Con este título, Roberta Invernizzi, soprano, y Sonia Prina, contralto, grabaron un volumen con pasajes para dúo de Monteverdi, Händel, Durante, Lotti, B. Marcello. Una sonata K90, de Domenico Scarlatti, se cuela por allí (recomiendo el 3er. movimiento...) y completa el asunto.
En los primeros años de esta página, las músicas que aquí aparecieron fueron alojadas en un sitio que hoy es inaccesible. Con el tiempo, hubo que cambiar el sistema y armar listas en otro formato audiovisual, más universal y relativamente más estable. Y esto dicho porque, mirando al azar, algunas piezas que estuvieron disponibles en ese nuevo formato cuando se las publicó aquí, ahora no lo están.
Es una pena que esas músicas vayan al olvido. Al menos para un servidor.
Por eso mismo rescataré cuantas pueda, aunque no sea en el mismo orden en el que aparecieron por primera vez.
Tendrán el título original. Pero, para que sea más claro, me pareció conveniente incorporar al título algún signo que identifique lo ya publicado y ahora rescatado. Y ese signo será *R:.
Bien podría ocurrir que o no encuentre todas las músicas originales o que agregue alguna a las rescatadas.
A la vez, en la nueva entrada habrá un enlace a la entrada original, porque en varias hay textos que amplían la información sobre las músicas. Y siempre hay algún interesado que merece esa atención.
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U primu. (Música de Córcega, con Anghjula Potentini)
Una persona oyente de esta página me recuerda quehace unos años traje algunas melodías bretonas, con sus más y sus menos (esto lo digo yo, no ella...)
Pero con delicadeza me advierte que hoy por hoy están inhallables. Es la segunda vez en pocos días que ocurre lo mismo. Eso tal vez me está pidiendo encarar un asunto que diría por pereza no atendí antes: rescatar músicas perdidas (en esta bitácora no en el cosmos, se entiende...)
Bueno.
Por ahora, aquí van algunas muestras de aquellos sabores bretones.
Y hablando de cómo se aprende música, dejo este ejemplo de san Ignacio de Moxos, antigua misión jesuítica de Bolivia.
Me parece conmovedor.
Pero.
Un breve excursus.
A mi gusto, el ejemplo de Moxos, como el de Chiquitos y otras tantas misiones que tenían un desarrollado arte musical, es ejemplo de hecho del mestizaje cultural que lograron edificar los españoles en América. Y que por varias vías y modos pervive hoy, con un fuerte arraigo.
Dicho de otro modo: Moxos, como los demás centros de irradiación, es de hecho políticamente incorrecto. Y más lo es cuanto más se empeñen hoy en conservar ese legado.
Sin embargo, como se ve en el minuto 49 y siguientes de esta muestra que dejé más arriba, no están hoy del todo libres de cierta corrección política: sobre la cuestión de la mujer en aquellos tiempos, al decir de la que allí habla (y que dirige el ensemble).
Es curioso que tan ilustrada señora no sepa que el barroco europeo tiene insignes compositoras. Como parece raro que no sepa que, por decir alguno, Antonio Vivaldi, para los mismos años de muchas de las composiciones del barroco americano, componía música para las mujeres del Pio Ospedale della Pietà de Venecia, con lo que ganaba buena parte de su sustento. Y más: tenía allí orquestas y coros integrados exclusivamente por féminas.
Hay gentes -gajos de Italia, tanto como uno- que arrugan el morro cuando digo que me gusta Sicilia y todo il Sud, de Roma abajo. Y sus voces y sus músicas. Y su cocina, claro. Mitad de mi sangre es río de esa fuente.
Aquellas son gentes norteñas, se entiende. Aunque no más que un servidor.
Por eso este paseo por el Piamonte. Para que no se diga (y para que mi abuela María no me lo reproche un día...)
Canciones viejas y nuevas. Y su dulzura casi francesa y provenzal. Tan francesa y provenzal que a ratos ni parece italiano.
Los que se quejan de que los sureños no hablan italiano, dirán lo mismo de estos dialectos venuti dal Nord.
Si llegan acaso a entender el piemonteis...
Y el caso es que este asunto vino a propósito de un pedido sobre la letra de una canción que ya había publicado hace años y que ahora agregué también a esta lista, es la segunda.
La canción cuenta un motivo popular: el padre casa a su hija de 15 años por la fortuna del anciano con el que la casó. El viejo duerme toda la noche de bodas y nada puede hacer la niña para despertarlo. A la mañana siguiente la niña va a la casa de su padre y se queja. Paciencia, hija mía, paciencia. El viejo morirá y heredarás toda su fortuna, dice cínicamente el padre. No quiero su dinero ni nada de su hacienda, dice romántica y sensatamente la moza: a la sombra de un bello joven se está siempre mejor...
