la terra. A presencia dels parents deshonraven les donzelles. Ne donen part al Virrei, del mal que aquells soldats feien: -Llicència els he donat jo, molta més se'n poden prendre.- Sentint resposta semblant, enarboren la bandera; a la plaça de Sant Jaume, n´hi foren les dependències. A vista de tot això s'és avalotat la terra: comencen de llevar genti enarborar les banderes. Entraren a Barcelona mil persones forasteres; entren com a segadors, com érem en temps de sega. De tres guàrdies que n'hi ha, ja n'han morta la primera; ne mataren al Virrei, a l'entrant de la galera; mataren els diputats i els jutges de l'Audiència. Aneu alerta, catalans; catalans, aneu alerta: mireu que aixís ho faran, quan seran en vostres terres. Anaren a la presó: donen llibertat als presos. El bisbe els va beneir Amb la ma dreta i l'esquerra: -On es vostre capità? On és vostre bandera?- Varen treure el bon Jesús Tot cobert amb un vel negre: -Aquí és nostre capità, aquesta es nostre bandera.- A les armes catalans, Que ens ha declarat la guerra! Segueu arran! Segueu arran, que la palla va cara! Segueu arran!
Mientras, el himno que cantan hoy los catalanes, en castellano, dice:
Cataluña, triunfante, ¡volverá a ser rica y plena! ¡Atrás esta gente tan ufana y tan soberbia!
¡Buen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, ¡defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz! ¡Ahora es hora, segadores! ¡Ahora es hora de estar alerta! Para cuando venga otro junio ¡afilemos bien las herramientas!
¡Buen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, ¡defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz!
Que tiemble el enemigo al ver nuestra enseña: como hacemos caer espigas de oro, cuando conviene segamos cadenas
¡Buen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, ¡defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz!
Que es lo que cantó Marina Rossell y que, en catalán, se dice así:
Catalunya, triomfant, tornarà a ser rica i plena! Endarrera aquesta gent tan ufana i tan superba! Bon cop de falç! Bon cop de falç, defensors de la terra! Bon cop de falç! Ara és hora, segadors! Ara és hora d'estar alerta! Per quan vingui un altre juny esmolem ben bé les eines! Bon cop de falç! Bon cop de falç, defensors de la terra! Bon cop de falç! Que tremoli l'enemic en veient la nostra ensenya: com fem caure espigues d'or, quan convé seguem cadenes! Bon cop de falç! Bon cop de falç, defensors de la terra! Bon cop de falç!
Después de todo, todavía es invierno en estos llanos pampas.
Y cuando atardece, todavía, hay fuegos que avivar, algún fuisce que beber, alguna malta oscura.
Entonces, no viene mal algo de Celtic Fiddle Festival, una mezcla de irlandés, escocés y bretones. Algo de la áspera y sonora escocesa Julie Fowlis, algo de Altan o Karen Casey & Kate Ellis. Y así, no mucho más.
Para ver si suena un poco an fiodhal Gaelach, todavía, antes de que llegue el equinoccio.
Allí, desde el año 2000, se organiza un festival veraniego de música antigua.
Los portugueses de Sete Lágrimas (que conducen Filipe Faria y Sérgio Peixoto) presentaron en esa ocasión un concierto que, con humor, denominaron Tururú Farará, siguiéndole el título a una composición de Gaspar Fernandes.
Hay que prestarles atención a estos investigadores de música antigua y contemporánea, cuyo eje principal, aunque no exclusivo, es la música portuguesa tanto de la península como de ultramar, como en el caso de este concierto checo que digo. La juntura de tradición y criteriosa innovación en las formas podría darles buenos resultados. Este es un ejemplo, diría.
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El programa: Na fomte está Lianor Senhora del mundo Minina dos olhos verdes Soledad tenguo de ti Díme robadora Olá zente que aqui samo Dic nobis Maria / Dalha den cima del cielo Anónimo (ca. XVI-XVII)
Menina você que tem Anónimo (ca. XVIII-XIX)
Mai fali é Tradicional (Timor)
Tururu farara con son Xicochi conentzitle Gaspar Fernandes (ca. 1565–1629)
Con amores la mi madre Juan de Anchieta (1462–1523)
É tarde ela dorme Anónimo (Brazil)
Triste vida vivyre Claude Goudimel (ca. 1514–1572) Arr. Filipe Faria, Sérgio Peixoto
Yamukela Tradicional (Sudáfrica y Mozambique) Arr. Pe. Arnaldo Taveira Araújo (b. 1929)
El pesebre Texto: Lope de Vega (1562–1635) Arr. Filipe Faria, Sérgio Peixoto
Dos estrellas le siguen Manuel Machado (ca.1590–1646)
A veces parecería que profundizar es ir más alto. O que, al elevarse, va uno más al fondo de las cosas.
