Pero, salga uno o no salga, es verdad que siempre se puede ir a cualquier parte con la música.
A cualquier parte.
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Aquí están las cosas que se oyen en esta fresca passeggiata por las colonias ucranianas de Misiones, idea fina y agradable del Chango Spasiuk, que así muestra de dónde le viene la música al corazón y a las manos.
1- Polca rural. 2- Canciones populares (testimonio 1). (00:35) 3- Mnoha Iallita (Por muchos años). (01:38) 4- El casamiento ucraniano- testimonio 1. (02:56) 5- El casamiento ucraniano- testimonio 2. (03:51) 6- El casamiento ucraniano- March. (04:27) 7- El casamiento ucraniano- testimonio 4. (05:08) 8- El casamiento ucraniano- Yindobri. (05:30) 9- El casamiento ucraniano- testimonio 5. (06:39)
10- El casamiento ucraniano- Vetañek. (07:48)
11- El casamiento ucraniano- testimonio 6. (09:22)
12- El casamiento ucraniano- Plisania. (09:50)
13- Escarabajo en el camino. (10:49)
14- Autores anónimos. (12:33)
15- Kosak podilsek. (14:48)
16- Alegre parquecito. (16:36)
17- Canción de amor. (18:47)
18- Distancia. (20:31)
19- La alegría que hace llorar- Canción popular. (23:02)
20- Besela doroha (Camino alegre). (26:45)
21- Starosta (Padrino). (29:08)
22- Bromas de casamiento. (31:15)
23- Schotis de las tunas. (33:45)
24- Kateryna (Catalina). (36:08)
25- Fiesta en domingo. (38:19)
26- As de Basto. (41:29)
27- Iosyp (José). (43:26)
28- Ivanco (Juancito). (46:30)
29- Historia de un violín (testimonio 7). (48:22)
30- Verjovyno. (51:44)
31- Dostoino (Canción a la virgen). (52:52)
32- Campanas de la Iglesia San Nicolás de las Tunas. (54:42)
33- Improvisación a la Virgen de Hosiuv. (55:03)
34- Bororode tse divo (Ave María). (59:40)
35- Epílogo (testimonio 8). (1:01:24)
Cuando Magdalena Kožená nació en Brno en 1973, eso era Checoslovaquia en los papeles. Después fue la República Checa, aunque seguía siendo la ciudad más importante de Moravia.
Pero mezzosoprano es lo mismo aunque las fronteras se muevan. Y una de las más requeridas y famosas no solamente en sus pagos, hoy día.
En 2010, con el ensemble Private Musicke que dirige el austríaco Pierre Pitzl, grabaron estas Lettere amorose, entre las que incluyeron páginas de Briceno, Caccini, D'India, Foscarini,
Kapsberger, Marini, Merula, de Macque, Monteverdi, de Ribayaz, Sanz, Strozzi y Vitali y aclararon que todo esto es música italiana del siglo XVII, aunque, como se ve, hay gentes de varias partes.
Con esas partituras hicieron también esta versión del programa que dejo aquí.
Creo que era un manzano apenas florido lo que nos amparaba.
El aire de la tarde ya casi noche traía un eco de lluvia. La luna brillante estaba opaca de agua. Apenas si había un poco de viento del noroeste.
No recuerdo bien por qué había sólo whisky. Pero sé que la botella irlandesa relampagueaba por dentro con unas pocas brasas que quedaban vivas frente a ella.
En algún lugar, alrededor, había jazmines y salvias que rondaban y hacían apacible y fragante la noche que llegaba. Heraldos de la primavera.
Y entonces cantó On a bright may morning, con una voz clara y honda. Y después se calló.
Si le digo que me gusta, ya le barrunto la mueca. Pero me gusta, realmente. Y, por mi parte, nada que decirle a quien no le guste.
Y esto que traigo ahora no me gusta por medieval (el adjetivo me fastidia, qué puedo hacer...): sería una de esas tonteras partisanas frecuentes cuando, por aprecio -a veces canónico- del todo, se hace el gesto de que tiene que gustarle a uno la parte.
No. Estas gentes sonaran extrañas, como rústicas, al menos a nuestros oídos hodiernos, que parece que no nacieron sino en el siglo XV. Pero estas gentes tienen un sentido del humor, una entereza, una capacidad para expresar un pathos (sobre la vida, la muerte, el amor, la fe) que me parece que no conocimos y, peor, que hemos perdido. De allí, diría, que nuestro paladar desprecie los sonidos que desconoce.
Lo cierto es que hablábamos con i compagni sobre estas cosas en estos días y prometí dejar aquí unas muestras de esas sonoridades de un tiempo al que nos hemos acostumbrado a llamar sin nombre: edad media, consintiendo casi con eso mismo en ser llamados peor que hideputas, dijeran los peninsulares, ya que ni siquiera conocemos el nombre no ya de nuestro padre, sino tampoco el de nuestra madre.
En este caso hay asuntos que van del siglo IX al XIV y de varias partes de la medieval Europa madre. Sí: madre. Porque Europa y estas músicas son nuestra madre en cosas y sonidos que llevamos en la sangre y en la voz y en los ojos y los oídos.
Y que nuestros hijos llevan. Y que los hijos de nuestros hijos llevarán.
No hay modo de que lo que no fue haya sido. Es más posible que lo que fue no haya sido. Eso sí. Hay quien puede hacer eso.
Le conté de Vladimir Vavilov y su Ave María. De lo que no fue esa obra que él mismo firmó como anónima, siendo suya, y que después de su muerte tanto camino recorrió. Mire si hubiera sido así desde el principio. Quién sabe.
Pero encontré la versión original con Vavilov a las cuerdas del laúd y Nadiezhda Veiner en la magnífica voz. Y aquí la dejo.
Por ser hoy el día de hoy, quedan de regalo estas muestras de algunas otras de sus rarezas.
Esta Gagliarda, que le atribuye a Vincenzo Galilei, es de Vavilov.
Y este Ricercare que dice ser de Nigrino, también le pertenece.
Creo que alguien entre el distinguido auditorio -y por melomanía, supongo- debe saber de qué hablo.
Son dos piezas en cierto sentido extrañas, se me hace que muy bonitas ambas y una de ellas más conocida que la otra.
