martes, julio 30, 2013

Juan




Cosas nuevas, tiempos viejos.

Así, pasados más de treinta años, me (re)encontré con Juan Trepiana, al piano.


Creativo, buen gusto. Tango de otro modo.

Tres solo: Nada, Niebla del Riachuelo, Como aquella princesa.

Y otras con Fabián Bertero al violín: Fuimos, La cantina, Milonguita y El choclo.



sábado, julio 27, 2013

Soldaditos de plomo



Ah, sí..., viera usted: la música viene a uno de cualquier lado.

Por ejemplo.

Está todo ese mamarracho reciente en el ejército argentino y eso de que los montoneros defienden a un oficial del ejército acusado por lo montoneros, y eso de que algunos que habitualmente defienden a los militares acusan a los montoneros de defender a los militares acusados por los montoneros...: dígame la verdad..., ¡qué mamarracho!

Y ahí fue que me acordé de una especie de cuasi marchita que compuso y publicó Víctor Heredia allá por 1983.

Y fíjese por dónde, además: me acordé de que se decía que Víctor Heredia era militante del Partido Comunista hasta que se fue porque el Partido Comunista parecía que apoyaba a... Jorge Videla y al Proceso de Reorganización Nacional, que -dicho sea de paso- por los finales de los '70 desobedecía el bloqueo económico de EE.UU y parte de Europa a la URSS -por la invasión a Afganistán- y le vendía granos y otras cosas a los soviéticos...

En fin.


La marchita es tan bifronte y agridulce como todas esas historias y vea usted mismo si no.

Dejo dos versiones de Aquellos soldaditos de plomo, la de 1983 y una más reciente.



jueves, julio 25, 2013

martes, julio 23, 2013

Manila




¿Conoce las Filipinas? ¿No? ¿De veras?

Pensé que sí.


Pues vea, a ver si oyendo se hace una idea de la mezcla de oriente y España y vaya a saberse cuántas más cosas.

Una muestra hay aquí de viejas canciones.
1. Sa Kabukiran (Sylvia La Torre)
2. Alimukon (Tres Rosas)
3. Batangueña (Sylvia La Torre)
4. Moza del Pásig (Guillermo Gómez Rivera)
5. La jota filipina (Guillermo Gómez Rivera)

Hay también algo más nuevo, pero no tan reciente. Un conjunto Asín:
6. Balita
7. Bahay Kubo
8. Dandansoy (canción de cuna)
9. Himig ng Pag-Ibig

Ahora: si ve que las melodías le suenan familiares pero el español le suena raro, o no entiende bien del todo el tagalo o alguna que otra palabra de las lenguas bisayas, no se inquiete.

A todos nos pasó alguna vez.


sábado, julio 20, 2013

Wellington

Una estupidez. Y una estupidez mediocre, aunque ingeniosa en parte.

Y no es que lo diga un servidor, quién soy yo.

En todo caso no es que se me ocurra a mí, aunque sin poder juzgar del todo la cuestión tiendo a estar de acuerdo con quien dicen que lo dijo.

Beethoven, Ludwig.

Porque, según algunos entendidos, él mismo, el autor, consideró su obra como una estupidez, teniéndola por mediocre, más allá de que hubiera sido un fabuloso éxito en sus días.

Se trata de la Wellingtons Sieg, op. 91, también conocida como El triunfo de Vitoria, una sonora mezcla orquestal (con casi doscientos cañonazos y todo) que, si no me equivoco mucho, parece más bien una burla del triunfo de Vitoria, que fue el de las tropas al mando del Duque de Wellington, aunque se supone que es un homenaje de un ex bonapartista como Beethoven (suya es la Heroica dedicada a Bonaparte) que ahora consideraba un tirano insufrible a Napoleón y se alegraba de la derrota francesa en España.

El que perdió la batalla fue José, el hermano del corso famoso, y tal vez eso haya hecho que Ludwig no se esmerara a su altura en los compases y vistosos refritos (como la inclusión de la burlesca Mambrú al lado de la soberbia Rule, Britannia!), ingeniosos y con su sello, eso sí.

En fin.

Algo se disfruta ese batifondo de 15 minutos.

Tal vez ser Beethoven a veces no alcanza y, si es verdad que pensaba eso de su propia estratagema musical, no se engañó a sí mismo, lo cual habla bien de él, después de todo.

jueves, julio 18, 2013

Estoy despierto

Así se traduce el gaélico Tá mé mo shuí, que es el título de una bonita balada tradicional irlandesa.

Está aquí, además, porque uno de sus versos hace de epígrafe de un soneto que he dejado en otro lugar.

Quedan aquí tres versiones de esta canción. Son distintas y cada cual tiene su aire.

Los intérpretes son Clannad, Altan y el Cór Thaobh a' Leithid, un coro irlandés de Gweedore, en Donegal.




___________________________________________

Para los interesados, queda aquí la letra de la balada. Está en gaélico, con su pronunciación y una traducción que reconstruí con materiales de fuentes distintas, y no porque un servidor hablé la lengua.

Tá mé mo shuí ó d’éirigh’n ghealach aréir
[taw mey muh hee, o jye-reen ghyallakh uh-rair]
Estoy despierto desde que la luna se levantó anoche,

Ag cur teine síos gan scíth is á fadó go géar
[egg cur tchinna shees gan shkee iss a fado guh gyair]
reavivando el fuego todo el tiempo y manteniéndolo encendido,
 

Tá bunadh a tí ‘na luí is tá mise liom féin
[taw bunna a tchee nuh lee iss taw misha lumm heyn]
la familia descansa y aquí estoy solo conmigo mismo,
 

Tá na coiligh ag glaoch ‘san saol ‘na gcodladh ach mé.
[taw nuh kullee egg gleykh sunn seel nuh gulla akh mey]
los gallos cantan y el mundo duerme, salvo yo.
 

