domingo, marzo 16, 2014
miércoles, marzo 12, 2014
Il Compianto
En la via Clavature, 10, a metros de la Piazza Maggiore, en Bolonia, está el santuario de Santa Maria della Vita.
Ahora, en una capilla a la derecha del altar mayor, se encuentra una obra escultórica misteriosa y de una expresividad terrible.
Es Il Compianto sul Cristo morto y pertenece a Niccolò Dell'Arca, escultor del siglo XV que vivió, aproximadamente, entre 1435 y 1494 y que se destacó entre los escultores del norte de Italia. La obra conmueve y ha conmovido a generaciones. A los italianos, por ejemplo, los impresiona la conmoción de Gabriele D'Annunzio cuando la vio, tanto como las páginas que dejó a propósito de ella.
Por cierto que no hay misterio en el motivo del descendimiento de la Cruz, frecuente por 300 años en la pintura y escultura europea y particularmente en la italiana. La obra, eso sí no se sabe, pudo haber sido compuesta entre 1460 y 1490. Tampoco se sabe de dónde tomó inspiración Niccolò Dell'Arca para plasmar esas figuras de terracota en tamaño natural, levemente policromadas.
Tampoco se sabe bien de dónde vino Niccolò al que, antes de recibir ese apelativo por un arca que esculpió y que estaba dedicada a la tumba de santo Domingo de Guzmán, se lo conocía como Niccolò D'Apulia, esto es del sur de Italia, para la época. Algunos, incluso, lo creen de origen eslavo. Se supone que pudo haber vistado, vivido o trabajado en Nápoles o en Francia, donde tal vez conociera a maestros escultores y pintores de los que habría tomado formas y estilos. Pero nada es seguro.
Il Compianto estuvo en la iglesia boloñesa durante siglos, pasó después a una pinacoteca oficial en la misma ciudad y desde hace unos 20 años volvió a Santa Maria della Vita. Quién mandó a hacer la obra y cómo estaban dispuestas las siete figuras del conjunto originalmente, también queda por saberse.
Además del Cristo yacente, hay cuatro mujeres y dos varones. El del centro es san Juan Evangelista, con una tristeza retenida que traspasa. La mujer de las manos aferradas es la Madonna, las mujeres a su izquierda son probablemente María de Cleofás y la Magdalena. La mujer a la derecha de la Virgen no está identificada, aunque algunos dicen ser Salomé, la citada en el episodio de la Resurrección. En el extremo izquierdo del conjunto, un hombre de rodillas con atuendo renacentista puede representar a quien encargó la obra, costumbre habitual de los artesanos en aquellos siglos.
Dejo aquí cinco muestras de esta obra, cada una de ellas con músicas distintas, todas ellas con la intención no de musicar sino de mostrar la magnífica e impresionante escultura.
Una proyección de fotografías de Andrea Samaritani, un estudioso gráfico de estos asuntos, con música apenas incidental, no del todo apropiada, concedo.
De la crudel morte de Cristo, que aquí canta Micrologus para acompañar estas imágenes, es una de las 66 laude que se encontraron en el Laudario di Cortona, una recopilación probablemente del siglo XIII. Está en los folios 51 a 53 de los 171 que tiene el manuscrito italiano. Queda aquí también el texto que se canta.
En este caso, las imágenes se acompañan con música de un autor del siglo XVIII, Giovanni Battista Draghi, el conocido Pergolesi. Un fragmento de su Stabat Mater, el número XII, Quando corpus, que hacen Rachel Harnisch y Sara Mingardo, con la Orquesta Mozart.
Por fin, con una canzonetta muy sentida de Tarquinio Merula, en modo de nanna piadosa, Hor ch'è tempo di dormire, que también canta Sara Mingardo, que aunque las imágenes son plásticas y no escultóricas, llevan al mismo asunto.
Ahora, en una capilla a la derecha del altar mayor, se encuentra una obra escultórica misteriosa y de una expresividad terrible.
Es Il Compianto sul Cristo morto y pertenece a Niccolò Dell'Arca, escultor del siglo XV que vivió, aproximadamente, entre 1435 y 1494 y que se destacó entre los escultores del norte de Italia. La obra conmueve y ha conmovido a generaciones. A los italianos, por ejemplo, los impresiona la conmoción de Gabriele D'Annunzio cuando la vio, tanto como las páginas que dejó a propósito de ella.
Por cierto que no hay misterio en el motivo del descendimiento de la Cruz, frecuente por 300 años en la pintura y escultura europea y particularmente en la italiana. La obra, eso sí no se sabe, pudo haber sido compuesta entre 1460 y 1490. Tampoco se sabe de dónde tomó inspiración Niccolò Dell'Arca para plasmar esas figuras de terracota en tamaño natural, levemente policromadas.
Tampoco se sabe bien de dónde vino Niccolò al que, antes de recibir ese apelativo por un arca que esculpió y que estaba dedicada a la tumba de santo Domingo de Guzmán, se lo conocía como Niccolò D'Apulia, esto es del sur de Italia, para la época. Algunos, incluso, lo creen de origen eslavo. Se supone que pudo haber vistado, vivido o trabajado en Nápoles o en Francia, donde tal vez conociera a maestros escultores y pintores de los que habría tomado formas y estilos. Pero nada es seguro.
Il Compianto estuvo en la iglesia boloñesa durante siglos, pasó después a una pinacoteca oficial en la misma ciudad y desde hace unos 20 años volvió a Santa Maria della Vita. Quién mandó a hacer la obra y cómo estaban dispuestas las siete figuras del conjunto originalmente, también queda por saberse.
Además del Cristo yacente, hay cuatro mujeres y dos varones. El del centro es san Juan Evangelista, con una tristeza retenida que traspasa. La mujer de las manos aferradas es la Madonna, las mujeres a su izquierda son probablemente María de Cleofás y la Magdalena. La mujer a la derecha de la Virgen no está identificada, aunque algunos dicen ser Salomé, la citada en el episodio de la Resurrección. En el extremo izquierdo del conjunto, un hombre de rodillas con atuendo renacentista puede representar a quien encargó la obra, costumbre habitual de los artesanos en aquellos siglos.
Dejo aquí cinco muestras de esta obra, cada una de ellas con músicas distintas, todas ellas con la intención no de musicar sino de mostrar la magnífica e impresionante escultura.
Una proyección de fotografías de Andrea Samaritani, un estudioso gráfico de estos asuntos, con música apenas incidental, no del todo apropiada, concedo.
De la crudel morte de Cristo, que aquí canta Micrologus para acompañar estas imágenes, es una de las 66 laude que se encontraron en el Laudario di Cortona, una recopilación probablemente del siglo XIII. Está en los folios 51 a 53 de los 171 que tiene el manuscrito italiano. Queda aquí también el texto que se canta.
De la crudel morte de Cristo
on’hom pianga amaramente!
Quandi ‘Iuderi Cristo pilliaro,
d’ogne parte lo circundaro;
le sue mane strecto legaro
como ladro, villanamente.
Trenta denar fo lo mercato
ke fece Iuda, et fo pagato.
Mellio li fora non essar nato
k’aver peccato sì duramente!
A la colonna fo, spoliato,
per tutto ‘l corpo flagellato,
d’ogne parte fo ‘nsanguinato
commo falso, amaramente.
Pöi ‘l menar a Pilato
e, nel consellio ademandato,
da li Iudèr fo condempnato,
de quella falsaria gente.
Tutti gridaro, ad alta voce:
“Moia ‘l falso, moia ‘l veloce!
Sbrigatamente sia posto en croce,
ke non turbi tutta la gente.”
Nel süo vulto li sputaro,
e la sua barba sì la pelaro;
facendo beffe, l’imputaro
ke Dio s’è facto, falsamente.
Poi ke ‘n croce fo kiavellato,
da li Iuderi fo designato:
“Se tu se’ Cristo, da Dio mandato,
descende giù securamente!”
Lo santo lato sangue menao
et tutti noi recomparao
da lo nemico ke ‘ngannao
per uno pomo sì vilemente.
