viernes, agosto 30, 2013

Pampa





1. Triunfo

2. Cielito federal

3. De balde te estoy mirando

4. Domingo pampeano

5. Muda la vana esperanza

6. Viejo estilo

7. Mi caballo atado

8. El palito



Agosto ya entra a salir
y quién sabe adónde irá;
a qué rumbos rumbeará
yo no lo puedo decir.
Pero, antes de partir,
nos deja, como baluartes,
canto y guitarra, las artes
de don Atilio Reynoso,
cantor sereno y juicioso,
que aquí les dejo en dos partes.




jueves, agosto 29, 2013

Niamh



Bold Doherty
Niamh Parsons

Clohinne winds
Niamh Parsons

Flower of Finnae
Niamh Parsons

Horo Johnny
Niamh Parsons

Rambling irishman
Niamh Parsons

West coast of Clare
Niamh Parsons

The water is wide
Niamh Parsons

Orphan's wedding
Niamh Parsons

The men that God made mad
Niamh Parsons - Graham Dunne

John Condon
Niamh Parsons - Graham Dunne





Jamás.

Imposible.

¿Cómo podría olvidarse una voz irlandesa?


Una voz irlandesa no se olvida.



miércoles, agosto 28, 2013

Gaeil





Cathie Ryan 

Niamh Parsons 

Catherine-Ann MacPhee

The Chieftains - Don Williams

Paul Brady

Paul Brady - Andy Irvine




martes, agosto 27, 2013

Tres historias





Todo empezó porque hace unos días volví a ver Gallipoli. Los más atentos saben que traje en su momento partes de la música de la película. Ya por las mías, recordé el final terrible, y que esas escenas llevan música del conocido Adagio de Albinoni.

Bien.

Oigamos, primero, el Adagio que dicen de Albinoni.

Veamos, ahora, algo que ya saben los que saben.
El Adagio de Albinoni o Adagio en sol menor es una obra para orquesta de cuerdas y órgano en sol menor, compuesta en 1945 por el musicólogo italiano Remo Giazotto. Publicado por primera vez en 1958 por la editorial Casa Ricordi, el editor lanzó como argumento de venta que el autor se había basado en unos fragmentos de un movimiento lento de una sonata a trío de Tomaso Albinoni presumiblemente encontrados en las ruinas de la Biblioteca de Dresde tras los bombardeos de la ciudad acaecidos en la Segunda Guerra Mundial, pero nunca se ha encontrado una prueba seria de la existencia de tales fragmentos; por el contrario la «Staatsbibliothek Dresden» ha desmentido formalmente tenerlas en su colección de partituras.
Así que Albinoni, nones...

El caso es que me quedó dando vueltas en la cabeza la melodía y -me pasa seguido- me pareció que sonaba como la no menos famosa Aria sobre la cuerda de sol, que dizque compuso Johann Bach.

Del aria dicha, elegí dos versiones porque sí.

Una en guitarra clásica ejecutada por Per-Olov Kindgren. Otra, dicha por un ensemble de 7 celli, con un solista llamado Aleksi Tuomela, talentoso joven finlandés.

Ahora bien.

La pieza en cuestión, en todo caso, proviene en realidad de la Suite N° 3 en Re mayor  BWV 1068 y sus movimientos son Ouverture, Air, Gavotte I y II, Bourreé y Giga. El segundo, Air, es de lo que estamos hablando.

La llaman “Aria para la cuerda sol” porque se ejecuta en la cuarta cuerda del violín. Pero, en realidad, debe su nombre a August Wilhelmj, un talentoso violinista alemán del siglo XIX, que hizo una transcripción para violín y piano con ese artificio.

Dicen por allí que
Transponiendo la tonalidad de la obra del re mayor al do mayor y transfiriendo la melodía una octava abajo, Wilhelmj pudo interpretar la pieza únicamente en una cuerda de su violín, la cuerda de sol.