Basta exponerse una hora a Il commissario Montalbano para que salga un servidor a buscar -de pura nostalgia- los sonidos sureños de il Meridione d'Italia.
È già vecchio e ancora un uomo di Modena (...e un uomo di sinistra).
Ma ci sono alcune canzoni che dicono che ha un certo talento musicale e certa poesia a volte un po 'ruvida, a volte tenera, sempre potente e significativa.
Lo stesso Guccini ha detto in una delle sue canzoni:
Però non ho mai detto che a canzoni si fan rivoluzioni, si possa far poesia
Lo ricordo così.
Solo tre canzoni, nel loro modo di dirle.
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Canzone delle domande consuete (per chi vuole cantare con lui...)
Ancora qui a domandarsi e a far finta di niente come se il tempo per noi non costasse l' uguale, come se il tempo passato ed il tempo presente non avessero stessa amarezza di sale.
Tu non sai le domande, ma non risponderei per non strascinare parole in linguaggio d' azzardo; eri bella, lo so, e che bella che sei, dicon tanto un silenzio e uno sguardo...
Se ci sono, non so cosa sono e se vuoi quel che sono o sarei, quel che sarò domani, non parlare non dire più niente, se puoi, lascia farlo ai tuoi occhi, alle mani
Non andare, vai... Non restare, stai... Non parlare, parlami di te...
Tu lo sai, io lo so, quanto vanno disperse, trascinate dai giorni come piena di fiume tante cose sembrate e credute diverse, come un prato coperto a bitume.
Rimanere così, annaspare nel niente, custodire i ricordi, carezzare le età; è uno stallo o un rifiuto crudele e incosciente del diritto alla felicità
Se ci sei, cosa sei? Cosa pensi e perché? Non lo so, non lo sai; siamo qui o lontani? Esser tutto, un momento, ma dentro di te, aver tutto, ma non il domani
Non andare, vai... Non restare, stai... Non parlare, parlami di te...
E siamo qui spogli in questa stagione che unisce tutto ciò che sta fermo, tutto ciò che si muove, non so dire se nasce un periodo o finisce, se dal cielo ora piove o non piove
Pronto a dire "buongiorno", a rispondere "bene", a sorridere a "salve", dire anch'io "come va?" Non c'è vento stasera. Siamo o non siamo assieme? Fuori c'è ancora una città?
Se c'è ancora, balliamoci dentro stasera, con gli amici cantiamo una nuova canzone tanti anni e son qui ad aspettar primavera, tanti anni ed ancora in pallone...
Non andare, vai... Non restare, stai... Non parlare, parlami di te... Non andare, vai... Non restare, stai... Non parlare, parlami di noi...
De donde, la milonga de Zitarrosa -que viene aquí como pintada- me atropelló desde el fondo de los años. Años dorados, también.
No hay muchas versiones buenas de esta pieza maestra del uruguayo.
Queda con ustedes el original (en tres maneras) y una versión que me da que es la mejor que se encuentra por allí.
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La foto notable que ilustra la entrada me llegó hoy. Uno de los de la casa anda amansando caballos criollos por la pampa de La Pampa. Y vio esto. Y lo vio bien.
Hace unos días estoy con ella, oyéndola cantar, ahora que ya no es más del tiempo.
Siempre estoy oyendo voces. Es necesario. E inagotable. No alcanza una vida de hombre.
Así di con su voz espléndida.
Quise saber algo más de su nombre, desconocido para mí. Y fue así que lo primero que vine a saber es que había muerto hace algo más de un año. Joven todavía.
Supe que llegó tarde a la música, que su registro -tan sugerente y límpido- era para las músicas renascimentales y barrocas. Supe que esta hija de Pavia también daba clases de canto por Italia, de norte a sur, y que en todas partes la apreciaban y querían.
Y apenas alguna cosa más supe, nada casi.
Por eso hace unos días estoy con ella, oyéndola cantar, ahora que ya no es más del tiempo.
Ahora, su voz viva, superviviente, me deshace la muerte.
Pero, una trompeta es una trompeta. Y algo tendrán aquellas de éstas.
Digo yo.
