jueves, enero 30, 2014

Archéologie

La canción se cantó en septiembre de 1959 y de ahí en más siempre.

Es de Jacques Brel, el belga.

Llegó como un fósil de la memoria hace unos días, mientras transcurría un buen vino bajo estrellas serranas, en medio de una conversación muy animada sobre cosas bien distintas, hasta que, hablando de músicas y esas lides, me acordé de Brel. Lo pienso ahora y, por un lado u otro, le queda bastante bien a casi todo lo que se iba hablando, no me pregunte mucho por qué ni cómo, que no lo sé...

Lo que tampoco se sabe exactamente es cuántas versiones hay de ésta que dicen ser una de las canciones de amor más famosas de los últimos 55 años. Cantadores de todo el mundo, no sólo en francés, han cantado y grabado esta pequeña pieza de arte, bastante sencilla, por cierto, pero sumamente expresiva.

Ha habido quienes han tratado de arruinarla, por ejemplo traduciendo la letra a un lenguaje adocenado e insulso o estúpido. Me hubieran preguntado, ya que estamos, y les habría dicho que intentar poner esto en inglés augura un fracaso previsible, aun traduciendo literal. Pero lo hicieron igual y nadie me preguntó nada. No les salió. Se ve que no aman -ni desaman- así los anglófonos... Otros la socavaron cantándola mal y no sólo por la pronunciación, que cuenta, más allá de que es verdad que francés, lo que se dice francés, hablan los que hablan francés...

Vaya uno a saber. La letra es simple, como digo, y lírica más que nada por intensidad, sin demasiado artificio. Tal vez lo que tiene de ruego, casi miserable (y sin casi...), la hace potente. Desesperado, dicen. En todo caso, desesperante, diría. Y pasa que, por conmovedor que resulte, uno está esperando que el ruego termine de una vez... Siempre es triste ver penar como sin remedio ni esperanza.

Un acierto extraño el de Jacques Brel. Pero un acierto redondo. Y debe ser por eso mismo que, sensatamente dicha, admite registros tan distintos sin perder carácter.

Su interpretación, creo, es difícil de empatar. Y se entiende. Se supone que solamente él sabe de qué va realmente la canción, lo que por otra parte tiene algo que ver con su vida; la que dicen ser la vera historia del origen de esta canción es todo un asunto aparte...

Como quieran.

Aquí queda Ne me quitte pas, por Brel, en vivo.



Dije incontables versiones. Se dice que son más de 3.0000, de las que hay a la mano unas 200, sépalo. Y hasta las hay argentinas.

Elegí algunas de todas partes y épocas. Porque las conocía o porque tienen algo peculiar.
Edith Piaf
Mireille Mathieu
Marlene Dietrich  (Bitte, geh nicht fort..., canta ella en alemán)
Maysa
Gigliola Cinquetti
Estrella Morente
Concha Buika
Céline Dion

Y está ésta, la última que conocí. Tiene sus fanáticos, y conozco uno, al menos. Muy curiosa la interpretación, y algo inquietante, pero, más allá de eso (¿o por eso mismo?), parece muy a la altura.

Es de la catalana Silvia Pérez Cruz.







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Hay alguna que otra cosa aquí y allá en la traducción sobreimpresa. De todos modos, la letra en francés dice:

Ne me quitte pas.
Il faut oublier,
tout peut s'oublier
qui s'enfuit déjà...
Oublier le temps
des malentendus
et le temps perdu
a savoir comment
oublier ces heures
qui tuaient parfois
a coups de pourquoi
le coeur du bonheur...

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

Moi je t'offrirai
des perles de pluie
venues de pays
où il ne pleut pas.
Je creuserais la terre
jusqu'après ma mort
pour couvrir ton corps
d'or et de lumière.
Je ferai un domaine
où l'amour sera roi,
où l'amour sera loi,
où tu seras reine...

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

Ne me quitte pas.
Je t'inventerai
des mots insensés
que tu comprendras.
Je te parlerai
de ces amants là
qui ont vu deux fois
leurs coeurs s'embraser.
Je te raconterai
l'histoire de ce roi
mort de n'avoir pas
pu te rencontrer.

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

On a vu souvent
rejaillir le feu
d'un ancien volcan
qu'on croyait trop vieux.
Il est paraît-il
des terres brûlées
donnant plus de blé
qu'un meilleur avril.
Et quand vient le soir,
pour qu'un ciel flamboie,
le rouge et le noir,
ne s'épousent-ils pas?

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

Ne me quitte pas.
Je ne vais plus pleurer...
Je ne vais plus parler...
Je me cacherai là
à te regarder
danser et sourire
et à t'écouter
chanter et puis rire.
Laisse-moi devenir
l'ombre de ton ombre,
l'ombre de ta main,
l'ombre de ton chien...

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

Ne me quitte pas.




martes, enero 28, 2014

Fuelle



Buenos Aires con lluvia, para los de acá, es bandoneón, más bien.  

Y hace un tiempo me regalaron un disco de tango, que hoy viene como a medida.

Pero no es un disco cualquiera.

Resulta que hay en la Academia Nacional del Tango un bandoneón de Pichuco Troilo que su mujer le había regalado al bandoneonista Raúl Garello cuando murió su marido, en 1975. Garello lo tuvo por 30 años y después lo donó. Era un Doble A, 3/4 nácar, serie 20334, de finales de la década del treinta.

Hace unos años, con ese bandoneón como protagonista, se convocó a 14 maestros del fuelle para que cada uno eligiera una de entre las 61 obras que compuso Troilo entre 1933 y 1965.

Y así fue que se armó el sumario del disco y de un espectáculo que anduvo por los teatros. Todos tocaron su solo con el mismo bandoneón de Troilo, y cada uno con su estilo y sus arreglos.

Dejo ahora una selección (¿qué apuro hay?, habrá más lluvia...)

A Pedro Maffia, por Roberto Álvarez
Garúa, por Walter Ríos
Milonguero triste, por Pascual Mamone
Sur, por Raúl Garello
Romance de barrio, por Juan Carlos Caviello
Medianoche, por Alberto Garralda
Che, bandoneón, por Leopoldo Federico


Aníbal Troilo nació en Buenos Aires el 11 de julio de 1914. Dentro de unos meses es su centenario. 





miércoles, enero 15, 2014

Folías






La Folía es melodía que al parecer procede de una danza popular posiblemente de origen portugués, o hispano-galaico, tal vez, aunque muy difundida también en Francia e Italia. Está presente en tantísimas composiciones a partir del siglo XV, pero algunas de sus estructuras melódicas y rítmicas -algunas algo alocadas y vigorosas, y de allí folía...- ya se notan en piezas más antiguas.

Portugal las conoció bien. Y España hizo mucho con ellas. En la península y en ultramar, fíjese.

Pero.