‘Sheacht mh’anam déag do bhéal do mhalaí is do ghrua
[hakht wanumm jyeg duh veyl duh wallee iss duh ghroo-a]
Amo tu boca, tus cejas y tus mejillas,
 

Do shúil ghorm ghlé-gheal fár thréig mé aiteas is suairc
[duh hool ghorem ghley-ghyal fawr hreg mey atchiss iss soo-erk]
tus ojos azules y brillantes por los cuales dejé todo contento;
 

Le cumha do dhiaidh ní léir dom an bealach a shiúil
[leh cuwee do ghyee-a nee leyr dumm unn bellakh a hyool]
por anhelarte, no puedo ver adónde voy;
 

Is a charaid mo chléibh tá na sléibhte gabhail idir mé ‘s tú.
[iss a kharid muh khleyv taw nuh sleyv-tcha gawl idjir mey stoo]
amiga de mi corazón, las montañas están entre tú y yo.
 

Deireann lucht léinn gur claoite an galar an grá
[jyerenn lukht leyn gur kleetcha unn galar unn graw]
Hay sabios que dicen que el amor es una enfermedad fatal,
 

Char admhaigh mé é no go raibh sé ‘ndiaidh mo chroí istigh a chrá
[khar admee mey ey no guh row shey nyee-ah muh khreeshtee a khraw]
nunca lo creí hasta ahora, en que mi corazón está partido;
 

Ó aicid ró-ghéar, faraor nár sheachain mé í
[oh akid ro-ghyair, farair nawr hyekhin mey ee]
es una muy dolorosa enfermedad, que no evité,
 

Chuir sí arraing is céad go géar trí cheart-lár mo chroí.
[khweer she arreng iss keyd guh gyair tree khyairtlar muh khree]
y que punza con cien flechas el centro de mi corazón.


Casadh bean-tsí dom thíos ag Lios Bhéal an Átha
[casoo ban-shee dom hees egg liss veyl unn aw]
Encontré a una hechicera cerca de Béal an Átha,
 

Is d’fhiafraigh mé díthe an scaoilfeadh glas ar bith grá
[iss jiwra mey jeeha unn scwillya glas air bih graw]
y le pregunté si podía librarme de este amor;
 

Is é dúirt sí os íseal i mbriathra soineannta sáimh
[iss ey doo-ert she os isheyl i mrih-ra sinenta sawv]
ella me contestó suavemente y con palabras simples:
 

“Nuair a théann sé fán chroí cha scaoiltear as é go bráth.”
[nooer a heyn shey fawn khree kha skilteer ahs ey guh braw]
"cuando el amor entra en el corazón, ya no se irá de allí..."

martes, julio 16, 2013

Niñas griegas

Que canten.

Que para eso existen.

Y para mí es suficiente.


Savina Yannatou.

1. Ferte mou ena mandolino
2. Mera merose
3. To pouli
4. Smirnaiko minore
5. Hartino to fengaraki


Nana Mouskouri

1. Athina
2. Samiotisa
3. Aspri mera
4. Pame mia volta sto fengari
5. Hartino to fengaraki


lunes, julio 15, 2013

Volver, volver

Se trata de Volver, volver, de Fernando Zenaido Maldonado Rivera, pero también de No volveré de José Alfredo Jiménez.

Y estas dos canciones mexicanas están aquí por varias razones.

La primera, por supuesto, es porque son bonitas. Hay de ellas muchas versiones (por ejemplo Volver, volver la hizo famosa Vicente Fernández en la década del '70, en una interpretación ya canónica), pero elegí que ambas las cantara aquí Chavela Vargas.

La segunda razón es porque están relacionadas -siquiera simbólicamente- con otros asuntos que estoy tratando en otra parte y sirven para amenizar -tal vez, lejanamente, ilustrar- lo que voy diciendo por allá.

Y si alguien sugiere que es cosa mía, tiene razón.

domingo, julio 14, 2013

La parecida

No sé cuándo habrá sido que Agustín Carabajal compuso La parecida y me gustaría saber, más que cuándo nació, por qué se llama así esta chacarera, que es una de las que más me gusta.

Tal vez importe recordar para lo que sigue que Agustín formó parte de la primera versión de Los Carabajal, hasta que se fue a formar Los manseros santiagueños.

Lo que dejo aquí ahora es como si dijera cierta evolución en la interpretación de esta bonita pieza.

Por su parte, una otra cuestión a resolver sería si el bombo es o no el personaje principal en la instrumentación, así como si es más adecuado el violín o el bandoneón.

Señores, estas y otras cuestiones quedan a su entero juicio.

Hay que empezar por Los manseros santiagueños para el origen. Algunas versiones en esa línea hay, como la de los salteños Los ceibales. Y tal vez ese tramo se cierre con el Dúo Coplanacu.

A partir de allí -en buena medida por influjo de los Carabajal, los nuevos...-, se incorporan instrumentos y dicciones. Aunque no muy conocidos, están los casos de Abel Pérez y Las voces del atardecer así como de Los Reynoso, santiagueños ambos.

En esta línea, pero llevando las cosas a otro plano bastante sorprendente, está la versión del salteño Timoteo Dino Saluzzi.


En fin, sólo un paseo rápido por La parecida y lo que va de una cosa a la otra de la misma cosa.


Y eso es todo por ahora, mis estimados.



sábado, julio 13, 2013

Barboza



 Linda la tarde.

Ese aire exhausto de plantas y pájaros y la tierra que parece que tiembla de agua todavía, después del aguacero.

Un vientito casi tibio (ah, agosto, el impaciente...) y unos amargos, tabaco y mate, viendo al sol escabullirse. ¿Qué más?

Tarde de sábado. Lindo.

Y unas músicas al compás de esa quietud feliz.

 Raulito Barboza, muy atinado y sereno.

Sí, señor.

1. Al trotecito
2. Conscripto Bernardes
3. El gaucho mimoso
4. General Madariaga
5. Cadencias
6. A Santo Tomé
7. Chamigo Franco


Y a esperar la noche y el fuego.


jueves, julio 11, 2013

Pablo

Hace mucho tiempo que tendría que haber estado aquí y no estuvo.


Cosas de la vida.


Faltaba. Pero ahora no falta.

Cosas de la vida.

No es todo, claro. Pero es lo que tiene que estar. 

1. Si ella me faltara alguna vez
2. Ya ves
3. De qué callada manera
4. Para vivir
5. Años
6. El breve espacio en que no estás
7. La soledad
8. Eso no es amor
9. Yolanda (con Silvio Rodríguez)
10. Rabo de nube (de y con Silvio Rodríguez)

Ahora, -apenas un poco tarde, pero no demasiado tarde- lo que tenía que haber de Pablo Milanés está.