En este caso, las imágenes se acompañan con música de un autor del siglo XVIII, Giovanni Battista Draghi, el conocido Pergolesi. Un fragmento de su Stabat Mater, el número XII, Quando corpus, que hacen Rachel Harnisch y Sara Mingardo, con la Orquesta Mozart.
Por fin, con una canzonetta muy sentida de Tarquinio Merula, en modo de nanna piadosa, Hor ch'è tempo di dormire, que también canta Sara Mingardo, que aunque las imágenes son plásticas y no escultóricas, llevan al mismo asunto.
lunes, marzo 10, 2014
Gardel, el otro /2
Claro que no son todas las que fueron, ni mucho menos.
Porque sorprende la cantidad de cosas que Carlitos no solamente cantó sino que dejó grabadas. Distintos ritmos y acentos, de la chacarera al fado, del triunfo y la ranchera al vals, bastante más universal que el cajoncito en el que lo tenemos dibujado con filetes. Y así se explica, en parte, cómo llegó a mito, porque oído así se ve la parte que no se ve, y se ve la cantidad de veces que lo han oído tantos cantando tantas cosas que pocas veces o ninguna vez oímos.
Una segunda selección escueta queda ahora a disposición.
1. Caprichosa
4. El sueño
5. La choyana
6. Maragata
7. Gorriones
10. La madrugada
11. De mi tierra
Y me voy por ahora de Gardel con Zaraza, una pieza que cantará primero el oriental José Razzano y después Charlo.
Está aquí no porque la cante Gardel (que sí la cantaba) sino porque, con otras músicas de este estilo, estuvieron en mi infancia y en lugares tan impensados como a la vera de algún río cordobés, bajo las estrellas serranas, al final de los días mientras pasaba el verano, cantada a varias voces por la familia de mi padre, mientras algunos de los chicos seguíamos las armonías que le sacaban al asunto, y terciábamos allí como jugando, aprendiendo una polifonía que tenía menos de tango y canción que lo que tenía de ensayo de orquesta.
sábado, marzo 08, 2014
Gardel, el otro
Hay cantidad de gentes que creen que Carlos Gardel cantó solamente Volver o El día que me quieras y unas cuantas más del repertorio gardeliano tópico y típico.
Y fíjese que no. Durante años de años, tablados y tablados (en la Argentina, en Chile, en Uruguay, en Colombia, en la Europa, en tierras gringas...), Gardel cantó cientos de otras cosas, con tangos y todo, pero no sólo.
En dos entradas quedará aquí una muestra breve de las cosas de Gardel desconocidas para muchos o muy menos frecuentadas. Y así se lo oirá solo o con su amigo el oriental José Razzano, más joven o más viejo, más grave, más aflautado. Para todos los gustos, vea. Eso sí, de viejos que son, a algunos registros hay que tenerles un poco de paciencia (y subir un poco el volumen...)
1. Sos mi tirador plateado (dicen que es la primera grabación que hizo, en 1912)
3. El triunfo
6. Milonga fina
7. La yegüecita
8. 9. 10. 11. La criolla; Desdén; La pena del payador; El carretero
12. Sonia
jueves, marzo 06, 2014
Vòl per dessús Occitània
Hágame caso: no se meta con el occitano. Yo avisé.
Es un ovillo de historias de 1.500 años y una madeja aneja de lenguas añejas, idiomas, dialectos, subdialectos.
Norte de Italia, Pirineos franceses y españoles, el Mediodía franco, Languedoc, Auvernia, Alpes marítimos, y más, hasta tierras catalanas, costas mediterráneas y valles entre montañas de al menos tres países. Cada quién con sus palabras y modismos. Y todos con sus ansias de libertad, libres de Francia, de Italia, de España (hasta de Cataluña...) A veces se les olvida lo universal de tan mirando lo próximo.
Por eso: no se meta con el occitano si no quiere meterse en líos (yo no tengo más remedio, llevo en la sangre una parte de ellos...).
Dejo una selección de sones aquí. Todos le rinden algún homenaje más que nada a los sonidos de la lengua en distintas variantes y procedentes de regiones diversas.
Es un ovillo de historias de 1.500 años y una madeja aneja de lenguas añejas, idiomas, dialectos, subdialectos.
Norte de Italia, Pirineos franceses y españoles, el Mediodía franco, Languedoc, Auvernia, Alpes marítimos, y más, hasta tierras catalanas, costas mediterráneas y valles entre montañas de al menos tres países. Cada quién con sus palabras y modismos. Y todos con sus ansias de libertad, libres de Francia, de Italia, de España (hasta de Cataluña...) A veces se les olvida lo universal de tan mirando lo próximo.
Por eso: no se meta con el occitano si no quiere meterse en líos (yo no tengo más remedio, llevo en la sangre una parte de ellos...).
Dejo una selección de sones aquí. Todos le rinden algún homenaje más que nada a los sonidos de la lengua en distintas variantes y procedentes de regiones diversas.
Arièjo, ô moun pays, Rosine de Peyre
Es ver, Mauris Sgaravizzi
A la tor de Marmanda, Joan Francés Tisnèr
L'estaca, Lous de L'Ouzoum
Con esta canción Lo meu país, que hace La Talvera, dejo este vuelo de pájaro sobre la Occitania, casas más, casas menos...
Sobirana, coro Peiraguda (canto a la lengua occitana)
Es pas tard, Lou Dalfin
Florença e Joan, Pau Nadau
Nissa la bella, himno nissart (es decir, de Niza, también ella, la Contea...)
O mon pais, coro Lambrusquèra
Au riou frei, Corou de Berra
Si laude Maria, U Ponticellu (tradicional sacro)
viernes, febrero 28, 2014
Abel
Karl Friedrich Abel fue alemán y discípulo de Johann S. Bach. Fue también camarada de conciertos de Johann Christian, el undécimo de los Bach, en Londres, adonde vivieron ambos varios años. El alcohol, al parecer, le apuró la muerte, que lo vino a buscar a los 63 años.
En sus días, se lo tuvo por un virtuoso de la viola da gamba. Y no se equivocaron.
La música que queda aquí (con el detalle que se ve más abajo, y la ejecución de Paolo Pandolfo) está en el llamado Manuscrito de Drexel.
En sus días, se lo tuvo por un virtuoso de la viola da gamba. Y no se equivocaron.
La música que queda aquí (con el detalle que se ve más abajo, y la ejecución de Paolo Pandolfo) está en el llamado Manuscrito de Drexel.
miércoles, febrero 26, 2014
Dolor flamenco
Paco, el de Lucía
(Francisco Sánchez Gómez)
Algeciras, 21 de diciembre de 1947
Cancún, 26 de febrero de 2014
lunes, febrero 24, 2014
Les amours d'antan
Uno se encuentra con cualquiera en cualquier parte. Por más que pasen los años. No que se olvide uno, pero...
Así fue que encontré esta rareza que me llevó a aquellos años. Tiempos en los que el viejo Tatave nos daba un plato de paté au cognac casero con tostadas, una escudilla de soupe à l'oignon y una jarra de vino tinto, todo por unos cuantos pesos, a medionoche, en su casi sótano tenebroso de una galería de la Av. Córdoba, mientras tocaba de tanto en tanto su acordeón.
Georges Brassens estaba entre la música que oía al principio de los '70. Cosas que uno recuerda con simpatía porque son su antaño, más que nada. Como algunos de les amours d'antan...
Ácido, irónico y bastante cordial, el tipo estaba sumergido en ideas anarquistas. Era una de las vacas sagradas de los intelectuales franceses de izquierda desde los '60 hasta que murió en 1981. Sin embargo, muchos le objetaban la simpleza de sus canciones, románticas muchas de ellas -a su modo y al de las chansons de los franceses-, o casi cómicas, y por cierto que hacen mucha más gracia si uno es de izquierda y francés, pero eso no tiene remedio, ni allá ni aquí ni en parte alguna. Contraseñas parece que siempre habrá..
Una buena dicción, buena voz, pocos artificios. Con todo y eso, muchos le deben algo de su estilo. Joaquín Sabina, por decir algo.
Di con esta grabación que le hicieron en su casa de París en mayo de 1978; allí tocó y cantó con algunos músicos amigos.
Me gustó volver a oírlo.
