Estuvo por aquí de la mano de la irlandesa Sharon Shannon y su acordeón diatónico, si mal no recuerdo.
Al parecer, la pieza viene de principios de los '80, tiempo cuando los chilenos de Inti Illimani quedaron varados unos 15 años en Italia, por cosas de la política de su país.
Es, dicen ellos, un homenaje a la Italia que los albergó.
Testaccio es un viejo barrio de Roma, del tiempo de los romanos, ni más ni menos.
Nombre incluido, tiene una historia muy interesante detrás, viera usted. Vea usted...
El mercado de Testaccio, entonces. Versiones con variaciones, casi mínimas algunas.
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En la ilustración de esta entrada, se ven los restos de las ánforas milenarias que dieron nombre al Monte Testaccio y por el monte, al barrio. Vea por allí y verá por qué.
Mil veces si la misma canción no es la misma canción.
¿Y cuándo la misma canción no es la misma canción?
Cuando mil veces la interpretan 1000 distintos.
Es como todo.
Las cosas son lo que son y no hay vuelta. Y cada cosa es una sola cosa.
Pero nadie puede conocer toda la cosa toda.
La verán 1000 y verán 1000 matices. Nadie verá todo lo que la cosa es. Aunque todos, si acaso, ven la misma cosa siendo lo que es.
Hizo bien don Federico García Lorca en recopilar anónimos y viejas cosas andaluzas.
Mi preferida: entre las sevillanas del XVIII, Viva Sevilla.
Y aquí hay 45 formas de decirla y ahí me quedo para no abrumar..., porque hay tantas más.
Cantada, instrumental. Lírica, popular, jazz, blues... Y a la española, a lo flamenco, a la italiana, a la griega, a la peruana, a la inglesa, a la alemana, a la argentina y así...
Y cada uno le saca algo a la canción. No se lo pone. Se lo saca. Lo saca de ella. Y de lo que de ella puede ver, oír, sentir.
Porque el conocimiento -y el arte lo es- no está en la cosa, sino en el hombre. En la cosa está su inteligibilidad.
Pero.
Basta.
Está a tiempo.
Si no puede mirar mil veces la misma cosa y gozarla y no agotarla, este lugar no es para usted.
Vuelva otro día.
Al final hay dos agregados, un poco de Saura celebrando a Sevilla y un saludo de trianeros y trianeras: a Triana, claro.
Desde que vi Tiempo de gitanos, de Emir Kusturica.
Es la versión de Goran Bregović de una canción romaní de los Balcanes; hay una versión serbia, para la fiesta ortodoxa de San Jorge, en la primavera, una especie de Mayo de los europeos occidentales. Se festeja la primavera y todo lo que crece.
La fiesta se llama Đurđevdan en serbio y allí la canción también.
San Jorge es también el patrono de los Roma, los gitanos balcanes.
Ederlezi, es un nombre mezclado con otras lenguas y es el nombre romaní de la fiesta.
La canción de Bregović aparece en la película en un momento sugestivo, muy lírico y ritual: la celebración de Đurđevdan romaní en un río.
Las letras están disponibles, nomás las busque, Su Merced.
Ahora bien.
Solamente los memoriosos saben que ya apareció alguna vez en el sitio madre de un servidor, hace unos 10 años.
La primera es una versión de Garzas viajeras. Además de lo que sigue, hay que ver los primeros momentos, apenas la cocina, un poco del revés. Tiene su arte.
Después una cosa rara. Músicas que hizo mayormente para cine, documentales u obras de teatro. Y algunas versiones terribles de músicas que se han dicho terribles, como Gloomy Sunday, una pieza con un legajo gloomy, casi dark.
Siempre Spasiuk, claro.
Le admiro la discreción, el sentido de la oportunidad.
Ah, mi amigo... ¡Si viera la de cosas que me gustan!
No es fácil hacer lo que hizo este tipo.
Todo -hasta lo chingado (dicho en criollo, no en mexicano)-, todo le paga tributo al ser de las cosas, que incluye la belleza, pero también el humor que no es broma y que es una forma de la inteligencia.
Leira. (Sin tu amor, de Ariel Leira, que a alguno podrá parecerle una broma, y sin embargo....)