Vladimir Fiodorovich Vavilov fue un guitarrista, laudista y compositor ruso del siglo pasado, que tuvo la peculiaridad de firmar algunas de sus obras como Anónimo o con el nombre de algún famoso músico. Rarezas rusas de un hombre que, se dice, murió en la mayor pobreza y sin saborear las mieles del éxito que tuvo su composición.
Así pasó con la curiosa Ave María que grabó en un disco de obras para laúd renacentista, en el sello soviético Melodiya, en 1972, un año antes de morir. La grabación original tiene una contralto que impresiona. Había compuesto la obra en 1970. Uno de los músicos que participó de la grabación, vaya a saberse por qué, le atribuyó la obra a Giulio Caccini, un músico real del XVI, de la corte de los Médici; y así quedó el asunto, aunque todo el mundo sabe hoy que la partitura es de Vavilov. Y aquel músico también lo sabía.
Inese Galante, espléndida voz de Letonia, canta su versión (la de Sumi Jo es muy buena y la recomiendo, pero aquí prefiero ésta...)
Otro caso curioso es el de Michal Lorenc, músico polaco que principalmente se ocupó de innúmeras bandas sonoras de cine polaco.
Sin embargo tuvo tiempo para componer un Ave Maria que dejo aquí en la versión de la soprano polaca Olga Szyrowa. Es parte de la banda de sonido de Prowokator,un drama de guerra ambientado a principios del siglo XX en Polonia, hecho en 1995 y dirigido por Krzysztof Lang.
Elegí esta versión, también, por las imágenes. Pero eso ya es cosa mía.
A ver si me explico: este huapango del zacateco Tomás Méndez Sosa cumple 60 años.
Quién sabe cuántas versiones hay en todos los idomas y en todos los ritmos y registros.
Lo que es yo, cuánto lamento no tener la de mi padre, que la cantaba a pedido de la audiencia, con su registro de barítono que atenoraba para hacerle justicia a la partitura.
Ni modo: lo que no está, no está.
Así que: feliz cumpleaños.
Y como hay regalo de cumpleaños, llévese de aquí lo que más le guste.
Y entonces, de tanto en tanto, tengo que darme un baño de río y saltar a la orilla oriental. Y allí andar como niño, como un viajero local, y verlo todo, oírlo todo. Y andar por lo alto y lo bajo, por lo zurdo y lo diestro, lo noble y lo plebeyo. Por más que me digan (y mire que me dicen, y viera todo lo que me dicen...), es inútil.
¿De qué brote de qué tallo me viene esta como debilidad oriental? ¿De dónde le deberé -o creeré que le debo- algo? ¿Qué -quién- me llama desde allí? Vaya a saberse, porque no lo sé. Será un berretín, quién sabe.
No le hace: allá voy otra vez, más bien por calles y tablones orientales.
A ver: dígame qué hizo de su vida en los últimos 25 años...
No, deje. Yo tampoco acepto el convite. Dios sabrá.
Ahora bien.
Le cuento un secreto: encontré una historia de 25 años, por casualidad.
Carlos Roldán, por ejemplo, hace 25 años nacía en Wilde de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires, un 22 de abril de 1989; para 1998, como a los 9 años, se ponía a estudiar guitarra.
Desde el 2003 a hoy, grabó 230 piezas en guitarra en 17 discos. Y hay de todo: de Fleury a Vivaldi, de Scarlatti a Falú; y Di Fulvio y Yupanqui y tangos, y cosas del norte y del sur y del oeste y del este. Y hasta cosas propias suyas de él hay, porque compuso unas cuantas, además.
Mire, mejor hagamos una cosa: yo le regalo el camino y usted, cuando llegue a la posada, sírvase lo que quiera.
Uno cree que vio lo que vio y oyó lo que oyó. Y que allí termina el asunto, poco más o menos, y que eso es todo.
Pero hay otro.
Por ejemplo: si uno vio La strada, 8 y 1/2, Ensayo de orquesta, La dolce vita, Il Gatopardo, Giulietta de los espíritus, El padrino I y II, Muerte en el Nilo o Amarcord (por decir algo entre 1933 y 1979), seguro que oyó a Nino Rota. Y uno dice: Listo..., eso es todo.
Se necesita más de uno, se ve. Todo un asunto. Interesante.
Es el tercer movimiento de Souvenirs, una suite para piano del estadounidense Samuel Barber.
Tiene
varias versiones esta obra a cuatro manos, pero para este movimiento me
quedo con ésta del dúo que forman la serbia Ivana Alkovic y el holandés
Maarten den Hengst.
Una voce poco fa qui nel cor mi risuonò; il mio cor ferito è già...
Si las cosas no han cambiado tanto y todavía están en su sitio, siquiera algunas pocas, eso mismo es lo que debería decir, mi estimado, después de oír a este prodigio durante unas dos horas.
Quiero decir que uno tendría que tener la suerte de poder decirse, después de oír a María Callas, que una voce, poco fa, qui nel cor mi risuonò; y entonces, después de oírla, uno tendría que reconocer con sinceridady gozo, claro: il mio cor ferito è già...
Y eso es todo.