________________________________________________________
En la grabación se oyen estan canciones:
1. Je me suis fait tout petit (1:03)
2. Le modeste (4:36)
3. Le boulevard du temps qui passe (8:18)
4. Dans l'eau de la claire fontaine (10:41)
5. Oncle Archibald (12:59)
6. Les Amours d'antan (16:31)
7. A l'ombre du coeur de ma mie (19:56)
8. Histoire de faussaire (22:38)
9. Les ricochets (26:46)
10. Le testament (30:53)
11. Une jolie fleur (35:06)
12. Pénélope (38:11)
13. Mon vieux Léon (41:20)
Así fue que encontré esta rareza que me llevó a aquellos años. Tiempos en los que el viejo Tatave nos daba un plato de paté au cognac casero con tostadas, una escudilla de soupe à l'oignon y una jarra de vino tinto, todo por unos cuantos pesos, a medionoche, en su casi sótano tenebroso de una galería de la Av. Córdoba, mientras tocaba de tanto en tanto su acordeón.
Georges Brassens estaba entre la música que oía al principio de los '70. Cosas que uno recuerda con simpatía porque son su antaño, más que nada. Como algunos de les amours d'antan...
Ácido, irónico y bastante cordial, el tipo estaba sumergido en ideas anarquistas. Era una de las vacas sagradas de los intelectuales franceses de izquierda desde los '60 hasta que murió en 1981. Sin embargo, muchos le objetaban la simpleza de sus canciones, románticas muchas de ellas -a su modo y al de las chansons de los franceses-, o casi cómicas, y por cierto que hacen mucha más gracia si uno es de izquierda y francés, pero eso no tiene remedio, ni allá ni aquí ni en parte alguna. Contraseñas parece que siempre habrá..
Una buena dicción, buena voz, pocos artificios. Con todo y eso, muchos le deben algo de su estilo. Joaquín Sabina, por decir algo.
Di con esta grabación que le hicieron en su casa de París en mayo de 1978; allí tocó y cantó con algunos músicos amigos.
Me gustó volver a oírlo.
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En la grabación se oyen estan canciones:
1. Je me suis fait tout petit (1:03)
2. Le modeste (4:36)
3. Le boulevard du temps qui passe (8:18)
4. Dans l'eau de la claire fontaine (10:41)
5. Oncle Archibald (12:59)
6. Les Amours d'antan (16:31)
7. A l'ombre du coeur de ma mie (19:56)
8. Histoire de faussaire (22:38)
9. Les ricochets (26:46)
10. Le testament (30:53)
11. Une jolie fleur (35:06)
12. Pénélope (38:11)
13. Mon vieux Léon (41:20)
martes, febrero 18, 2014
El Turco /3
8. El pescador
10. Garzas viajeras
11. José Antonio
12. La finadita
Y ya para dejar ir este homenaje a El Turco, de regalo, una chacarera, Amargura. Pero con dos versiones. Una es de Jorge Cafrune, claro. La otra, de su hermano José Cafrune.
domingo, febrero 16, 2014
El Turco /2
2. La norteña
5. Permiso
11. Cautiva del río
Viera cómo se despertó el recuerdo de Cafrune, nomás mentarlo. Lo que puede un nombre, viera...
Por ejemplo, el bueno de Juan Ignacio que, compartiendo la preferencia paterna y propia, se acordó de Voy andando, una de las poquísimas composiciones de Cafrune, con una dicción casi, sólo casi, irreconocible.
Por eso. No habrá dos sin tres.
sábado, febrero 15, 2014
El Turco
Como siempre lo ha visto uno con esa enorme barba, bastante cana en los últimos años, Jorge Cafrune siempre pareció hombre de años, como congelado en una edad. Algo ponía también para causar esa impresión el registro de la voz, el tono.
Pero tenía 40 años cuando murió en Benavídez, atropellado por un rastrojero, en febrero de 1978. Nunca se supo bien qué pasó. Iba a Yapeyú a llevar tierra de Boulogne sur mer, por el aniversario del nacimiento de José de San Martín. Era peronista y de raíces sirias y libanesas. Había nacido en 1937 en una finca cerca de Perico del Carmen, en Jujuy.
El Turco era uno de los cantores genuinos que mi padre prefería. Y siempre creí que tenía razón. Pocos como él hicieron folklore argentino. Será lo mucho que caminó la tierra buscando su música hasta que ella se le entregó con naturalidad. Será su modo de sacarle a la guitarra precisión y sentido, con caricias de gaucho. Quién sabe.
No sé bien qué no cantó el hombre, porque es mucho lo que grabó en apenas 15 años. Pero lo voy a recordar largo aquí, con cosas que, en general, no son de las más conocidas. Y empiezo con esto que viene.
1. La Telesita
2. La yaveña
6. Manea
11. Recordándote
12. Cuatro barquitos
martes, febrero 04, 2014
Oír el frío
Frío. Es frío el norte del mundo.
Siempre quiero imaginarme aquello y nunca alcanza.
Norte y frío.
Pero no el clima. Sí lo que el clima hace con las gentes. Como es ser frío en medio de semejantes extremos de todo. Tempestades y mares, vientos terribles. Cosas abruptas, tumultuosas, heladas.
Ser frío. Suena raro.
Vayamos al norte del mundo.
Oigamos el norte del mundo.
Triakel (suecos)
Maria Kalaniemi (finesa)
Carré Manchot (bretones)
Fernhill (galeses)
Koda (rusos)
domingo, febrero 02, 2014
Que descanses
Hay cosas inconclusas. Y siempre es triste ver esa línea que se corta en el aire y que no habrá de llegar a puerto, o a ningún lado. Un final sin final, diría.
Como hay bellezas inconclusas. Que duelen más, en cierto sentido, por lo de inconclusas. O menos, por lo de bellas. Porque hay algo absoluto en la belleza. Algo que hace que por más que se parta, lo bello nunca es una parte. Misterioso. Es el ser de las cosas, de cada cosa, todo él en una parte. La belleza puede hacer eso.
Wolfgang Mozart tenía unos 24 años cuando escribió Zaida, una historia cantada en la que la protagonista es una esclava cristiana de Solimán, tema de moda en aquellos años. Se enamora de otro esclavo y urden la fuga. No sabemos cómo pensó el final. Porque Mozart, como saben los que saben, nunca terminó la obra. Se aburrió, parece. Perdió interés y la dejó inconclusa. Hubo quienes unos 70 años después, quisieron completarla. Pero Mozart la dejó inconclusa.
En Amadeus, la película del checo Miloš Forman, se oye Ruhe sanft, mein holdes Leben, un aria de Zaida, del acto I, escena 3. En la obra original, ella ve a su enamorado Gomatz durmiendo y le canta.
En la película, la orquesta es la de la Academy of Saint Martin in the Fields y canta Felicity Lott.
Hay versiones notables como la de Kiri Te Kanawa, Natalie Dessay, Lucia Popp o Sandrine Piau.
En los últimos años apareció la soprano alemana Mojca Erdmann, que aquí dejo en una puesta algo estilizada de Zaida.
Inconclusa, sí; pero bonita forma de decir que descanses...
Como hay bellezas inconclusas. Que duelen más, en cierto sentido, por lo de inconclusas. O menos, por lo de bellas. Porque hay algo absoluto en la belleza. Algo que hace que por más que se parta, lo bello nunca es una parte. Misterioso. Es el ser de las cosas, de cada cosa, todo él en una parte. La belleza puede hacer eso.
Wolfgang Mozart tenía unos 24 años cuando escribió Zaida, una historia cantada en la que la protagonista es una esclava cristiana de Solimán, tema de moda en aquellos años. Se enamora de otro esclavo y urden la fuga. No sabemos cómo pensó el final. Porque Mozart, como saben los que saben, nunca terminó la obra. Se aburrió, parece. Perdió interés y la dejó inconclusa. Hubo quienes unos 70 años después, quisieron completarla. Pero Mozart la dejó inconclusa.
En Amadeus, la película del checo Miloš Forman, se oye Ruhe sanft, mein holdes Leben, un aria de Zaida, del acto I, escena 3. En la obra original, ella ve a su enamorado Gomatz durmiendo y le canta.