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El programa que trae el volumen en el que ejecuta Ludwig Güttler con Virtuosi Saxoniae en el acompañamiento orquestal, dice (con la indicación de cronos):
1. Handel: Suite in D major for trumpet 0:00
Overture, Allegro Air -, March
2. Molter: Concerto in D major for corno da caccia 7:29
Allegro, Largo, Allegro
3. Herter: Concerto in E flat major No. 2 for trumpet 16:57
Allegro, Largo, Allegro
4. Herter: Concerto in E flat major for trumpet 26:37
Allegro, Arioso, Allegro
5; Rathgeber: Concerto in G major Op.6 No.17 for 2 corni da caccia 39:39
Allegro, Adagio, Allegro
6. Sperger: Concerto in D major for trumpet 43:38
Moderato, Rondo. Allegr
La Gran Entrada, en la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, es un momento solemne y estremecedor.
Pan y vino, que se encaminan a la Transubstanciación, van en las manos del Diácono y del Celebrante, respectivamente, en una procesión que acompañan los acólitos, mientras se entona este Himno de los Querubines.
De letra breve y sencilla y melodía impresionante, el Himno se remonta a tiempos del siglo VI.
Aquí he recopilado versiones de distintos autores eslavos y griegos.
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Encontré esta versión fonética (del original griego) y su traducción al castellano. Por cierto que hay una versión rusa (que también cantan los ortodoxos de lengua eslava, con alguna variante) y que se oye en la selección que aquí dejo.
O’i tá jeroubeím mystikoós e'ikonízontes
-kaí të zoopoioó Triádi tón Triságion 'Ýmnon prosádontes-,
pásan tën biotikën 'apóthómetha mérimnan...
'Os ton Basiléa ton 'ólon 'ypodexómenoi,
tais 'aggelikaís 'aorátoos doryforoúmenon táxesin:
'Allëlouïa!, 'Allëlöuïa!, 'Allëlouïa!
Los que místicamente somos íconos de los querubines
-y a la vivificante Trinidad, cantamos el himno Tres veces Santo-,
todo afán material desechemos...
Para recibir al Soberano del Todo (Rey de todas las cosas),
por angélicas huestes invisiblemente escoltado:
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
Tiempo atrás dejé algunas señas de Turlough O'Carolan, un arpista ciego de fines del XVII y principios del XVIII. También dejé allí datos sobre una de sus composiciones, dedicada a Eleanor Plunkett.
Vuelvo un momento por esos pasos. Traigo ahora varias versiones de ese aire y una muestra más de algunas otras composiciones de O'Carolan, porque su ceguera me resulta sumamente luminosa en un día gris y lluvioso.
En 1638, Tarquinio Merula hizo conocer esta canción que para muchos es una de las más bellas del autor, nacido en Busseto, vecino de mi sangre en la misma pianura entre Parma, Piacenza y Cremona.
Veinte veces la oigo, veinte veces me gusta. Variaciones, voces, registros, colores, instrumentos.
No pocos dicen que es de las mejores del período. Y algunos cuantos dicen también que forma entre las más bellas a secas.
Los versos, dicen también, son de su contemporáneo Pio de Savoia.
Y aquí están.
Folle è ben che si crede che per dolce lusinghe amorose o per fiere minaccie sdegnose dal bel Idolo mio ritragga il piede. Cangi pur suo pensiero ch’il mio cor prigioniero spera che goda la libertà. Dica chi vuole, dica chi sa.
Altri per gelosia spiri pur empie fiamme dal seno versi pure Megera il veneno perché rompi al mio ben la fede mia. Morte il viver mi toglia mai sia ver che si scioglia quel caro laccio che preso m’ha. Dica chi vuole, dica chi sa. Ben havrò tempo, e loco da sfogar l’amorose mie pene da temprar de l’amato mio bene e de l’arso mio cor, l’occulto foco, e trà l’ombre, e gli orrori de notturni splendori il mio bel furto s’asconderà. Dica chi vuole, dica chi sa.
Cuando yo era un joven teólogo, antes e incluso durante las sesiones del Concilio, como sucedió y como le sucede todavía hoy a muchos, alimentaba algunas reservas sobre algunas fórmulas antiguas, como por ejemplo, la famosa "De Maria nunquam satis", de María nunca sabremos lo suficiente. Me parecía exagerada.
También tenia dificultad para comprender el verdadero sentido de otra expresión famosa (tan repetida en la Iglesia desde los primeros siglos, cuando después de un memorable debate -el Concilio de Efeso del 431- se había proclamado a María Madre de Dios) que ve a María "victoriosa frente a todas las herejías".
Hoy, en este periodo de confusión en que todo tipo de desviaciones heréticas vienen a golpear a la puerta de la fe auténtica, recién apenas hoy he comprendido que no se trataba de una exageración de devotos, sino de verdades más que nunca válidas.
Estas palabras son del cardenal Joseph Ratzinger, entrevistado por Vittorio Messori cuando era Prefecto del Santo Oficio (Rapporto sulla fede, Edizioni San Paolo, 1985).
