martes, octubre 08, 2013

Don Luis

Para los italianos es Ridolfo Luigi Boccherini. Y era toscano de Lucca. Para el resto, Boccherini, sin más.

Su enorme ventaja es que él mismo era cellista virtuoso.

Muy creativo, inventó casi de la nada el quinteto de cuerdas en una época racionalista -murió en 1805- en la que el cuarteto era lo que cuadraba. Dicen que es el más prolífico de los compositores italianos y el catálogo de sus obras todavía trae problemas.

Vivió muchos años en España y allí murió y fue enterrado.

Hasta que, en 1927, Benito Mussolini lo repatrió a Lucca. Sus restos están ahora en la iglesia de San Francisco.

En otra de esas parrafadas de gourmet, dicen por allí que pese a ser audaz en sus creaciones y talentoso, nunca dejó del todo el estilo galante, típico de aquel siglo XVIII.

No les hagan mucho caso y disfruten estos 12 conciertos.

El cello -claro: 12 conciertos para cello..., ¿qué otra cosa?- está a cargo del lituano David Geringas.








sábado, octubre 05, 2013

Don Juan

Más denso, claro.

Venecia es una cosa. Y otra cosa es Köthen, en Sajonia-Anhalt.

Se supone que don Juan Bach compuso allí estas 6 suites entre 1717 y 1723, tiempo en el que sirvió al príncipe Leopoldo.

Es otra cosa. Pero, ah..., es cello, por cierto.

Pero es otra cosa.

Sublimes. Y otra cosa.


Qué quiere que le diga.  Un detalle al pasar, nada más.

Fíjese: de la suite número 6, en re mayor, por ejemplo (está a 1:43:29), se dicen cosas como esto:
El extensísimo preludio (12/8) que, a pesar de su longitud, no deja en ningún momento de sorprender y maravillar, está lleno de efectos "bariolage" y de una incesante figuración en corcheas que se ve interrumpida por unos brillantes pasajes de arpegios ascendentes y descendentes, pasajes que darán otra vez paso a una nueva secuencia de "bariolage"; más tarde, unos secos acordes en corchea y dos silencios prepararán el final de este rebosante de imaginación y triunfal preludio. No debe dejarse de mencionar los recursos de eco mediante el empleo del forte y piano. Lo que más sorprende de la allemande (4/4), fuera de consideraciones tonales, es su sobrecargada figuración; semicorcheas, fusas y semifusas se suceden en esta introspectiva y rica en modulaciones allemande. Se puede convertir en uno de los movimientos de las suites más ásperos para el oyente si no percibe todas sus sutilezas tonales. Sin embargo la courante (3/4), con sus veloces escalas de semicorchea combinadas con figuraciones de corchea y dos semicorcheas da la impresión de ser un movimiento de transición espontáneo sin grandes pretensiones. La sarabande (3/2), de carácter bucólico en comparación con la anterior, está casi toda construida en dobles cuerdas, y es particularmente destacable la serie de sextas que se suceden en la segunda parte. La primera gavotte (2/2) hace pensar inmediatamente en la gavotte en rondeau de la partita para violín solo BWV 1006. La segunda gavotte (2/2) tiene como característica fundamental una bellísima secuencia de "musette" con nota pedal en re, que recordaría a aquella de la gigue de la tercera suite.La gigue (6/8) es una pieza digna de terminar la suite y toda la serie. Parece una auténtica música "de chasse". Sus variedades sonoras y las posibilidades que saca J.S. Bach al violoncelo hacen de esta gigue una de las más bellas piezas de la serie de suites.
No sé, mire. Será verdad. Pero...

Siempre me parece un poco fraudulento ese lenguaje. O pavote. Y sé que es mi ignorancia.

Pero me suena como si viniera un tipo de una comida sabrosa y exquisita y, exultante, lo abordara a uno para decirle, casi con lágrimas en los ojos, que pudo discernir el peso específico de los elementos que componen las moléculas de los ingredientes de cada plato...


Mejor es oír esta versión del diestro Yo-Yo Ma.








jueves, octubre 03, 2013

Don Antonio

Conversé unas cuatro horas con don Antonio Vivaldi.

Sobre el cello, claro.

Le hice miles de preguntas.

No podría decir todo lo que me dijo.

Cuatro horas son cuatro horas.


Y el cello es el cello.


Pero.

Alguien, piadosamente, se tomó su trabajo y me ahorro el mío.







miércoles, octubre 02, 2013

Cuando la mar, la mar



Es cosa de tener paciencia.

Si uno pasa rápido por esos parajes, se pierde una que otra cosa.

Como ocurre con Cecilia Todd o con Soledad Bravo, voces de Venezuela. Bien conocidas ambas, y desde hace varias décadas.

Nada demasiado difícil: es cosa de saltearse los panfletos -después bolivarianos, antes guerrilleros o cosas así- y quedan algunas buenas voces -que ya tienen- haciendo sencillas y sentidas músicas venezolanas.

Es cosa de tener paciencia.


De Cecilia Todd, puede uno llevarse esto:

1. Cuando la mar, la mar
2. El Niño Jesús petareño
3. El Nacimiento
4. ¡Ah, malhaya un trotecito!
5. Canto de ordeño

De Soledad Bravo, estotro:

1. Galerón
2. Malagueña
3. Otra Malagueña (Siempre son versos tradicionales, habitualmente anónimos. Algunos vienen de la isla Margarita)
4. Tonadas de ordeño
5. Ven, amor mío (el famoso soneto de Rafael Alberti, del que se habló en otra parte)


Suficiente, por ahora.



sábado, septiembre 28, 2013

Mtukudzi


El Gran Zimbabwe es una construcción en piedra, una ciudadela, que probablemente date del siglo XIII y que es tenida por uno de los pocos ejemplos de arquitectura monumental, propiamente africana, hecha por africanos.

Después de un tiempo inglés en que se llamó Rhodesia, Zimbabwe eligió el nombre de estas construcciones para nombrar al país.

Hay varias versiones del origen de esta palabra Zimbabwe, y eso según la lengua o el dialecto que se use para interpretar el nombre. Poco más o menos, casi todos coinciden en que lo más probable es que aluda, precisamente, a una gran casa de piedra.