Es de 1980 esta portada del primer disco de estos Musicanti del piccolo borgo, estilizados y populares.
Se reunieron en los '70 para buscar y hacer música del centro al sur de Italia, como si le dijera de la Toscana o del Lazio o de Le Marche hasta la Puglia o la Campania. Folklore, bailes y músicas de pastores y agricultores, canciones de cuna, motivos religiosos: lo que pinta la vida en sonidos, en suma.
¿Cómo no andar un poco por allí, si uno viene de allí (y un día quién dice volverá...)?
La izquierda, en general, es gorila. No puede menos, le viene de raza.
Vea, si no le cree a un servidor, la evolución del concepto de justicia en relación con la revolución en Karl Marx y después me cuenta. Y nada de que son textos de juventud... en el último Marx. A la izquierda le encanta la exégesis interminable de cada eructo del fulano.
No pueden con el hombre común en estado puro y real, porque al hombre común en estado puro y real no lo mueve en lo más mínimo el apetito histórico de revolución. Para que el pobre animalito llegue a las luces de la historia, hay que esclarecerlo, concientizarlo y transformarlo. Y adivine usted quién lo hará... sí, acertó.
Ese desprecio es gorila, ya ve.
Que haya un capitalista gorila es un lugar común que no merece mucha tinta.
Que la izquierda sea gorila (así como que, en casi -y casi sin casi...- todas las versiones del peronismo, el peronismo es gorila), es un asunto que merece más atención.
Atención la suya, cumpa, porque un servidor se va a ocupar de otra cosa ahora. Que es lo mismo, pero distinto.
A mí siempre me gustó don Juan D'Arienzo, el Rey del Compás que le dicen.
Una vez dijo:
A mi modo de ver, el tango es, ante todo, ritmo, nervio, fuerza y carácter. El tango antiguo, el de la guardia vieja, tenía todo eso, y debemos procurar que no lo pierda nunca. Por haberlo olvidado, el tango argentino entró en crisis hace algunos años. Modestia aparte, yo hice todo lo posible para hacerlo resurgir. En mi opinión, una buena parte de culpa de la decadencia del tango correspondió a los cantores. Hubo un momento en que una orquesta típica no era más que un simple pretexto para que se luciera un cantor. Los músicos, incluyendo al director, no eran mas que acompañantes de un divo más o menos popular. Para mi, eso no debe ser. El tango también es música, como ya se ha dicho. Yo agregaría que es esencialmente música. En consecuencia, no puede relegarse a la orquesta que lo interpreta a un lugar secundario para colocar en primer plano al cantor. Al contrario, es para las orquestas y no para los cantores. La voz humana no es, no debe ser otra cosa que un instrumento más dentro de la orquesta. Sacrificárselo todo al cantor, al divo, es un error.
Y, aunque hay letras que tienen mucha gracia y algunas hasta gracia poética, hay que reconocer que, sean lo que hayan sido sus comienzos, el tango era más bien para bailar y la letra fue un agregado posterior, a veces feliz.
Dejo en primer lugar una muestra con 6 tangos "enganchados".
Pero.
Ya está dicho: la izquierda es gorila.
Y ahí va un caso de lo mismo. En el suplemento Radar, en la edición del 24 de noviembre de 2002 de Página 12, un tal Diego Fisherman desparrama fútil erudición de mediopelo en una nota que tituló Fascistango.
Allí nos esclarece acerca de dos piezas tangueras que interpretó Alberto Echagüe con la orquesta de Juan D'Arienzo: Che, existencialista y Giuseppe, el crooner.
(Para la afición, cruners serían cantantes como Bing Crosby, Frank Sinatra o Dean Martin, que con voz seductora y grave cantan con orquestas detrás.)
La letras son todo un manifiesto, eso es claro. Pero entender por qué y de qué hablan, eso es más difícil para el ojo siniestro.
En fin. Fíjese si le parece: oiga primero lo que queda más abajo, después lea como ejercicio de paciencia lo que dejé más arriba.
En años pasados, Kathia Buniatishvili ha recorrido el mundo con Zubin Metha dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Israel, y en más de una ocasión ha sido en giras festejando los 80 años del director.