I
Una voce poco fa • Gioacchino Rossini, "Il barbiere di Siviglia" Addio del passato • Giuseppe Verdi, "La Traviata" (06:48) Casta Diva • Vincenzo Bellini, "Norma" (10:15) Un bel dì vedremo • Giacomo Puccini, "Madama Butterfly" (17:29) Pace, pace mio Dio • Giuseppe Verdi "La forza del destino" (21:59) Ebben? Ne andrò lontana • Alfredo Catalani, "La Wally" (28:24) O mio babbino caro • Giacomo Puccini, "Gianni Schicchi" (33:12) O madre mia, nell'isola fatale • Amilcare Ponchielli, "La Gioconda" (35:44) Quando, rapito in estasi • Gaetano Donizetti, "Lucia di Lammermoor" (37:37) Tacea la notte placida • Giuseppe Verdi, "Il trovatore" (42:37) Spargi d'amaro pianto • Gaetano Donizetti, "Lucia di Lammermoor" (48:46) Giason! Dei tuoi figli la madre • Luigi Cherubini, "Medea" (52:56)
II
Vissi d'arte • Giacomo Puccini, "Tosca" Siciliana • Giuseppe Verdi, "I Vespri Siciliani" (03:15) Sì. Mi chiamano Mimì • Giacomo Puccini, "La bohème" (07:15) Ah, fors'è lui... Sempre Libera... • Giuseppe Verdi, "La traviata" (12:02) Qual fiamma avea nel guardo • Ruggero Leoncavallo, "I pagliacci" (20:21) Signore, ascolta • Giacomo Puccini, "Turandot" (25:03) Ombra leggera • Giacomo Meyerbeer, "Il perdono di Ploermel" (27:32) Suicidio! • Amilcare Ponchielli "La Gioconda" (33:12) Caro nome • Giuseppe Verdi "Rigoletto" (37:47) Ho visto il figlio sul materno sen • Richard Wagner "Parsifal"
(versión rítmica italiana de Giovanni Pozza) (44:33) Una macchia è qui tuttora! • Giuseppe Verdi "Macbeth" (52:18)
En 2002, una mezcla de ingleses, alemanes y estadounidenses rehicieron una versión fílmica de Doctor Zhivago, ahora en una miniserie. No me pida que compare la novela de Boris Pasternak ni con esta versión, la de Keira Knightley, ni con la antrerior, la de 1965, la de Omar Sharif. Ni una con otra. No.
Lo único que diría es que Larissa Fiodorovna Antipova, la famosa Lara, parece en todos los casos más protagonista que el propio Yuri Andreyevich Zhivago.
Si me pregunta, le diré que hoy el día estaba para el minimalismo intenso del estonio Arvo Pärt. Y en eso estaba al anochecer cuando de pronto me crucé con una pieza en cierto modo menor (al lado del De profundis, el Magnificat, Fratres, la Salve Regina, Silentium y otras enormidades sutiles que ya traeré a Il Mare): Spiegel im Spiegel.
Resulta, entonces, que la melodía de Pärt me trajo otras músicas, creo que inevitablemente.
Porque la banda de sonido de la miniserie que digo se la encargaron al también minimalista pero italiano Ludovico Einaudi (creo que alguna vez lo mencioné aquí o en otra parte...), que según mi oído, en esto y aquello, digamos que se inspiró en u homenajeó a, como suele decirse púdicamente, Arvo Pärt.
Pero, fíjese, la distancia entre uno y otro es casi la de una estepa interminable. A mi gusto, al menos.
Años atrás, busqué unas muestras de compositoras barrocas, infrecuentes y exquisitas, a mi gusto.
Pasó que hoy en el pueblo pude oír un concierto, todo de obras de una de ellas, Bárbara Strozzi, hechas por un excelente ensemble Armoniche parole, que me trajo a la memoria a la finísima veneciana del XVII, virtuosa de la voz ella misma, compositora de unas espléndidas arias y cantatas, que se dice ella misma cantaba en sus días.
Volvamos a questa dolcissima donna, grata compañía.
Oiga qué lindo cantan
estas dos niñas:
una voz por los cerros,
otra en las viñas.
Una voz en el llano
da cardo y flores.
Otra florece en trinos,
cuerdas y amores.
Una es chura y morena;
Suna la llaman.
Y a la de voz de luna
Suma la aclaman.
Oiga que son del pago,
claras y finas.
Son de la tierra nuestra.
Son argentinas.
Por ejemplo, Catania, en Sicilia, está exactamente a la misma latitud que Richmond, en Virginia.
Latitud Norte, se entiende.
Pero quien piensa en Sicilia piensa que es el sur. Y quien piensa en Virginia, ¿también? De hecho, por ejemplo en la guerra de secesión estadounidense, hubo Virginia del lado del Sur y del Norte (dicho sea al pasar, la del Norte fue la del Oeste...).
Habrá sido, pero se me hace que sólo allá se piensa que Virginia está al sur de algo.
¿Cuál es el sur?
Sicilia (así le decían los griegos, por los sículos, habitantes locales) es la Trinacria romana, cuestión de geometría, por la forma de la isla. De allí en parte también su escudo nacional, por supuesto, de antigua significación oriental -como el trisquel de los celtas- que a la isla le viene inmediatamente de los griegos.
Sicilia. Ya era el sur cuando todavía nadie esperaba en este mundo a la reina virgen inglesa (es un modo de decir...), que sirvió de excusa para nombrar a aquella colonia en el norte de América.
Basta.
Quedémonos en el Sur, entonces.
A 37° de latitud Norte, quiero decir.
A Sicilia vamos (con alguna que otra escapada a la Puglia -tan griega ella- o a Calabria..., ambas al norte del Sur, claro...)
Un par de días de buena lluvia. Y nada urgente que hacer.
Así es como, viendo llover (et... rien à faire...), se llega más o menos rápidamente a la chanson de los viejos franceses.
Y en eso estaba cuando me acordé de Braulio Anzoátegui que, en no recuerdo cuál de sus libros de aforismos, tiene uno (Claude Debussy, se titula) que dice: No me explico por qué todos los melómanos cursis se acuerdan de Debussy cuando ven llover tras los vidrios de la ventana: Pero si la lluvia los agarra en la calle, putean de lo lindo.
Encontré dos exquisitos registros de I Madrigali, de Claudio Monteverdi.
El del Libro IV.
Y el del Libro VI.
Los dos son de hace unos 20 años y obra del ensemble Concerto Italiano, que dirigió Rinaldo Alessandrini. No los tengo a la vista, pero el ensemble también grabó los Libros II, V y VIII, de los nueve capítulos de madrigales que compuso el cremonés entre el siglo XVI y XVII como cantos de amor y guerra, tal como los llamó su autor.
En la ubicación original de los dos que inserto aquí puede verse el detalle de ambas grabaciones.
Una belleza más que centenaria de música popular, y tan versátil como para entrar en el salón académico, también, sin desentonar.
Queda aquí una selección de choros. Varios clásicos, autores y temas. Jóvenes intérpretes y consagrados. Si encuentra alguna melodía ajena, habrá, Para matizar.
El concierto dura lo que un partido de fútbol.