De allí es Oliver Mtukudzi y son suyas estas tres piezas: Kupokana, Handiende y Neria.

Hay muchas cosas más para decir de aquellos parajes, pero, ¿quién soy yo?



jueves, septiembre 26, 2013

Francamente

Una tarde de éstas, francamente, es tarde para estas músicas.

Francamente.

Porque es Francia. Es el barroco y es Il Giardino Armonico.

En casi todo, menos una.

Y allí estoy ahora.



De Antoine Forqueray (1672~1745) y de la Suite n° 1 en re menor, para clavecin o viola da gamba y bajo continuo, La Couperin.(como se ve, las danzas aquí y en Rameau, llevan nombre de personalidades...)




De Jean-Philippe Rameau (1683~1764) y sus Pièces de clavecin en concerts, de 1741, en el Concierto n° 5 en re menor, La Cupis.




De allí mismo, La Marais.



Y también de allí, la fuga La Forqueray.




De esas mismas Pièces de clavecin en concerts, el Concierto n° 3 en La mayor y de allí La Lapoplinière, pero no por nuestros amigos, sino por Patrick Cohen-Akenine (Violon), Nima Ben David (Viola da gamba) y Béatrice Martin (Clavecin).



El turno ahora de Charles Dieupart (1667~1740) que en Les six suites, de 1701, tiene dos danzas en la Suite n° 6 en fa menor para clavecin o flauta o violon y bajo continuo: Allemande y Gavotte.




Al fin, también suyas y de allí mismo, esta breve y animosa Courante.




Y a dejar que pase la tarde.




sábado, septiembre 21, 2013

Caro diario /3

¿Qué quiere que le diga? Oía mucha música por entonces. ¿Usted no? ¡Ah...! Pero si Ud. no había nacido en los '60 o en los '70...

Lo cierto es que era música de toda clase y talante.

Me puse a ver hace poco si me acordaba de algunas de cierta especie. Baladas y canciones en inglés. Eran muchas, claro. Y no es cuestión tampoco, porque después de todo...

Como sea, que queden aquí éstas como muestra, por si no las recordaba. O no las conocía.

Jim Croce

John Denver

James Taylor

Cat Stevens

Gordon Lightfoot

Tim McMullen

Don McLean

Bee Gees

Es la versión original de 1965 de esa canción, porque unos años después, en 1971, hicieron otra versión para una película muy de la época, Melody, emblema por aquellos años de la aparentemente ingenua y tierna rebelión adolescente. No era ni ingenua ni tierna, para el caso. Y lo que vino después, menos. Y lo que vino después del después, ni rebelión es.

En fin, de allí son estas últimas tres.

Bee Gees

Crosby, Stills, Nash & Young



Y nada más, que no hace falta más.



domingo, septiembre 08, 2013

Regalo de cumpleaños



Cordialmente, me regalaron ayer una pieza de barroco americano que suelen cantar algunos coros, también por estos lados. Es del franciscano español establecido en Lima Juan Pérez de Bocanegra, siglo XVII. En quechua se llama Hanac pachap cussicuinin, esto es Alegría del cielo. Lo interpreta aquí Ex Cathedra baroque ensemble.

Es un canto a Nuestra Señora y vaya hoy para Ella, felizmente, como regalo de cumpleaños.
Hanac pachap cussicuinin
Huaran cacta muchascaiqui
Yupairurupucoc mallqui
Runacunap suyacuinin
Callpan nacpa quemi cuinin
Huaciascaita.

Uyarihuai muchascaita
Diospa rampan Diospa maman
Yurac tocto hamancaiman
Yupascalla, collpascaita
Huahuarquiman suyuscaita
Ricuchillai.

Gloria kachun Dios yayapaq
Dios churipaq hinallataq
Santo Espiritupaqwantaq
Kachun gloria wiñayllapaq
Kawsaykunap, kawsayninpaq
Kusi cachun. Amen.

Una traducción aproximada dice:

Alegría del cielo
te adoro mil veces.
Fruta preciosa de árbol fructífero,
esperanza que anima
y da soporte a los hombres,
oye mi oración,
atiende nuestras súplicas,
oh, columna de marfil, Madre de Dios.

De iris hermoso, amarillo y blanco
recibe esta canción que te ofrecemos,
ven en nuestra ayuda,
muéstranos el fruto de tu vientre.

Sea la gloria para nuestro Señor
y también para su Hijo
y también para el Espíritu Santo.
Sea la gloria para toda la eternidad,
sea sustento para la vida de todo
y sea alegría. Amén.

Y como suele pasar, se va de una cosa en otra.

Apareció un motete del portugués Gaspar Fernandes, también del XVII, pero esta vez en náhuatl: Xicochi conetzintle, es decir, Despierta, Niño mío.
Xicochi, xicochi
Xicochi, xicochi Xicochi, conetzintle
Xicochi conetzintle
Caomiz hui hui xoco in angelos me
Caomiz hui hui xoco in angelos me
Caomiz hui hui xoco in angelos me
In angelos me, in angelos me

Alleluya alleluya

Y siguieron apareciendo más cosas americanas de cepas cruzadas y mestizas.

La mayoría de los que traigo ahora son trabajos que hizo Jordi Savall con Hespérion XXI y un conjunto Tembembe Ensemble Continuo. Todos son de entre los siglos XVI y XVIII.

1. Cachua al Nacimiento (la cachua es una danza de Bolivia y Perú) (Anónimo del Perú, XVIII)
2. Cachua serranita (Anónimo del Perú, XVIII)
3. Cachua Niño il mijor (Anónimo peruano, XVIII)
4. La jota - María Chuchena (Santiago de Murcia - Trad. jarocho, XVIII)
5. Trompicávalas, amor (Juan Hidalgo, XVII)
6. Jácaras - El pajarillo (Gaspar Sanz - Trad. venezolano, XVII)
7. Galliarda - Jarabe loco (Anónimo - Trad. venezolano, XVII)
8. Un sarao de la chacona (Juan Arañés, XVII)
9. Fandango, el fandanguito (Santiago de Murcia - Trad. jarocho, XVIII)

Algo que no es de Savall, para ir finiendo, es éste anónimo peruano de fines del XVII, Hoy cielo y tierra compiten que procede de un dúo a San Pedro Nolasco, con violines, y que hace el Coro de Cámara Exaudi de La Habana.



viernes, septiembre 06, 2013

Días de Díaz




El santiagueño Hugo Díaz (Víctor Hugo, en realidad...) hizo todo lo que se puede hacer con una armónica. Y mucho más. Y tanto que los alemanes de Hohner no soñaban con que se pudiera sacarle esos sonidos a semejante tontera de instrumento. Por eso lo tuvieron de emblema tanto tiempo.