Un día llegaron a Italia. Y, ya se sabe, Italia es Italia. Y más en materia de Follie...

Los franceses, por su parte, hicieron lo suyo desde temprano, aunque aplicando su medida algo bastante más racional (y racionalista...) y cortesana, a partir del XVI y sobre todo del XVII. Se entiende, las Folies de Versalles son altra cosa, mon chéri...

En fin.

Para que nadie se quede con las ganas, busqué algunos temas que se grabaron en el disco que dice la carátula fallida del principio. Los dejo aquí para módico deleite, porque se me hace que con hora y tanto de Folías, no es del todo suficiente. Así fue que, de La folia (1490-1701), también con Hespèrion XXI y Jordi Savall, reconstruí lo que pude, que no fue fácil sin el disco a la mano.

Verán ustedes.

Tres de ellas van aquí, que son éstas: de autor anónimo (Cancionero de Palacio), el villancico Rodrigo Martínez; de Diego Ortíz, Recercada N° 4 sobre La Folía y, de Antonio de Cabezón, el romance Para quien crie yo cabellos.

También está de don Antonio Martin y Coll, Diferencias sobre las folias.

Ese volumen tiene otras, algunas bien famosas como Hoy comamos y bebamos a cuatro voces, de Juan del Encina a ritmo de folía, que no incluyo ahora. O como esta espléndida sonata La Follia, de Arcangelo Corelli (ya se vio que el violín es de Manfred Kraemer).





Y como hablé de los franceses del XVII, hay que incluir sin duda a Marin Marais y su afamada Les folies d'Espagne, que también revista allí.






Y éstas son, como pudieron apreciar, algunas muestras de Folías.


De las otras folías -ay, las otras folías...- no es aquí donde hay que hablar. Las hay de todas clases y en todas partes y en todas gentes. Las hay inofensivas y hasta buenas. Y las hay malas, claro que sí, y para nada inofensivas. Cada uno sabrá lo de cada quien. Pero les garanto que aunque no somos tan fulos como suponemos, somos más fulos que lo que creemos. De los buenos e inofensivos. Y de los malos y no tanto.


Y no tengo más para decirles.

Salvo que creo que, después de tantas folías, nos hemos ganado un descanso.





lunes, enero 13, 2014

¡Viva Sevilla!



Todo empezó porque un oyente atento y amigo, y tal vez por lo de la Pilar Moral de vez pasada, me recordó a la catalana Victoria de los Ángeles. Mandó entonces las Sevillanas del XVIII, que es pieza famosa, tradicional y anónima, a la que Federico García Lorca le hizo unos versos en 7 y 5.

Me puse a buscar el original que en alguna parte tenía, en el que García Lorca al piano y La Argentinita hacen esas Sevillanas del XVIII en un disco de pasta de 1931. Creo que hablé de esto antes.

Por lo demás, lo demás fue dar rienda suelta a ver qué más de lo mismo hay por el entero mundo.

Le dejo un encarguito.

Con la versión de Victoria de los Ángeles y todo, vea cuál de todas éstas que aquí dejo en esta selección le cae más simpática. Y mire que hay para varios gustos y de varias partes.
Carmen Linares
Carmen Serrano
Teresa Berganza
Orsika Tóth (una joven soprano húngara -se nota...- que gusta de estos repertorios)
Mikaela (paya, pero sevillana de Triana..., aunque cambia la letra...)
María Farantouri (es griega, se sabe, y también se nota...)
Natalia Ramos

Claro que tengo mis preferencias. Claro.

Y sepa que no cuento ésta que es versión instrumental. La hace el Campanus Guitar Trio, tres napolitanos (por eso lo de Campanus, de la Campania) que le dan un aire distinto y, creo, muestran la distancia que va de Sevilla a Nápoles, que es casi como decir de España a Italia.

De regalo, y por el trabajucho que se ha tomado, va esta Nana de Sevilla, otra vez por García Lorca y La Argentinita.




domingo, enero 12, 2014

Und als Nachtisch...




Uno se equivoca, ¿ve?

Sí que hubo postre anoche, aunque fue casi a la madrugada.

Mozart.

Don Giovanni. El aria Dalla sua pace que Don Ottavio canta para su enamorada Donna Anna, en la escena IV del acto I, según el libreto que escribió Lorenzo da Ponte.
Dalla sua pace
la mia dipende;
quel che a lei piace
vita mi rende,
quel che le incresce
morte mi dà.
S'ella sospira,
sospiro anch'io;
è mia quell'ira,
quel pianto è mio;
e non ho bene,
s'ella non l'ha.
Y esto queda aquí por si quiere ir cantándola.

Eso sí, como pasa en los Nachtische alemanes, hay variedad de recetas.

Elija la que le suene mejor.

Tito Schipa.
Beniamino Gigli.
Hans Peter Blochwitz.
Charles Castronovo.
Nicolai Gedda.
Alfredo Kraus.
Lépold Simoneau (no tuve coraje para borrar el agregado de Il mio tesoro...)
Luigi Alva.
Kenneth Tarver.

Y, claro, Luciano... 



¿Dormir o comer?

Dicen los franceses: qui dort, dîne (el que duerme, cena...)

¿Dormir, comer o música?

No sé, pero digo yo, que no soy francés: qui écoute, dîne et dort...


sábado, enero 11, 2014

Il Giardino, Cecilia (ed io)

A usted no le pasan estas cosas.

Trajina el día desde el alba, anda de aquí para allá en sus cosas (y en demasiadas cosas no suyas...) y así es como pasa el tiempo de la luz de sol, que fue suave y fresco.

Llega la noche y usted, con ella, cae a la cueva como un cazador furtivo, digamos así, de vuelta al cubil, cargado de presas que quién sabe si valen algo.

Abre las ventanas del mundo y del cuore, respira hondo, ventila el ámbito.

Juega con la idea de prepararse un bocado. Y todo termina en unos amargos y unos cigarros. Ya será pasada la medianoche que el cazador furtivo ataque la despensa, en silencio, saboreando los ecos de la casa vacía...

Entonces.

¿Qué habrá de música en esta noche fresca?

De la nada, se yergue imponente el Théâtre des Champs-Elysées, en París.

Y entonces suenan ellos, mis queridos amigos de Il Giardino Armonico.

Y entonces aparece ella, mi querida Cecilia Bartoli (ya le dije: se dice la Bartoli...)

Y casi dos horas de Vivaldi.





¿Ve?

A usted no le pasan esas cosas...



¿Que qué hubo de postre?

No.

Ningún postre.




viernes, enero 10, 2014

Epitafio

Resulta que ayer fue el día de la mandolina. Para mí, claro, porque anduve por esas cuerdas que cada tanto me gusta oír. Cada tanto, no muy seguido. Pero es verdad que cada tanto refrescan, eso sí.