Lo más grave es lo más subido. Y así siguiendo.
Curioso. O no tanto. Quién sabe.
Lo que es a un servidor, la voces graves, y especialmente los bajos, y particularmente los bajos profundos, me causan una impresión mayúscula.
Uno busca y busca, y por cierto que encuentra voces así por aquí y por allí.
Pero al final parece que ese don cayó mayormente en Rusia y sus alrededores. Hay que ir hasta allá para saber de cierto lo que es bajo y profundo, y alto, y hondo, y grave.
Tiene que tener una razón de ser. Y seguro hay algunas explicaciones técnicas y eruditas. Claro. ¿Y?
Digo que, más allá de las explicaciones, el asunto debe tener una razón de ser. Yo no sé cuál sea.
Esta niña tiene una gracia muy seria y parece luminosa cuando canta.
Y esta niña tiene una voz de pluma. Y se me hace que canta como un pájaro agraciado y alumbrado.
Don Juan Ignacio (creo que el primero en la fila de los admiradores pampas de esta niña...) me manda con gentileza esta gracia de ella, sabiendo que me favorece.
Y entonces me acordé de Las Migas (porque, no crea: si él es el primero, un servidor no está muy lejos...)
Era el conjunto muy estilizado de niñas donde Silvia Pérez Cruz cantaba antes de andar a su aire, cantando sola, pero siempre con gracia y buenas luces.
Mire, vea: tiene una hora y 26 minutos, con 11 segundos, para aprender a llorar cantando.
Porque llorar cantando, lo que se dice llorar cantando (que no es lo mismo que cantar llorando, por supuesto..., aunque en este caso sea lo mismo...), eso se hace así.
(Ver NOTA, al final)
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1. El último trago (00:00:08) 2. Ojalá que te vaya bonito (00:02:50) 3. Volver, volver (00:06:13) 4. Se me hizo fácil (00:09:14) 5. Hace un año (00:12:00) 6. Cruz de olvido (00:14:51) 7. No volveré (00:19:27) 8. Tu recuerdo y yo (00:23:07) 9. Aquel amor (00:26:09) 10. Cartas marcadas (00:29:07) 11. Cuando vivas conmigo (00:32:18) 12. Vámonos (00:35:38) 13. Albur de amor (00:41:04) 14. Paloma negra (00:44:21) 15. La noche de mi mal (00:47:38) 16. Hay unos ojos (00:50:38) 17. Se me olvidó otra vez (00:53:49) 18. Rayando el sol (00:57:06) 19. De un mundo raro 00:59:31 20. Esta tristeza mía (01:03:22) 21. Fallaste corazón (01:06:47) 22. Con mis propias manos (01:11:06) 23. Pobre corazón (01:14:34) 24. Las ciudades (01:18:30) 25. Ella (01:22:04)
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NOTA: La publicidad es molesta. Muy. Ahora bien. Como varios sabrán, hay una extensión de gran ayuda para que la intrusa no moleste al reproducir lo que uno quiere oír o ver y así no ver ni oír lo que uno no quiere. Se llama AdBlock y está disponible para todos los navegadores usuales y basta con buscarlo y agregarlo. Disculparán el comentario tecnológico: es más molesto para mí, créanme. Pero, necessitas caret lege.
Mire, cumpa: si no es de estos pagos, puede que no entienda ni jota.
Y será que no tenga que ser.
Pero querencia ha de tener, seguro. Así que no se apure saliendo, antes de oír: quién le dice...
* * *
Siempre está eso de andar por aquí y por allá.
Al final de cuentas, buscando a la Argentina, más que otra cosa.
Porque en algún sitio la habrán puesto, la habrán dejado. En algún lado tiene que estar.
No puede ser que no. Puede que parezca que no. Que desapareció. Que no está más.
Pero en alguna parte tiene que estar. Ella y sus cosas. Cosas de belleza, coraje. Algo grande, noble, limpio. Cosas de patria. Raíces, flores, frutos. Algo para amar. Algo que con todo derecho pida la vida, si eso ha de pedir.
Hay que viajar leguas. Tanto como tiempos. Buscándola.
Difícil asunto.
* * *
Y buscando, a veces la cosecha es rara: como maleta de apuro. En el barullo, falta la mitad y sobra el doble.
Algo es algo, con todo. Y no es todo. Pero. Algo es algo.