En nada más que cincuenta años de vida, y siendo apenas un intuitivo, se paseó por la Scala de Milán con Renata Tebaldi o tocó con Louis Armstrong, por ejemplo, sin contar la patria, claro.

Mi admiración por él no tiene casi límites.

Se lo llevó el alcohol, que ni debe haber sabido lo que se nos llevaba.


Tango

1. Amurado






7. Volver





Jazz






Y, como es santiagueño, se despide ahora con La vieja, chacarera.



viernes, agosto 30, 2013

Pampa





1. Triunfo

2. Cielito federal

3. De balde te estoy mirando

4. Domingo pampeano

5. Muda la vana esperanza

6. Viejo estilo

7. Mi caballo atado

8. El palito



Agosto ya entra a salir
y quién sabe adónde irá;
a qué rumbos rumbeará
yo no lo puedo decir.
Pero, antes de partir,
nos deja, como baluartes,
canto y guitarra, las artes
de don Atilio Reynoso,
cantor sereno y juicioso,
que aquí les dejo en dos partes.




jueves, agosto 29, 2013

Niamh



Bold Doherty
Niamh Parsons

Clohinne winds
Niamh Parsons

Flower of Finnae
Niamh Parsons

Horo Johnny
Niamh Parsons

Rambling irishman
Niamh Parsons

West coast of Clare
Niamh Parsons

The water is wide
Niamh Parsons

Orphan's wedding
Niamh Parsons

The men that God made mad
Niamh Parsons - Graham Dunne

John Condon
Niamh Parsons - Graham Dunne





Jamás.

Imposible.

¿Cómo podría olvidarse una voz irlandesa?


Una voz irlandesa no se olvida.



miércoles, agosto 28, 2013

Gaeil





Cathie Ryan 

Niamh Parsons 

Catherine-Ann MacPhee

The Chieftains - Don Williams

Paul Brady

Paul Brady - Andy Irvine




martes, agosto 27, 2013

Tres historias





Todo empezó porque hace unos días volví a ver Gallipoli. Los más atentos saben que traje en su momento partes de la música de la película. Ya por las mías, recordé el final terrible, y que esas escenas llevan música del conocido Adagio de Albinoni.

Bien.

Oigamos, primero, el Adagio que dicen de Albinoni.

Veamos, ahora, algo que ya saben los que saben.
El Adagio de Albinoni o Adagio en sol menor es una obra para orquesta de cuerdas y órgano en sol menor, compuesta en 1945 por el musicólogo italiano Remo Giazotto. Publicado por primera vez en 1958 por la editorial Casa Ricordi, el editor lanzó como argumento de venta que el autor se había basado en unos fragmentos de un movimiento lento de una sonata a trío de Tomaso Albinoni presumiblemente encontrados en las ruinas de la Biblioteca de Dresde tras los bombardeos de la ciudad acaecidos en la Segunda Guerra Mundial, pero nunca se ha encontrado una prueba seria de la existencia de tales fragmentos; por el contrario la «Staatsbibliothek Dresden» ha desmentido formalmente tenerlas en su colección de partituras.
Así que Albinoni, nones...

El caso es que me quedó dando vueltas en la cabeza la melodía y -me pasa seguido- me pareció que sonaba como la no menos famosa Aria sobre la cuerda de sol, que dizque compuso Johann Bach.

Del aria dicha, elegí dos versiones porque sí.

Una en guitarra clásica ejecutada por Per-Olov Kindgren. Otra, dicha por un ensemble de 7 celli, con un solista llamado Aleksi Tuomela, talentoso joven finlandés.

Ahora bien.

La pieza en cuestión, en todo caso, proviene en realidad de la Suite N° 3 en Re mayor  BWV 1068 y sus movimientos son Ouverture, Air, Gavotte I y II, Bourreé y Giga. El segundo, Air, es de lo que estamos hablando.

La llaman “Aria para la cuerda sol” porque se ejecuta en la cuarta cuerda del violín. Pero, en realidad, debe su nombre a August Wilhelmj, un talentoso violinista alemán del siglo XIX, que hizo una transcripción para violín y piano con ese artificio.

Dicen por allí que
Transponiendo la tonalidad de la obra del re mayor al do mayor y transfiriendo la melodía una octava abajo, Wilhelmj pudo interpretar la pieza únicamente en una cuerda de su violín, la cuerda de sol.

Posteriormente se generó una historia espuria acerca de que la melodía siempre se había planeado únicamente para la cuerda de sol.
En fin: para los que saben de estas cosas, Air, el segundo movimiento original, suena en realidad como se oye aquí, en la versión de la Academia St. Martin in the Fields.

Y otra vez: Bach sí, pero no tanto, casi como el Adagio...

Pero eso no es todo.

Porque también me parecía que el Adagio que desencadenó todo esta parrafada, de que lo que es no es lo que parece, tenía un aire no sólo a Air, sino también al Canon de Johann Pachelbel, archioído también.

Sin embargo, he aquí que para los entendidos,
Aunque la obra es denominada como Canon en re mayor se refiere únicamente a una parte de su estructura. Si bien es un canon perfecto o cerrado a tres voces (una forma polifónica previa a la fuga), posee las características de otra forma musical barroca (tema con variaciones) que usaron danzas en tiempos ternarios como la chacona o el pasacalle. En conclusión, esta obra está estructurada como canon, tema con variaciones, y además está basada, tanto armónica como estructuralmente, sobre un diseño melódico ostinato (repetitivo) que se repite durante toda la composición en la línea de bajo de dos compases. Este mismo ostinato se repite 28 veces.
De modo que Canon, sí, pero hasta por ahí nomás...