Cumplido.


jueves, julio 04, 2013

D'Oro


El sevillano Francisco Guerrero vivió casi entero el siglo XVI, que no es poco. Precoz y talentoso, hizo música de casi todo lo que encontró a mano, de lo sacro a lo profano. Y lo hizo muy agradablemente.

Me gustan sus partituras para obras literarias, como las del magno Garcilaso o las que compuso inspirado en los Cancioneros.

Es una de las glorias del Siglo de Oro español.

Una muestra de lo suyo queda aquí, por intérpretes varios.

1. Si tus penas no pruevo (De Lope de Vega)
Música Ficta - Ensemble Fontegara.

2. Oh más dura que mármol (De la Égloga I de Garcilaso de la Vega)
Carlos Mena - Contratenor
Juan Carlos Rivera - Vihuela

3. Cançiones (Ministriles de la Misa para San Isidoro de Sevilla)
Gabrieli Consort & Players (Paul McCreesh)

4. Maria Magdalene et altera Maria (Motete de Pascua - Mc. 16: 1-2, 5-6)
The Tallis Scholars

5. Qué buen año (Canciones y Villanescas espirituales, N° 58)
Victoria Musicae (Josep R. Gil-Tàrrega)

6. Todo quanto pudo dar (Canciones y Villanescas espirituales, N° 49)
Musica ficta - Ensemble Fontagara

7. Soneto XIII (De Garcilaso de la Vega)

8. Glosas sobre Hermosa Catalina
Jordi Savall - Viola da gamba soprano.
Christophe Coin - Viola da gamba baja.
Bruce Dickey - Cornetto.

9. Si la noche haze escura (Del Cancionero de Uppsala)
Accademia del Piacere
Raquel Andueza

10. Ojos claros serenos (Madrigal de Gutierre de Cetina, Cancionero de Medinaceli)
Hespérion XXI - Jordi Savall

11. Prado verde y florido (Del Cancionero de Medinaceli).
Hespérion XXI - Jordi Savall.


jueves, junio 27, 2013

Despedidas

Es probable que a más de uno le parezca que no es éste el lugar para tratar estos asuntos.

O para tratarlos de este modo.

Y casi le daría razón.

Casi.

Porque espero que al final se entienda que esto tiene su lugar aquí.

Okuribito es palabra difícil de traducir para quien como yo no habla japonés.

Hasta donde sé, significa algo así como persona que acompaña las partidas, persona que despide, tanto como partidas.

Y por eso me pareció que Despedidas es, entre varios, aproximadamente el título más significativo.

Esta película japonesa que, ahora pongo a juicio del amable auditorio, se hizo famosa en 2009 cuando ganó un Oscar a la mejor película extranjera.

Su director, Yōjirō Takita, dice haber temblado de miedo porque, pese a la solemnidad del tema y las prácticas que allí se ven, la muerte vista en esa perspectiva es tema poco simpático a los japoneses. Tabú, dicen. Será.

Por su parte, el protagonista, Masahiro Motoki, aprendió el oficio para entender mejor el papel que haría. Y hasta aprendió a tocar el instrumento que el guión le asignaba.

Todo muy impresionante e interesante. Y hasta creo que habría para unas líneas más de crítica cinematográfica, con los más y los menos (que son menos que los más, a mi entender, en este caso...)

Pero, en realidad, la razón de ser de esta inclusión, que admito pueda parecer algo extravagante, en esta bitácora es que hay un violoncello en el centro de la escena, en el centro del asunto.

Y si hay un cello, bien está que esté aquí.


Los más benevolentes, los más comprensivos -y comprendedores-, creo que no se arrepentirán.


domingo, junio 23, 2013

Segredos do mar



Y así fue que en estos días me presentaron a Flávia Wenceslau.

Es de Paraíba, en el Nordeste del Brasil. Refinada, simple, una guitarra y una voz singular.

Letras sencillas y dichas con gracia.

Canciones.

Y eso es todo.


Nada menos.


1. Barco valente
2. Juliana vai casar
3. Passarinho me leve
4. Você que tanto fala
5. Um dia passarinho
6. Canção de esperança
7. Eu te desejo vida
8. Segredos do mar

martes, junio 18, 2013

Vuelta surera



Una vueltita surera
al frío me voy a dar
y me quiere acompañar
esta música campera.
La tengo de compañera
en el sur a donde voy
porque yo cantor no soy
y es bueno que otro me cante
y así con el canto espante
el frío de donde estoy.
Y ya que el sur es destino
milonga tiene que ser
(y otras piezas de valer
de este cantor argentino).
Y que venga el peregrino
que no precisa prefacios,
que se llenen los espacios
de las notas que va a dar,
pues, señores, va a cantar
Omar Moreno Palacios.



1. Provincia de Buenos Aires
2. Como chimango pa'l ojo
3. El Margarito
4. Ha llovido el día entero
5. Pero, qué lindo el regreso
6. Galopes y relinchos
7. Solterito soy feliz
8 . Rancho muerto (recitado)
9. Coplas por milonga (con Alfredo Ábalos)
10. Martín Pescador
11. Milonga corralera
12. El negro alado
13. Y nunca te dije nada



domingo, junio 16, 2013

Como dos extraños

La madrugada es para el tango.

Con unos amargos y tabaco del fuerte, mejor. Y si está fresco, más.

Y en eso andaba recién, cuando oí una versión de Fuimos, una de Alberto Marino con Pichuco Troilo.

Me acordé de la de Roberto Goyeneche y la busqué.

Y después siguieron con Fruta amarga y otra vez volví a Goyeneche porque también tenía a mano una versión suya que había recopilado.


Sí, veramente: como dos extraños. Parece mentira que un mismo tango dé resultados tan distintos y más en el segundo caso que en el primero.

Claro, es la interpretación y todo eso...: qué cosa le ve y qué jugo le saca cada uno a lo que le ponen en la mano.


Para no desairar el título de la entrada, Como dos extraños, por El Polaco, el último, acendrado.

Eso era todo.