La que queda aquí es una muestra. Los programas cambiaron en cada ocasión. Esta vez es el concierto para piano y orquesta número 1 en Do mayor, de Luis van Beethoven.
Pero hay algo más. Leyendo los comentarios de la publicación, se verá éste:
I can't believe my luck. I'm a cab driver in Liverpool UK and tonight, Khatia and Gvantsa got into my cab. I've been watching her for two years on YouTube. She was shocked I knew who she was. I had five minutes talking to her! Even better was that tickets were still available for 22nd Feb. I've just got one. I dreamed that one day, I would travel to see her and now she's here - in my home town. And she is playing Liszt piano concerto 2 - my favourite piece. There are 1600 London cabs in Liverpool and nobody else would've known who she was. But she got in my cab. I've died and gone to heaven!
El taxista de Liverpool, Robert C. Lynch, no puede creer su buena estrella. Fanático de Kathia por años, un día la ve subir a su taxi junto con su hermana, Gvantsa, a quien ya veremos en su momento. Kathia se sorprende de que la conozca y conversan unos minutos. Robert se siente en el cielo. 1600 taxis en Liverpool y justo cae en el suyo... Y más: dará un concierto allí y él consigue una entrada. Y más: en el programa está su concierto preferido, uno de Liszt.
La anécdota es tierna. Parece sorprendente que el taxista conozca -sólo él, al parecer y por lo que dice- a Kathia. Y que conozca a Liszt y que tenga un concierto preferido y que haya conseguido su entrada para ir a oírlo. Y a verla, claro. Porque hay que verla cuando toca el piano.
Ya me imagino que no faltará el pavote que se apure a decir que esas cosas sólo pasan en el primer mundo y más específicamente en el ὀμφαλός του κόσμου, la Rubia Albión.
Qué remedio.
Con algunas pocas lecturas, al menos algún pavote tal vez se enteraría de dónde procede San Jorge, su patrono de ella, la Merrie Old. Y hasta por qué Georgia, la patria de Kathia, recibe ese nombre en el occidente. Y con algo de suerte entendería que la pasión del bueno de Lynch es por el arte de Kathia. Y no al revés. Y eso es lo que creo que hace del bueno de Lynch un hombre culto en el vero sentido de la expresión.
Con algunas pocas lecturas. Podría ser...
Pero me da que no podrá ser: quod natura non dat, Salmantica non præstat.
Tiene 32 años esta muchacha. La mitad de mis años.
Al menos, tenemos algo en común: ella empezó a tocar el piano a los 3 años en su Georgia natal y un servidor empezó a oír el piano a esa misma edad, que recuerde.
Ahora es francesa, además de georgiana. Pero lo de georgiana no se le va y se le nota en su ejecución.
Oí decir que a algunos los pone nerviosos su forma de tocar.
A mí no.
Y no me canso de oírla. Y de verla. Porque hay que verla. Porque ella misma, además de sentir la música, la ve. Como si fuera un diálogo entre ella y el piano, a solas.
Es más que una intérprete virtuosa y por eso en esta temporada andará por aquí más de una vez.
Hoy, y para empezar, con un concierto de Eduardo Grieg, en la menor, op. 16.