No quiero, por nada del mundo, que se crea que entiendo siquiera la mitad de lo que dicen los peritos a estos respectos en cuanto a las tres obras.

Pero que hay que tener mucho cuidado, hay que.



lunes, agosto 26, 2013

De mí pa' ti





Vicente Amigo - El Pele

Vicente Amigo - El Pele

Vicente Amigo - El Pele

Vicente Amigo - Duquende

Vicente Amigo




domingo, agosto 25, 2013

Caro diario /2

Mire que son dos cosas distintas, Caro.

Y me va a tener que disculpar si no le sigo el dictado al pie de la letra.

Entre 1970 y 1976, más o menos, Antonio Vivaldi me acompañó tantísimo. Muchas cosas suyas fueron el pan de tantas comidas y la harina de tantos panes. Eso, se entiende, no me hace un perito.

No soy un devoto del barroco, así, sin más. Ni siquiera creo que me gusten estas músicas, y otras de este aviso, por lo que tengan de barroco.

Lo cierto es que Vivaldi estuvo en aquellos años. Y así, estando, sigue.

Con su música descubrí el sabor del violonchelo, por ejemplo. Y a él le debo el amor que tengo por ese sonido.

Apenas conservo algunos cuantos discos de aquellos días y, entre ellos, claro, están algunos de Vivaldi. Y, tal vez, Caro diario, usted espera que traiga aquello mismo que fue, además del recuerdo.

Pero.

Con los años, me topé con Il Giardino Armonico. Y he preferido muchas de sus interpretaciones a otras que o eran más lustrosas y linajudas, o eran las que tenía en la memoria. O en mi discoteca, ya algo vapuleada.

Así que, Caro diario, usted me disculpe y no se me ofenda. Guardo buenos recuerdos, sí, de aquellos sonidos. Y a usted que dizque guarda recuerdos, eso le cae bien.

Pero aquí dejo algunas de aquellas partituras que oía entonces, en las manos de otros ejecutantes que no son aquellos.

No creo que esa belleza se pierda o siquiera llegue a ajarse porque ya no esté en aquello que fue y esté en lo que ahora es.

Esta muestra que traigo (y lo muestro porque creo que es bueno verlo, también), tiene cuatro conciertos. Uno para mandolino y laúd, dos de los de cello y otro para viola d'amore y laúd.



En do mayor para mandolino, cuerdas y cembalo, RV 425.





En Mi menor para cello y continuo, RV 409.





En La menor para cello y cuerdas, RV 419.





En Re menor para viola d'amore, laúd, cuerdas y cembalo, RV 540.







sábado, agosto 24, 2013

Caro diario


Son los '60 y los '70.

Mis.

Algo de lo que oía en esos años, que vuelve cada tanto.

Estas canciones son como las anotaciones de un diario -supongo- que vuelven a leerse muchos años después y uno las oye -o no- recordando -o no- quién era el que las oía.

¿Vuelven ellas? ¿Vuelve uno? Es uno, más bien. Porque si ellas volvieran y uno ya no es aquel -todavía, de algún modo, en algo- ellas pasan de largo y uno ni se da cuenta. O ni vuelven siquiera.  

Nunca pude llevar esa cosa; un diario, digo. Es una ficción, creo. Y hasta un fraude, no me apure...

No existe el diario íntimo. No se escribe lo íntimo. Escribir es publicar.

Y lo íntimo es íntimo, se entiende.

Por eso.


Caro diario, allí va una parte de mis '60, mis '70.

Simon & Garfunkel.

1. April, come she will
2. Kathy's song
3. Bridge over troubled water
4. Cecilia
5. Bleecker street
6. Rose of Aberdeen
7. For Emily, whenever I may find her 
8. Feuilles - o (En créole haitiano)
9. Leaves that are green
10. Bookends

Y, para dar vuelta esta página, una rareza: Benedictus.


Pero, como son de volver, habrá más cosas, seguro.



viernes, agosto 23, 2013

Come un bel dì di maggio





El frío vuelve. Bien. Fines de agosto. Como si fuera mayo o junio. Aquí en el sur, claro. Porque, en otro mundo, mayo es primavera.

Por eso. Mire usted por dónde, gracias al frío de agosto, fui a dar a la primavera de mayo.

Ahora bien.

Parece fácil. Claro: es cosa de elegir entre bienes; entre bienes equivalentes.

Pero.

¿Qué elige uno cuando elige entre la misma cosa y esa misma cosa pero no la misma?

¿Cómo se puede?

Y, sin embargo...

Fíjese, mi amigo.

En el Acto IV de Andrea Chénier, de Umberto Giordano, hay un aria-romanza final que canta el protagonista, el poeta francés André Chénier, que en vida real fuera guillotinado a los 32 años por Robespierre un día de 1794. Robespierre que, dicho sea, corrió misma suerte unos días después.

Este joven poeta -de curiosa deriva política- será tenido por precursor del romanticismo en Francia y su nombre irá resonando desde Darío hasta el tango (recuerdo ahora uno que lo menciona y cantaba Ignacio Corsini...)

Oí durante años decenas de versiones de esa romanza Come un bel dì di Maggio.

Y me quedo con Come un bel dì di Maggio. Pero, ¿con cuál?

De entre los que tengo ahora a mano (y que recopilo al amparo del fuego...), y sin orden de preferencia, una selección de estilos distintos (para nada definitiva, aunque...) queda aquí, casi como un apunte.

Mario del Monaco, Enrico Caruso, Ferruccio Tagliavini, Beniamino Gigli, Tito Schipa, Jussi Björling, Galliano Masini, Giuseppe Giacomini, Franco Corelli y Bojidar Nikolov .

Y todo gracias al frío de agosto, que es como el de mayo. ¿Qué más se puede hacer sino cortar un poco de leña y volver al reparo, a estar con papeles?

Con todo el tiempo del frío para elegir cuál bel dì di maggio...