Posteriormente se generó una historia espuria acerca de que la melodía siempre se había planeado únicamente para la cuerda de sol.
En fin: para los que saben de estas cosas, Air, el segundo movimiento original, suena en realidad como se oye aquí, en la versión de la Academia St. Martin in the Fields.

Y otra vez: Bach sí, pero no tanto, casi como el Adagio...

Pero eso no es todo.

Porque también me parecía que el Adagio que desencadenó todo esta parrafada, de que lo que es no es lo que parece, tenía un aire no sólo a Air, sino también al Canon de Johann Pachelbel, archioído también.

Sin embargo, he aquí que para los entendidos,
Aunque la obra es denominada como Canon en re mayor se refiere únicamente a una parte de su estructura. Si bien es un canon perfecto o cerrado a tres voces (una forma polifónica previa a la fuga), posee las características de otra forma musical barroca (tema con variaciones) que usaron danzas en tiempos ternarios como la chacona o el pasacalle. En conclusión, esta obra está estructurada como canon, tema con variaciones, y además está basada, tanto armónica como estructuralmente, sobre un diseño melódico ostinato (repetitivo) que se repite durante toda la composición en la línea de bajo de dos compases. Este mismo ostinato se repite 28 veces.
De modo que Canon, sí, pero hasta por ahí nomás...



No quiero, por nada del mundo, que se crea que entiendo siquiera la mitad de lo que dicen los peritos a estos respectos en cuanto a las tres obras.

Pero que hay que tener mucho cuidado, hay que.



lunes, agosto 26, 2013

De mí pa' ti





Vicente Amigo - El Pele

Vicente Amigo - El Pele

Vicente Amigo - El Pele

Vicente Amigo - Duquende

Vicente Amigo




domingo, agosto 25, 2013

Caro diario /2

Mire que son dos cosas distintas, Caro.

Y me va a tener que disculpar si no le sigo el dictado al pie de la letra.

Entre 1970 y 1976, más o menos, Antonio Vivaldi me acompañó tantísimo. Muchas cosas suyas fueron el pan de tantas comidas y la harina de tantos panes. Eso, se entiende, no me hace un perito.

No soy un devoto del barroco, así, sin más. Ni siquiera creo que me gusten estas músicas, y otras de este aviso, por lo que tengan de barroco.

Lo cierto es que Vivaldi estuvo en aquellos años. Y así, estando, sigue.

Con su música descubrí el sabor del violonchelo, por ejemplo. Y a él le debo el amor que tengo por ese sonido.

Apenas conservo algunos cuantos discos de aquellos días y, entre ellos, claro, están algunos de Vivaldi. Y, tal vez, Caro diario, usted espera que traiga aquello mismo que fue, además del recuerdo.

Pero.

Con los años, me topé con Il Giardino Armonico. Y he preferido muchas de sus interpretaciones a otras que o eran más lustrosas y linajudas, o eran las que tenía en la memoria. O en mi discoteca, ya algo vapuleada.

Así que, Caro diario, usted me disculpe y no se me ofenda. Guardo buenos recuerdos, sí, de aquellos sonidos. Y a usted que dizque guarda recuerdos, eso le cae bien.

Pero aquí dejo algunas de aquellas partituras que oía entonces, en las manos de otros ejecutantes que no son aquellos.

No creo que esa belleza se pierda o siquiera llegue a ajarse porque ya no esté en aquello que fue y esté en lo que ahora es.

Esta muestra que traigo (y lo muestro porque creo que es bueno verlo, también), tiene cuatro conciertos. Uno para mandolino y laúd, dos de los de cello y otro para viola d'amore y laúd.



En do mayor para mandolino, cuerdas y cembalo, RV 425.





En Mi menor para cello y continuo, RV 409.





En La menor para cello y cuerdas, RV 419.





En Re menor para viola d'amore, laúd, cuerdas y cembalo, RV 540.







sábado, agosto 24, 2013

Caro diario


Son los '60 y los '70.

Mis.

Algo de lo que oía en esos años, que vuelve cada tanto.