Así fue que -después de pasar por un repertorio más o menos típico- me enteré de que en Ljubljana, en Eslovenia, hay toda una orquesta de mandolinas.

Entre lo que oí estaba esto.




No es la melodía original, enteramente, porque está arreglada.

La melodía original, dicen, es la partitura más antigua registrada. Griega y probablemente de entre el siglo II aC y el I dC.

Tiene su historia, conocida entre melómanos y estudiosos.

Seikilos tenía una esposa, Euterpe (curioso que tuviera ese nombre...), y ella murió. Entonces su marido hizo hacer en su homenaje un monumento funerario con una columna de mármol en la que grabó, entre otras cosas, unos versos y su respectiva notación musical. Y de allí el asunto.

Lo que se canta dice:
Οσον ζής φαίνου,
Μηδέν όλως σύ λυπού
Προς ολίγον εστί το ζήν
Το τέλος ο χρόνος απαιτεί...
Lo que quiere decir, más o menos:
Mientras vivas, resplandece,
en absoluto te apesadumbres;
poco es el vivir
y al final el tiempo reclama...
Las que aquí dejo son tres muestras de la melodía original.

Esta versión suena muy bien (tiene al comienzo una especie de explicit grabado en la columna en el que se dice que esa piedra la hizo Seikilos para el recuerdo perdurable...)

Esta otra también, aunque hay que ver que es algo más elaborada y compleja que el original.

Y esta otra también, con más la peculiaridad de que en la grabación han agregado a continuación un antiguo feliz cumpleaños griego, que allá y entonces no se decía así sino, en dialecto dorio, así:
Δέξαι ταν Αγαθάν Τύχαν,
δέξαι ταν Υγίειαν,
αν φέρομεν παρα τας Θεού,
αν εκαλέσσατο Τήνα!
Es decir, más o menos:
Que tengas buena suerte
y que tengas salud,
es lo que le pedimos (para tí) a la diosa
que da esos dones.



miércoles, enero 08, 2014

Guanajuato



Si tiene menos de 50, hágame caso: pase de largo.

O quédese, si insiste. Pero en silencio.

Esto es cosa seria, no es para mocosos, ni para gente apurada.

O que no haya vivido tiempo. Y vivido vida.

No es imprescindible, pero, si conoce San Miguel de Allende, en Guanajuato, México, tanto mejor.


* * *


La tarde fue agradable, hubo sol, bastante. Un aire suave y liviano que dejó la lluvia.

Se puso el sol hace un rato. La luna creciente vaga al noroeste del mundo. Huele a noche fresca.

Entonces.

Busque una mesita medio baja, tal vez un banco. Busque una buena silla, cómoda. Busque un lugar donde pueda ver el cielo de la noche, sentir el aire. Busque sus cigarros. Busque una copa chica, un vaso, tal vez. Pero chico y nada ancho.

Busque un tequila reposado y sírvase de a poco cada vez.

No: no me entendió. Tiene que ser tequila.

Vea que haya el mayor silencio posible. Alrededor, adentro.

Y deje que Pedro Vargas lo acompañe una media hora, más o menos.

9. Ella.


* * *

¿Listo?


Una sola cosa más: guarde el tequilita. Nunca se sabe.

Mire si lo tiene a don Pedro cerca de nuevo y resulta que se quedó sín...



Ahora sí: buenas noches.




martes, enero 07, 2014

Sor

Hasta los 20 años y pico, oía mucho a Fernando Sor. Siempre en guitarra. Herencia de mi padre a quien le gustaba tanto oír instrumentos y virtuosos. Después, nunca más, o por lo menos hace una punta de años que no.

Vuelvo un apenas a Sor, entonces. Pero ahora con la voz, además de las cuerdas de la guitarra, algo que se oye menos frecuentemente.

Monserrat Figueras con Jordi Savall hacen Te ricordi che giurasti.

Marta Almajano, con J. M. Moreno a la guitarra, hace Cinco seguidillas.

Dos versiones de Mis descuidados ojos. Una, con Soledad Cardoso y la japonesa Maori Muraji, en la
guitarrra.

La otra es ésta. Canta Pilar Moral y, a la guitarra, Nicola Jappelli.



De regalo, y porque sí, porque no son cosas de Fernando Sor, quedan aquí, primero, algo más de la espléndida Monserrat Figuerras, aunque esta vez haciendo algo del talentoso Tarquinio Merula, Sentirete una canzonetta.

Despide, otra vez Pilar Moral, ahora con Adela, canción de Joaquín Rodrigo.





lunes, enero 06, 2014

Ça marche!



¿Le conté que me gustan las marchas militares pero casi exclusivamente las de infantería?

¿Ah, no? ¿Seguro? Qué raro...; hubiera jurado que sí.

Tanto da. Ça marche!

Dejo una selección de lo que me gusta y se puede oír por allí, en versiones no muy buenas, hay que admitir, pero es lo que hay...

Por ejemplo la marcha uruguaya Tres árboles, que viene de la batalla del 17 de marzo de 1897, en el Paso Hondo del arroyo Tres Árboles, departamento de Río Negro, en el Uruguay, que fue por guerras internas de ellos. Está en el repertorio del Ejército Argentino desde principios del siglo XX, pero no en el de los orientales, porque al ponerle letra quedó como canción del Partido Nacional.

También está una marcha  A Tacna, precisamente en homenaje a la Ciudad Heroica de Tacna, que resistió denodadamente a las tropas chilenas durante la Guerra del Pacifico, que fue entre 1879 y 1883.

La marcha 4 de linea, de José Bonomi, está dedicada a ese regimiento de infantería que ya no existe.

Capibary, por su parte, es marcha compuesta por Félix Mastraccio en 1880, y se la conoció al principio con el nombre de “Peribebuy” o “Los mártires de Capibary”. No me gusta nada la Guerra del Paraguay, pero la marcha sí. Peribebuy fue una posición paraguaya conquistada por fuerzas argentinas, el 12 de agosto de 1869.

Esta marcha que llaman Defensa de Buenos Aires, fue un homenaje del siglo XX al regimiento de Patricios y a los episodios que protagonizaron heroicamente ante la invasión inglesa de 1807. La compuso el mayor Rafael Yozia.

La marcha General Belgrano la compuso a principios del siglo XX José Arena, en homenaje a este padre de la patria.

Está por allí la Marcha de los fusileros que es de la época del Virreinato y que figura en el repertorio del Ejército Argentino, particularmente en las bandas de los Patricios, ya que se tocaba cuando aquellas tropas se enfrentaron a los ingleses en 1806 y 1807.

Victorica es linda marcha militar de infantería. Ahora bien. Dicen los eruditos que fue compuesta por el mayor Juan Ríspoli (1847-1907) para homenajear la figura del ministro de Guerra de Mitre, Benjamín Victorica. Qué culpa tengo yo, después de todo...