_____________________________

La letra del aria que compuso el libretista Luigi Illica, inspirada en unos versos del propio Chénier, dice:
Come un bel dì di maggio
che con bacio di vento
e carezza di raggio,
si spegne in firmamento,
col bacio io d'una rima,
carezza di poesia,
salgo l'estrema cima
dell'esistenza mia.

La sfera che cammina
per ogni umana sorte
ecco già mi avvicina,
all'ora della morte,
e forse pria che l'ultima
mia strofa sia finita
m'annuncierà il carnefice
la fine della vita.

Sia! Strofe, l'ultima Dea!
ancor dona al tuo poeta
la sfolgorante idea,
la fiamma consueta;
io, a te, mentre tu vivida
a me sgorghi dal cuore,
darò per rima,
il gelido spiro d'un uom che muore.

jueves, agosto 22, 2013

Tudo isto é fado




Porque tudo isto é fado. Todavía. Por suerte.

Aunque sea el nuevo viejo fado de siempre, ahora.

Dejo una colección de fadistas jóvenes, apenas algunos de ellos.

Y portugueses todos, de un modo u otro. 

Difícil imitarlos sin ser portugués de un modo u otro. Imposible diría.

Por suerte.

Aquí están.


Ana Moura - Ouvi dizer que me esqueceste
Cuca Roseta - Quem és tu afinal
Raquel Tavares - Rosa da Madragoa
António Zambujo - Para que quero eu olhos (tradicional de Beira Baixa)
Carminho - Escrevi teu nome no vento - Meu amor marinheiro
Joana Amendoeira - Sopra o vento - Todas as horas são breves
Katia Guerreiro - Segredos - Namorico da Rita - Talvez não saibas - Tudo isto é fado
Maria Ana Bobone - Natal d'Elvas
Maria Ana Bobone / Rodrigo Costa Félix - Hortelã mourisca
Rodrigo Costa Félix / Aline Frazão - Fado contido
Mafalda Arnauth - O mar fala de ti - Ai do vento - O que tinha de ser - Lusitana - Meus lindos olhos - No teu poema - Valsa das paixões (con Marco Rodrigues)







miércoles, agosto 21, 2013

Maureen




Es Maureen Forrester.

Verdadera contralto, dicen los entendidos. Una de las poquísimas.

Canadiense, casada, 5 hijos. Murió en 2010. Cumplía 80 años.


Señores, dejemos eso: hay que oírla, cosa que saben los que saben.

Y ya.


Es ist vollbracht, de La Pasión según san Juan, de J. S. Bach. El cello es de Antonio Janigro, y Herbert Tachezi, al órgano.

Erbarme dich, mein Gott, es de La Pasión según san Mateo, también de Bach. Dragotin Hrdjok, es el solo de violín. También está Herbert Tachezi.

Widerstehe doch der Sünde es de la Cantata 54, de Bach también. La orquesta, como en las anteriores, I Solisti di Zagreb, con Antonio Janigro a la batuta.

Y, para el final, gusto personal, su versión de Che farò senza Euridice, del Orfeo y Eurídice, de Christoph Willibald Gluck. La orquesta es la de la Ópera del Estado de Viena que dirige Charles Mackerras.

Insisto: no se distraigan demasiado con todo esto.

Hay que oírla.


martes, agosto 20, 2013

Música de guerra

¿Qué sería una música de guerra? Y si pudieran ir juntas ambas, ¿qué guerra se pelearía con estas músicas?

Peter Weir tuvo la buena idea de incluir algo de esto que traigo, para que se oyera en una tienda de campaña del comandante australiano, horas antes de tener que mandar a sus tropas a la masacre de Galípoli, un día de agosto de 1915, impericia y estupidez británica mediante.

La película, que es de 1981 y creo que es la primera grande que filmó Mel Gibson, lleva el mismo nombre de aquella zona turca de los Dardanelos.




Weir eligió, para la escena terrible de ese hombre solo, el dúo Au fond du temple saint, del acto primero de Les Pêcheurs de Perles, de Georges Bizet, en esta versión de Léopold Simoneau, tenor, y Réne Bianco, barítono.

Sirve de complemento, pero ya por mi cuenta, la romanza Je crois entendre encore del mismo acto y la misma ópera, también por Simoneau.

De regalo, y porque me gusta, ambas partituras otra vez, pero en la versión de Jussi Björling y Robert Merrill, para el dúo, y sólo con el sueco Björling para la romanza.


Si no vieron Gallipoli, tendrán que verla y ver si no es cierto acaso que es música de guerra.

Claro. Depende de qué crea usted que es la guerra.



domingo, agosto 18, 2013

Vientito del Tucumán



Si fuera oratoria o retórica, sería la captatio benevolentiae de un exordio; si fuera galantería, sería serenata.

Pero creo que hoy por hoy es más que nada impetratorio, que es como decir una ofrenda -musical, claro- que habrá de volver en forma de alguna gracia, favor o regalo. Quién sabe.

Allá van adelantadas como envío, entonces, estas cosas tucumanas. Y a ver si me las encuentro cuando esté por esos pagos, y si me vuelven en forma de regalo y cómo.

Una primera cosa.

El Cuchi Leguizamón y Si llega a ser tucumana; A Monteros, con El Chango Nieto; Caminito de Acheral y Luciano Pereyra; De Simoca y La raqueña con el Dúo Coplanacu; Los Fronterizos haciendo Corazón de Limón y la reliquia de Martha de los Ríos en Nostalgias tucumanas.

Y una segunda: no se puede llegar a Tucumán sin Atahualpa Yupanqui. Por eso: Luna tucumana, La tucumanita, Zamba del grillo, La pobrecita y Adiós, Tucumán.

Pero, espere. No se vaya todavía.

Hay una cosa más, que no hay dos sin tres...

Resulta que Divididos, como se sabe, le puso música a un poema de Atahualpa que él no había hecho canción. No me gusta del todo -y se me perdone- la versión rock de los muchachos, aunque creo que en esto y aquello acertaron algo con la melodía. Por eso me pasé un tiempo largo buscando a alguien que hiciera lo mismo pero distinto. Y encontré al fin a un joven Esteban 'Coyo' Fanproyen que en el comedor de su casa con unos amigos la grabó. Las guitarras criollas y el bombo en algo acercan el asunto a lo que podría haber sido. Igual, creo, Vientito del Tucumán merecía mejor suerte.