Y a seguir con el mate, que falta para que vaya clareando.

jueves, junio 13, 2013

Alouette


Aunque este envío tiene triple dedicatoria, como saben quienes saben, igual la entrada es libre -y más que gratuita, casi obligatoria- para oír a esta alouette algérienne que creía haberles presentado hace ya unos años, pero es claro que no lo hice.

Souad Massi canta en árabe argelino, a veces en bereber y otras en francés (claro, L'Algérie...)

Y a mi juicio tiene muy buen gusto en cualquier idioma. Y una buena voz.

Señoras y señores, en la section arabe:

1. Nacera
2. Hagda wala akter
3. Khalouni
4. Malou
5. Theghri
6. Moudja
7. Raoui
8. Matebkiche
9. Rani rayha

Ya en la section française:

10. Un sourire
11. Savoir aimer
12. Passe le temps
13. Tant pis pour moi


Que lo pasen bien de aquí en más.

Y como el día va a finir, tesbah ala kheir...


miércoles, junio 12, 2013

Opa



Opa-opa

Vahine mata mi-na-mó
Arofa tura váu
a viti, viti mai
tau a here haiti é

A here opa, opa,
opa, opa te pahi
tetere mai néi
rapa-nui néi.

La canción, en palabras polinesias, tiene historia, aunque no se ponen de acuerdo los que la cuentan.

Unos dicen que es música popular de Tahiti que llegó a Rapanui, la isla de Pascua, cuando una norteamericana que venía del este la cantó en la isla, lo que encantó a los isleños que la adoptaron.

Otra versión, que me gusta más, la trae Ramón Campbell en Mito y realidad de Rapanui: la cultura de la isla de Pascua.

Dice allí que la canción tiene "como autor  a un romántico marino norteamericano, dueño del yate Tahitian, llegado a la isla en 1943. Su mujer, rubia y de ojos azules, le había inspirado la canción Vahine mata ninamú..., Mujer de ojos azules... Opa-opa significaba el balanceo del barco con el oleaje, y el canto, una evocación del sentimiento que embargaba al enamorado mientras se acercaba lentamente a la isla de Rapanui: tetere mai néi Rapa-nui néi...., mientras nos acercamos a Rapanui..."

En la primera estrofa, más o menos, el enamorado dice cómo peregrina hacia el corazón de su amada lleno de ilusión.

No tengo modo de saber qué será verdad en esto, claro.

No le hace.

La extraña versión uruguaya de Los Olimareños, creo, vale de todas formas.

domingo, junio 09, 2013

¿Quén non xime?



En 1880, Rosalía de Castro publicó su libro de poemas Follas novas, en gallego, claro.

Allí, en uno de sus capítulos -Do íntimo-, hay unos versos que tituló ¿Quén non xime?

En 1997, Amancio Prada dio a conocer un disco que fue un homenaje a su paisana: Rosas a Rosalía; le había puesto música a 18 de sus poemas de ella, entre los que está ¿Quén non xime?

Pasó, por otra parte, que me di cuenta hoy de que en mi biblioteca de músicas hay 899 canciones, según me anotician.

Difícil cosa: ¿a quién darle el podio de las 900? Y me puse a ver, riéndome de ese afán humano y trivial de celebrar los números redondos.

Y fue poniéndome a ver como di con ¿Quén non xime?

Hubiera firmado que había mostrado la canción hace tiempo aquí o en alguna otra bitácora. No.

O el poema, siquiera. Tampoco.

Busqué ya inquieto entre los que publicaron cosas de Prada en esa misma biblioteca de canciones. Nones. Nada de nada.


No se hable más: ¿Quén non xime?

(Pero, atención: lamentablemente, esta versión aparece interdicta, sabrán lo que saben por qué... Así las cosas, dejo la que sigue, que es versión anterior, más precisamente de 1975, y que es la primera edición de la que vino después. La canción suena aquí más inocente, diría, que la de 1997, pero no menos conmovedora.)



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Como pasa cuando los versos de las canciones son poemas -y valen la pena-, aquí dejo el original de Rosalía (más extenso que la canción) y una traducción. Tienen su gravedad, sí.
¿Quén non xime?

Luz e progreso en todas partes... pero
as dudas nos corazós,
e bágoas que un non sabe por qué corren,
en dores que un non sabe por qué son.
Outro cantar, din, cansados
deste estribilo, os que chegando van
nunha nova fornada, e que andan cegos
buscando o que inda non hai.

¡Réprobos...! Sempre ó oculto perguntando,
que, mudo, nada vos di.
Buscade a fe, que se perdéu na duda,
e deixade de xemir.

Mais eles tamén perdidos
por unha i outra senda van e vén,
sin que sepan, ¡coitados!, por ónde andan,
sin paz, sin rumbo e sin fe.

............................................................

Triste é o cantar que cantamos,
mais, ¿qué facer si outro mellor non hai?
Moita luz deslumbra os ollos,
causa inquietude o moito desear.

Cando unha peste arrebata
homes tras homes, n'hai máis
qu'enterrar de presa os mortos,
baixa-la frente, e esperar
que pasen as correntes apestadas...
¡Que pasen ... que outras vendrán!


¿Quién no gime?

Luz y progreso en todas partes..., pero
las dudas en el corazón,
y lágrimas que uno no sabe por qué corren,
y dolores que uno no sabe por qué son.

'Otro cantar', piden, cansados
de este estribillo, los que van llegando
de una nueva hornada, y que andan ciegos
buscando lo que aún no hay.

¡Réprobos...! Siempre a lo oculto preguntando,
que, mudo, nada os dice.
Buscad la fe, que se perdió en la duda,
y dejad de gemir.

Mas ellos, también perdidos
por una y otra senda van y vienen,
sin que sepan, ¡cuitados!, por dónde andan,
sin fe, sin rumbo, sin paz.

..........................................................

Triste es el cantar que cantamos;
mas, ¿qué hacer si otro mejor no hay?
Mucha luz deslumbra los ojos,
causa inquietud el mucho desear.

Cuando una peste arrebata
hombres tras hombres, no hay más
que enterrar pronto a los muertos,
bajar la frente, y esperar
que pasen las corrientes apestadas...
¡Que pasen ..., que otras vendrán!


sábado, junio 08, 2013

Y Cuba


José Guillermo Quesada Castillo, cantando fue aplaudido como Guillermo Portabales (y no es quien ilustra esta página ahora), difundió desde muy joven la guajira cubana. Su calidad merece aquí un lugar bien ganado.