Usted sabrá lo que hace en una hora y cuarenta y cinco minutos.
Siempre me gustó oír a las mujeres griegas cantar. Porque cantan en griego, principalmente.
Pero están sus voces, también. Voces que parecen creadas para cantar en griego, aunque canten en cualquier idioma.
Aquí queda una selección de ellas, casi al azar. Maria Farantouri, Nana Mouskouri, Haris Alexiou, Eleftheria Arvanitakis, Viki Mosholiu, Melina Aslanidou, Eleni Vitali y la joven Areti Ketime.
No se termina nunca de arreglar los líos en esta orilla del río, mirá si me voy a poner a terciar en los de la banda al oriente...
Porque hay un lío pendiente -creo- con estas cuatro guitarras que fueron, algunas, de las que acompañaron a Alfredo Zitarrosa.
No sé de qué va el asunto y no está el día para ponerse a ver, sino para ponerse a oír, de tanta llovizna barrera que hay, tanto matecito amargo y tabaco del fuerte pa' pitar.
Y esto es lo que hay sonando:
1. Milonga de pelo largo
2. Milonga veraz (03:20)
3. De medianoche (05:14)
4. Tierra virgen (07:19)
5. Romance de barrio (09:43)
6. Recopilación (12:00)
7. Milonga tuya (15:50)
8. Montevideo en mí (18:56)
9. Ya basta (22:06)
10. Candombe de la aduana (24:59)
11. Milonga de ellos (28:16)
12. Ad libitum (31:06)
13. Los boliches (34:35)
14. Milonga igual (con Canario Luna) (38:04)
Me da que una vuelta por Galicia -no hay mar agitado que no hayan conocido...- parece apropiado en estos días.
Hay de todo un poco en esta recopilación: Milladoiro y hasta Ana Belén con ellos; Rosa Cedrón, Emilio Cao, Fuxan os ventos; Uxía Domíngez Senlle; Dulce Pontes; Luz Casal, Carlos Núñez (en algunas con The Chieftains); el dúo Bellón-Maceiras; Luis Emilio Batallán; Os d'Abaixo; A Roda; Luar na Lubre; Cristina Pato; Dan Ar Braz (como parientes celtas invitados...)
En fin, los que saben, verán. Los que no, verán también.
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Aunque quise que en las músicas de esta recopilación no hubiera avisos molestos -y lo logré en mi caso-, al reproducirla puede encontrarse con algunos pocos. Si quiere usted tomarse las molestias, hay un modo sencillo para eliminarlos. Así, se puede oír de corrido sin las interrupciones de la fastidiosa compra-venta.
Le voy a regalar unas tres horas de guitarra. De guitarra clásica.
Pero.
Sepa que todas las intérpretes son mujeres. Todas recientes y de todas partes. Pero mujeres.
Sirva d'aviso: como tuve que hacer algunos malabares para ponerlas a todas juntas, me quedó en el tintero la habitual relación de autores, temas o intérpretes que suele aparecer aquí junto con las músicas (prometo actualizar la entrada en cuando tenga alguito de tiempo, que no sobra...)
Ahora, en su homenaje, solamente las menciono: Tatyana Ryzhkova, Berta Rojas, Paola Requena, Ana Vidovic, Anika Hutschreuther, Sharon Isbin, Irene Gómez, Marta Masters y Asya Selyutina.
Sí le adelanto que la que me impresionó verdaderamente fue la paraguaya Berta Rojas.
Y no digo más, así queda usted con la música, que no defrauda, créame.
Alguna vez tenía que ser que me encontrara con un intérprete.
Un esloveno de Maribor, de menos de 40 años: Marko Zorec.
Virtuoso de la guitarra clásica.
Aquí, de Fernando Sor, la Segunda gran sonata, opus 25.
Su propia transcripción para guitarra de la primera Sonata para violín de Johann Sebastian Bach (BWV 1001).
Del guitarrista y compositor italiano contemporáneo, Carlo Domeniconi, Koyunbaba, palabra turca que significa algo así como pastor; el asunto refiere una especie de leyenda de aquel país asiático, en torno a un personaje bastante peculiar y algo místico.
Otra transcripción propia, pero esta vez la Suite número 6 en re menor, de Silvius Leopold Weiss.
En la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, en 9 volúmenes, se encuentran los originales de una obra que mandó a componer el que fuera en el siglo XVIII obispo de Trujillo, en Perú, Don Baltazar Jaime Martínez Compañón y Bujanda. La obra podría estar fechada alrededor de 1785 y se la conoce como el Codex Martínez Compañón.
Allí hay 1411 dibujos coloreados a la acuarela entre los que hay toda clase de motivos: planos de villas y ciudades, estampas de personas y personajes típicos (caballeros, clérigos, indios, negros, tanto varones como mujeres), árboles y especies vegetales y tanto más.
También hay 20 ejemplos de músicas del tiempo, y mayormente populares. Se dice pudieron haber sido recopiladas y compuestas por Pedro Solís, maestro de capilla de la catedral de Trujillo por entonces.
Aquí quedan hechas por los chilenos del conjunto vocal e instrumental Capilla de Indias, con la musicóloga y arpista Tiziana Palmiero a la cabeza, en la primera edición completa de esas músicas que editó el sello francés K617 (se llama así en homenaje a un Adagio y Rondó de W. A. Mozart).
Éste es el programa que cantan y ejectutan:
1 Cachua: Al Nacimiento de Christo Nuestro Señor. 2 Tonada: La Brugita, de Guamachuco - Huamachuco, misión de los agustinos.