Estas canciones son como las anotaciones de un diario -supongo- que vuelven a leerse muchos años después y uno las oye -o no- recordando -o no- quién era el que las oía.

¿Vuelven ellas? ¿Vuelve uno? Es uno, más bien. Porque si ellas volvieran y uno ya no es aquel -todavía, de algún modo, en algo- ellas pasan de largo y uno ni se da cuenta. O ni vuelven siquiera.  

Nunca pude llevar esa cosa; un diario, digo. Es una ficción, creo. Y hasta un fraude, no me apure...

No existe el diario íntimo. No se escribe lo íntimo. Escribir es publicar.

Y lo íntimo es íntimo, se entiende.

Por eso.


Caro diario, allí va una parte de mis '60, mis '70.

Simon & Garfunkel.

1. April, come she will
2. Kathy's song
3. Bridge over troubled water
4. Cecilia
5. Bleecker street
6. Rose of Aberdeen
7. For Emily, whenever I may find her 
8. Feuilles - o (En créole haitiano)
9. Leaves that are green
10. Bookends

Y, para dar vuelta esta página, una rareza: Benedictus.


Pero, como son de volver, habrá más cosas, seguro.



viernes, agosto 23, 2013

Come un bel dì di maggio





El frío vuelve. Bien. Fines de agosto. Como si fuera mayo o junio. Aquí en el sur, claro. Porque, en otro mundo, mayo es primavera.

Por eso. Mire usted por dónde, gracias al frío de agosto, fui a dar a la primavera de mayo.

Ahora bien.

Parece fácil. Claro: es cosa de elegir entre bienes; entre bienes equivalentes.

Pero.

¿Qué elige uno cuando elige entre la misma cosa y esa misma cosa pero no la misma?

¿Cómo se puede?

Y, sin embargo...

Fíjese, mi amigo.

En el Acto IV de Andrea Chénier, de Umberto Giordano, hay un aria-romanza final que canta el protagonista, el poeta francés André Chénier, que en vida real fuera guillotinado a los 32 años por Robespierre un día de 1794. Robespierre que, dicho sea, corrió misma suerte unos días después.

Este joven poeta -de curiosa deriva política- será tenido por precursor del romanticismo en Francia y su nombre irá resonando desde Darío hasta el tango (recuerdo ahora uno que lo menciona y cantaba Ignacio Corsini...)

Oí durante años decenas de versiones de esa romanza Come un bel dì di Maggio.

Y me quedo con Come un bel dì di Maggio. Pero, ¿con cuál?

De entre los que tengo ahora a mano (y que recopilo al amparo del fuego...), y sin orden de preferencia, una selección de estilos distintos (para nada definitiva, aunque...) queda aquí, casi como un apunte.

Mario del Monaco, Enrico Caruso, Ferruccio Tagliavini, Beniamino Gigli, Tito Schipa, Jussi Björling, Galliano Masini, Giuseppe Giacomini, Franco Corelli y Bojidar Nikolov .

Y todo gracias al frío de agosto, que es como el de mayo. ¿Qué más se puede hacer sino cortar un poco de leña y volver al reparo, a estar con papeles?

Con todo el tiempo del frío para elegir cuál bel dì di maggio...


_____________________________

La letra del aria que compuso el libretista Luigi Illica, inspirada en unos versos del propio Chénier, dice:
Come un bel dì di maggio
che con bacio di vento
e carezza di raggio,
si spegne in firmamento,
col bacio io d'una rima,
carezza di poesia,
salgo l'estrema cima
dell'esistenza mia.

La sfera che cammina
per ogni umana sorte
ecco già mi avvicina,
all'ora della morte,
e forse pria che l'ultima
mia strofa sia finita
m'annuncierà il carnefice
la fine della vita.

Sia! Strofe, l'ultima Dea!
ancor dona al tuo poeta
la sfolgorante idea,
la fiamma consueta;
io, a te, mentre tu vivida
a me sgorghi dal cuore,
darò per rima,
il gelido spiro d'un uom che muore.

jueves, agosto 22, 2013

Tudo isto é fado




Porque tudo isto é fado. Todavía. Por suerte.