El contenido del CD es el siguiente:
1. Nada te turbe
Santa Teresa de Jesús (sobre Decidle al caballero de Diego Pisador. Inicio con la campana primitiva del monasterio de San José de Ávila)
2. Vuestra soy, para vos nací
Santa Teresa de Jesús (sobre Tres morillas. Anónimo del Cancionero de Palacio)
3. Tras de un amoroso lance
San Juan de la Cruz (sobre Gallarda de Luis Milán)
4. Despertad de vuestro sueño
Beata Ana de San Bartolomé (sobre Señora de hermosura de Juan del Enzina)
5. Ayes del destierro
Santa Teresa de Jesús (sobre ¡Ay, triste que vengo! Anónimo del Cancionero de Palacio)
6. La fonte
San Juan de la Cruz (sobre Recercada quinta de Diego Ortiz)
7. Entréme donde no supe
San Juan de la Cruz (sobre Enemiga le soy, madre de Juan de Espinosa
8. Dos palomas vuelan hoy
Beata Ana de San Bartolomé (sobre Por unos puertos arriba de Antonio Ribera
9. Coloquio de amor
Santa Teresa de Jesús (sobre Si habrá en este baldrés de Juan del Enzina
10. Cántico Espiritual
San Juan de la Cruz (sobre Canción del Emperador de Luis de Narváez)
11. Si ves mi pastor
Beata Ana de San Bartolomé (sobre Más vale trocar de Juan del Enzina)
12. Véante mis ojos
cantarcillo popular español (canto a capella)
13. Vivo sin vivir en mí
Santa Teresa de Jesús (sobre Todos los bienes del mundo. Anónimo del Cancionero de Palacio. Final con las campanas actuales del monasterio de San José de Ávila)
Se me ocurren unas cuantas respuestas -de aficionado- a esta pregunta, que es tan valiente como audaz, según el caso.
México las une, de algún modo. Tania Libertad es peruana de origen pero la tierra de Guadalupe Pineda la recibió como propia hace unos cuantos años.
Famosas las dos, muy. Cargadas de grabaciones y participaciones en grabaciones de otros. Premios, homenajes y todo eso. Mayormente, aplaudidas en músicas dizque populares.
Pero ambas, mire usted, resolvieron que grabarían arias de óperas famosas, cada cual por su lado y a su hora. Se ampararon en sus voces respectivas. Tania en 2000, Guadalupe en 2002.
Aquí quedan ellas, mientras un servidor se pregunta si es la voz, solamente la voz.
O si debe haber algo más. Usted dígame.
* Como se ve, así (sic) se llama el trabajo de Tania Libertad, pero valdría para Guadalupe, también.
Hace una punta de años, menté un hallazgo de Jaime Dávalos, unos poemas dichos y cantados que encontré en plena calle. Lo acompañaba Eduardo Falú esa vez. Dejé allí unos versos de Dávalos, sin la voz y el canto.
Ahora vine a dar con casi lo mismo, pero de Dávalos solo. Y diciendo y cantando esta vez.
Tal vez esta vez tenga mejor suerte, si es verdad que la tercera...
Durante los últimos 6 años, isócrono (en 2013, 2016 y ahora), traté de mostrar una película japonesa que a mi sabor es una verdadera obra maestra.
Probé alguna vez con el compositor para varias películas del Estudio Ghibli -Mamoru Fujisawa, el para algunos famoso Joe Hisaishi-, que hizo para cello la música de ésta. Me fue algo mejor, pero no tanto.
Al fin, veo si queda esta vez Okuribito. La titulan Violines en el cielo y no me gusta para nada ese título que confunde aserrín con pan rallado.
Pero es una versión original subtitulada y había que traerla a como dé lugar. Espero que esta vez dure.
Con la música y las imágenes, que creo que son una sola cosa.
Pero ellos no tienen la culpa: fue casualidad. O no.
Preparaba unos escritos y uno de ellos estaba vagamente relacionado con un concierto de Tchaikovsky. ¿Por qué se me ocurrió ir a oír también otro de Beethoven? No tengo idea. Pero ahí mismo empezó el asunto.
Dejé los papeles por un rato, claro.
Son dos conciertos ambos en Re mayor, ambos para violín y orquesta.
El n° 61 de L. van Beethoven, de 1806, y el N° 35 de P. I. Tchaikovsky, de 1878.
Algo más: ni el de Beethoven, ni el único concierto para violín de Tchaikovsky, tuvieron éxito en el estreno o por largo tiempo.
La partitura de Tchaikovsky fue rechazada una y otra vez por virtuosos de sus días, de Rusia y el resto de Europa. Intocable, imposible, horrible, burdo, antiviolinístico, torpe... Qué no le dijeron. Tardó casi tres años en poder estrenarlo.
Y al final tenía razón Tchaikovsky.
A Beethoven no le fue mejor. Su obra casi ni se tocó después de su estreno en 1806. Él murió en 1827 y, recién unos 17 años después, el concierto volvió a la luz y ya no se apagó.
Y allí otra cosa más.