Por ahora, es lo que hay.

Pero, como el vientito sopla donde quiere, no vaya a ser cosa que en el Tucumán encuentre algo mejor.



sábado, agosto 17, 2013

Ragazza

Una cosa es querer cantar. Otra, poder cantar. Y otra, saber cantar.

Que yo no pueda del todo con ninguna de las tres, hace disculpable mi juicio en estas cosas. Pero, tal vez haya algo más que el propio canto que permita gustar y entender del canto sin el canto, si es que usted me entiende.

De hecho, hasta conozco algunas gentes que pueden con las tres cosas y su juicio no merece el más mínimo respeto, vaya a saber por qué será.

El caso es que hace tiempo vengo siguiéndole los pasos a Roberta Mameli, una ragazza (diría un buen amigo que llama así a todas las mujeres) que ha logrado varias cosas difíciles en ese mundo.

Encontré estos dos fragmentos de su participación reciente en una versión de Orfeo y Eurídice de Gluck. Son de julio de este año. La particularidad en este caso es también la orquesta y la puesta. Modo Antiquo son dos orquestas formadas por Federico Maria Sardelli -ya lo veremos otra vez por aquí-, una medieval y la otra barroca, que es la que dirige ahora.

La ragazza canta la parte de Eurídice, como se ve. Porque la traigo así, visualmente, para que se la vea en acción, cosa que también importa. Y lo verán, al ver. Tampoco es mala idea tenerla en blanco y negro, mi sembra.

Por esta vez, se puede ser benevolente con el sonido. Paciencia: llegará la versión de estudio.


Una es el aria de Eurídice, del Acto III.





Otra es un dúo con Orfeo (interpretado con Clémentine Margaine) del mismo y terrible Acto III.






viernes, agosto 16, 2013

Orre



Tenía que ir a la estación terminal para volver al tren y al pago. Estaba en la 9 de julio. Probé de tomarme un colectivo y fui a dar a las paradas nuevas. Busqué a ver cuál y encontré la parada del 9.

Y me sonó de pronto en la cabeza como un himno: Línea N° 9, de Rivero. ¡Pero, claro...!

Soy malo para ciertas memorias y, en lo que esperaba el bondi, reconstruí las cuartetas malamente, hasta que completé un par.

No le hace.

Eso merece un brindis lunfa. Y un brindis largo y lento, sobre todo por Edmundo Rivero.

Asunto para porteños, en primer lugar. El resto, si gusta, que aprenda.

1. Línea N° 9
2. Amablemente
3. Mala entraña
4. Tortazos
5. Biaba
6. Batiendo el justo
7. El piro
8. Desde la cana
9. La canchera

10. El conventillo
11. La señora del chalet
12. Canchero (con Horacio Salgan al piano y orquesta)
13. Attenti, pebeta
14. Por culpa del escolazo
15. El deschave
16. Milonga lunfarda
17. Chamuyo / Las diez de última



_____________________________

Qué quiere que le diga, vea...: si no es, no es, por más que parezca.

¿Ni así entiende una papa del batimento orre? Pero, viejo..., hágame el favor: cache el mataburros.

Ah... ¿Quiere saber más del asunto? Entonces dése una vuelta por la Academia.


Más no puedo hacer.


lunes, agosto 12, 2013

Alfarero



En 90 años se pueden componer muchas cosas en música e interpretar muchas más.

Entonces, una es lo mismo que cien.

Qusiera ser alfarero, son versos de Albérico Mansilla, un abogado dos años más joven que Falú nacido en Buenos Aires que terminó residiendo y ejerciendo en Córdoba; famosísimo por sus letras folklóricas que compuso para tantos.

A esta zamba le puso música Falú, que ya se fue de este mundo, aunque no del todo.



martes, julio 30, 2013

Juan




Cosas nuevas, tiempos viejos.

Así, pasados más de treinta años, me (re)encontré con Juan Trepiana, al piano.


Creativo, buen gusto. Tango de otro modo.

Tres solo: Nada, Niebla del Riachuelo, Como aquella princesa.

Y otras con Fabián Bertero al violín: Fuimos, La cantina, Milonguita y El choclo.



sábado, julio 27, 2013

Soldaditos de plomo



Ah, sí..., viera usted: la música viene a uno de cualquier lado.

Por ejemplo.

Está todo ese mamarracho reciente en el ejército argentino y eso de que los montoneros defienden a un oficial del ejército acusado por lo montoneros, y eso de que algunos que habitualmente defienden a los militares acusan a los montoneros de defender a los militares acusados por los montoneros...: dígame la verdad..., ¡qué mamarracho!

Y ahí fue que me acordé de una especie de cuasi marchita que compuso y publicó Víctor Heredia allá por 1983.

Y fíjese por dónde, además: me acordé de que se decía que Víctor Heredia era militante del Partido Comunista hasta que se fue porque el Partido Comunista parecía que apoyaba a... Jorge Videla y al Proceso de Reorganización Nacional, que -dicho sea de paso- por los finales de los '70 desobedecía el bloqueo económico de EE.UU y parte de Europa a la URSS -por la invasión a Afganistán- y le vendía granos y otras cosas a los soviéticos...

En fin.


La marchita es tan bifronte y agridulce como todas esas historias y vea usted mismo si no.

Dejo dos versiones de Aquellos soldaditos de plomo, la de 1983 y una más reciente.



jueves, julio 25, 2013

martes, julio 23, 2013

Manila




¿Conoce las Filipinas? ¿No? ¿De veras?

Pensé que sí.


Pues vea, a ver si oyendo se hace una idea de la mezcla de oriente y España y vaya a saberse cuántas más cosas.