1. Al vaivén de mi carretera.
2. Lamento cubano.
3. Flor de amor.
4. El guajiro.
5. El carretero.
6. Junto a un cañaveral.

No cantará solo.

De Jesús Orta Ruiz, conocido y reconocido como El Indio Naborí, dicen que es más que un cantor y decimista cubano, y que con su inventiva consolidó el son ya tan carcaterístico y popular de la espinela, tan antigua como graciosa estrofa. Si no hubiera cantando, dicen, se lo tendría por escritor y escritor culto. Aquí queda por ahora y como muestra con una Guajira guantanamera (¿se darán cuenta de que Guantánamo es el lugar de donde procede el nombre...?)

Chanito Isidrón popularizó con otros el punto cubano y aquí muestra cómo cantaba, desplegando en décimas una historia sencilla y simpática.

Despide esta entrada el señor Barbarito Diez, los que conocen el bolero lo conocen, con Guajira y cubana.

jueves, junio 06, 2013

Cuba


A Cuba se llega desde donde usted quiera, poco más o menos. Y si es cuestión de música, desde Andalucía hasta África. Siempre por el mar, se entiende. Es La Isla.

A mí la música de estos señores me cae bien, habitualmente.

Se ponen un poco pesados cuando hacen panfletos, eso sí. Aunque es verdad que los hacen con toda clase de ritmos y arabescos y con palabras líricas y todo eso: pero son rehenes, no arte.

Sí..., es lo que pasa: la belleza está en las cosas, no en la mano, ni en el ojo, ni en la boca, ni en los pies. Para saber eso, y que le salga a uno regularmente bien, hay que ser más artista que militante. Y más hombre que artista, si me apura. Difícil.

Pero.

Una radio vieja suena en una habitación con ventilador de techo y balcón a la calle. Y una calle medio empedrada por la que pasan muy de tanto en tanto autos viejos y carros, si cuadra. Atardece muy lentamente, aire de mar, humedad de las sierras que baja morosamente. Luz de bronce en todas las cosas. Unos niños descalzos juegan en la esquina. Dos comadres conversan en la vereda mínima. Unos vagos, apoyados contra una pared descascarada, planean una noche de copas. En una mesa, en plena calle, cuatro viejos -dos son mulatos y uno negro- juegan un juego de cartas interminable. En un zaguán, que da a una escalera oscura, tres muchachones, una vieja y una joven negra, hacen música: una guitarra, un tres, un bongó y las voces acopladas de todos. Huele dulce, huele a tabaco y a mar y a tierra húmeda.

Por la radio, se oye que cantan Celina y Reutilio, incansables. Ella con su voz que estalla, él -el amor de su vida- apagado, detrás, sonorizando más que cantando, con guitarra como si fuera su segunda voz.

Salsa, mambo, rumbas, las décimas del magnífico punto cubano, son, guajiras. La Isla parece que bailara. Se mezclan raíces y sonidos, creencias y dichos. Todo mezclado, como es en Cuba.

1. Yo soy el punto cubano.
2. Alborada guajira
3. La casa de Yagua.
4. Tumba la caña.
5. Anda.
6. Mi bohío.
7. A la Caridad del cobre.
8. Tristeza guajira.
9. Canto a Borinquen.
10. A caballo vamos pa'l monte.

Se viene la noche. La calle queda vacía o casi. Los ruidos entran a las casas y salen de allí en forma de voces, de risas, sonidos de cacharros, arreos de comidas, perros de voz ronca. Hace calor, pero se cuela por todas partes una brisa de mar.

Y María Teresa Vera que canta Veinte años y, divertida, al final, Sobre una tumba una rumba.



martes, junio 04, 2013

Dúo imposible


En 1897, el noruego Johan Halvorsen le hizo unos arreglos a una Suite para clavecín en sol menor, de G. F. Händel, y resultó una partitura para violín y viola (o cello) que se conoce como Passacaglia de Händel- Halvorsen.

Ahora bien.

En Miami de los Estados Unidos nació un joven y más o menos afamado cellista, discutido por algunos, conocido por el nombre de Wells Cunningham.

Sumando miembro a miembro ambos párrafos, dio esta rareza que se verá y oirá a continuación y que grabó el propio Cunningham y que él mismo llamó El dueto imposible, por lo que allí se ve.







Nota: si en algún momento el oyente amable y atento tiene la sensación de que el ejecutante desafina, sepa que la partitura del noruego manda más o menos eso mismo que se oye aquí, lo que podrá corrobar recurriendo a otras versiones de esta misma obra o, en su caso, a la partitura misma, expediente perito este último que está a millones de años luz de mis capacidades.


domingo, junio 02, 2013

El llano en llamas



La música de Los Llanos llegó a mi casa por mi padre. Mejor: la música en mi casa era mi padre. Y las cosas del arte en general, de las artes de belleza; porque las otras, las útiles, no eran sólo suyas sino que llegaban con la sangre de ambas partes de mi sangre.

Estando chico lo oía cantar canciones de aquellos lugares, entre otras cosas. Cantar y silbar, porque el silbido era un dialecto ancestral, que le venía por el torrente piamontés.

Me gusta esa música, tiene tantas raíces y modos de decir. Cosas del campo, cosas de llaneros orgullosos de sus cosas de campo, su vacaje, sus destrezas, su paisaje. Y cosas de amores, sentidos o pícaros. Hasta cosas de política le entran a los joropos, pasajes y tonadas de los llaneros.

Al este de Colombia y al oeste de Venezuela están Los Llanos, siempre en disputa entre ambos, y más desde fines del siglo XVIII, pero tan parecidos en ambas márgenes de la frontera, viéndolos desde afuera, que se dirían un tercer país, ni uno ni el otro, con el Orinoco al medio.

En fin, basta de palique.

Dejo aquí entremezclados algunos ejemplos. Y digo entremezclados porque no diré cuáles son de un lado u otro de la cerca, para que se vea. Porque hay que saber también que no solamente se disputan el alma llanera, sino sus músicas.