Cuando en 1844 renació el concierto de Beethoven, el solista fue uno que llegaría a ser uno de los violinistas supremos del siglo XIX: Joseph Joachim. La orquesta la dirigió Félix Mendelssohn.
Pero... Joachim, el solista, tenía por entonces solamente 12 años de edad, un prodigio.
Ahora bien, bastante después, en 1882, el mismo Joachim tuvo por alumno de violín a un joven virtuoso, que moriría temprano: Josif Kotek.
Unos años antes, en 1878, en Suiza, Kotek fue quien impulsó a Tchaikovsky, de quien era amigo pese a la diferencia de edad, a componer su concierto de violín y lo aconsejó sobre las partes solistas, porque el compositor no era violinista.
Así son las cosas.
Pero yo sigo dándoles vueltas. Porque se me hace -mire quién se lo dice...- que hay más de un asunto que une a ambos conciertos.
Aquí quedan, ambos par a par con el mismo violín de David Oistrakh.
(En la ilustración, de izq. a der.: Joseph Joachim, Beethoven y Josif Kotek con Tchaikovsky)
Albania es un rincón bastante desconocido de Europa y del mundo, si acaso.
No es que no tenga historia detrás. Después de todo, es una porción considerable de los Balcanes. Y los Balcanes son Grecia también, por ejemplo. Y Macedonia. Y así. Historia tiene.
Pero no conocemos mucho, al menos un servidor.
Yendo por otras vías, me topé con un personaje que probablemente no le diga nada: Gjergj Kastrioti.
Tiene sobrenombre: Skanderbeg.
Se lo pusieron sus enemigos, los poderosos otomanos, en el siglo XV en el que él vivió, casi siempre haciéndoles la guerra a muerte a lo largo de sus 60 años de vida. Iksander bey, esto es príncipe Alejandro.
Para los albaneses es el héroe nacional y su vida y batallas están a la altura de otros príncipes cristianos que a lo ancho de Europa batallaron contra el Islam, casi desde su misma aparición.
Vale la pena conocerlo. Hay historias sorprendentes sobre su habilidad para la guerra. Y hay una película albanesa sobre su vida que se ve por allí, y que no recomiendo del todo por lineal, salvo que alguno quiera ver aquellas caras y oír su lengua...
Lo curioso es que vengo a enterarme de que nada menos que Antonio Vivaldi compuso una ópera en tres actos sobre Skanderbeg (o Scanderbeg...), allá por 1718. Es el RV 732¿Cuál fue la razón de que compusiera esto? No lo sé.
No se conservaron sino algunas partes. Y alguna que otra de ellas dejo aquí. Son relativamente recientes porque las partituras se han recuperado no hace mucho. En la primera parte de esta selección hay un trabajo hecho por el proyecto Aurata Fonte, que algo explica.
Sabido es que no soy perito, pero a mi sabor es difícil saber si la obra está a la altura del genio de Venecia, lo cual también suena injusto, porque son sólo fragmentos y se sabe también que a veces Homero dormita...
Pero, en cualquier caso: por una vez que no, cuántas que sí...
Con el tiempo, se volvieron un "palo" del cante flamenco, como saben los que saben. Y de esos que llaman "de ida y vuelta", por referencia a la tierra americana y a algunos ritmos que se intercambiaron.
Pero, como también saben los sabidores, fue cosa de don Pepe Marchena, maestro de maestro', que allá por 1931, sobre un ritmo casi de rumba, hizo su Mi colombiana. Y así le quedó el nombre a estas composiciones que se fueron afirmando en el mundo exigente y algo críptico del flamenco.
Las dos primeras de la selección que aquí queda son las composiciones originales, una la original por Pepe Marchena y otra en una versión posterior de la misma, por Juanito Valderrama.
Mélanie Bonis fue una parisina compositora de cientos de obras, más bien breves. Vivió entre 1858 y 1937. Tuvo una vida curiosa. Durante unos cuantos años dejó de componer, para atender su casa y a sus tres hijos, fruto de un matrimonio arreglado por sus padres con un hombre que le llevaba 25 años.
Se encontró al tiempo con un viejo amor de juventud, volvió a la composición, tuvo un asunto con él y de allí nació una hija.