Ruhe sanft, mein holdes Leben,
schlafe, bis dein Glück erwacht;
da, mein Bild will ich dir geben,
schau, wie freundlich es dir lacht:
Ihr süßen Träume, wiegt ihn ein,
und lasset seinem Wunsch am Ende
die wollustreichen Gegenstände
zu reifer Wirklichkeit gedeihn.
Reposa suavemente, mi dulce amor,
duerme hasta que se despierte tu buena fortuna.
Toma, te dejo mi retrato,
mira con cuanta complacencia te sonríe.
¡Dulces sueños, acunad su descanso
y que lo que imagina,
en sus sueños de amor,
se convierta finalmente en realidad!
En la película, la orquesta es la de la Academy of Saint Martin in the Fields y canta Felicity Lott.
Hay versiones notables como la de Kiri Te Kanawa, Natalie Dessay, Lucia Popp o Sandrine Piau.
En los últimos años apareció la soprano alemana Mojca Erdmann, que aquí dejo en una puesta algo estilizada de Zaida.
Inconclusa, sí; pero bonita forma de decir que descanses...
sábado, febrero 01, 2014
Esta banda oriental
A ver cómo le suena esta banda de orientales uruguayos.
Son una banda. Muchos, digo.
Todos uruguayos. Autores los más y algunos intérpretes de cosas de otros.
Y bastante nuevos, aunque hay consagrados, eso sí. Allá en el Uruguay y algunos un poco más allá.
Hay que mirar al este, cada tanto.
Tienen en general buenas letras, muy líricas algunas. De una poesía dura, áspera, a veces, como de ciudad. Poco panfleto, y será por la selección, eso puede ser. A veces, también, se van de boca algunos. Pero tienen su ingenio. A mí me gustan en general sus versos. Y sus melodías y sus voces. Tienen carácter.
Mire: los uruguayos son los uruguayos, por si no lo sabía.
Entonces, a ver cómo le suena esta banda oriental.
1. Eduardo Mateo, Quién te viera
2. Esteban Klísich, Naïf
3. Laura Canoura, Mitad
4. Laura Canoura, Agua y aceite
5. Mauricio Ubal, Saludo a febrero
6. Fernando Cabrera, La casa de al lado
7. Ana Prada, Violeta
8. Ana Prada, Amargo de caña
9. Alejandro Balbis, De no olvidar (de A. Zitarrosa)
10. Eduardo Darnauchans, Memorias de Cecilia
11. José Carbajal, Contrabandista 'e frontera
12. Malena Muyala, Pasos
13. Gastón Rodríguez, La cita
14. Gastón Rodríguez, Sobre la misma plaza
15. Francis Andreu, Como dos extraños (de José M. Contursi)
16. Rubén Olivera, La mujer de cal
17. Rubén Olivera, La niña Gómez Viña
18. Rubén Olivera, A pesar de todo
jueves, enero 30, 2014
Archéologie
La canción se cantó en septiembre de 1959 y de ahí en más siempre.
Es de Jacques Brel, el belga.
Llegó como un fósil de la memoria hace unos días, mientras transcurría un buen vino bajo estrellas serranas, en medio de una conversación muy animada sobre cosas bien distintas, hasta que, hablando de músicas y esas lides, me acordé de Brel. Lo pienso ahora y, por un lado u otro, le queda bastante bien a casi todo lo que se iba hablando, no me pregunte mucho por qué ni cómo, que no lo sé...
Lo que tampoco se sabe exactamente es cuántas versiones hay de ésta que dicen ser una de las canciones de amor más famosas de los últimos 55 años. Cantadores de todo el mundo, no sólo en francés, han cantado y grabado esta pequeña pieza de arte, bastante sencilla, por cierto, pero sumamente expresiva.
Ha habido quienes han tratado de arruinarla, por ejemplo traduciendo la letra a un lenguaje adocenado e insulso o estúpido. Me hubieran preguntado, ya que estamos, y les habría dicho que intentar poner esto en inglés augura un fracaso previsible, aun traduciendo literal. Pero lo hicieron igual y nadie me preguntó nada. No les salió. Se ve que no aman -ni desaman- así los anglófonos... Otros la socavaron cantándola mal y no sólo por la pronunciación, que cuenta, más allá de que es verdad que francés, lo que se dice francés, hablan los que hablan francés...
Vaya uno a saber. La letra es simple, como digo, y lírica más que nada por intensidad, sin demasiado artificio. Tal vez lo que tiene de ruego, casi miserable (y sin casi...), la hace potente. Desesperado, dicen. En todo caso, desesperante, diría. Y pasa que, por conmovedor que resulte, uno está esperando que el ruego termine de una vez... Siempre es triste ver penar como sin remedio ni esperanza.
Un acierto extraño el de Jacques Brel. Pero un acierto redondo. Y debe ser por eso mismo que, sensatamente dicha, admite registros tan distintos sin perder carácter.
Su interpretación, creo, es difícil de empatar. Y se entiende. Se supone que solamente él sabe de qué va realmente la canción, lo que por otra parte tiene algo que ver con su vida; la que dicen ser la vera historia del origen de esta canción es todo un asunto aparte...
Como quieran.
Aquí queda Ne me quitte pas, por Brel, en vivo.
Dije incontables versiones. Se dice que son más de 3.0000, de las que hay a la mano unas 200, sépalo. Y hasta las hay argentinas.
Elegí algunas de todas partes y épocas. Porque las conocía o porque tienen algo peculiar.
Y está ésta, la última que conocí. Tiene sus fanáticos, y conozco uno, al menos. Muy curiosa la interpretación, y algo inquietante, pero, más allá de eso (¿o por eso mismo?), parece muy a la altura.
Es de la catalana Silvia Pérez Cruz.
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Hay alguna que otra cosa aquí y allá en la traducción sobreimpresa. De todos modos, la letra en francés dice:
Es de Jacques Brel, el belga.
Llegó como un fósil de la memoria hace unos días, mientras transcurría un buen vino bajo estrellas serranas, en medio de una conversación muy animada sobre cosas bien distintas, hasta que, hablando de músicas y esas lides, me acordé de Brel. Lo pienso ahora y, por un lado u otro, le queda bastante bien a casi todo lo que se iba hablando, no me pregunte mucho por qué ni cómo, que no lo sé...
Lo que tampoco se sabe exactamente es cuántas versiones hay de ésta que dicen ser una de las canciones de amor más famosas de los últimos 55 años. Cantadores de todo el mundo, no sólo en francés, han cantado y grabado esta pequeña pieza de arte, bastante sencilla, por cierto, pero sumamente expresiva.
Ha habido quienes han tratado de arruinarla, por ejemplo traduciendo la letra a un lenguaje adocenado e insulso o estúpido. Me hubieran preguntado, ya que estamos, y les habría dicho que intentar poner esto en inglés augura un fracaso previsible, aun traduciendo literal. Pero lo hicieron igual y nadie me preguntó nada. No les salió. Se ve que no aman -ni desaman- así los anglófonos... Otros la socavaron cantándola mal y no sólo por la pronunciación, que cuenta, más allá de que es verdad que francés, lo que se dice francés, hablan los que hablan francés...
Vaya uno a saber. La letra es simple, como digo, y lírica más que nada por intensidad, sin demasiado artificio. Tal vez lo que tiene de ruego, casi miserable (y sin casi...), la hace potente. Desesperado, dicen. En todo caso, desesperante, diría. Y pasa que, por conmovedor que resulte, uno está esperando que el ruego termine de una vez... Siempre es triste ver penar como sin remedio ni esperanza.
Un acierto extraño el de Jacques Brel. Pero un acierto redondo. Y debe ser por eso mismo que, sensatamente dicha, admite registros tan distintos sin perder carácter.
Su interpretación, creo, es difícil de empatar. Y se entiende. Se supone que solamente él sabe de qué va realmente la canción, lo que por otra parte tiene algo que ver con su vida; la que dicen ser la vera historia del origen de esta canción es todo un asunto aparte...
Como quieran.
Aquí queda Ne me quitte pas, por Brel, en vivo.
Dije incontables versiones. Se dice que son más de 3.0000, de las que hay a la mano unas 200, sépalo. Y hasta las hay argentinas.