Lo que aquí se oye: 1 Tu Ch'hai Le Penne, Amore Giulio Caccini 2 Amarilli Giulio Caccini 3 Al Fonte, Al Prato Giulio Caccini 4 Lascia La SpinaGeorg Friedrich Händel 5 Agitata Da Due Venti Antonio Vivaldi 6 Oiseaux, Si Tous Les Ans K307 Wolfgang Amadeus Mozart 7 La Pastorella D528 Franz Schubert 8 Havanaise Pauline Viardot 9 Hai Luli! Pauline Viardot 10 Zaïde Hector Berlioz 11 Malinconia, Ninfa Gentile Vincenzo Bellini 12 Ma Rendi Pur Contento Vincenzo Bellini 13 La Conocchia Gaetano Donizetti 14 Me Voglio Fà 'na Casa Gaetano Donizetti 15 Mi Lagnerò Tacendo (D Major) Gioacchino Rossini 16 Mi Lagnerò Tacendo 'Il Risentimento' (D Minor/Major) Gioacchino Rossini 17 Mi Lagnerò Tacendo 'Sorzico (G Major) Gioacchino Rossini 18 L'Orpheline Du Tyrol Gioacchino Rossini 19 Riedi Al Soglio, Zelmira Gioacchino Rossini 20 Voi Che Sapete, Le Nozze De Figaro Wolfgang Amadeus Mozart 21 Canzonetta Spagnuola 'En Medio A Mis Colores' Gioacchino Rossini 22 Caro Mio Ben Giuseppe Giordani 23 Canto Negro Xavier Montsalvatge 24 Près Des Remparts De Séville (Séguedille) Georges Bizet
Aire de la tierra, connaturalidad, fibras y entraña, sangre, huesos, oído...
Quién sabe.
¿Es posible?
Si uno ha nacido en tierra véneta y si un día sus manos van a dar al violín que interpretará a Vivaldi (otro de la misma tierra), ¿esas manos ya saben de qué se está hablando?
¿Corre con ventaja?
Giuliano Carmignola nació en Treviso, Regione Veneto. Giuliano Carmignola toca el violín. Giuliano Carmignola interpreta a Vivaldi, natural de Venecia.
Aquí quedan estos conciertos para violín (RV 222, RV 273, RV 191 y RV 180), de cuando participó en un festival rumano, con la Orchestra Barocca di Venezia, que él mismo dirigió.
Y a ver si es verdad que un véneto tiene ventaja cuanto interpreta a otro véneto.
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Dos cosas: El Festival Enescu se celebra desde 1958 en Bucarest, en homenaje al compositor y virtuoso rumano George Enescu (1881-1955). Es también una competición famosa. Según se dice, que los violinistas de la orquesta toquen de pie es típico de las formaciones antiguas.
Y una tercera: la entrada original mostraba lo que dice más arriba. Pero no me dejaron mantener el concierto. Así que aquí hay otro, con lo que no perdemos y sí ganamos....
En 1839, el francés Héctor Berlioz estrenó Roméo et Juliette. El 24 de noviembre, fecha de la primera función, la entrada más cara a la Grande Salle du Garde-Meuble de la Couronne, en París, costó 10 francos.
Alguna vez habría que contar algunas cosas que pasaron alrededor de esta obra, pero no ahora.
En la primera parte, hay un fragmento para contralto, que el autor llamó “Strophes”. Allí, con acompañamiento original de arpa y cello, la voz exalta el amor, tema de la obra, y a Shakespeare, por haberlo plasmado en la suya, que inspiró a Berlioz para esta sinfonía dramática en 3 actos.
Los versos que se cantan allí, dicen:
Premiers transports que nul n'oublie! Premiers aveux, premiers serments de deux amants sous les étoiles d'Italie; dans cet air chaud et sans zéphyrs que l'oranger au loin parfume, où se consume le rossignol en longs soupirs! Quel art dans sa langue choisie rendrait vos célestes appas? Premier amour n'êtes-vous pas plus haut que toute poésie? Ou ne seriez-vous point dans notre exil mortel cette poésie, elle-même, dont Shakespeare lui seul eut le secret suprême et qu'il remporta dans le ciel?
Heureux enfants aux cœurs de flamme! Liés d'amour par le hasard d'un seul regard, vivant tous deux d'une seule âme, cachez-le bien sous l'ombre en fleurs, ce feu divin qui vous embrase, si pure extase que ses paroles sont des pleurs! Quel roi de vos chastes délires croirait égaler les transports?
Heureux enfants!... Et quels trésors paieraient un seul de vos sourires ! Ah! Savourez longtemps cette coupe de miel, plus suave que les calices où les anges de Dieu, jaloux de vos délices, puisent le bonheur dans le ciel !
Pese a la fama e influencia de esta obra, no se encuentran muchos registros por allí. A mí me interesó precisamente este pequeño paso para contralto que digo y que frecuentemente es interpretado por una mezzo-soprano.
De lo que encontré, dejo aquí una muestra. Para que elija Ud, compadre, cuál le parece que le parece más a su gusto. Yo ya elegí.