La acompañaron buenos maestros en el Conservatorio de París. Se la conoce poco y casi siempre con el nombre de Mel, una estratagema de la propia Bonis para sortear la resistencia a que hubiera mujeres compositoras.
Mujer de la belle époque, sus partituras suenan a esas músicas que llaman decadentes. Será, no lo discuto. Pero admitamos que esa decadencia musical era bastante más armoniosa que las que vinieron después.
Hoy no es así, claro que no. Está más cerca de los 80, diría.
Pero en aquellos años, Soledad Bravo era así. Venezolana, nacida en España, bocona, morocha, ojos oscuros, muy buena voz, potente, profunda, rara.
Cantaba de todo, pero..., en cuanto podía doblaba a la izquierda. Y en los '70 -ah, los '70...- estaba de moda doblar a la izquierda.
Conoció bien las músicas de América y las cantó. Claro que estaba la Trova cubana, los cantos al Che, al campesino, al Chile de Allende, a la liberación, a la revolución. Claro. Los '70. Y como les pasó a muchos, los '70 les fueron interminables. Así que cantó todo el marxismo que pudo.
Pero también mucho cantó cosas del folklore venezolano. Y lo hacía bien.
Es algo que se sabe y no hay que andar explicando mucho.
Se arma la rueda, corre el vino o la cerveza, hay fogón, pasó el asado. Y llega la guitarra.
Cada tribu tiene sus hits. Chalchalereando, coplanaqueando, progres (nueva trova, Víctor Heredia, esas cosas...), tangueros, reguetones, cumbiancheros. Y así. No hace falta abundar.
En casi todas partes es igual. En todas partes adonde llegó la guitarra, claro. Guitarra-guitarra, quiero decir. Ni antepasados, ni novedades. Sólo admito el tres, el cuatro, el quinto. No más.
Y pasa en Andalucía también, dónde si no.
Fiestas. Reuniones. Romerías espontáneas. En las casas y patios, en el campo, en las plazas.
Una muestra queda aquí: fandangos (de Alosno, más que nada), sevillanas, rocieras, rumbas.
Atención a las caras, a las copas, a los vasos, a la alegría, al sentimiento, al ritmo.
Es difícil encontrar datos de Jon Sayles. La razón principal es, creo, que no se dedica a la música sino como una pasión personal. El resto del tiempo trabaja en software para IBM.
Pero es apasionado, por lo que se ve.
Lo encontré de casualidad. Un sitio japonés decía tener música alemana del Renacimiento, canciones para guitarra. Allí fui. Cuando quise saber quién ejecutaba -porque la "dicción" me pareció fresca, como no profesional...-, di con el tal Jon Sayles.
Algo que celebro es que su pasión y el arte que de ella pueda seguirse se reparten gratuitamente.
Que una marcha militar sea viril, que sea animosa, que infunda valor y hasta orgullo, que llame al coraje y que muestre la grandeza, se entiende.
Pero.
¿Por qué no pueden oírse los sones marciales sin esa nota de alegría que los viste de arriba a abajo?
Algo hace que el hombre tiña de alegría a las marchas militares.
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La ilustración es
obra del artista José Ferre-Clauzel. Muestra la carga del Regimiento de
Cazadores de Alcántara, en la batalla del Río Iguan, durante la Guerra
del Rif.
Murió en Córdoba, en 2002, tres años antes de cumplir los 100.
Tuvo una vida de éxito breve esta "emperatriz del tango", como se la conoció en sus días.
Fue la tercera mujer en grabar discos en la Argentina, a los 20 años, en 1925. Una linda voz.
En 1938 se retiró y desde 1942 hasta su muerte vivió apartada del mundo en las sierras de Córdoba, con un breve paso nuevamente por Buenos Aires a fines de los '80.
Todo el misterio de esta mujer fue el amor por Francisco Canaro, de quien fue amante durante 10 años entre 1929 y 1938, estado en el que ella no quiso continuar. Con él cantó en ese mismo período.
Se recluyó en la vida religiosa desde su retiro y murió como terciaria franciscana, condición que tuvo tras la muerte de su madre, en 1981.