Aunque sea el nuevo viejo fado de siempre, ahora.

Dejo una colección de fadistas jóvenes, apenas algunos de ellos.

Y portugueses todos, de un modo u otro. 

Difícil imitarlos sin ser portugués de un modo u otro. Imposible diría.

Por suerte.

Aquí están.


Ana Moura - Ouvi dizer que me esqueceste
Cuca Roseta - Quem és tu afinal
Raquel Tavares - Rosa da Madragoa
António Zambujo - Para que quero eu olhos (tradicional de Beira Baixa)
Carminho - Escrevi teu nome no vento - Meu amor marinheiro
Joana Amendoeira - Sopra o vento - Todas as horas são breves
Katia Guerreiro - Segredos - Namorico da Rita - Talvez não saibas - Tudo isto é fado
Maria Ana Bobone - Natal d'Elvas
Maria Ana Bobone / Rodrigo Costa Félix - Hortelã mourisca
Rodrigo Costa Félix / Aline Frazão - Fado contido
Mafalda Arnauth - O mar fala de ti - Ai do vento - O que tinha de ser - Lusitana - Meus lindos olhos - No teu poema - Valsa das paixões (con Marco Rodrigues)







miércoles, agosto 21, 2013

Maureen




Es Maureen Forrester.

Verdadera contralto, dicen los entendidos. Una de las poquísimas.

Canadiense, casada, 5 hijos. Murió en 2010. Cumplía 80 años.


Señores, dejemos eso: hay que oírla, cosa que saben los que saben.

Y ya.


Es ist vollbracht, de La Pasión según san Juan, de J. S. Bach. El cello es de Antonio Janigro, y Herbert Tachezi, al órgano.

Erbarme dich, mein Gott, es de La Pasión según san Mateo, también de Bach. Dragotin Hrdjok, es el solo de violín. También está Herbert Tachezi.

Widerstehe doch der Sünde es de la Cantata 54, de Bach también. La orquesta, como en las anteriores, I Solisti di Zagreb, con Antonio Janigro a la batuta.

Y, para el final, gusto personal, su versión de Che farò senza Euridice, del Orfeo y Eurídice, de Christoph Willibald Gluck. La orquesta es la de la Ópera del Estado de Viena que dirige Charles Mackerras.

Insisto: no se distraigan demasiado con todo esto.

Hay que oírla.


martes, agosto 20, 2013

Música de guerra

¿Qué sería una música de guerra? Y si pudieran ir juntas ambas, ¿qué guerra se pelearía con estas músicas?

Peter Weir tuvo la buena idea de incluir algo de esto que traigo, para que se oyera en una tienda de campaña del comandante australiano, horas antes de tener que mandar a sus tropas a la masacre de Galípoli, un día de agosto de 1915, impericia y estupidez británica mediante.

La película, que es de 1981 y creo que es la primera grande que filmó Mel Gibson, lleva el mismo nombre de aquella zona turca de los Dardanelos.




Weir eligió, para la escena terrible de ese hombre solo, el dúo Au fond du temple saint, del acto primero de Les Pêcheurs de Perles, de Georges Bizet, en esta versión de Léopold Simoneau, tenor, y Réne Bianco, barítono.

Sirve de complemento, pero ya por mi cuenta, la romanza Je crois entendre encore del mismo acto y la misma ópera, también por Simoneau.

De regalo, y porque me gusta, ambas partituras otra vez, pero en la versión de Jussi Björling y Robert Merrill, para el dúo, y sólo con el sueco Björling para la romanza.


Si no vieron Gallipoli, tendrán que verla y ver si no es cierto acaso que es música de guerra.

Claro. Depende de qué crea usted que es la guerra.



domingo, agosto 18, 2013

Vientito del Tucumán



Si fuera oratoria o retórica, sería la captatio benevolentiae de un exordio; si fuera galantería, sería serenata.