Se conoce que la marcha Ituzaingó lleva ese nombre porque fue capturada entre las cosas que dejaron en el campo de batalla los brasileños, el 20 de febrero de 1827, después del combate a orillas del río Santa María en Rio Grande do Sul, que se libró durante la guerra con el Brasil de aquellos años. Combate desdichado porque, como se sabe, se ganó por las armas lo que el paspado de Rivadavia perdió después con politiquerías. Quedó la marcha, al menos, que dicen la compuso el emperador Pedro del Brasil, pero eso no lo sé. Desde hace mucho, salvo en los dos primeros gobiernos de Perón, es marcha presidencial.

Al fin, con los sones de Gloria o muerte, desfilan los Granaderos cuando marchan a pie, no a caballo. Y por eso está aquí, se entiende.


Como regalo, antes de irme a paso a compás, le dejo una especie de rareza para muchos. Es marcha de la Armada. Como dice casi todo el mundo, la marcha irlandesa "En la mañana del día de San Patricio" fue incorporada al repertorio militar argentino, con el nombre de San Patricio a secas, en homenaje al almirante Guillermo Brown, que era irlandés, claro. Pero argentino.




sábado, enero 04, 2014

Coplisto /2

Me iba quedando algo de Martín Alemán Mónico, que corresponde ofrecer.

Y aquí va.
1. Tuve un potro sangre 'i toro.
2. Cuando partí.
3. Tornada norteña.
4. Canto a mi tierra.
5. La tollocheña.
6. A mi Orán.
7. Sortija de arena.



Faltaba más.

Usted lo merece.




jueves, enero 02, 2014

Hijos del norte



Y aquí están estas gentes.

Son hijos del Norte, de un modo u otro.

Por la sangre, por el pasiaje en los ojos, por la voz.

Nuevos, en varios sentidos. Pero son del Norte y se les nota.

Por suerte.

Los del Portezuelo, de Salta: La sachapera, Baguala de a dos.
Claudio Sosa, de Tucumán: Horizonte de octubre.
Ciro Acuña, de Santiago del Estero: Tu regreso, Zapato de encuentro.
Juan Ernesto Pucho González, de Jujuy: Angelito de la Puna, Caballo de escarcha.
Y él con Josué Escudero, de Salta: Por unos ojazos negros.
Los Vallistos, de Tucumán: Como arbolito en otoño, Con ritmo de chacarera.
Curepas, de Buenos Aires (sí, ya sé..., pero hay Norte en todas partes...): Una vieja tonada..

De regalo, la mejor versión que tengo del Dúo salteño de la Zamba del laurel, que después de todo son como hijos del Cuchi Leguizamón.




lunes, diciembre 30, 2013

Finale dolce (e maestoso)

Bien podría ser una especie de mathom. Y más que regalo de cumpleaños, de despedida.

Lo cierto es que se me fueron acumulando unas piezas de laúd, como pasa cuando se entusiasma uno. Es instrumento lírico el laúd, dulce. Hay mucho de él en muchas partes. En Italia, infinidad.

Por eso, si no se me ofende, y para dejar una muestra apenas, habrá que ir de una cosa en otra, entre el siglo XV y el XVIII, y un poco en desorden.

Por ejemplo, Philippo Martino, hombre del siglo XVIII, pone en ritmo de Allemand en sol menor, esta danza para laúd.

Por su lado, dicen los que saben que, en el Manuscrito de Cavalcanti (1590), que está en la Bibiothèque Royale de Bruxelles, se encontró este Canono a due liuti, de Francesco Canova da Milano (1497-1543).

De Il Fronimo, un diálogo para enseñar laúd del florentino Vincenzo Galilei, que vivió en el siglo XVI, vienen dos piezas como estas Fantasia terza y Duo del primo modo y las hace Massimo Lonardi.

Pero entonces, si vamos a ver, también correspondería dejar aquí esta selección del laúd italiano renacentista anterior al siglo XVII, según esta secuencia, que ejecuta Konrad Ragossni.:
Ricercare, de Francesco Spinacino.
Ricercare II, de Vincenzo Capirola.
Fantasia I, de Simone Molinaro.
Ballo tedesco e francese y Tre parti di gagliarde, de Giovanni Antonio Terzi.
Lo spagnoletto e Il bianco fiore, de Cesare Negri.
Y ya que estamos haciendo acopio de los restos del año, y como parte de los regalos de despedida, va también esta colección de obras del dicho Francesco da Milano, más otras de Marco da L'Aquila y Pietro Paolo Borrono. Todo en las cuerdas del laúd de Paul D'Odette.


Y al fin, Santino Garsi da Parma (1542-1604), que es por donde había empezado hace un tiempo a buscar música de la tierra de mis mayores, cuando fui a parar al laúd. 

Y por eso va al final, en el fin: porque es del principio, de la tierra ancestral. Por eso está bien si él cierra la entrada. Y el año, fíjese.

De lo que escribió se conoce relativamente poco, pero el laúd estaba entre sus preferidos y las danzas para laúd, más. El gran Ottorino Respighi lo usó también a él de inspiración cuando compuso las 3 suites de danzas y aires antiguos (que, si no las conoce, se las recomiendo...)

El dúo de Lutz Kirchhof y Martina Kirchhof, en laúd y viola da gamba renacentistas, hacen esta Gagliarda detta Menti per la gola.

Paul D'Odette arregló esta danza, La Cesarina.

Ya por finir, y para que se cumpla en algo lo de maestoso, sin prestarle la más mínima atención al laúd, Igino Conforzi y Tibicines despiden el 2013 de este modo, haciendo la Battaglia de Garsi, para que no se diga que en esta tierra de sombras ya no puede haber finales a tutta orchestra.





viernes, diciembre 27, 2013

Lietuva




Hay algunas cosas que no son para todos.

A veces, es por malas razones. Otras, por buenas razones. Y algunas otras más, porque sí. Porque son cosas que nos son lejanas o extrañas, nada más, y nunca nos queda de paso pasar por ellas.

Tal vez, este caso sea uno de tantos. Quién sabe.

Aquí van unas melodías lituanas. Unas pocas. Quien las aprecie, irá por ellas o por más. Quien no, pasará sin pena. Y sin gloria, claro.

Son ásperas algunas, o podrían parecerlo si uno busca otra cosa. Difíciles para nuestro oído tan poco acostumbrado a ese rincón que siempre se nos hace frío y lejano del Báltico. Pero que es antiguo y lleno de historias, también.

En fin.


Yo avisé.