Elegí algunas de todas partes y épocas. Porque las conocía o porque tienen algo peculiar.
Edith Piaf
Mireille Mathieu
Marlene Dietrich (Bitte, geh nicht fort..., canta ella en alemán)
Maysa
Gigliola Cinquetti
Estrella Morente
Concha Buika
Céline Dion
Y está ésta, la última que conocí. Tiene sus fanáticos, y conozco uno, al menos. Muy curiosa la interpretación, y algo inquietante, pero, más allá de eso (¿o por eso mismo?), parece muy a la altura.
Es de la catalana Silvia Pérez Cruz.
________________________________
Hay alguna que otra cosa aquí y allá en la traducción sobreimpresa. De todos modos, la letra en francés dice:
Ne me quitte pas.
Il faut oublier,
tout peut s'oublier
qui s'enfuit déjà...
Oublier le temps
des malentendus
et le temps perdu
a savoir comment
oublier ces heures
qui tuaient parfois
a coups de pourquoi
le coeur du bonheur...
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Moi je t'offrirai
des perles de pluie
venues de pays
où il ne pleut pas.
Je creuserais la terre
jusqu'après ma mort
pour couvrir ton corps
d'or et de lumière.
Je ferai un domaine
où l'amour sera roi,
où l'amour sera loi,
où tu seras reine...
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Je t'inventerai
des mots insensés
que tu comprendras.
Je te parlerai
de ces amants là
qui ont vu deux fois
leurs coeurs s'embraser.
Je te raconterai
l'histoire de ce roi
mort de n'avoir pas
pu te rencontrer.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
On a vu souvent
rejaillir le feu
d'un ancien volcan
qu'on croyait trop vieux.
Il est paraît-il
des terres brûlées
donnant plus de blé
qu'un meilleur avril.
Et quand vient le soir,
pour qu'un ciel flamboie,
le rouge et le noir,
ne s'épousent-ils pas?
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Je ne vais plus pleurer...
Je ne vais plus parler...
Je me cacherai là
à te regarder
danser et sourire
et à t'écouter
chanter et puis rire.
Laisse-moi devenir
l'ombre de ton ombre,
l'ombre de ta main,
l'ombre de ton chien...
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
martes, enero 28, 2014
Fuelle
Buenos Aires con lluvia, para los de acá, es bandoneón, más bien.
Y hace un tiempo me regalaron un disco de tango, que hoy viene como a medida.
Pero no es un disco cualquiera.
Resulta que hay en la Academia Nacional del Tango un bandoneón de Pichuco Troilo que su mujer le había regalado al bandoneonista Raúl Garello cuando murió su marido, en 1975. Garello lo tuvo por 30 años y después lo donó. Era un Doble A, 3/4 nácar, serie 20334, de finales de la década del treinta.
Hace unos años, con ese bandoneón como protagonista, se convocó a 14 maestros del fuelle para que cada uno eligiera una de entre las 61 obras que compuso Troilo entre 1933 y 1965.
Y así fue que se armó el sumario del disco y de un espectáculo que anduvo por los teatros. Todos tocaron su solo con el mismo bandoneón de Troilo, y cada uno con su estilo y sus arreglos.
Dejo ahora una selección (¿qué apuro hay?, habrá más lluvia...)
A Pedro Maffia, por Roberto Álvarez
Garúa, por Walter Ríos
Milonguero triste, por Pascual Mamone
Sur, por Raúl Garello
Romance de barrio, por Juan Carlos Caviello
Medianoche, por Alberto Garralda
Che, bandoneón, por Leopoldo Federico
Aníbal Troilo nació en Buenos Aires el 11 de julio de 1914. Dentro de unos meses es su centenario.
miércoles, enero 15, 2014
Folías
La Folía es melodía que al parecer procede de una danza popular posiblemente de origen portugués, o hispano-galaico, tal vez, aunque muy difundida también en Francia e Italia. Está presente en tantísimas composiciones a partir del siglo XV, pero algunas de sus estructuras melódicas y rítmicas -algunas algo alocadas y vigorosas, y de allí folía...- ya se notan en piezas más antiguas.
Portugal las conoció bien. Y España hizo mucho con ellas. En la península y en ultramar, fíjese.
Pero.
Un día llegaron a Italia. Y, ya se sabe, Italia es Italia. Y más en materia de Follie...
Los franceses, por su parte, hicieron lo suyo desde temprano, aunque aplicando su medida algo bastante más racional (y racionalista...) y cortesana, a partir del XVI y sobre todo del XVII. Se entiende, las Folies de Versalles son altra cosa, mon chéri...
En fin.
Para que nadie se quede con las ganas, busqué algunos temas que se grabaron en el disco que dice la carátula fallida del principio. Los dejo aquí para módico deleite, porque se me hace que con hora y tanto de Folías, no es del todo suficiente. Así fue que, de La folia (1490-1701), también con Hespèrion XXI y Jordi Savall, reconstruí lo que pude, que no fue fácil sin el disco a la mano.
Verán ustedes.
Tres de ellas van aquí, que son éstas: de autor anónimo (Cancionero de Palacio), el villancico Rodrigo Martínez; de Diego Ortíz, Recercada N° 4 sobre La Folía y, de Antonio de Cabezón, el romance Para quien crie yo cabellos.
También está de don Antonio Martin y Coll, Diferencias sobre las folias.
Ese volumen tiene otras, algunas bien famosas como Hoy comamos y bebamos a cuatro voces, de Juan del Encina a ritmo de folía, que no incluyo ahora. O como esta espléndida sonata La Follia, de Arcangelo Corelli (ya se vio que el violín es de Manfred Kraemer).
Y como hablé de los franceses del XVII, hay que incluir sin duda a Marin Marais y su afamada Les folies d'Espagne, que también revista allí.
Y éstas son, como pudieron apreciar, algunas muestras de Folías.
De las otras folías -ay, las otras folías...- no es aquí donde hay que hablar. Las hay de todas clases y en todas partes y en todas gentes. Las hay inofensivas y hasta buenas. Y las hay malas, claro que sí, y para nada inofensivas. Cada uno sabrá lo de cada quien. Pero les garanto que aunque no somos tan fulos como suponemos, somos más fulos que lo que creemos. De los buenos e inofensivos. Y de los malos y no tanto.
Y no tengo más para decirles.
Salvo que creo que, después de tantas folías, nos hemos ganado un descanso.
lunes, enero 13, 2014
¡Viva Sevilla!
Todo empezó porque un oyente atento y amigo, y tal vez por lo de la Pilar Moral de vez pasada, me recordó a la catalana Victoria de los Ángeles. Mandó entonces las Sevillanas del XVIII, que es pieza famosa, tradicional y anónima, a la que Federico García Lorca le hizo unos versos en 7 y 5.
Me puse a buscar el original que en alguna parte tenía, en el que García Lorca al piano y La Argentinita hacen esas Sevillanas del XVIII en un disco de pasta de 1931. Creo que hablé de esto antes.
Por lo demás, lo demás fue dar rienda suelta a ver qué más de lo mismo hay por el entero mundo.
Le dejo un encarguito.
Con la versión de Victoria de los Ángeles y todo, vea cuál de todas éstas que aquí dejo en esta selección le cae más simpática. Y mire que hay para varios gustos y de varias partes.
Carmen Linares
Carmen Serrano
Teresa Berganza
Orsika Tóth (una joven soprano húngara -se nota...- que gusta de estos repertorios)
Mikaela (paya, pero sevillana de Triana..., aunque cambia la letra...)
María Farantouri (es griega, se sabe, y también se nota...)
Natalia Ramos
Claro que tengo mis preferencias. Claro.
Y sepa que no cuento ésta que es versión instrumental. La hace el Campanus Guitar Trio, tres napolitanos (por eso lo de Campanus, de la Campania) que le dan un aire distinto y, creo, muestran la distancia que va de Sevilla a Nápoles, que es casi como decir de España a Italia.
De regalo, y por el trabajucho que se ha tomado, va esta Nana de Sevilla, otra vez por García Lorca y La Argentinita.
domingo, enero 12, 2014
Und als Nachtisch...
Uno se equivoca, ¿ve?