Las intérpretes:
Shirley Verrett, estadounidense; Marion Lebègue, francesa; Christa Ludwig, alemana; Olga Borodina, rusa; Anne-Sophie von Otter, sueca; María Ventura, estadounidense; Marie-Nicole Lemieux, canadiense; Joyce Di Donato, estadounidense; Berthe Auguez de Montalant (de EE.UU., en un registro antiguo, de pasta, claro: era soprano y murió en 1937); Beena David (de raíces indígenas norteamericanas); Catherine Robbin, canadiense; Małgorzata Walewska, polaca.
Hay que tener bastante talento -un talento raro- para sacarle a este instrumento algo más que sonidos armoniosos. Y más: llegar a conmover interpretando, lograr que haya corazón, además de destreza.
Desde que recuerdo, siempre hubo una armónica en casa. La primera era de mi padre. Las demás, eran regalos que un servidor recibía para alguna fiesta, creo que con el propósito amable de que pudiera hacer algo de música. Y lo cierto es nunca pude hacer gran cosa con ellas, salvo paladear cuando alguien las hacía sonar con arte.
Fue precisamente mi padre quien me enseñó a oír a Hugo Díaz. Hizo bien.
Ahora encontré a estos dos jóvenes que, de un modo u otro (son distintos y están a distintas alturas), siguen esa tradición. Son Franco Luciani y Marcelo Cejas.
Una selección de lo que hacen sirve para entender que de alguna manera no hay instrumentos mayores o menores. Hay el hombre detrás, él despierta la música aunque sea de un parche de cuero de cabra, de una caña, de unos tientos de tripas, de unas tablitas que dejan pasar el aire.
Cuando una cantante tuvo otrora y se queda sin voz, hace cosas rarísimas. Se pone anteojos oscuros y un pañuelo en la cabeza que le cubre todo, menos la voz que ya no luce. Si es excesivamente diva -y Narciso es su segundo nombre...-, se vuelve excéntrica, desaparece en una isla de pescadores en Il Mare, se muda a un palafito en el Amazonas, se entierra en una granja en Sudáfrica a criar ñandúes. Y eso para que nadie la oiga ya más.
Pero si una cantante nunca tuvo demasiada voz y es fumadora contumaz y además es extremosa en su modo y en su desparpajo, y es sureña de Il Sud peninsular, digamos, entonces no se le mueve una pestaña si a los 60 no tiene ya la voz que ya no tenía antes.
Si es arte, si es ella misma una hebra del arte quiero decir, y si llega a ser actriz más que cantante, sabe que la interpretación tiene apenas un capítulo en la voz. Y que la voz, la voz-voz, puede apenas ser eso: lo mínimo indispensable, y que tiene que ser muy afinada. Lo demás es sentimiento e intuición de lo que debe hacer. Lo demás es ser ella misma de algún modo la música.
Todo eso y así, se llama Lina Sastri.
Napolitana que canta en su dulce napolitano, muy actriz de teatro y cine ella, muy premiada, querida, apreciada, aplaudida, muy reconocida ella.
Pero sin voz.
O mejor: con una voz que nos hace olvidar de que no tiene voz.
En su modo tan británico de pronunciar británicamente el inglés británico, los ingleses la nombran algo así como Tcheiba, aunque, cuidado...; esa a final que acaban de ver se apaga levemente para que la o original no se diluya del todo, que no es cuestión, porque existe, qué tanto. Y aún más: imperceptible como un reflejo que no estamos seguros de haber o no haber visto, ¿suena, se susurra, se aspira o exhala? una r recóndita, subsumida en la a que ya sabemos que en realidad es o: algo como para entendidos, como una contraseña sonora, para saber si uno pertenece o no, si de algún modo se es NyC o un parvenu, se dijera. La T inicial, allí la tienen, no es cosa que tampoco haya que descuidar, como cualquiera puede comprender.
Y no: de ningún modo haré gala aquí de los simpáticos signos fonéticos. Que para exhibir sus herramientas, ya están los mecánicos, nobles y esforzados. Y no vine a eso.
El caso es que mi estimada June Tabor (las pistas fonéticas sobre June, otro día...) tiene una voz cálida y honda, desde que apareció cantando en 1972. Si alcanzan a oírla hablar en la presentación de alguna de las canciones, se harán un fonético festín de britanicidad. Pero no se distraigan, mis cuates.
Esta inglesa de Warwick sigue cantando a sus casi 70 años y no ha perdido la sonoridad melancólica, sino al contrario: se ha acendrado sin llegar a ser oscura.
Folk, dicen que es, básicamente, su repertorio. Baladas, casi únicamente. Pero lo cierto es que, aun a eso, le ha añadido con los años algunas cuantas variaciones atinadas en instrumentación y fraseo, hasta dejar las cosas en un estilo peculiar. Cuestión de gustos: a mí me cae bien lo que hace.
Una muestra breve de sus músicas y su, a mi juicio ignaro, tan buen gusto para interpretarlas, es todo lo que estoy dispuesto a compartir.