Y ellos son: Joaquín Rico, El Tacamajaca; Yesid Ortiz, Se acabó quien te quería; José Oviedo, Quitapesares; El Cholo Valderrama, A todo canta el llanero; Canta llano y un Pasaje llanero y unas Coplas Solteras, por Nancy Vargas.

Para el final, dos piezas que grabó Hespérion XXI sobre estos temas o anejos: Jácara de Gaspar Sanz y un tradicional colombiano venezolano, El pajarillo viejo.



 

miércoles, mayo 29, 2013

Eva




Porque, pa' mujé, ná de mala hierba.

Pa' mujé, la Yerbabuena.

jueves, mayo 09, 2013

La Huasteca



El asunto principió porque don Diego, paisano del norte nuestro, encontró que un huapango huasteco que cantaba Alejandro Flores con Café Tacvba, tenía versos de unas coplas que había oído aquí cantadas de otro modo por Joaquín Díaz. Muy bien.

De allí, gracias a la perspicacia de don Diego, pasé a Alejandro Flores que hace música de la región huasteca (una medialuna de partes de estados mexicanos alrededor del golfo, en el este, casi con epicentro en Veracruz y un poco al centro sur), aunque es nacido en Morelos. Huapangos, sones huastecos y jarochos y otras cosas aparecieron.

Encontré algunas que me interesaron. Por ejemplo esta Tortolita que canta Flores con Café Tacvba (es uno de los músicos invitados que más tiempo tocó el violín y cantó con ellos); o este par, El bejuquito y El Querreque. También me di con esta rareza: Flores canta y toca su violín en este huapango El llorar y lo acompaña el Kronos Quartet, en las cuerdas. El falsete del intérprete es típico de estas músicas.

Más o menos de aquellos sones y de aquellas tierras, traigo también a Son de Madera, especialistas en jarocho veracruzano. Hacen, para muestra, El amanecer y Los chiles verdes.

Están los Chuchumbé, que mezclan ritmos africanos con los sones del lugar. Como muestra, también, La guacamaya y La gallina. El nombre del grupo -palabra africana- es nombre de un ritmo (prohibido en el XVIII en México por sus contoneos) y de algunas partes del cuerpo que se comprometían en esa danza que solían bailar los negros.

Algo más sofisticados y menos tradicionales, los de Son de Barro despiden la entrada con El Aguanieves.

sábado, abril 20, 2013

L'Inconnu



Limoise es una pequeña comuna y población en la región de Auvernia, en el departamento de Allier. Apenas tiene unos 160 habitantes.

De por allí es Jean-François Heintzen, un compositor e investigador musical, autor de una famosa mazurka: L’Inconnu de Limoise.

Heintzen contó, a propósito de esta composición, que en cierta ocasión un sepulturero del cementerio local se sorprendió al descubrir los restos de un desconocido, junto a los cuales, en la sepultura, había una especie de gaita o cornamusa. Bastó eso para que Heintzen se conmoviera con toda suerte de sugerencias y emociones, músico como es. De allí su partitura que, según dijo, tuvo la deliberada intención de hacer llorar a los adultos…

Encontré cinco versiones de esta mazurka que me gustaron por razones distintas.

Una de unos músicos ingleses que se reúnen en un viejo pub de 500 años en Dunmow, en el norte de Essex, en unas reuniones que denominan The Butchers Arms Free Music Sessions.

Tres son de artistas de Cerdeña. Carlo Boeddu, que toca en vivo aquí su acordeón diatónico, el instrumento original de la partitura. También está la del conjuto Freellu (Vanni Masala, Andrea Pisu, Paolo Masala) y la de una niña Rita Fancello, de la ciudad de Dorgali, que toca en la calle en esta ocasión.

Al fin, un dúo amateur, de flauta traversa y acordeón diatónico, anónimo para mí.


Y eso es todo por hoy.

domingo, abril 14, 2013

Trapassi



Buscaba algo de Roberta Invernizzi, soprano milanesa que me gusta mucho.

Y me encontré sin querer con un asunto simpático, que es conocido, por lo que veo, pero no mucho.

En el siglo XVIII hubo un tal Pietro Antonio Domenico Bonaventura Trapassi, a quien ya en vida -y por un tutor que quería sofisticar un poco sus orígenes- se conoció como Metastasio, una más o menos adecuación griega de su apellido.

Trapassi fue uno de los más importantes libretistas de ópera del siglo XVIII. Pero de veras. A tal punto que sus obras fueron musicalizadas por todo cuanto gran músico hubo en aquel siglo y en el siguiente. Tal era su talento y su fama, aunque murió desdeñado, en buena medida por el influjo de nuevos estilos operísticos, incluido Mozart quien, dicho sea de paso, grabó uno de sus libretos, a su modo, claro.

Pues bien. En 1734 Metastasio compone un drama que llevará a la escena Antonio Caldara, La clemencia de Tito, de asunto romano, se entiende. El caso es que inmediatamente otros muchos músicos en los años inmediatos hicieron su propia partitura con el texto de Metastasio.

En la obra de Caldara, hay un aria -Se mai senti spirarti sul volto- que canta Sexto, uno de los conjurados contra el emperador.
Se mai senti spirarti sul volto
lieve fiato, che lento s'aggiri,
dì: son questi gli estremi sospiri
del mio fido, che muore per me.
Al mio spirto dal seno disciolto
la memoria di tanti martìri
sarà dolce con questa mercé.
Aquí la dejo por el contratenor Philippe Jaroussky, lo que no le habría disgustado a Metastasio, muy amigo de Farinelli, para quien compuso mucho.

La versión de Roberta Invernizzi, que aquí traigo, es la de la ópera que con ese título y con el mismo origen del texto, compuso Ch. W. Gluck, en 1752.

(No puedo dejar de anotar que la versión de la Bartoli es una belleza.)

Mozart, por su parte, en su versión de La clemencia de Tito, que compuso con Caterino Mazzolà, la rehace prácticamente hasta recrearla en 1791, de modo que ya no quedan muchos rastros del aria de Metastasio.

Ya en 1735 (recompuesta en 1759), el alemán Johann Adolph Hasse había compuesto su versión musical del texto de Metastasio, que incluye la misma aria, que aquí dejo por Philippe Jaroussky.