Sí que hubo postre anoche, aunque fue casi a la madrugada.
Mozart.
Don Giovanni. El aria Dalla sua pace que Don Ottavio canta para su enamorada Donna Anna, en la escena IV del acto I, según el libreto que escribió Lorenzo da Ponte.
Dalla sua paceY esto queda aquí por si quiere ir cantándola.
la mia dipende;
quel che a lei piace
vita mi rende,
quel che le incresce
morte mi dà.
S'ella sospira,
sospiro anch'io;
è mia quell'ira,
quel pianto è mio;
e non ho bene,
s'ella non l'ha.
Eso sí, como pasa en los Nachtische alemanes, hay variedad de recetas.
Elija la que le suene mejor.
Tito Schipa.
Beniamino Gigli.
Hans Peter Blochwitz.
Charles Castronovo.
Nicolai Gedda.
Alfredo Kraus.
Lépold Simoneau (no tuve coraje para borrar el agregado de Il mio tesoro...)
Luigi Alva.
Kenneth Tarver.
Y, claro, Luciano...
¿Dormir o comer?
Dicen los franceses: qui dort, dîne (el que duerme, cena...)
¿Dormir, comer o música?
No sé, pero digo yo, que no soy francés: qui écoute, dîne et dort...
sábado, enero 11, 2014
Il Giardino, Cecilia (ed io)
A usted no le pasan estas cosas.
Trajina el día desde el alba, anda de aquí para allá en sus cosas (y en demasiadas cosas no suyas...) y así es como pasa el tiempo de la luz de sol, que fue suave y fresco.
Llega la noche y usted, con ella, cae a la cueva como un cazador furtivo, digamos así, de vuelta al cubil, cargado de presas que quién sabe si valen algo.
Abre las ventanas del mundo y del cuore, respira hondo, ventila el ámbito.
Juega con la idea de prepararse un bocado. Y todo termina en unos amargos y unos cigarros. Ya será pasada la medianoche que el cazador furtivo ataque la despensa, en silencio, saboreando los ecos de la casa vacía...
Entonces.
¿Qué habrá de música en esta noche fresca?
De la nada, se yergue imponente el Théâtre des Champs-Elysées, en París.
Y entonces suenan ellos, mis queridos amigos de Il Giardino Armonico.
Y entonces aparece ella, mi querida Cecilia Bartoli (ya le dije: se dice la Bartoli...)
Y casi dos horas de Vivaldi.
¿Ve?
A usted no le pasan esas cosas...
¿Que qué hubo de postre?
No.
Ningún postre.
Trajina el día desde el alba, anda de aquí para allá en sus cosas (y en demasiadas cosas no suyas...) y así es como pasa el tiempo de la luz de sol, que fue suave y fresco.
Llega la noche y usted, con ella, cae a la cueva como un cazador furtivo, digamos así, de vuelta al cubil, cargado de presas que quién sabe si valen algo.
Abre las ventanas del mundo y del cuore, respira hondo, ventila el ámbito.
Juega con la idea de prepararse un bocado. Y todo termina en unos amargos y unos cigarros. Ya será pasada la medianoche que el cazador furtivo ataque la despensa, en silencio, saboreando los ecos de la casa vacía...
Entonces.
¿Qué habrá de música en esta noche fresca?
De la nada, se yergue imponente el Théâtre des Champs-Elysées, en París.
Y entonces suenan ellos, mis queridos amigos de Il Giardino Armonico.
Y entonces aparece ella, mi querida Cecilia Bartoli (ya le dije: se dice la Bartoli...)
Y casi dos horas de Vivaldi.
¿Ve?
A usted no le pasan esas cosas...
¿Que qué hubo de postre?
No.
Ningún postre.
viernes, enero 10, 2014
Epitafio
Resulta que ayer fue el día de la mandolina. Para mí, claro, porque anduve por esas cuerdas que cada tanto me gusta oír. Cada tanto, no muy seguido. Pero es verdad que cada tanto refrescan, eso sí.
Así fue que -después de pasar por un repertorio más o menos típico- me enteré de que en Ljubljana, en Eslovenia, hay toda una orquesta de mandolinas.
Entre lo que oí estaba esto.
No es la melodía original, enteramente, porque está arreglada.
La melodía original, dicen, es la partitura más antigua registrada. Griega y probablemente de entre el siglo II aC y el I dC.
Tiene su historia, conocida entre melómanos y estudiosos.
Seikilos tenía una esposa, Euterpe (curioso que tuviera ese nombre...), y ella murió. Entonces su marido hizo hacer en su homenaje un monumento funerario con una columna de mármol en la que grabó, entre otras cosas, unos versos y su respectiva notación musical. Y de allí el asunto.
Lo que se canta dice:
Esta versión suena muy bien (tiene al comienzo una especie de explicit grabado en la columna en el que se dice que esa piedra la hizo Seikilos para el recuerdo perdurable...)
Esta otra también, aunque hay que ver que es algo más elaborada y compleja que el original.
Y esta otra también, con más la peculiaridad de que en la grabación han agregado a continuación un antiguo feliz cumpleaños griego, que allá y entonces no se decía así sino, en dialecto dorio, así:
Así fue que -después de pasar por un repertorio más o menos típico- me enteré de que en Ljubljana, en Eslovenia, hay toda una orquesta de mandolinas.
Entre lo que oí estaba esto.
No es la melodía original, enteramente, porque está arreglada.
La melodía original, dicen, es la partitura más antigua registrada. Griega y probablemente de entre el siglo II aC y el I dC.
Tiene su historia, conocida entre melómanos y estudiosos.
Seikilos tenía una esposa, Euterpe (curioso que tuviera ese nombre...), y ella murió. Entonces su marido hizo hacer en su homenaje un monumento funerario con una columna de mármol en la que grabó, entre otras cosas, unos versos y su respectiva notación musical. Y de allí el asunto.
Lo que se canta dice:
Οσον ζής φαίνου,Lo que quiere decir, más o menos:
Μηδέν όλως σύ λυπού
Προς ολίγον εστί το ζήν
Το τέλος ο χρόνος απαιτεί...
Mientras vivas, resplandece,Las que aquí dejo son tres muestras de la melodía original.
en absoluto te apesadumbres;
poco es el vivir
y al final el tiempo reclama...
Esta versión suena muy bien (tiene al comienzo una especie de explicit grabado en la columna en el que se dice que esa piedra la hizo Seikilos para el recuerdo perdurable...)
Esta otra también, aunque hay que ver que es algo más elaborada y compleja que el original.
Y esta otra también, con más la peculiaridad de que en la grabación han agregado a continuación un antiguo feliz cumpleaños griego, que allá y entonces no se decía así sino, en dialecto dorio, así:
Δέξαι ταν Αγαθάν Τύχαν,Es decir, más o menos:
δέξαι ταν Υγίειαν,
αν φέρομεν παρα τας Θεού,
αν εκαλέσσατο Τήνα!
Que tengas buena suerte
y que tengas salud,
es lo que le pedimos (para tí) a la diosa
que da esos dones.
miércoles, enero 08, 2014
Guanajuato
Si tiene menos de 50, hágame caso: pase de largo.
O quédese, si insiste. Pero en silencio.
Esto es cosa seria, no es para mocosos, ni para gente apurada.
O que no haya vivido tiempo. Y vivido vida.
No es imprescindible, pero, si conoce San Miguel de Allende, en Guanajuato, México, tanto mejor.
* * *
La tarde fue agradable, hubo sol, bastante. Un aire suave y liviano que dejó la lluvia.
Se puso el sol hace un rato. La luna creciente vaga al noroeste del mundo. Huele a noche fresca.
Entonces.
Busque una mesita medio baja, tal vez un banco. Busque una buena silla, cómoda. Busque un lugar donde pueda ver el cielo de la noche, sentir el aire. Busque sus cigarros. Busque una copa chica, un vaso, tal vez. Pero chico y nada ancho.
Busque un tequila reposado y sírvase de a poco cada vez.
No: no me entendió. Tiene que ser tequila.
Vea que haya el mayor silencio posible. Alrededor, adentro.
Y deje que Pedro Vargas lo acompañe una media hora, más o menos.