Pero creo que hoy por hoy es más que nada impetratorio, que es como decir una ofrenda -musical, claro- que habrá de volver en forma de alguna gracia, favor o regalo. Quién sabe.

Allá van adelantadas como envío, entonces, estas cosas tucumanas. Y a ver si me las encuentro cuando esté por esos pagos, y si me vuelven en forma de regalo y cómo.

Una primera cosa.

El Cuchi Leguizamón y Si llega a ser tucumana; A Monteros, con El Chango Nieto; Caminito de Acheral y Luciano Pereyra; De Simoca y La raqueña con el Dúo Coplanacu; Los Fronterizos haciendo Corazón de Limón y la reliquia de Martha de los Ríos en Nostalgias tucumanas.

Y una segunda: no se puede llegar a Tucumán sin Atahualpa Yupanqui. Por eso: Luna tucumana, La tucumanita, Zamba del grillo, La pobrecita y Adiós, Tucumán.

Pero, espere. No se vaya todavía.

Hay una cosa más, que no hay dos sin tres...

Resulta que Divididos, como se sabe, le puso música a un poema de Atahualpa que él no había hecho canción. No me gusta del todo -y se me perdone- la versión rock de los muchachos, aunque creo que en esto y aquello acertaron algo con la melodía. Por eso me pasé un tiempo largo buscando a alguien que hiciera lo mismo pero distinto. Y encontré al fin a un joven Esteban 'Coyo' Fanproyen que en el comedor de su casa con unos amigos la grabó. Las guitarras criollas y el bombo en algo acercan el asunto a lo que podría haber sido. Igual, creo, Vientito del Tucumán merecía mejor suerte.

Por ahora, es lo que hay.

Pero, como el vientito sopla donde quiere, no vaya a ser cosa que en el Tucumán encuentre algo mejor.



sábado, agosto 17, 2013

Ragazza

Una cosa es querer cantar. Otra, poder cantar. Y otra, saber cantar.

Que yo no pueda del todo con ninguna de las tres, hace disculpable mi juicio en estas cosas. Pero, tal vez haya algo más que el propio canto que permita gustar y entender del canto sin el canto, si es que usted me entiende.

De hecho, hasta conozco algunas gentes que pueden con las tres cosas y su juicio no merece el más mínimo respeto, vaya a saber por qué será.

El caso es que hace tiempo vengo siguiéndole los pasos a Roberta Mameli, una ragazza (diría un buen amigo que llama así a todas las mujeres) que ha logrado varias cosas difíciles en ese mundo.

Encontré estos dos fragmentos de su participación reciente en una versión de Orfeo y Eurídice de Gluck. Son de julio de este año. La particularidad en este caso es también la orquesta y la puesta. Modo Antiquo son dos orquestas formadas por Federico Maria Sardelli -ya lo veremos otra vez por aquí-, una medieval y la otra barroca, que es la que dirige ahora.

La ragazza canta la parte de Eurídice, como se ve. Porque la traigo así, visualmente, para que se la vea en acción, cosa que también importa. Y lo verán, al ver. Tampoco es mala idea tenerla en blanco y negro, mi sembra.

Por esta vez, se puede ser benevolente con el sonido. Paciencia: llegará la versión de estudio.


Una es el aria de Eurídice, del Acto III.





Otra es un dúo con Orfeo (interpretado con Clémentine Margaine) del mismo y terrible Acto III.






viernes, agosto 16, 2013

Orre



Tenía que ir a la estación terminal para volver al tren y al pago. Estaba en la 9 de julio. Probé de tomarme un colectivo y fui a dar a las paradas nuevas. Busqué a ver cuál y encontré la parada del 9.

Y me sonó de pronto en la cabeza como un himno: Línea N° 9, de Rivero. ¡Pero, claro...!

Soy malo para ciertas memorias y, en lo que esperaba el bondi, reconstruí las cuartetas malamente, hasta que completé un par.

No le hace.

Eso merece un brindis lunfa. Y un brindis largo y lento, sobre todo por Edmundo Rivero.