Hasta allí no habría más curiosidad que el enorme éxito de Metastasio y la devoción que grandes músicos tuvieron por su obra.

Ocurre que Metastasio fue muy prolífico y entre sus obras hay un Catón en Útica que se representó por vez primera en el Teatro delle Dame de Roma, el 19 de enero de 1728. También este libreto fue frecuentado como el otro, aunque algo menos, por muchos músicos.

Entre ellos, destaco a Antonio Vivaldi que en 1737 compuso sobre el texto de Metastasio su Catón en Útica, estrenada en Verona ese año.

Allí, cosa curiosa, está la mismísima aria Se mai senti spirarti sul volto y la canta Julio César; aquí queda por Jaroussky.


Cosas tiene este mundo, viera usted.



miércoles, abril 10, 2013

Cançons


Algo tienen de Il Mare Cataluña y Valencia, claro.

Por ahora, y aquí, el decir.

Cosas más o menos nuevas y, por así nombrar, populares.

Serrat, por ejemplo, que cantando en catalán creo que me gusta más que en castellano.

Y por eso va diciendo Canço de l'amor petit, La mort de l'avi, Fin que cal dir-se adéu y una muy agraciada, a mi gusto, Marta.

Hay una muy requerida Cançó de bressol (canción de cuna), que pongo en dos versiones. Me gusta más la más reciente, pero está la otra.

Otra Cançó de bressol, tradicional de Menorca, la grabó, curiosamente, Espaldamaceta, cantautor contemporáneo.

No es de mis preferidos, pero el comprometido Raimon grabó algunos poemas de antiguos autores valencianos y lo hizo con dejos entre iconoclastas y humorísticos. A pesar de eso, quiero decir, me parece que logró un resultado simpático.

Así está esta Balada de la garsa i l'esmerla, de Joan Roís de Corella, poeta valenciano de la segunda mitad del siglo XV. Y Bella, de vós só enamorós, del poeta valenciano, del siglo XVI, Joan Timoneda.

Veles e vents, por fin, es un poema de Ausiàs March, afamado poeta valenciano del siglo XV, notable en sus días por su riqueza de metros y fineza de expresión.

Dejo también más abajo algunas de las letras, porque son poemas y tal vez alguien quiera ver cómo suena lo que va cantando.



Fin del día.

Que duerma bien.


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Cançó de bressol (tradicional de Menorca)

Sant Joan, feu-lo ben gran
Sant Martí, feu-lo dormir
que son pare n'és al camp
sa mare és al molí
feu-n'hi, feu-n'hi de sopetes
sopetes en un tupí
la cullereta de plata
i el tupinet d'or fi
les estovalles de seda
i el tovalló de setí.


Balada de la garsa i l'esmerla

Ab los peus verds, los ulls e celles negres,
penatge blanc, he vista una garsa,
sola, sens par, de les altres esparsa,
que del mirar mos ulls resten alegres;
i, al seu costat, estava una esmerla,
ab un tal gest, les plomes i lo llustre,
que no és al món poeta tan il.lustre,
que pogués dir les llaors de tal perla;
i, ab dolça veu, per art ben acordada,
cant e tenor, cantaven tal balada:

"Del mal que pas no puc guarir
si no em mirau
ab los ulls tal que puga dir
que ja no us plau
que jo per vós haja a morir.

Si muir per vós, llavors creureu
l'amor que us port,
e no es pot fer que no ploreu
la trista mort
d'aquell que ara no voleu;

que el mal que pas no em pot jaquir
si no girau
los vostres ulls, que em vullen dir
que ja no us plau
que jo per vós haja a morir".


Bella, de vós só enamorós

Bella, de vós só enamorós.
Ja fósseu mia!
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.

Tot mon tresor done, i persona,
a vós, garrida.
Puix no us vol mal qui el tot vós dóna,
dau-me la vida;
dau-me-la, doncs, hajau socors,
ànima mia!
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.

Tota la nit que en vós estic
he somiat;
i quan record sol, sens abric,
trobe'm burlat.
No em burleu més: durmam los dos,
ànima mia.
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.

Bella, de vós só enamorós.
Ja fósseu mia!
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.

Vós m'haveu fet gran cantorista
i sonador;
vós ben criat; vós bell trobista,
componedor,
fort i valent; també celós,
ànima mia.
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.

No us atavieu, anau aixi,
que prenc gran ira
si us ataviau i algú prop mi
per sort vos mira.
Nueta us vull, gest graciós,
ànima mia.
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.

Bella, de vós só enamorós.
Ja fósseu mia!
La nit i el jorn, quan pens en vós,
mon cor sospira.


Veles e vents

Veles e vents han mos desigs complir
faent camins dubtosos per la mar:
mestre i ponent contra d’ells veig armar;
xaloc, llevant, los deuen subvenir,
ab llurs amics lo grec e lo migjorn,
fent humils precs al vent tramuntanal
que en son bufar los sia parcial
e que tots cinc complesquen mon retorn.
Bullirà el mar com la cassola en forn,
mudant color e l’estat natural,
e mostrarà voler tota res mal
que sobre si atur un punt al jorn.
Grans e pocs peixs a recors correran
e cercaran amagatalls secrets:
fugint al mar, on són nudrits e fets,
per gran remei en terra eixiran.
Los pelegrins tots ensems votaran
e prometran molts dons de cera fets,
la gran paor traurà al llum los secrets
que al confés descuberts no seran,
e en lo perill no em caureu de l’esment,
ans votaré al Déu qui ens ha lligats
de no minvar mes fermes voluntats
e que tots temps me sereu de present.
Jo tem la mort per no ser-vos absent,
perquè amor per mort és anul·lats,
mas jo no creu que mon voler sobrats
pusca esser per tal departiment.
Jo só gelós de vostre escàs voler
que, jo morint, no meta mi en oblit.
Sol est pensar me tol del món delit,
car, nós vivint, no creu se pusca fer:
aprés ma mort, d’amar perdau poder
e sia tost en ira convertit.
E jo forçat d’aquest món ser eixit,
tot lo meu mal serà vós no veer.
Oh Déu! per què terme no hi ha en amor,
car prop d’aquell jo em trobara tot sol?
Vostre voler sabera quant me vol,
tement, fiant de tot l’avenidor!
Jo son aquell pus extrem amador
aprés d’aquell a qui Déu vida tol:
puix jo son viu, mon cor no mostra dol
tant com la mort, per sa extrema dolor.
A bé o mal d’amor jo só dispost,
mas per mon fat fortuna cas no em porta:
tot esvetlat, ab desbarrada porta
me trobarà, faent humil respost.
Jo desig ço que em porà ser gran cost
i aquest esper de molts mals m’aconhorta;
a mi no plau ma vida ser estorta
d’un cas molt fer, qual prec Déu sia tost.
Lladoncs les gents no els calrà donar fe
al que amor fora mi obrarà:
lo seu poder en acte es mostrarà
e los meus dits ab los fets provaré.
Amor, de vós, jo en sent més que no en sé,
de què la part pitjor me’n romandrà,
e de vós sap lo qui sens vós està.
A joc de daus vos acompararé.