1. Eisva mudu abudu (folklore tradicional lituano)
2. Aš atsisakiau savo močiutei (folklore tradicional lituano, siglo XVII)
3. O išbėg iš Rusnės kiemo (canción de pescadores, folklore tradicional)
4. Strazde strazdeli (folklore tradicional de Klaipėda, región limítrofe entre Prusia y Lituania)
5. Oi, tu, bijun, bijuneli (canción folklórica pagana)
6. Liuliai dukrelį (canción de cuna tradicional)
7. Fantazija liutnei (fantasía para laúd, de Valentinas Bakfarkas, 1507-1576)


Y ahora, sí: hasta más ver (...u oír).



lunes, diciembre 16, 2013

Chiquitos

Los conocí hace un par de años en Buenos Aires, durante una de sus ya famosas y largas giras por el mundo entero. Este año que viene vuelven y quiero oírlos otra vez. Vale la pena.

Son el Coro y la Orquesta de San Ignacio de Moxos. Vienen del Oriente boliviano y tienen atrás una larga tradición.

Una de las raíces más poderosa y admirable de esa tradición que continúa viva es la cantidad de obras que se compusieron en aquellos pagos de Chiquitos y de San Ignacio de Moxos, allá por el siglo XVIII, al amparo de las Misiones que los jesuitas tuvieron hasta que no las tuvieron más. Peculiar es que eran indios en su inmensa mayoría los compositores y los ejecutantes.

No sirve que lo explique un servidor. Entérese, mi amigo, siquiera un poco. A ver qué le parece.




¿Vio? ¿Oyó?

Entonces, ahora, disfrute otro poco.

Esta primera es una ópera dedicada a san Francisco Javier, compuesta y cantada en la lengua de los indios.



Y ésta es una sonata.





¿Qué le puedo decir?


No tengo nada mejor que regalarle para esta Navidad.




sábado, diciembre 14, 2013

Coplisto




















Es Martín Alemán Mónico. Salteño, claro.

¿Ve?

Se puede ser ingeniero y ser coplisto, como él dice. Y cantor de cocina, como dicen.

Y saber componer. Y saber cantar.

Sin tanta alharaca.

Sin tanta milonga.



jueves, octubre 31, 2013

Don Camilo

Creo, salvo mejor opínión, que ya es tiempo de que quede aquí Camilo Saint-Saëns, ejecutado por nuestro ya conocido, el cellista inglés Steven Isserlis.



La muestra tiene estos ingredientes:

Concierto para cello y orquesta Nº 1 en la menor, Op. 33
Concierto para cello y orquesta Nº 2, en re menor Op. 119 (18:44)
La Muse et le Poète, Op. 132 (36:59)
Suite para cello y orquesta, Op.16 (52:50)
Prière, op. 158 (1:10:01)

Octubre se va.

Y el cello con él.

Pero.

Así como octubre vuelve, volverá el cello. En octubre. O cuando fuere.

Porque no se va, entonces volverá cuando fuere.


miércoles, octubre 30, 2013

Don Franz

L'Arpeggione es una sonata en La menor de Franz Schubert.

Soy muy gustoso de presentarla aquí en la versión de los húngaros Miklós Perényi y András Schiff, en cello y piano respectivamente.






Claro.

Muy bien.

Pero el asunto es que el tal arpeggione del título tiene su historia.

Vean si no lo que veo por allí:

Corría el año 1823 cuando el luthier vienés Johann Georg Stauffer diseñó y construyó el primer arpeggione.

Era el arpeggione un instrumento de cuerda frotada, de 6 cuerdas, organizado y afinado como una guitarra, pero con estructura similar a la del violonchelo, es decir, un instrumento muy emparentado con la viola da gamba, que ya estaba en desuso en la época, instrumento que tiene también seis cuerdas, aunque la forma en sí del arpeggione se parece más a la de los laúdes medievales… Su inventor lo llamó “arpeggione” porque se supone que estaba especialmente dotado para producir arpegios, debido a su guitarrística afinación.

El caso es que el instrumento gozó de un cierto favor del público vienés… durante seis u ocho años, quizá diez, pasados los cuales pasó a ser un instrumento olvidado, una curiosidad más en la larga lista de olvidados instrumentos musicales que una vez fueron y luego… no fueron. Pero durante esos años, y tras las oportunas presentaciones de las posibilidades del nuevo instrumento, algún compositor se lanzó a componer obras para este él, entre ellos nuestro Franz Peter Schubert, que ya era por entonces un compositor de cierta fama, aunque tampoco es que tuviera ni la milésima parte de la fama que tiene ahora. Hay quien dice que fue el propio inventor, Johann Georg Stauffer, quien encargó la obra para promocionar su criatura, y hay quien piensa que en realidad quien la encargó fue Vincenz Schuster, un amigo del propio Schubert y virtuoso del arpeggione, para su lucimiento personal.

El caso es que Schubert compuso (y se supone que cobró de algún modo) la obra en 1824, quizá se ejecutaría alguna que otra vez entre amigos o en representaciones privadas… y nunca se publicó en vida del compositor. Cuando esta sonata por fin vio la luz, en 1871 (nada menos que 43 años tras la muerte de Schubert), el arpeggione no sólo había perdido todo favor por parte del público, sino que había caído completamente en el olvido… donde sigue. De hecho deben quedar, en no se sabe qué estado, uno o dos arpeggiones olvidados en algún museo de los horrores musicales, que quizá se salvaron de la quema porque eran bastante decorativos, supongo, así que ahora nadie sabe cómo sonaba esta obra ejecutada con el instrumento para el que fue concebido.



lunes, octubre 28, 2013

Don Ludovico

Si me preguntaran, yo diría que uno bien puede pasarse unas dos horas oyendo lo que Ludwig van Beethoven tiene para decir al respecto con sus sonatas.

Al menos, lo que el cello de Mstislav Rostropovich y el piano de Sviatoslav Richter dicen que él dice.






La grabación es en Edimburgo, en 1964, en vivo. El sonido es impecable, a mi gusto.



domingo, octubre 27, 2013

Don Andrea

Un día, allá por 1720 y tantos, nada menos que don Antonio Caldara, que estaba en Mantua, oyó tocar con admiración al joven Andrea Zani y lo invitó a acompañarlo a Viena.

Allí, Andrea hizo y ejecutó música para los Habsburgo durante algo menos de 10 años. Muerto Caldara, que era su protector y auspiciante, Zani volvió a su pueblo natal y allí se quedó otros casi 20 años hasta que al volcar el carruaje en el que viajaba, murió, en 1757.

No es vasta su obra y mucha recién va encontrándose en bibliotecas y otros recervorios.

Hasta no hace mucho, no se conocían sus doce conciertos para cello y, de hecho, este registro que dejo es de 2012. Ejecuta Martin Rummel al cello, con la orquesta de Die Kölner Akademie.





sábado, octubre 26, 2013

Guitarra /3

Ahora, en esta madrugada norteña en la que estoy, veo cómo se va yendo el tiempo que me va a llevar al sur otra vez en unas horas.

Aquí, mansamente, pasaron los días de unos trajines, pero no talmente solo, sino con el recuerdo manso de una guitarra y un canto que estuvieron en estas tierras y ya no están y que he visto y oído mientas anduve entre tarcos y cerros.