3 Tonada: El Congo. - canción de esclavos negros, presentes en Perú desde 1660.
4 Tonada: El Tuppamaro de Caxamarca.
5 Tonada del Chimo - de la cultura Chimú, única canción sobreviviente en lengua mochica.
6 Danza: Baile del Chimo.
7 Tonada: El diamante, de Chachapoias.
8 Tonada: La Lata - el perro.
9 Tonada: La Selosa, del pueblo de Lambayeque.
10 Tonada: El Conejo.
11 Tonada: El Huicho, de Chachapoias.
12 Danza: Bayle de danzantes con pifano y tamboril.
13 Tonada: La Donosa.
14 Cachuyta de la montaña: "El Vuen Querer".
15 Cachua a duo y a quatro: Al Nacimiento de Christo Nuestro Señor.
16 Lanchas para baylar.
17 Tonada: El Tupamaro de Caxamarca.
18 Tonadilla: El Palomo, del pueblo de Lambayeque.
19 Cachua serranita: El Huicho Nuebo, a Nuestra Señora del Carmen, de la ciudad de Trujillo. Otusco.
20 Cachua: La Despedida, de Guamachuco.
Para los muy interesados, en la Biblioteca Virtual Cervantes, pueden encontrarse los 9 volumenes de la obra y casi todas las imágenes que allí hay (I -
II -
III -
IV -
V -
VI -
VII -
VIII -
IX).
Dirigidos por el P. Ismael Fernández de la Cuesta, monjes del monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, grabaron en 1969 una serie de obras de canto gregoriano hispánico.
Entre ellas, están las que tomaron del Codex Calixtinus, obra del siglo XII dedicada al apóstol Santiago y ampliada posteriormente. También las que eligieron de los Antifonarios Mozárabes que recogen piezas de liturgia hispánica antigua, hasta llegar a tiempos visigóticos. De algunas de estas obras, se hicieron en España ediciones recientes que tienen versiones digitales.
I Del Códice Calixtino
(siglos XII-XIII)
1. O Adjutor Omnium - Responsorio
2. Alleluia in greco
3. Ad Honorem Regis
4. Clemens Servulorum - Prosa
5. Ecce Adest Nunc Iacobus - Farsa Officit Misse
6. Regi Perennis Glorie Benedicamus
7. Congaudeant Catholici a 3 voces
8. Dum Pater Familias - Canto Jacobeo
II Del Antifonario Mozárabe de Silos
(Cantus Lamentationum) (siglo IX)
9. Lección I de Jueves Santo
10. Lección II de Jueves Santo
11. Lección I de Viernes Santo
12. Lección I de Sábado Santo
13. Oración de Jeremías
III Del Antifonario Mozárabe de León
(de origen probablemente visigótico, siglos VII - IX)
En el año 2004, Divna Ljubojević, con su ensemble Melodi (los melodistas), grabó la Divina Liturgia de san Juan Crisóstomo junto con los monjes del monasterio serbio de Vavedenje. Allí, cuando era niña, aprendió el canto religioso de los ortodoxos.
En esta grabación están las siguientes partes que completan la liturgia.
10. Prozbena jektenija 03:01
11. Simvol vere 02:09
12. Kanon Evharistije 04:19
13. Dostojno jest (irmos) 03:22
14. Otce nas 02:06
15. Jedin svjat 00:48
16. Ne imami. Blagoslovi duse moja Gospoda 04:00
17. Blagosloven grjadijVidjehom svjet istinijDa ispolnatsj 02:04
18. Budi imja Gospodnje 03:48
En Serbia, hay más de doscientos monasterios de monjes y monjas, diseminados por todo el territorio.
En la escarpada garganta del Morava, sobre las montañas impresionantes de Ovcar y Kablar, entre los siglos XIV y XV los monjes ortodoxos fundaron unos 10 monasterios inaccesibles para huir de los turcos otomanos que invadían y sojuzgaban todo el país.
Se la conoce como la montaña sagrada serbia y allí preservaron tradiciones nacionales y religiosas durante siglos. Vavedenje es uno de ellos.
Las repeticiones en los textos no son errores, son parte esencial de la liturgia oriental. El Gospodin pomiliu (Señor, ten piedad de nosotros) es una de las omnipresentes.
En 1915, para la ceremonia de las vigilias nocturnas que preceden a la Pascua en la iglesia ortodoxa rusa, Serguei Rachmaninov compuso en apenas dos semanas su obra preferida, Vsenochtchnoïe bdeniye, las Vigilias nocturnas o las Vísperas Op. 37, como se la conoce habitualmente, pese a que sólo los 6 primeros textos -de los 15 que conforman la obra- pertenecen a esa hora; el resto corresponde a Maitines.
Es el Coro de Cámara de san Petersburgo.
En su mano, esta mujer rusa que asiste en Moscú a las ceremonias desde el Domingo de Ramos hasta la gran celebración de la Pascua del Sábado Santo, tiene ramas de sauce apenas brotado. Es prácticamente el único árbol que brota por allí en esta época del año y es tradicional que se lo lleve al Domingo de Ramos, como que adorne las casas y las mesas de estos días.
En la misma Catedral de Maguelone, en la que se celebra el festival musical que lleva el nombre de la villa, y donde oímos días atrás a Marco Beasley, Jordi Savall presentó en 2012 su obra Lachrimae Caravaggio.
La obra fue concebida como un viaje a través de la vida breve y turbulenta de Michelangelo Merisi da Caravaggio, el pintor de la luz trágica, pero también como un homenaje a la prístina Monserrat Figueras, esposa difunta de Savall y madre de Ferrán, que aquí canta los textos de Dominique Fernandez, compuestos para la obra, dividida en siete estaciones o partes dramáticas.
Dicen que Savall quiso saber dos cosas al componer sus partituras: qué música oiría Caravaggio y cómo sonarían musicalmente sus pinturas.
Con el contratenor Gérard Lesne como solista, el ensemble Circa 1500, que dirige la flautista estadounidense Nancy Hadden, grabó en 2001 O Lusitano, música portuguesa de autor conocido y anónima del siglo XVI, con una selección de villancicos, cantigas y romances.
Éstas son las músicas:
1 La Folia2 Dos estrellas le siguen, Manuel Machado; 3 Já não podeis ser contentes4 Perdi a esperança; 5 Cuydados meus tao cuidados 6 Testou minha ventura 7 Porque me não vês Joana 8 Fantasia, Miguel de Fuenllana 9 Clamabat autem mulier, Alonso Mudarra / Pedro De Escobar 10 Pavana & galliarda d'Alexandra, Alonso Mudarra 11 Secaronne los pesares, Pedro de Escobar 12 Ninha era la Infanta 13 Vós señora a maltratarme 14 Mis ojos tristes lhorando 15 Gran plaser siento yo ya, Pedro de Escobar 16 Pásame por Dios barquero, Pedro de Escobar 17 Tantum ergo Sacramentum, Manuel Cardoso 18 Tienta para arpa, Manuel Rodrigues Coelho 19 Senhora del mundo 20 Nao tragais borzeguis pretos 21 Paso a paso, empeños mios, Manuel Machado 22 Yo sonhava que me ablava 23 Puestos estan frente a frente (de donde sale el título del trabajo que grabó Circa 1500)
Hijo italiano del laúd, pero considerablemente más complejo, nació en el siglo XVI, aparentemente, entre otros descendientes del laúd. Su nombre es difícil de rastrear y su origen va del turco al napolitano, pasando por el latín, vaya a saberse.