1. Pequeña.
7. La cariñosa.
8. Un viejo amor.
9. Ella.
10. Un mundo raro.
* * *
¿Listo?
Una sola cosa más: guarde el tequilita. Nunca se sabe.
Mire si lo tiene a don Pedro cerca de nuevo y resulta que se quedó sín...
Ahora sí: buenas noches.
martes, enero 07, 2014
Sor
Hasta los 20 años y pico, oía mucho a Fernando Sor. Siempre en guitarra. Herencia de mi padre a quien le gustaba tanto oír instrumentos y virtuosos. Después, nunca más, o por lo menos hace una punta de años que no.
Vuelvo un apenas a Sor, entonces. Pero ahora con la voz, además de las cuerdas de la guitarra, algo que se oye menos frecuentemente.
Monserrat Figueras con Jordi Savall hacen Te ricordi che giurasti.
Marta Almajano, con J. M. Moreno a la guitarra, hace Cinco seguidillas.
Dos versiones de Mis descuidados ojos. Una, con Soledad Cardoso y la japonesa Maori Muraji, en la
guitarrra.
La otra es ésta. Canta Pilar Moral y, a la guitarra, Nicola Jappelli.
De regalo, y porque sí, porque no son cosas de Fernando Sor, quedan aquí, primero, algo más de la espléndida Monserrat Figuerras, aunque esta vez haciendo algo del talentoso Tarquinio Merula, Sentirete una canzonetta.
Despide, otra vez Pilar Moral, ahora con Adela, canción de Joaquín Rodrigo.
Vuelvo un apenas a Sor, entonces. Pero ahora con la voz, además de las cuerdas de la guitarra, algo que se oye menos frecuentemente.
Monserrat Figueras con Jordi Savall hacen Te ricordi che giurasti.
Marta Almajano, con J. M. Moreno a la guitarra, hace Cinco seguidillas.
Dos versiones de Mis descuidados ojos. Una, con Soledad Cardoso y la japonesa Maori Muraji, en la
guitarrra.
La otra es ésta. Canta Pilar Moral y, a la guitarra, Nicola Jappelli.
De regalo, y porque sí, porque no son cosas de Fernando Sor, quedan aquí, primero, algo más de la espléndida Monserrat Figuerras, aunque esta vez haciendo algo del talentoso Tarquinio Merula, Sentirete una canzonetta.
Despide, otra vez Pilar Moral, ahora con Adela, canción de Joaquín Rodrigo.
lunes, enero 06, 2014
Ça marche!
¿Le conté que me gustan las marchas militares pero casi exclusivamente las de infantería?
¿Ah, no? ¿Seguro? Qué raro...; hubiera jurado que sí.
Tanto da. Ça marche!
Dejo una selección de lo que me gusta y se puede oír por allí, en versiones no muy buenas, hay que admitir, pero es lo que hay...
Por ejemplo la marcha uruguaya Tres árboles, que viene de la batalla del 17 de marzo de 1897, en el Paso Hondo del arroyo Tres Árboles, departamento de Río Negro, en el Uruguay, que fue por guerras internas de ellos. Está en el repertorio del Ejército Argentino desde principios del siglo XX, pero no en el de los orientales, porque al ponerle letra quedó como canción del Partido Nacional.
También está una marcha A Tacna, precisamente en homenaje a la Ciudad Heroica de Tacna, que resistió denodadamente a las tropas chilenas durante la Guerra del Pacifico, que fue entre 1879 y 1883.
La marcha 4 de linea, de José Bonomi, está dedicada a ese regimiento de infantería que ya no existe.
Capibary, por su parte, es marcha compuesta por Félix Mastraccio en 1880, y se la conoció al principio con el nombre de “Peribebuy” o “Los mártires de Capibary”. No me gusta nada la Guerra del Paraguay, pero la marcha sí. Peribebuy fue una posición paraguaya conquistada por fuerzas argentinas, el 12 de agosto de 1869.
Esta marcha que llaman Defensa de Buenos Aires, fue un homenaje del siglo XX al regimiento de Patricios y a los episodios que protagonizaron heroicamente ante la invasión inglesa de 1807. La compuso el mayor Rafael Yozia.
La marcha General Belgrano la compuso a principios del siglo XX José Arena, en homenaje a este padre de la patria.
Está por allí la Marcha de los fusileros que es de la época del Virreinato y que figura en el repertorio del Ejército Argentino, particularmente en las bandas de los Patricios, ya que se tocaba cuando aquellas tropas se enfrentaron a los ingleses en 1806 y 1807.
Victorica es linda marcha militar de infantería. Ahora bien. Dicen los eruditos que fue compuesta por el mayor Juan Ríspoli (1847-1907) para homenajear la figura del ministro de Guerra de Mitre, Benjamín Victorica. Qué culpa tengo yo, después de todo...
Se conoce que la marcha Ituzaingó lleva ese nombre porque fue capturada entre las cosas que dejaron en el campo de batalla los brasileños, el 20 de febrero de 1827, después del combate a orillas del río Santa María en Rio Grande do Sul, que se libró durante la guerra con el Brasil de aquellos años. Combate desdichado porque, como se sabe, se ganó por las armas lo que el paspado de Rivadavia perdió después con politiquerías. Quedó la marcha, al menos, que dicen la compuso el emperador Pedro del Brasil, pero eso no lo sé. Desde hace mucho, salvo en los dos primeros gobiernos de Perón, es marcha presidencial.
Al fin, con los sones de Gloria o muerte, desfilan los Granaderos cuando marchan a pie, no a caballo. Y por eso está aquí, se entiende.
Como regalo, antes de irme a paso a compás, le dejo una especie de rareza para muchos. Es marcha de la Armada. Como dice casi todo el mundo, la marcha irlandesa "En la mañana del día de San Patricio" fue incorporada al repertorio militar argentino, con el nombre de San Patricio a secas, en homenaje al almirante Guillermo Brown, que era irlandés, claro. Pero argentino.
sábado, enero 04, 2014
Coplisto /2
Me iba quedando algo de Martín Alemán Mónico, que corresponde ofrecer.
Y aquí va.
Faltaba más.
Usted lo merece.
Y aquí va.
1. Tuve un potro sangre 'i toro.
2. Cuando partí.
3. Tornada norteña.
4. Canto a mi tierra.
5. La tollocheña.
6. A mi Orán.
7. Sortija de arena.
Faltaba más.
Usted lo merece.
jueves, enero 02, 2014
Hijos del norte
Y aquí están estas gentes.
Son hijos del Norte, de un modo u otro.
Por la sangre, por el pasiaje en los ojos, por la voz.
Nuevos, en varios sentidos. Pero son del Norte y se les nota.
Por suerte.
Los del Portezuelo, de Salta: La sachapera, Baguala de a dos.
Claudio Sosa, de Tucumán: Horizonte de octubre.
Ciro Acuña, de Santiago del Estero: Tu regreso, Zapato de encuentro.
Juan Ernesto Pucho González, de Jujuy: Angelito de la Puna, Caballo de escarcha.
Y él con Josué Escudero, de Salta: Por unos ojazos negros.
Los Vallistos, de Tucumán: Como arbolito en otoño, Con ritmo de chacarera.
Curepas, de Buenos Aires (sí, ya sé..., pero hay Norte en todas partes...): Una vieja tonada..
De regalo, la mejor versión que tengo del Dúo salteño de la Zamba del laurel, que después de todo son como hijos del Cuchi Leguizamón.
lunes, diciembre 30, 2013
Finale dolce (e maestoso)
Bien podría ser una especie de mathom. Y más que regalo de cumpleaños, de despedida.
Lo cierto es que se me fueron acumulando unas piezas de laúd, como pasa cuando se entusiasma uno. Es instrumento lírico el laúd, dulce. Hay mucho de él en muchas partes. En Italia, infinidad.
Por eso, si no se me ofende, y para dejar una muestra apenas, habrá que ir de una cosa en otra, entre el siglo XV y el XVIII, y un poco en desorden.
Por ejemplo, Philippo Martino, hombre del siglo XVIII, pone en ritmo de Allemand en sol menor, esta danza para laúd.