martes, abril 09, 2013

Moscú, Rusia



Cuando era chico, Rusia era para mí tres cosas. El frío de las estepas de Miguel Strogoff (lo leí por primera vez a los 8 años en una edición que conservo...), Moscú (que quería decir en aquellos años lo mismo que comunismo) y una radio.

La radio era de mi padre. Un pariente de mi madre se la había hecho a su gusto y medida y captaba unas estaciones lejanísimas con una fidelidad envidiable. Los sonidos eran impecables. Aun con las interferencias, que sonaban a mares convulsos y a vientos en el desierto.

Mi padre oía, a oscuras y cada noche, variedad de cosas distintas. Con sumo cuidado, yo me escabullía entre los sillones y me sentaba en un rincón, sin respirar. Él prefería Italia (por la lengua), la BBC (por los conciertos) y Rusia, no sé por qué. Creo que los coros rusos lo fascinaban. Su registro de barítono -que podía alternar con el de tenor- encontraba hermanos por todas partes del dial. Pero prefería Moscú.

Vayamos por un poco de todo eso, entonces, así vuelvo a aquellos años. Aunque no se vuelve, claro, ya se sabe.

El Coro del Ejército Rojo canta Un cosaco nunca se da por muerto, En el bosque, cerca del frente y una versión de 1965 de la tradicional Kalynka.

En su versión más reciente, ahora como Coro Alexsandrov, cantan Oh, ancha estepa.

Busqué otra versión de este asunto tan impresionante -cómo se puede hacer la estepa con la voz....- y encontré una versión de un Ensemble de la Candelaria que logra la misma potencia y sugestión por una vía distinta.


¿Qué hará Moscú ahora entre mis cosas? Ese Moscú ya pasado, el de la radio que ya no está (rescaté apenas una parte del mueble...); o como el Ejército Rojo ése, o como los años que ya pasaron y no son y de cosas que fueron y ya no son, o que nunca fueron...

¿Quién sabe?

Queda la música, eso sí.



domingo, abril 07, 2013

Ver flamenco





Porque hay música que hay que verla.


sábado, abril 06, 2013

A la mar



Y lo hicieron.

Yo digo que fueron ellas.

Muchachas estupendas las redeiras.

Echen otra vez las redes ya compuestas en Il Mare y vean si no.

Volvió la música.

Hasta la vez que viniere. Infatigables ellas.



Redeiras no porto



Dicen que el sitio donde moran las músicas que aquí moran tiene problemas.

Asuntos de la red.

Por eso.

Mientras quién sabe quién ve de arreglar su red y sus asuntos, le he pedido a unas bellísimas redeiras do porto que den una mano con las redes.

Ellas sabrán lo que pueden hacer, porque si no saben ellas de redes, ¿quién?

Ahora, es cosa de esperar, nomás.



viernes, abril 05, 2013

La descamisada



Nelly Omar cumplirá 102 años el 10 de septiembre.

Piensa festejarlo con un recital, creo que en el Luna Park, donde ya actuó en estos últimos años alguna vez.


Dijo hace unos días que será el último de su vida.


A modo de recital, también y en su homenaje, aquí quedan muestras de su obra, algunas recientes.

  1. Amar y callar
  2. Parece mentira
  3. Sus ojos se cerraron
  4. Tristeza criolla
  5. Barrio pobre
  6. Milonga triste
  7. Tu vuelta
  8. Yo no sé por qué te quiero
  9. Íntima canción
10. Criollita de mis amores
11. Dos corazones
12. Y dicen que no te quiero
13. Rosas de abril


Siempre se dijo -ella también lo ha dicho- que Homero Manzi le cantó a ella cuando compuso Malena.


Cierto: queda el título de esta entrada.

La descamisada, claro.



miércoles, abril 03, 2013

Y ella





Montserrat Figueras.

Catalana de Barcelona, una soprano enorme.

Fue la mujer de Jordi Savall y la madre de Arianna y Ferran Savall. Todos músicos o cantantes.

Una breve muestra queda aquí.



Henri du Bailly, laudista y cantante de corte de Luis XIII, eligió unos versos en español para una versión de La Folía, antigua y famosa danza campesina portuguesa, y el resultado fue Yo soy la locura.

De Giulio Caccini, se oye Tu ch'hai le penne, Amore y Amor, io parto. Ohimè ch'io cado, por su parte, es de Claudio Monteverdi.

Mareta, mareta, no'm faces plorar, que ha llegado anónima, es de Alicante y data del 1700. Es una canción de cuna en la que una niña pide a su madre una muñeca para su santo. En la otra voz, su hija Arianna Savall.

Alma, buscarte has en Mí, son versos de santa Teresa de Jesús a los que, en esta versión, se ha musicalizado con una partitura de un autor, Móxica, que figura en el Cancionero Musical de Palacio, de época de los Reyes Católicos.

De François Couperin, la Troisième leçon de Ténèbres à 2 voix, aquí con María Cristina Kiehr. El texto se basa en las Lamentaciones del profeta Jeremías y su planto sobre la Jerusalén arrasada por los babilonios. Es parte de la liturgia compuesta por Couperin y se destina al miércoles de la Semana Santa.

Para irme, dejo Si viesse e me levasse, de Alonso Mudarra. Y aquí cantan a su turno las dos: Raquel Andueza y Montserrat Figueras.


Hasta la vuelta.