Músico de la corte de Luis el Catorce, en Francia, Robert de Visée fue musicalmente de todo en vida, entre el XVII y el XVIII. Hasta compositor y ejecutante de estas suites para tiorba.
Ejecuta el programa el tiorbista Pascal Monteilhet, con otras buenas compañías.
Mire: si fuera yo el visitante, por ejemplo, verla y oírla a Hille (Hildegard) Perl tratando tan finamente unas músicas para viola da gamba de Telemann.
1) Sonata en si menor
2) Concierto en Mi Mayor
3) Concierto en La Mayor
4) Suite en La Mayor
5) Concierto en Sol Mayor
Claro que sí.
* * *
Acualizo esta entrada, una semana después de publicarla.
¿Ven lo que pasa? Quitaron a Telemann y a Hille, todo a la vez.
Mientras encuentro la reconstrucción de su música, aquí dejo más Hille.
Por supuesto que hay cosas que nos dan alegría, otras nos llenan de alegría, otras nos alegran.
Los matices son importantes. Como creo también que en esta cuestión, mientras estamos en este valle, no hay infinitas variantes. Como por otra parte, es casi obvio decirlo, creo que las alegrías están enlazadas, siquiera secretamente, de modo que cuando aparece alguna de sus formas, es porque probablemente haya otra cerca.
Así, un domingo cualquiera, a la tarde, gris el día, apenas ventoso y neblinoso, mientras labora uno serenamente en las cosas del oficio, puede pasar que se dé de manos a oídos con Nicola Matteis. Y puede pasar que uno celebre con enorme alegría su ignorancia acerca del sujeto y su arte.
Nicola Matteis pasa por ser el aparentemente napolitano que allá por la década de 1670 les enseñó a los ingleses en Londres que el modo francés no era el único para componer y tocar el violín. Estaba el modo italiano. Y se enamoraron de él y de su modo de tocar y componer. Algún biógrafo y contemporáneo dice que ese amor no venía del talante de Nicola, que era borrascoso y hasta cerril, sino de su arte.Y se comprende. Alegra oírlo.
No se sabe mucho de él. Se dice que es de Nápoles pero es probable que siendo joven ya estuviera en Londres. No vivió sino unos 40 y tantos años. Se sabe que casó con una viuda rica. Y para peor, su hijo es homónimo y es también compositor y violinista. Es notable cómo en varias fuentes (textos y contratapas de discos) se confunde a uno con otro.
Nicola padre, el que cuenta, compuso unos cuadernos de grande fama e influencia en su tiempo: Ayres for the violin. Entre una cosa y otra, compositor y ejecutante, hizo fortuna. Demasiada, parece. Y en pocos años se dio a los vicios y perdió todo, hasta que llegó a su puerta una muerte que lo encontró enfermo y en la mayor pobreza.
Pero.
Quedaron sus partituras.
Sus Ayres están compuestos con estructura de suites.
Una selección de ellas hace aquí Accordone con la dirección de Guido Morini.
Esta otra es una Suite en La mayor para dos violines y bajo continuo que ejecuta The Arcadian Academy con instrumentos de ese tiempo.
Un conjunto de Ayres para flauta, violin y bajo continuo en Sol mayor, en manos del Palladian Ensemble.
Otros Ayres en Mi mayor, con el violín solista de Hélène Schmitt, acompañada por Jörg-Andreas Bötticher y Gaetano Nasillo.
Y, por los mismos intérpretes, esta Suite en Re mayor.
Ya ve.
Eso es todo lo que uno necesita un domingo a la tarde para alegrarse.
En el año 2003, el Ensemble Accordone grabó La bella noeva, una colección de temas de música italiana del siglo XVII, que incluye piezas de autoría del director del conjunto, Guido Morini, y del tenor Marco Beasley. Aquí se ve la presentación que hicieron en el Festival de música de Maguelone, en Francia.
La única canción anónima de este repertorio es precisamente La bella noeva, música de ligures (está en el minuto 46:57 de esta grabación); pese al título, la canción justifica su melancolía con la letra que trata de amores delicados.
El programa con el que Accordone se presentó en Maguelone, en el Mediodía francés, vecino a Montpellier, fue éste:
Giulio Caccini: Udite Amanti
Giulio Caccini: Amarilli
Biagio Marini: Amante Lontano dalla sua donna
Claudio Monteverdi: Si dolce è'l tormento
Giovanni Stefani: Amante felice
Alessandro Grandi: O quam tu pulchra es
Guido Morini: Concerto spirituale
Claudio Monteverdi: Laudate Dominum
Marco Beasley: Tarantella primma, siconna e terza
Anonymous: La bella noeva
Giuseppe Morini: La cantata sopra l'arcicalascione
Giuseppe di Vittorio: Sona'a battenti
Capurro & Di Capua: O sole mio
Giovanni Stefani: Amante felice
La letra de La bella noeva, dice, en su dialecto:
La bella noeva che t'ho purtà O bel faccin d’amore, Dimmi che noeva m'hai purtà Che sei venut’a quest'ora! E mi la noeva che t'ho purtà, E mi non so se vi piacerà: Son qui a domandarvi A voi bello morettin, Se volete maritarmi. O maritarmi non so con chi... Fortuna si è quella, A voi bello morettin, A voi vi donerò l’anello.
Hay unos señores en Holanda que se ocupan del barroco de un modo bastante original: Holland Baroque Society.
Tuvieron una idea. Fueron a buscar fuentes de inspiración de Georg Philipp Telemann, pero no en Italia o Francia, que es más fácil, sino en Europa del este, que es más ingenioso.