Por su lado, dicen los que saben que, en el Manuscrito de Cavalcanti (1590), que está en la Bibiothèque Royale de Bruxelles, se encontró este Canono a due liuti, de Francesco Canova da Milano (1497-1543).
De Il Fronimo, un diálogo para enseñar laúd del florentino Vincenzo Galilei, que vivió en el siglo XVI, vienen dos piezas como estas Fantasia terza y Duo del primo modo y las hace Massimo Lonardi.
Pero entonces, si vamos a ver, también correspondería dejar aquí esta selección del laúd italiano renacentista anterior al siglo XVII, según esta secuencia, que ejecuta Konrad Ragossni.:
Y al fin, Santino Garsi da Parma (1542-1604), que es por donde había empezado hace un tiempo a buscar música de la tierra de mis mayores, cuando fui a parar al laúd.
Y por eso va al final, en el fin: porque es del principio, de la tierra ancestral. Por eso está bien si él cierra la entrada. Y el año, fíjese.
De lo que escribió se conoce relativamente poco, pero el laúd estaba entre sus preferidos y las danzas para laúd, más. El gran Ottorino Respighi lo usó también a él de inspiración cuando compuso las 3 suites de danzas y aires antiguos (que, si no las conoce, se las recomiendo...)
El dúo de Lutz Kirchhof y Martina Kirchhof, en laúd y viola da gamba renacentistas, hacen esta Gagliarda detta Menti per la gola.
Paul D'Odette arregló esta danza, La Cesarina.
Ya por finir, y para que se cumpla en algo lo de maestoso, sin prestarle la más mínima atención al laúd, Igino Conforzi y Tibicines despiden el 2013 de este modo, haciendo la Battaglia de Garsi, para que no se diga que en esta tierra de sombras ya no puede haber finales a tutta orchestra.
Lo cierto es que se me fueron acumulando unas piezas de laúd, como pasa cuando se entusiasma uno. Es instrumento lírico el laúd, dulce. Hay mucho de él en muchas partes. En Italia, infinidad.
Por eso, si no se me ofende, y para dejar una muestra apenas, habrá que ir de una cosa en otra, entre el siglo XV y el XVIII, y un poco en desorden.
Por ejemplo, Philippo Martino, hombre del siglo XVIII, pone en ritmo de Allemand en sol menor, esta danza para laúd.
Por su lado, dicen los que saben que, en el Manuscrito de Cavalcanti (1590), que está en la Bibiothèque Royale de Bruxelles, se encontró este Canono a due liuti, de Francesco Canova da Milano (1497-1543).
De Il Fronimo, un diálogo para enseñar laúd del florentino Vincenzo Galilei, que vivió en el siglo XVI, vienen dos piezas como estas Fantasia terza y Duo del primo modo y las hace Massimo Lonardi.
Pero entonces, si vamos a ver, también correspondería dejar aquí esta selección del laúd italiano renacentista anterior al siglo XVII, según esta secuencia, que ejecuta Konrad Ragossni.:
Ricercare, de Francesco Spinacino.Y ya que estamos haciendo acopio de los restos del año, y como parte de los regalos de despedida, va también esta colección de obras del dicho Francesco da Milano, más otras de Marco da L'Aquila y Pietro Paolo Borrono. Todo en las cuerdas del laúd de Paul D'Odette.
Ricercare II, de Vincenzo Capirola.
Fantasia I, de Simone Molinaro.
Ballo tedesco e francese y Tre parti di gagliarde, de Giovanni Antonio Terzi.
Lo spagnoletto e Il bianco fiore, de Cesare Negri.
Y al fin, Santino Garsi da Parma (1542-1604), que es por donde había empezado hace un tiempo a buscar música de la tierra de mis mayores, cuando fui a parar al laúd.
Y por eso va al final, en el fin: porque es del principio, de la tierra ancestral. Por eso está bien si él cierra la entrada. Y el año, fíjese.
De lo que escribió se conoce relativamente poco, pero el laúd estaba entre sus preferidos y las danzas para laúd, más. El gran Ottorino Respighi lo usó también a él de inspiración cuando compuso las 3 suites de danzas y aires antiguos (que, si no las conoce, se las recomiendo...)
El dúo de Lutz Kirchhof y Martina Kirchhof, en laúd y viola da gamba renacentistas, hacen esta Gagliarda detta Menti per la gola.
Paul D'Odette arregló esta danza, La Cesarina.
Ya por finir, y para que se cumpla en algo lo de maestoso, sin prestarle la más mínima atención al laúd, Igino Conforzi y Tibicines despiden el 2013 de este modo, haciendo la Battaglia de Garsi, para que no se diga que en esta tierra de sombras ya no puede haber finales a tutta orchestra.
viernes, diciembre 27, 2013
Lietuva
Hay algunas cosas que no son para todos.
A veces, es por malas razones. Otras, por buenas razones. Y algunas otras más, porque sí. Porque son cosas que nos son lejanas o extrañas, nada más, y nunca nos queda de paso pasar por ellas.
Tal vez, este caso sea uno de tantos. Quién sabe.
Aquí van unas melodías lituanas. Unas pocas. Quien las aprecie, irá por ellas o por más. Quien no, pasará sin pena. Y sin gloria, claro.
Son ásperas algunas, o podrían parecerlo si uno busca otra cosa. Difíciles para nuestro oído tan poco acostumbrado a ese rincón que siempre se nos hace frío y lejano del Báltico. Pero que es antiguo y lleno de historias, también.
En fin.
Yo avisé.
1. Eisva mudu abudu (folklore tradicional lituano)
2. Aš atsisakiau savo močiutei (folklore tradicional lituano, siglo XVII)
3. O išbėg iš Rusnės kiemo (canción de pescadores, folklore tradicional)
4. Strazde strazdeli (folklore tradicional de Klaipėda, región limítrofe entre Prusia y Lituania)
5. Oi, tu, bijun, bijuneli (canción folklórica pagana)
6. Liuliai dukrelį (canción de cuna tradicional)
7. Fantazija liutnei (fantasía para laúd, de Valentinas Bakfarkas, 1507-1576)
Y ahora, sí: hasta más ver (...u oír).
lunes, diciembre 16, 2013
Chiquitos
Los conocí hace un par de años en Buenos Aires, durante una de sus ya famosas y largas giras por el mundo entero. Este año que viene vuelven y quiero oírlos otra vez. Vale la pena.
Son el Coro y la Orquesta de San Ignacio de Moxos. Vienen del Oriente boliviano y tienen atrás una larga tradición.
Una de las raíces más poderosa y admirable de esa tradición que continúa viva es la cantidad de obras que se compusieron en aquellos pagos de Chiquitos y de San Ignacio de Moxos, allá por el siglo XVIII, al amparo de las Misiones que los jesuitas tuvieron hasta que no las tuvieron más. Peculiar es que eran indios en su inmensa mayoría los compositores y los ejecutantes.
No sirve que lo explique un servidor. Entérese, mi amigo, siquiera un poco. A ver qué le parece.
¿Vio? ¿Oyó?
Entonces, ahora, disfrute otro poco.
Esta primera es una ópera dedicada a san Francisco Javier, compuesta y cantada en la lengua de los indios.
Y ésta es una sonata.
¿Qué le puedo decir?
No tengo nada mejor que regalarle para esta Navidad.
Son el Coro y la Orquesta de San Ignacio de Moxos. Vienen del Oriente boliviano y tienen atrás una larga tradición.
Una de las raíces más poderosa y admirable de esa tradición que continúa viva es la cantidad de obras que se compusieron en aquellos pagos de Chiquitos y de San Ignacio de Moxos, allá por el siglo XVIII, al amparo de las Misiones que los jesuitas tuvieron hasta que no las tuvieron más. Peculiar es que eran indios en su inmensa mayoría los compositores y los ejecutantes.
No sirve que lo explique un servidor. Entérese, mi amigo, siquiera un poco. A ver qué le parece.
¿Vio? ¿Oyó?
Entonces, ahora, disfrute otro poco.
Esta primera es una ópera dedicada a san Francisco Javier, compuesta y cantada en la lengua de los indios.
Y ésta es una sonata.
¿Qué le puedo decir?
No tengo nada mejor que regalarle para esta Navidad.
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