Una muestra hay aquí de viejas canciones.
1. Sa Kabukiran (Sylvia La Torre)
2. Alimukon (Tres Rosas)
3. Batangueña (Sylvia La Torre)
4. Moza del Pásig (Guillermo Gómez Rivera)
5. La jota filipina (Guillermo Gómez Rivera)

Hay también algo más nuevo, pero no tan reciente. Un conjunto Asín:
6. Balita
7. Bahay Kubo
8. Dandansoy (canción de cuna)
9. Himig ng Pag-Ibig

Ahora: si ve que las melodías le suenan familiares pero el español le suena raro, o no entiende bien del todo el tagalo o alguna que otra palabra de las lenguas bisayas, no se inquiete.

A todos nos pasó alguna vez.


sábado, julio 20, 2013

Wellington

Una estupidez. Y una estupidez mediocre, aunque ingeniosa en parte.

Y no es que lo diga un servidor, quién soy yo.

En todo caso no es que se me ocurra a mí, aunque sin poder juzgar del todo la cuestión tiendo a estar de acuerdo con quien dicen que lo dijo.

Beethoven, Ludwig.

Porque, según algunos entendidos, él mismo, el autor, consideró su obra como una estupidez, teniéndola por mediocre, más allá de que hubiera sido un fabuloso éxito en sus días.

Se trata de la Wellingtons Sieg, op. 91, también conocida como El triunfo de Vitoria, una sonora mezcla orquestal (con casi doscientos cañonazos y todo) que, si no me equivoco mucho, parece más bien una burla del triunfo de Vitoria, que fue el de las tropas al mando del Duque de Wellington, aunque se supone que es un homenaje de un ex bonapartista como Beethoven (suya es la Heroica dedicada a Bonaparte) que ahora consideraba un tirano insufrible a Napoleón y se alegraba de la derrota francesa en España.

El que perdió la batalla fue José, el hermano del corso famoso, y tal vez eso haya hecho que Ludwig no se esmerara a su altura en los compases y vistosos refritos (como la inclusión de la burlesca Mambrú al lado de la soberbia Rule, Britannia!), ingeniosos y con su sello, eso sí.

En fin.

Algo se disfruta ese batifondo de 15 minutos.

Tal vez ser Beethoven a veces no alcanza y, si es verdad que pensaba eso de su propia estratagema musical, no se engañó a sí mismo, lo cual habla bien de él, después de todo.

jueves, julio 18, 2013

Estoy despierto

Así se traduce el gaélico Tá mé mo shuí, que es el título de una bonita balada tradicional irlandesa.

Está aquí, además, porque uno de sus versos hace de epígrafe de un soneto que he dejado en otro lugar.

Quedan aquí tres versiones de esta canción. Son distintas y cada cual tiene su aire.

Los intérpretes son Clannad, Altan y el Cór Thaobh a' Leithid, un coro irlandés de Gweedore, en Donegal.




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Para los interesados, queda aquí la letra de la balada. Está en gaélico, con su pronunciación y una traducción que reconstruí con materiales de fuentes distintas, y no porque un servidor hablé la lengua.

Tá mé mo shuí ó d’éirigh’n ghealach aréir
[taw mey muh hee, o jye-reen ghyallakh uh-rair]
Estoy despierto desde que la luna se levantó anoche,

Ag cur teine síos gan scíth is á fadó go géar
[egg cur tchinna shees gan shkee iss a fado guh gyair]
reavivando el fuego todo el tiempo y manteniéndolo encendido,
 

Tá bunadh a tí ‘na luí is tá mise liom féin
[taw bunna a tchee nuh lee iss taw misha lumm heyn]
la familia descansa y aquí estoy solo conmigo mismo,
 

Tá na coiligh ag glaoch ‘san saol ‘na gcodladh ach mé.
[taw nuh kullee egg gleykh sunn seel nuh gulla akh mey]
los gallos cantan y el mundo duerme, salvo yo.
 

‘Sheacht mh’anam déag do bhéal do mhalaí is do ghrua
[hakht wanumm jyeg duh veyl duh wallee iss duh ghroo-a]
Amo tu boca, tus cejas y tus mejillas,
 

Do shúil ghorm ghlé-gheal fár thréig mé aiteas is suairc
[duh hool ghorem ghley-ghyal fawr hreg mey atchiss iss soo-erk]
tus ojos azules y brillantes por los cuales dejé todo contento;
 

Le cumha do dhiaidh ní léir dom an bealach a shiúil
[leh cuwee do ghyee-a nee leyr dumm unn bellakh a hyool]
por anhelarte, no puedo ver adónde voy;
 

Is a charaid mo chléibh tá na sléibhte gabhail idir mé ‘s tú.
[iss a kharid muh khleyv taw nuh sleyv-tcha gawl idjir mey stoo]
amiga de mi corazón, las montañas están entre tú y yo.
 

Deireann lucht léinn gur claoite an galar an grá
[jyerenn lukht leyn gur kleetcha unn galar unn graw]
Hay sabios que dicen que el amor es una enfermedad fatal,
 

Char admhaigh mé é no go raibh sé ‘ndiaidh mo chroí istigh a chrá
[khar admee mey ey no guh row shey nyee-ah muh khreeshtee a khraw]
nunca lo creí hasta ahora, en que mi corazón está partido;
 

Ó aicid ró-ghéar, faraor nár sheachain mé í
[oh akid ro-ghyair, farair nawr hyekhin mey ee]
es una muy dolorosa enfermedad, que no evité,
 

Chuir sí arraing is céad go géar trí cheart-lár mo chroí.
[khweer she arreng iss keyd guh gyair tree khyairtlar muh khree]
y que punza con cien flechas el centro de mi corazón.


Casadh bean-tsí dom thíos ag Lios Bhéal an Átha
[casoo ban-shee dom hees egg liss veyl unn aw]
Encontré a una hechicera cerca de Béal an Átha,
 

Is d’fhiafraigh mé díthe an scaoilfeadh glas ar bith grá
[iss jiwra mey jeeha unn scwillya glas air bih graw]
y le pregunté si podía librarme de este amor;
 

Is é dúirt sí os íseal i mbriathra soineannta sáimh
[iss ey doo-ert she os isheyl i mrih-ra sinenta sawv]
ella me contestó suavemente y con palabras simples:
 

“Nuair a théann sé fán chroí cha scaoiltear as é go bráth.”
[nooer a heyn shey fawn khree kha skilteer ahs ey guh braw]
"cuando el amor entra en el corazón, ya no se irá de allí..."

martes, julio 16, 2013

Niñas griegas

Que canten.