Investigaron y dieron con dos coleecciones de manuscritos de danzas populares que, dicen, consultaba Telemann cuando incluía melodías de esos orígenes en sus partituras. Tales colecciones son dos: el Melodarium de Anna Szirmay-Keczer y la colección Uhrovec.
Entonces, los señores holandeses compusieron Barbaric beauty, un disco en el que mezclaron e intercalaron las melodías folklóricas polacas, húngaras y aún de más allá, que tomaron de los manuscritos, con partituras del barroco musical del siglo XVIII.
Miloš Valent, un especialista en ambas cosas, tuvo a cargo el violín y Jan Rokyta los vientos y el címbalo.
El sevillano Cristóbal de Morales, como se sabe, es una de las glorias musicales de la España del siglo XVI.
Dejo aquí su primera lección del Oficio de Tinieblas del Sábado Santo.
También los motetes Manus tuae, Domine (de las Lamentaciones del Sábado Santo, lección tercera) (en este caso a cinco voces instrumentales de flauta) y Per tuam crucem, a cuatro voces.
Es el ensemble Douce Mémoire, agrupación dedicada especialmente a la música renacentista y formada por el francés Denis Raisin Dadre.
Al fin, de su contemporáneo Francisco Guerrero, otra gloria conocida del Siglo de Oro, el motete Maria Magdalena et altera Maria, con aires de bello madrigal.
Maria Magdalene, et altera Maria emerunt aromata, ut venientes ungerent Iesum. Et valde mane una Sabbatorum, veniunt ad monumentum, orto iam sole, alleluia.
Et intro euntes in monumentum viderunt iuvenem sedentem in dextris, coopertum stola candida, et obstupuerunt. Qui dixit illis: Iesum quem quaeritis Nazarenum, crucifixum: surrexit, non est hic, ecce locus ubi posuerunt eum. Alleluia.
Las voces pertenecen a los ingleses de The Tallis Scholars, que dirige Peter Phillips.
De Marc-Antoine Charpentier, algo mayor en edad que sus otros dos contemporáneos De la Lande y Couperin, queda aquí la primera lección del Oficio de Tinieblas del Viernes Santo.
Las voces pertenecen a Il seminario musicale, agrupación francesa fundada por nuestro ya conocido Gérard Lesne, especialistas en el barroco francés.
En la liturgia católica, existe desde antiguo el Oficio de Tinieblas que plásticamente conmemora en la Semana Santa el apagamiento paulatino de las luces del mundo y las tinieblas que significan el camino doloroso que va a dar al Sepulcro.
Hasta que llega la Luz de la Resurrección, las Tinieblas velan la Pasión.
Entre otros, François Couperin compuso unas lecciones para el Oficio de Tinieblas que se extiende desde el Miércoles Santo hasta antes de la Resurrección.
Aquí, el contratenor Gérard Lesne con Il Seminario Musicale hacen las tres lecciones del Oficio del miércoles.
Tal vez, los lectores pacientes hayan visto por aquí en estos días pasados una puerta atada con una simpática cuerda, y habrán notado que la cuerda la cerraba débilmente.
Algunos otros, perspicaces, habrán visto seguramente también que otras dos bitácoras que mantenía un servidor han vuelto a su raíz, es decir a ens, porque ha vuelto a aparecer y ha cobrado su vigor, aunque es verdad que principia el otoño y no es tiempo de retoños. O quién sabe y sí.
Lo cierto es que, vuelta a surgir y siendo como es la bitácora madre de las demás, es natural que quiera reunir a los suyos.
Y está bien.
Pero.
¿Qué pasará con esta página llena de música en medio del mar? ¿También mudará? Bien mirado, ella la primera y más que las otras debería mudar: que si hay algo mudable -además de la luna- es el mar...
Qué decir. Es posible que, como sus hermanas, también esta bitácora vuelva a sus raíces, de donde vino. Pero es posible también que, como los elfos, se demore en la tierra de este lado del mar y tanto que finalmente aquí se quede.
No lo sé. Y entonces, como corresponde, por ahora nada haré. Salvo hacer que la música que haya aquí esté también en ens, para que a ella no le falte y porque tiene sus derechos de origen, cómo no.
En la via Clavature, 10, a metros de la Piazza Maggiore, en Bolonia, está el santuario de Santa Maria della Vita.
Ahora, en una capilla a la derecha del altar mayor, se encuentra una obra escultórica misteriosa y de una expresividad terrible.
Es Il Compianto sul Cristo morto y pertenece a Niccolò Dell'Arca, escultor del siglo XV que vivió, aproximadamente, entre 1435 y 1494 y que se destacó entre los escultores del norte de Italia. La obra conmueve y ha conmovido a generaciones. A los italianos, por ejemplo, los impresiona la conmoción de Gabriele D'Annunzio cuando la vio, tanto como las páginas que dejó a propósito de ella.
Por cierto que no hay misterio en el motivo del descendimiento de la Cruz, frecuente por 300 años en la pintura y escultura europea y particularmente en la italiana. La obra, eso sí no se sabe, pudo haber sido compuesta entre 1460 y 1490. Tampoco se sabe de dónde tomó inspiración Niccolò Dell'Arca para plasmar esas figuras de terracota en tamaño natural, levemente policromadas.
Tampoco se sabe bien de dónde vino Niccolò al que, antes de recibir ese apelativo por un arca que esculpió y que estaba dedicada a la tumba de santo Domingo de Guzmán, se lo conocía como Niccolò D'Apulia, esto es del sur de Italia, para la época. Algunos, incluso, lo creen de origen eslavo. Se supone que pudo haber vistado, vivido o trabajado en Nápoles o en Francia, donde tal vez conociera a maestros escultores y pintores de los que habría tomado formas y estilos. Pero nada es seguro.
Il Compianto estuvo en la iglesia boloñesa durante siglos, pasó después a una pinacoteca oficial en la misma ciudad y desde hace unos 20 años volvió a Santa Maria della Vita. Quién mandó a hacer la obra y cómo estaban dispuestas las siete figuras del conjunto originalmente, también queda por saberse.