Y así, mismo así: mansamente, muy parecido, se me va yendo por un tiempo don Carlos Di Fulvio.




















jueves, octubre 24, 2013

Don Nicolás (ed altri signori tutti italiani)

El Ensemble 415, con la dirección de la suiza Chiara Banchini, y bajo el ajustado título de Concerti Napoletani per Violoncello, grabó en 2005 este ramillete que dejo aquí. Gaetano Nasillo es el cellista.




Los autores, por orden de aparición, son los que quedan más abajo. Todos ilustrísimos napolitanos, por cierto, y del XVIII, aunque Sabatino por poco casi llega al XIX.

Nicola Fiorenza en Fa mayor, para cello, violín y continuo
Nicola Porpora en Sol mayor, para cello, cuerdas y continuo (15:10)
Leonardo Leo en La mayor, para cello (33:40)
Nicola Fiorenza en la menor, para cello, violines y continuo (46:21)
Nicola Sabatino, solo para cello con dos violines y continuo en Sol mayor (56:16)

(Se indican allí los minutos en que pueden ubicarse las piezas.)



martes, octubre 22, 2013

Don Maximiliano


Del bávaro Max Reger, (en realidad, Johann Baptist Joseph Maximilian) queda aquí completa la Suite para cello solo, op. 131. El cellista es Hans Zentgraf.

Reger murió en 1916 de un infarto, muy joven, cerca de los 45 años. Sin embargo escribió mucha y variada música (de todo, dicen, menos ópera, fíjese, pese a la época).










domingo, octubre 20, 2013

Doña Matilde




Por esta vez, me van a tener que perdonar.

Este intermezzo va sin sonido.

A no ser que, como me pasa ahora, oigan lo que se ve.


Ella es Matilde.

Tenía que elegir un instrumento y, por las suyas, eligió el cello.

Hace unos días, invitó a su primer "concierto".


Y fui, cómo no.


Es Matilde. Y eso es un cello.


Cómo no.



Guitarra /2

Sigue en lo suyo don Carlos Di Fulvio.

Y, sí.

Porque siempre hay tiempo para una guitarra.

Tiene que haber.


viernes, octubre 18, 2013

Guitarra



¿Cómo que si habrá tiempo para una buena guitarra?

¿La de Carlos Di Fulvio? Ni más ni menos...

Faltaba más...

Este tiempo y muchos tiempos. Para una buena guitarra siempre hay.











miércoles, octubre 16, 2013

Don Sergio

Y este señor cellista se llama Mstistav Rostropovich que, con el señor Alexander Dedukhin al piano, trae al tan ruso Sergio Rachmaninov en su sonata para cello en sol menor, op. 19.






lunes, octubre 14, 2013

Don Francisco

Virtuoso del violín, y dicen que un brillante teórico, Francesco Geminiani era tenido -según los eruditos ingleses- por un compositor negligente. Allá ellos.

Dicen también que algunos de sus alumnos lo llamaban Il Furibondo por sus ritmos como alocados. Pero hay que tener en cuenta que vivió 75 años, y casi todos en el amanerado siglo XVIII, que puede que haya sido muy impresionable ante los arrestos de don Francisco.

Vivió muchos años en Inglaterra y allí murió cuando, a la vuelta de un viaje a Irlanda, se enteró de que un sirviente le había robado unas partituras en las que había trabajado asaz.

El Opus 5 de sus obras son 6 sonatas para cello y bajo continuo.

Ahora. el cellista es el holandés Jaap ter Linden.

Aquí quedan.




En una primera versión de esta entrada era otro el intérprete, pero hube de cambiarlo porque la grabación tenía fallas.

Para resarcir la molestia, dejo como bonus track estos Tres aires escoceses, del mismo Geminiani.






sábado, octubre 12, 2013

Zena



Zena o Xena es Génova, en xeneize, claro.

Trallalero es un modo de canto en coro, típico de allí. Trallaleri son los que lo cantan.

Esta de aquí es una canción genovesa de ruego a la Virgen de los Pescadores.

La canción es tan conmovedora como puede serlo un canto de ese tipo.

Las imágenes del mar y los puertos y las redes valen el homenaje.

A los genoveses.

Porque son genoveses.

Como Cristóbal Colón.



viernes, octubre 11, 2013

Doña


Porque ahora no es cuestión de los compositores, sino de la intérprete: la inglesa Jacqueline du Pré.

Su historia es breve, novelesca, apasionada y terrible.

Por ejemplo, hay que elegir versiones de sus interpretaciones anteriores a 1971. A esa altura tenía sólo 26 años y se vio afectada por una esclerosis múltiple, de lo que moriría en 1987. En 1973 dejó de tocar en público.

Se casó con Daniel Baremboim en 1967 y el matrimonio duró algunos pocos años. No sé si su historia de amor fue feliz. Tocando juntos, hicieron historia.

En otras partes de esta bitácora hay muestras del talento de esta joven inglesa. Aquí queda ahora una breve antología.


El concierto para cello en Do mayor, de Joseph Haydn.



Con Baremboim, una sonata N° 2 en Fa mayor para piano y cello, de Johannes Brahms.



Un trío para piano, violín y cello en Re mayor, op. 70 N° 1, de Ludwig van Beethoven. El violín es Pinchas Zuckerman.



Del romántico alemán Max Bruch, Kol nidrei, op. 47, una obra de sus últimos años de él, sobre melodías hebreas (por alguna razón ignota para mí, en esta versión algunas de las imágenes son de Sevilla...)



Al fin, dicen que su ejecución del concierto de Elgar, en 1965, con la orquesta BBCSO dirigida por John Barbirolli, es insuperable. Dejo la primera parte, a ver si es cierto.




Se sabe que su bonito cello Stradivarius Davidov 1712 fue a dar al cellista Yo-Yo Ma. Dicen que alguien pagó un millón de libras y se lo prestó. No lo sé. Y no me importa: está en buenas manos.



jueves, octubre 10, 2013

Dones

Don Antonín y Don Eduardo.

Un checo interpretado por un inglés y un inglés interpretado por un letón.

El instrumento es obvio, por ahora.


El inglés Steven Isserlis al cello y el concierto en si menor, op. 104, de Antonín Dvořák.



El letón Mischa Maisky al cello y el concierto en mi menor, Op.85, de Edward Elgar.




¿Usted creía que con Rumania se terminaba el cello?

¿Sabe cuánto tiempo de cello falta todavía?


Octubre: así de tiempo falta.



miércoles, octubre 09, 2013

 


Me decían ayer que me quedé enredado.


Y no es verdad.

Que si lo fuera, o así hubiera sido, lo admitiría sin pena.

Pero no es verdad.

Y no me molestaría en absoluto si fueran las cuerdas del cello las que me hubieran enredado.