Que para eso existen.

Y para mí es suficiente.


Savina Yannatou.

1. Ferte mou ena mandolino
2. Mera merose
3. To pouli
4. Smirnaiko minore
5. Hartino to fengaraki


Nana Mouskouri

1. Athina
2. Samiotisa
3. Aspri mera
4. Pame mia volta sto fengari
5. Hartino to fengaraki


lunes, julio 15, 2013

Volver, volver

Se trata de Volver, volver, de Fernando Zenaido Maldonado Rivera, pero también de No volveré de José Alfredo Jiménez.

Y estas dos canciones mexicanas están aquí por varias razones.

La primera, por supuesto, es porque son bonitas. Hay de ellas muchas versiones (por ejemplo Volver, volver la hizo famosa Vicente Fernández en la década del '70, en una interpretación ya canónica), pero elegí que ambas las cantara aquí Chavela Vargas.

La segunda razón es porque están relacionadas -siquiera simbólicamente- con otros asuntos que estoy tratando en otra parte y sirven para amenizar -tal vez, lejanamente, ilustrar- lo que voy diciendo por allá.

Y si alguien sugiere que es cosa mía, tiene razón.

domingo, julio 14, 2013

La parecida

No sé cuándo habrá sido que Agustín Carabajal compuso La parecida y me gustaría saber, más que cuándo nació, por qué se llama así esta chacarera, que es una de las que más me gusta.

Tal vez importe recordar para lo que sigue que Agustín formó parte de la primera versión de Los Carabajal, hasta que se fue a formar Los manseros santiagueños.

Lo que dejo aquí ahora es como si dijera cierta evolución en la interpretación de esta bonita pieza.

Por su parte, una otra cuestión a resolver sería si el bombo es o no el personaje principal en la instrumentación, así como si es más adecuado el violín o el bandoneón.

Señores, estas y otras cuestiones quedan a su entero juicio.

Hay que empezar por Los manseros santiagueños para el origen. Algunas versiones en esa línea hay, como la de los salteños Los ceibales. Y tal vez ese tramo se cierre con el Dúo Coplanacu.

A partir de allí -en buena medida por influjo de los Carabajal, los nuevos...-, se incorporan instrumentos y dicciones. Aunque no muy conocidos, están los casos de Abel Pérez y Las voces del atardecer así como de Los Reynoso, santiagueños ambos.

En esta línea, pero llevando las cosas a otro plano bastante sorprendente, está la versión del salteño Timoteo Dino Saluzzi.


En fin, sólo un paseo rápido por La parecida y lo que va de una cosa a la otra de la misma cosa.


Y eso es todo por ahora, mis estimados.



sábado, julio 13, 2013

Barboza



 Linda la tarde.

Ese aire exhausto de plantas y pájaros y la tierra que parece que tiembla de agua todavía, después del aguacero.

Un vientito casi tibio (ah, agosto, el impaciente...) y unos amargos, tabaco y mate, viendo al sol escabullirse. ¿Qué más?

Tarde de sábado. Lindo.

Y unas músicas al compás de esa quietud feliz.

 Raulito Barboza, muy atinado y sereno.

Sí, señor.

1. Al trotecito
2. Conscripto Bernardes
3. El gaucho mimoso
4. General Madariaga
5. Cadencias
6. A Santo Tomé
7. Chamigo Franco


Y a esperar la noche y el fuego.


jueves, julio 11, 2013

Pablo

Hace mucho tiempo que tendría que haber estado aquí y no estuvo.


Cosas de la vida.


Faltaba. Pero ahora no falta.

Cosas de la vida.

No es todo, claro. Pero es lo que tiene que estar. 

1. Si ella me faltara alguna vez
2. Ya ves
3. De qué callada manera
4. Para vivir
5. Años
6. El breve espacio en que no estás
7. La soledad
8. Eso no es amor
9. Yolanda (con Silvio Rodríguez)
10. Rabo de nube (de y con Silvio Rodríguez)

Ahora, -apenas un poco tarde, pero no demasiado tarde- lo que tenía que haber de Pablo Milanés está.


Cumplido.


jueves, julio 04, 2013

D'Oro


El sevillano Francisco Guerrero vivió casi entero el siglo XVI, que no es poco. Precoz y talentoso, hizo música de casi todo lo que encontró a mano, de lo sacro a lo profano. Y lo hizo muy agradablemente.

Me gustan sus partituras para obras literarias, como las del magno Garcilaso o las que compuso inspirado en los Cancioneros.

Es una de las glorias del Siglo de Oro español.

Una muestra de lo suyo queda aquí, por intérpretes varios.

1. Si tus penas no pruevo (De Lope de Vega)
Música Ficta - Ensemble Fontegara.

2. Oh más dura que mármol (De la Égloga I de Garcilaso de la Vega)
Carlos Mena - Contratenor
Juan Carlos Rivera - Vihuela

3. Cançiones (Ministriles de la Misa para San Isidoro de Sevilla)
Gabrieli Consort & Players (Paul McCreesh)

4. Maria Magdalene et altera Maria (Motete de Pascua - Mc. 16: 1-2, 5-6)
The Tallis Scholars

5. Qué buen año (Canciones y Villanescas espirituales, N° 58)
Victoria Musicae (Josep R. Gil-Tàrrega)

6. Todo quanto pudo dar (Canciones y Villanescas espirituales, N° 49)
Musica ficta - Ensemble Fontagara

7. Soneto XIII (De Garcilaso de la Vega)

8. Glosas sobre Hermosa Catalina
Jordi Savall - Viola da gamba soprano.
Christophe Coin - Viola da gamba baja.
Bruce Dickey - Cornetto.

9. Si la noche haze escura (Del Cancionero de Uppsala)
Accademia del Piacere
Raquel Andueza

10. Ojos claros serenos (Madrigal de Gutierre de Cetina, Cancionero de Medinaceli)
Hespérion XXI - Jordi Savall

11. Prado verde y florido (Del Cancionero de Medinaceli).
Hespérion XXI - Jordi Savall.