En su tiempo, Canaro compuso para ella un vals: Yo no sé que me han hecho tus ojos.
Y parecería que no le hicieron mucho los ojos de Ada Falcón a Francisco Canaro, al fin de cuentas.
Pierre Attaingnant vivió unos 50 y tantos años a fines del XV y principios del XVI. Había nacido en Douai y murió en París.
No compuso nada. Era imprentero. Famoso por sus ediciones de miles de partituras musicales, muchas anónimas. Tanto que le fue concedido ser imprentero real por esas labores.
En 2002, Hopkinson Smith ejecutó en laúd una serie de piezas tomadas de los libros publicados por este curioso francés, que se hizo un lugar en la historia de la música usando la imprenta como único instrumento.
El programa de Smith:
1 Bransle gay 2 Pavane & sauterelle 3 Bransle de Poictou 4 Prélude 5 Le jaune et blanc 6 Bransle gay, c'est mon amy 7 La Magdalena 8 Haulberroys 9 Prélude II 10 Une bergerotte 11 La roque 12 Destre amoureux 13 Bransle gay II 14 Il me suffit 15 Prélude III 16 Amy souffres 17 Gaillarde 18 Tant que vivray 19 La brosse 20 Prélude IV 21 Dolent départ 22 Cuer angoisseux
Unos de la casa estaban viendo Spectre, una de James Bond (Daniel Craig), de 2015. Allí está la espléndida Mónica Bellucci que hace el papel de Lucia Sciarra, a la sazón la Bond girl de ese film.
Aunque venía cansado, eso me detuvo en la escena apenas unos minutos. A los 50 años, esa mujer tiene el encanto y el misterio que solamente está en las mujeres del Mediterráneo. No por nada Mel Gibson la tuvo de María Magdalena...
Pero.
La música incidental me pareció de lo más extraña.
Cum dederit. Antonio Vivaldi. Es una parte de su Nisi Dominus, el Salmo 126.
No tiene ninguna ligazón con los hechos. Porque sí, nomás.
Ya en mi escritorio, tuve ganas de oír la obra. En la misma versión de Philippe Jaroussky.
La busqué y la encontré. Eso y algo más.
El francés Emmanuel Santarromana hizo con Orfeo una canción que llamó Opera y que tiene el Cum Dederit como protagonista. Dicen que Philippe Jaroussky es el que canta. La parte musical es de los demás. El album se llama Metropolitain.
Lo de Bellucci salva la escena aquella pero no alcanza a explicar la inclusión de Vivaldi.
Lo de Santarromana tiene una explicación posible: afear algo para rescatarlo (¿?) para que las nuevas generaciones se zambullan alguna vez en Vivaldi. Despreciable. Hay que vestir con ropas punk y clavarle aros en la nariz a la abuela, con el pelo teñido de negro y violeta oscuro, para que los nietos la entiendan mejor...
Lo de Jaroussky, si es él quien canta esta segunda versión, no tiene explicación.
Giuseppe Clemens dall'Abaco nació en 1710 y murió en 1805. Es el hijo de don Evaristo dall’Abaco (don a la criolla, no a la italiana...)
Se lo conoce poco. A don Evaristo se lo oye, al hijo casi nada.
Por eso tiene mérito la virtuosa Kristin von der Goltz, que hizo al cello, en 2006, los 11 Capricci para violoncello, un fragmento de la obra del cellista que, como casi toda ella, es prácticamente desconocida.
Pero es cello y aquí no puede faltar.
Algo los une a Giuseppe y Kristin, además del amor por las mismas cosas: ambos empezaron su formación al cello con sus respectivos padres.
Yo ya me voy con las flores
antes de que estén marchitas,
las llevo de las mejores
pa' las muchachas bonitas.
Llevo rosas, llevo rosas para las mozas,
margaritas, margaritas para las bonitas.
Yo ya me voy con las flores,
amarillas, rosaditas,
de viejos ríos cantores
cortadas de la orillita.
Llevo rosas, llevo rosas para las mozas,
amapolas, amapolas para las solas.
Yo ya me voy con las flores
antes de que estén marchitas,
las llevo de las mejores
pa' las muchachas bonitas.