En este mes de agosto, hay un día 15 en el que los católicos celebramos la Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma a los cielos, como decíamos en mis años chicos.
La imagen que ilustra esta entrada (una estampa que conmemora la Coronación de Maria Santissima del Monte Viggiano, en 1890), fue traída por mis antepasados originarios de la región de la Basilicata, de la que es patrona -así como de la Lucania- esta antiquísima Madonna Nera del Sacro Monte Viggiano.
Ahora está en mi cueva, pero durante más de un siglo estuvo en la familia. La recibí de manos de mi madre que la heredó de su padre que la heredó a su vez del suyo, que fue quien la trajo de su tierra, San Severino Lucano.
Con Maria Cristina Kiehr, soprano, y Stephan Van Dyck, tenor, el
ensemble La Fenice, que dirige Jean Tubéry, grabaron este conjunto de
melodías del Seiscientos, inspiradas en obras de Francesco Petrarca.
Ser agradecido, no se puede no.
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Marco da Gagliano: Io vidi in terra Angelici costumi Salomone Rossi: Sonata sopra l’aria di Ruggiero Jacopo Peri: In qual parte del ciel Tarquinio Merula: Canzon La Treccia Sigismondo D’India: Benedetto sia’l giorno Stefano Landi: A qualunque animale: aria di cantar sestine Giovanni Battista Riccio: Canzone a due soprani in echo Martino Pesenti: Balletto per soprano e basso; Due rose fresche, e colte in Paradiso Giovanni M. Trabacci: Ancidetemi pur Camillo Lambardi: La bella donna s’e da me partite Nicolo Borboni: Solo e pensoso Sigismondo D’India: Voi ch’ascoltate in rime sparse Marco da Gagliano: Vergine bella, che di sol vestiva Oratio Bassani: Vergine bella di Cipriano di Rore diminuito per la viola Claudio Monteverdi: Hor che’l ciel e la terra
Cuando me enteré de que cerca de mil millones de celulares Nokia en este valle de lágrimas tenían como tono de llamada 3 compases de una obra de Francisco Tárrega, miré con cierta melancolía hacia un punto vago de un horizonte pálido de julio, de sol enfermo y nubes que querían llorar sobre el mundo.
Después, me fui a Tárrega. En desagravio.
Él, valenciano, nació en 1852 en una Villarreal que fundó Don Jaime I, allá por el XIII.
Su intérprete, David Russell, nació en 1953 en otra villa real, en una ciudad antigua del siglo VI, que fundó un santo, Mungo, quien bautizó el lugar como Bonita hondonada verde, poesía que en la lengua de aquellos lares escoceses sonaba Glas Cou.
Un alma que merece mi reconocimiento hizo la selección que aquí queda.
Conviene aprender algunos pases en la vida. Un día, sin darse usted cuenta, le van a servir.
Y la tauromaquia es una buena escuela, fíjese lo que le digo.
El toro, siempre, es mortal.
Y siempre hay algún toro.
Sobre el primero de los temas de esta selección, dicen que Manolo Sanlúcar dijo:
Vi un campo andaluz , un campo abierto y ancho , lejano y puro como mi niñez. Un riachuelo, unos encinares. A mi derecha una choza, un hombre arando allá a lo lejos. La presencia de un niño que no veo y aún más lejos....la torre de la iglesia del pueblo y en todo y con todos la luz velada del amanecer. Y allí, en algún lugar, sola, una vaca pariendo. Veo cómo lame al becerro, a "el toro", con ternura lo limpia y asea. Él aún no sabe para qué ha nacido, pero yo sí. Y así como lo vi hice que mi guitarra lo contara. Ella es el narrador.
Juan del Encina, el castellano. Juan Vásquez, el extremeño. Juan Blas de Castro, el aragonés. Juan Ponce, huidizo autor en el Cancionero de Palacio...
A ellos -que cantan desde el siglo XV hasta el XVII- está dedicada esta selección que dejo aquí y que va a finir y principia con dos anónimos, que no están aquí por error sino por gusto de un servidor.
Infórmese, per carità! (sí, hay fuentes mejores...)
Arax, por otra parte, es una agrupación de músicos que inspiraron Tigran Ter Stepanyan y Vardan Hovhanissian, que es quien aquí ejecuta el duduk, instrumento de viento de madera, emblemático de la música armenia tradicional. Aquí hacen un repertorio integrado por composiciones folklóricas, a su estilo, cuyo autor es Komitas, precisamente.
Claro que, si me pregunta, le diría que Komitas Vardapet no necesita presentación en Armenia.
Por ejemplo, ésta, que él compuso, es su versión de Patarag (Badarak), el nombre con el que llaman los armenios a la Divina Liturgia.