(Porque es por el cello que me lo decían, eso se sabe...)


Pero no es verdad.


Y fíjese que, entre cello y cello, hasta tuve tiempo de sobra para oír a Tudor Gheorghe, el rumano.






¿Ve?

Tiempo hay para todo.

Y cada día tiene su afán.




martes, octubre 08, 2013

Don Luis

Para los italianos es Ridolfo Luigi Boccherini. Y era toscano de Lucca. Para el resto, Boccherini, sin más.

Su enorme ventaja es que él mismo era cellista virtuoso.

Muy creativo, inventó casi de la nada el quinteto de cuerdas en una época racionalista -murió en 1805- en la que el cuarteto era lo que cuadraba. Dicen que es el más prolífico de los compositores italianos y el catálogo de sus obras todavía trae problemas.

Vivió muchos años en España y allí murió y fue enterrado.

Hasta que, en 1927, Benito Mussolini lo repatrió a Lucca. Sus restos están ahora en la iglesia de San Francisco.

En otra de esas parrafadas de gourmet, dicen por allí que pese a ser audaz en sus creaciones y talentoso, nunca dejó del todo el estilo galante, típico de aquel siglo XVIII.

No les hagan mucho caso y disfruten estos 12 conciertos.

El cello -claro: 12 conciertos para cello..., ¿qué otra cosa?- está a cargo del lituano David Geringas.








sábado, octubre 05, 2013

Don Juan

Más denso, claro.

Venecia es una cosa. Y otra cosa es Köthen, en Sajonia-Anhalt.

Se supone que don Juan Bach compuso allí estas 6 suites entre 1717 y 1723, tiempo en el que sirvió al príncipe Leopoldo.

Es otra cosa. Pero, ah..., es cello, por cierto.

Pero es otra cosa.

Sublimes. Y otra cosa.


Qué quiere que le diga.  Un detalle al pasar, nada más.

Fíjese: de la suite número 6, en re mayor, por ejemplo (está a 1:43:29), se dicen cosas como esto:
El extensísimo preludio (12/8) que, a pesar de su longitud, no deja en ningún momento de sorprender y maravillar, está lleno de efectos "bariolage" y de una incesante figuración en corcheas que se ve interrumpida por unos brillantes pasajes de arpegios ascendentes y descendentes, pasajes que darán otra vez paso a una nueva secuencia de "bariolage"; más tarde, unos secos acordes en corchea y dos silencios prepararán el final de este rebosante de imaginación y triunfal preludio. No debe dejarse de mencionar los recursos de eco mediante el empleo del forte y piano. Lo que más sorprende de la allemande (4/4), fuera de consideraciones tonales, es su sobrecargada figuración; semicorcheas, fusas y semifusas se suceden en esta introspectiva y rica en modulaciones allemande. Se puede convertir en uno de los movimientos de las suites más ásperos para el oyente si no percibe todas sus sutilezas tonales. Sin embargo la courante (3/4), con sus veloces escalas de semicorchea combinadas con figuraciones de corchea y dos semicorcheas da la impresión de ser un movimiento de transición espontáneo sin grandes pretensiones. La sarabande (3/2), de carácter bucólico en comparación con la anterior, está casi toda construida en dobles cuerdas, y es particularmente destacable la serie de sextas que se suceden en la segunda parte. La primera gavotte (2/2) hace pensar inmediatamente en la gavotte en rondeau de la partita para violín solo BWV 1006. La segunda gavotte (2/2) tiene como característica fundamental una bellísima secuencia de "musette" con nota pedal en re, que recordaría a aquella de la gigue de la tercera suite.La gigue (6/8) es una pieza digna de terminar la suite y toda la serie. Parece una auténtica música "de chasse". Sus variedades sonoras y las posibilidades que saca J.S. Bach al violoncelo hacen de esta gigue una de las más bellas piezas de la serie de suites.
No sé, mire. Será verdad. Pero...

Siempre me parece un poco fraudulento ese lenguaje. O pavote. Y sé que es mi ignorancia.

Pero me suena como si viniera un tipo de una comida sabrosa y exquisita y, exultante, lo abordara a uno para decirle, casi con lágrimas en los ojos, que pudo discernir el peso específico de los elementos que componen las moléculas de los ingredientes de cada plato...


Mejor es oír esta versión del diestro Yo-Yo Ma.








jueves, octubre 03, 2013

Don Antonio

Conversé unas cuatro horas con don Antonio Vivaldi.

Sobre el cello, claro.

Le hice miles de preguntas.

No podría decir todo lo que me dijo.

Cuatro horas son cuatro horas.


Y el cello es el cello.


Pero.

Alguien, piadosamente, se tomó su trabajo y me ahorro el mío.







miércoles, octubre 02, 2013

Cuando la mar, la mar



Es cosa de tener paciencia.

Si uno pasa rápido por esos parajes, se pierde una que otra cosa.

Como ocurre con Cecilia Todd o con Soledad Bravo, voces de Venezuela. Bien conocidas ambas, y desde hace varias décadas.

Nada demasiado difícil: es cosa de saltearse los panfletos -después bolivarianos, antes guerrilleros o cosas así- y quedan algunas buenas voces -que ya tienen- haciendo sencillas y sentidas músicas venezolanas.

Es cosa de tener paciencia.


De Cecilia Todd, puede uno llevarse esto:

1. Cuando la mar, la mar
2. El Niño Jesús petareño
3. El Nacimiento
4. ¡Ah, malhaya un trotecito!
5. Canto de ordeño

De Soledad Bravo, estotro:

1. Galerón
2. Malagueña
3. Otra Malagueña (Siempre son versos tradicionales, habitualmente anónimos. Algunos vienen de la isla Margarita)
4. Tonadas de ordeño
5. Ven, amor mío (el famoso soneto de Rafael Alberti, del que se habló en otra parte)


Suficiente, por ahora.



sábado, septiembre 28, 2013

Mtukudzi


El Gran Zimbabwe es una construcción en piedra, una ciudadela, que probablemente date del siglo XIII y que es tenida por uno de los pocos ejemplos de arquitectura monumental, propiamente africana, hecha por africanos.

Después de un tiempo inglés en que se llamó Rhodesia, Zimbabwe eligió el nombre de estas construcciones para nombrar al país.

Hay varias versiones del origen de esta palabra Zimbabwe, y eso según la lengua o el dialecto que se use para interpretar el nombre. Poco más o menos, casi todos coinciden en que lo más probable es que aluda, precisamente, a una gran casa de piedra.

De allí es Oliver Mtukudzi y son suyas estas tres piezas: Kupokana, Handiende y Neria.

Hay muchas cosas más para decir de aquellos parajes, pero, ¿quién soy yo?



jueves, septiembre 26, 2013

Francamente

Una tarde de éstas, francamente, es tarde para estas músicas.

Francamente.