Yo ya me voy con las flores
amarillas, rosaditas,
de viejos ríos cantores
cortadas de la orillita.
Azahares, azahares quita pesares,
llevo rosas, llevo rosas para las mozas.
Yo ya me voy con las flores...
Esta obra es del músico e investigador de la música de Venezuela, Rafael Salazar.
Mi pregón de flores
Flores... las flores...
a las niñas morenas,
y a las rubias encendías,
a las que entran y salen,
y a las que están escondías,
para que nadie las vea,
detras de la celosía,
yo les vendo las flores,
las flores mas lindas
de Andalucía
Venid muchachas y caballeros,
que a todo el mundo, venderles quiero,
de mis claveles, las maravillas
los más hermosos, que hay en Sevilla
de mis claveles, las maravillas
los más hermosos, que hay en Sevilla.
Yo no tengo jardín, ni azotea,
ni arriates, ni huertos en flor,
los claveles los llevo en la cara,
porque me los siembra, la gracia de Dios.
Los claveles los llevo en la cara,
porque me los siembra, la gracia de Dios
Flores...
La que no tenga novio,
la que se le fue el marido,
la que está en relaciones
veintidós años seguidos,
si se adornan la cara
con estos claveles míos
almirantes y reyes, y reyes
caerán a sus pies, rendidos.
Venga la fea, venga la hermosa,
que en sus cabellos pondré una rosa,
no hay un milagro como mis flores,
para las que sufren de mal de amores.
No hay un milagro como mis flores,
para las que sufren de mal de amores.
Yo no tengo jardín, ni azotea,
ni arriates, ni huertos en flor,
los claveles los llevo en la cara,
porque me los siembra, la gracia de Dios.
Los claveles los llevo en la cara,
porque me los siembra, la gracia de Dios
Flores, las flores...
Este Pregón de las flores, que llaman también Pregón de la gitana, es una copla de Antonio Quintero, Pascual Guillén y Juan Mostazo que Estrellita Castro interpretó en la película El barbero de Sevilla. Existe una versión más reciente de Pasión Vega.
Hay un video tomado de Suspiros de España, un film que Paquita Rico protagonizó junto al madrileño Angelillo. En él, interpreta unos cantos trianeros que suenan en una mañana de Triana. La obra es del afamado trío de compositores de aquellos años, Ochaíta, Valerio y Solano.
Alfonso Ortíz Tirado, hace, de Ernesto Lecuona, El pregón de las flores.
Luisa de Córdoba hace una tonadilla madrileña en la que canta el pregón de una vendedora de flores en La Paloma, lo que se refiere a la iglesia de la Virgen de la Paloma, afamada advocación madrileña. No sé de quién es la letra y la música.
Antoñita Moreno hace Mi pregón de flores, con letra de Salvador Guerrero y música de Carlos Castellanos
Ángel Barrios, guitarrista de Guadalajara, compuso la música de su propio Pregón de las flores, una rondeña del siglo XIX.
Por su parte, el Pregón de las rosas es un bolero-son de Agustín Lara.
Rosas de mi jardín,
flores que sólo son para ti,
niñas yo traigo rosas de mi jardín,
rosas que sólo son para ti.
Rosas para tus labios
encendidos y rojos,
rosas para tus manos,
rosas para tus ojos.
Si tu besas mis flores
mis flores de estremecen,
y si las acaricias
las pobres languidecen.
Rosas para tus labios
encendidos y rojos,
rosas para tus manos,
rosas para tus ojos.
Se va...
el pregonero se va...
se va, se va.
De regalo, en el regalo, El rey de las flores, que hace Soledad Bravo, con un final truculento, lástima. La ideología hace eso: usa las cosas y las deshace.
Dicen que el nombre salió de casualidad. Estaban en Italia y eran 8. No tenían nombre para presentarse en un concurso y eligieron una palabra latina para decir que eran 8 voces.
Voces8 se llama este ya famoso ensemble coral británico de amplio espectro en estilos y épocas, aunque especialistas en el Renacimiento inglés y continental.
Tienen, como curiosidad, un método de enseñanza musical que distribuyen por colegios e instituciones de todas partes, empezando por la isla, claro.