Además del Cristo yacente, hay cuatro mujeres y dos varones. El del centro es san Juan Evangelista, con una tristeza retenida que traspasa. La mujer de las manos aferradas es la Madonna, las mujeres a su izquierda son probablemente María de Cleofás y la Magdalena. La mujer a la derecha de la Virgen no está identificada, aunque algunos dicen ser Salomé, la citada en el episodio de la Resurrección. En el extremo izquierdo del conjunto, un hombre de rodillas con atuendo renacentista puede representar a quien encargó la obra, costumbre habitual de los artesanos en aquellos siglos.
Dejo aquí cinco muestras de esta obra, cada una de ellas con músicas distintas, todas ellas con la intención no de musicar sino de mostrar la magnífica e impresionante escultura.
Una proyección de fotografías de Andrea Samaritani, un estudioso gráfico de estos asuntos, con música apenas incidental, no del todo apropiada, concedo.
De la crudel morte de Cristo, que aquí canta Micrologus para acompañar estas imágenes, es una de las 66 laude que se encontraron en el Laudario di Cortona, una recopilación probablemente del siglo XIII. Está en los folios 51 a 53 de los 171 que tiene el manuscrito italiano. Queda aquí también el texto que se canta.
De la crudel morte de Cristo on’hom pianga amaramente! Quandi ‘Iuderi Cristo pilliaro, d’ogne parte lo circundaro; le sue mane strecto legaro como ladro, villanamente. Trenta denar fo lo mercato ke fece Iuda, et fo pagato. Mellio li fora non essar nato k’aver peccato sì duramente! A la colonna fo, spoliato, per tutto ‘l corpo flagellato, d’ogne parte fo ‘nsanguinato commo falso, amaramente. Pöi ‘l menar a Pilato e, nel consellio ademandato, da li Iudèr fo condempnato, de quella falsaria gente. Tutti gridaro, ad alta voce: “Moia ‘l falso, moia ‘l veloce! Sbrigatamente sia posto en croce, ke non turbi tutta la gente.” Nel süo vulto li sputaro, e la sua barba sì la pelaro; facendo beffe, l’imputaro ke Dio s’è facto, falsamente. Poi ke ‘n croce fo kiavellato, da li Iuderi fo designato: “Se tu se’ Cristo, da Dio mandato, descende giù securamente!” Lo santo lato sangue menao et tutti noi recomparao da lo nemico ke ‘ngannao per uno pomo sì vilemente.
En este caso, las imágenes se acompañan con música de un autor del siglo XVIII, Giovanni Battista Draghi, el conocido Pergolesi. Un fragmento de su Stabat Mater, el número XII, Quando corpus, que hacen Rachel Harnisch y Sara Mingardo, con la Orquesta Mozart.
Por fin, con una canzonetta muy sentida de Tarquinio Merula, en modo de nanna piadosa, Hor ch'è tempo di dormire, que también canta Sara Mingardo, que aunque las imágenes son plásticas y no escultóricas, llevan al mismo asunto.
Claro que no son todas las que fueron, ni mucho menos.
Porque sorprende la cantidad de cosas que Carlitos no solamente cantó sino que dejó grabadas. Distintos ritmos y acentos, de la chacarera al fado, del triunfo y la ranchera al vals, bastante más universal que el cajoncito en el que lo tenemos dibujado con filetes. Y así se explica, en parte, cómo llegó a mito, porque oído así se ve la parte que no se ve, y se ve la cantidad de veces que lo han oído tantos cantando tantas cosas que pocas veces o ninguna vez oímos.
Una segunda selección escueta queda ahora a disposición.
Y me voy por ahora de Gardel con Zaraza, una pieza que cantará primero el oriental José Razzano y después Charlo.
Está aquí no porque la cante Gardel (que sí la cantaba) sino porque, con otras músicas de este estilo, estuvieron en mi infancia y en lugares tan impensados como a la vera de algún río cordobés, bajo las estrellas serranas, al final de los días mientras pasaba el verano, cantada a varias voces por la familia de mi padre, mientras algunos de los chicos seguíamos las armonías que le sacaban al asunto, y terciábamos allí como jugando, aprendiendo una polifonía que tenía menos de tango y canción que lo que tenía de ensayo de orquesta.
Hay cantidad de gentes que creen que Carlos Gardel cantó solamente Volver o El día que me quieras y unas cuantas más del repertorio gardeliano tópico y típico.
Y fíjese que no. Durante años de años, tablados y tablados (en la Argentina, en Chile, en Uruguay, en Colombia, en la Europa, en tierras gringas...), Gardel cantó cientos de otras cosas, con tangos y todo, pero no sólo.
En dos entradas quedará aquí una muestra breve de las cosas de Gardel desconocidas para muchos o muy menos frecuentadas. Y así se lo oirá solo o con su amigo el oriental José Razzano, más joven o más viejo, más grave, más aflautado. Para todos los gustos, vea. Eso sí, de viejos que son, a algunos registros hay que tenerles un poco de paciencia (y subir un poco el volumen...)
Hágame caso: no se meta con el occitano. Yo avisé.
Es un ovillo de historias de 1.500 años y una madeja aneja de lenguas añejas, idiomas, dialectos, subdialectos.
Norte de Italia, Pirineos franceses y españoles, el Mediodía franco, Languedoc, Auvernia, Alpes marítimos, y más, hasta tierras catalanas, costas mediterráneas y valles entre montañas de al menos tres países. Cada quién con sus palabras y modismos. Y todos con sus ansias de libertad, libres de Francia, de Italia, de España (hasta de Cataluña...) A veces se les olvida lo universal de tan mirando lo próximo.
Por eso: no se meta con el occitano si no quiere meterse en líos (yo no tengo más remedio, llevo en la sangre una parte de ellos...).
Dejo una selección de sones aquí. Todos le rinden algún homenaje más que nada a los sonidos de la lengua en distintas variantes y procedentes de regiones diversas.
Arièjo, ô moun pays, Rosine de Peyre Es ver, Mauris Sgaravizzi A la tor de Marmanda, Joan Francés Tisnèr L'estaca, Lous de L'Ouzoum
Con esta canción Lo meu país, que hace La Talvera, dejo este vuelo de pájaro sobre la Occitania, casas más, casas menos...