Porque es Francia. Es el barroco y es Il Giardino Armonico.

En casi todo, menos una.

Y allí estoy ahora.



De Antoine Forqueray (1672~1745) y de la Suite n° 1 en re menor, para clavecin o viola da gamba y bajo continuo, La Couperin.(como se ve, las danzas aquí y en Rameau, llevan nombre de personalidades...)




De Jean-Philippe Rameau (1683~1764) y sus Pièces de clavecin en concerts, de 1741, en el Concierto n° 5 en re menor, La Cupis.




De allí mismo, La Marais.



Y también de allí, la fuga La Forqueray.




De esas mismas Pièces de clavecin en concerts, el Concierto n° 3 en La mayor y de allí La Lapoplinière, pero no por nuestros amigos, sino por Patrick Cohen-Akenine (Violon), Nima Ben David (Viola da gamba) y Béatrice Martin (Clavecin).



El turno ahora de Charles Dieupart (1667~1740) que en Les six suites, de 1701, tiene dos danzas en la Suite n° 6 en fa menor para clavecin o flauta o violon y bajo continuo: Allemande y Gavotte.




Al fin, también suyas y de allí mismo, esta breve y animosa Courante.




Y a dejar que pase la tarde.




sábado, septiembre 21, 2013

Caro diario /3

¿Qué quiere que le diga? Oía mucha música por entonces. ¿Usted no? ¡Ah...! Pero si Ud. no había nacido en los '60 o en los '70...

Lo cierto es que era música de toda clase y talante.

Me puse a ver hace poco si me acordaba de algunas de cierta especie. Baladas y canciones en inglés. Eran muchas, claro. Y no es cuestión tampoco, porque después de todo...

Como sea, que queden aquí éstas como muestra, por si no las recordaba. O no las conocía.

Jim Croce

John Denver

James Taylor

Cat Stevens

Gordon Lightfoot

Tim McMullen

Don McLean

Bee Gees

Es la versión original de 1965 de esa canción, porque unos años después, en 1971, hicieron otra versión para una película muy de la época, Melody, emblema por aquellos años de la aparentemente ingenua y tierna rebelión adolescente. No era ni ingenua ni tierna, para el caso. Y lo que vino después, menos. Y lo que vino después del después, ni rebelión es.

En fin, de allí son estas últimas tres.

Bee Gees

Crosby, Stills, Nash & Young



Y nada más, que no hace falta más.



domingo, septiembre 08, 2013

Regalo de cumpleaños



Cordialmente, me regalaron ayer una pieza de barroco americano que suelen cantar algunos coros, también por estos lados. Es del franciscano español establecido en Lima Juan Pérez de Bocanegra, siglo XVII. En quechua se llama Hanac pachap cussicuinin, esto es Alegría del cielo. Lo interpreta aquí Ex Cathedra baroque ensemble.

Es un canto a Nuestra Señora y vaya hoy para Ella, felizmente, como regalo de cumpleaños.
Hanac pachap cussicuinin
Huaran cacta muchascaiqui
Yupairurupucoc mallqui
Runacunap suyacuinin
Callpan nacpa quemi cuinin
Huaciascaita.

Uyarihuai muchascaita
Diospa rampan Diospa maman
Yurac tocto hamancaiman
Yupascalla, collpascaita
Huahuarquiman suyuscaita
Ricuchillai.

Gloria kachun Dios yayapaq
Dios churipaq hinallataq
Santo Espiritupaqwantaq
Kachun gloria wiñayllapaq
Kawsaykunap, kawsayninpaq
Kusi cachun. Amen.

Una traducción aproximada dice:

Alegría del cielo
te adoro mil veces.
Fruta preciosa de árbol fructífero,
esperanza que anima
y da soporte a los hombres,
oye mi oración,
atiende nuestras súplicas,
oh, columna de marfil, Madre de Dios.

De iris hermoso, amarillo y blanco
recibe esta canción que te ofrecemos,
ven en nuestra ayuda,
muéstranos el fruto de tu vientre.

Sea la gloria para nuestro Señor
y también para su Hijo
y también para el Espíritu Santo.
Sea la gloria para toda la eternidad,
sea sustento para la vida de todo
y sea alegría. Amén.

Y como suele pasar, se va de una cosa en otra.

Apareció un motete del portugués Gaspar Fernandes, también del XVII, pero esta vez en náhuatl: Xicochi conetzintle, es decir, Despierta, Niño mío.
Xicochi, xicochi
Xicochi, xicochi Xicochi, conetzintle
Xicochi conetzintle
Caomiz hui hui xoco in angelos me
Caomiz hui hui xoco in angelos me
Caomiz hui hui xoco in angelos me
In angelos me, in angelos me

Alleluya alleluya

Y siguieron apareciendo más cosas americanas de cepas cruzadas y mestizas.

La mayoría de los que traigo ahora son trabajos que hizo Jordi Savall con Hespérion XXI y un conjunto Tembembe Ensemble Continuo. Todos son de entre los siglos XVI y XVIII.

1. Cachua al Nacimiento (la cachua es una danza de Bolivia y Perú) (Anónimo del Perú, XVIII)
2. Cachua serranita (Anónimo del Perú, XVIII)
3. Cachua Niño il mijor (Anónimo peruano, XVIII)
4. La jota - María Chuchena (Santiago de Murcia - Trad. jarocho, XVIII)
5. Trompicávalas, amor (Juan Hidalgo, XVII)
6. Jácaras - El pajarillo (Gaspar Sanz - Trad. venezolano, XVII)
7. Galliarda - Jarabe loco (Anónimo - Trad. venezolano, XVII)
8. Un sarao de la chacona (Juan Arañés, XVII)
9. Fandango, el fandanguito (Santiago de Murcia - Trad. jarocho, XVIII)

Algo que no es de Savall, para ir finiendo, es éste anónimo peruano de fines del XVII, Hoy cielo y tierra compiten que procede de un dúo a San Pedro Nolasco, con violines, y que hace el Coro de Cámara Exaudi de La Habana.



viernes, septiembre 06, 2013

Días de Díaz




El santiagueño Hugo Díaz (Víctor Hugo, en realidad...) hizo todo lo que se puede hacer con una armónica. Y mucho más. Y tanto que los alemanes de Hohner no soñaban con que se pudiera sacarle esos sonidos a semejante tontera de instrumento. Por eso lo tuvieron de emblema tanto tiempo.

En nada más que cincuenta años de vida, y siendo apenas un intuitivo, se paseó por la Scala de Milán con Renata Tebaldi o tocó con Louis Armstrong, por ejemplo, sin contar la patria, claro.

Mi admiración por él no tiene casi límites.

Se lo llevó el alcohol, que ni debe haber sabido lo que se nos llevaba.


Tango

1. Amurado






7. Volver





Jazz






Y, como es santiagueño, se despide ahora con La vieja, chacarera.