Asunto para porteños, en primer lugar. El resto, si gusta, que aprenda.

1. Línea N° 9
2. Amablemente
3. Mala entraña
4. Tortazos
5. Biaba
6. Batiendo el justo
7. El piro
8. Desde la cana
9. La canchera

10. El conventillo
11. La señora del chalet
12. Canchero (con Horacio Salgan al piano y orquesta)
13. Attenti, pebeta
14. Por culpa del escolazo
15. El deschave
16. Milonga lunfarda
17. Chamuyo / Las diez de última



_____________________________

Qué quiere que le diga, vea...: si no es, no es, por más que parezca.

¿Ni así entiende una papa del batimento orre? Pero, viejo..., hágame el favor: cache el mataburros.

Ah... ¿Quiere saber más del asunto? Entonces dése una vuelta por la Academia.


Más no puedo hacer.


lunes, agosto 12, 2013

Alfarero



En 90 años se pueden componer muchas cosas en música e interpretar muchas más.

Entonces, una es lo mismo que cien.

Qusiera ser alfarero, son versos de Albérico Mansilla, un abogado dos años más joven que Falú nacido en Buenos Aires que terminó residiendo y ejerciendo en Córdoba; famosísimo por sus letras folklóricas que compuso para tantos.

A esta zamba le puso música Falú, que ya se fue de este mundo, aunque no del todo.



martes, julio 30, 2013

Juan




Cosas nuevas, tiempos viejos.

Así, pasados más de treinta años, me (re)encontré con Juan Trepiana, al piano.


Creativo, buen gusto. Tango de otro modo.

Tres solo: Nada, Niebla del Riachuelo, Como aquella princesa.

Y otras con Fabián Bertero al violín: Fuimos, La cantina, Milonguita y El choclo.



sábado, julio 27, 2013

Soldaditos de plomo



Ah, sí..., viera usted: la música viene a uno de cualquier lado.

Por ejemplo.

Está todo ese mamarracho reciente en el ejército argentino y eso de que los montoneros defienden a un oficial del ejército acusado por lo montoneros, y eso de que algunos que habitualmente defienden a los militares acusan a los montoneros de defender a los militares acusados por los montoneros...: dígame la verdad..., ¡qué mamarracho!

Y ahí fue que me acordé de una especie de cuasi marchita que compuso y publicó Víctor Heredia allá por 1983.

Y fíjese por dónde, además: me acordé de que se decía que Víctor Heredia era militante del Partido Comunista hasta que se fue porque el Partido Comunista parecía que apoyaba a... Jorge Videla y al Proceso de Reorganización Nacional, que -dicho sea de paso- por los finales de los '70 desobedecía el bloqueo económico de EE.UU y parte de Europa a la URSS -por la invasión a Afganistán- y le vendía granos y otras cosas a los soviéticos...

En fin.


La marchita es tan bifronte y agridulce como todas esas historias y vea usted mismo si no.

Dejo dos versiones de Aquellos soldaditos de plomo, la de 1983 y una más reciente.



jueves, julio 25, 2013

martes, julio 23, 2013

Manila




¿Conoce las Filipinas? ¿No? ¿De veras?

Pensé que sí.


Pues vea, a ver si oyendo se hace una idea de la mezcla de oriente y España y vaya a saberse cuántas más cosas.

Una muestra hay aquí de viejas canciones.
1. Sa Kabukiran (Sylvia La Torre)
2. Alimukon (Tres Rosas)
3. Batangueña (Sylvia La Torre)
4. Moza del Pásig (Guillermo Gómez Rivera)
5. La jota filipina (Guillermo Gómez Rivera)

Hay también algo más nuevo, pero no tan reciente. Un conjunto Asín:
6. Balita
7. Bahay Kubo
8. Dandansoy (canción de cuna)
9. Himig ng Pag-Ibig

Ahora: si ve que las melodías le suenan familiares pero el español le suena raro, o no entiende bien del todo el tagalo o alguna que otra palabra de las lenguas bisayas, no se inquiete.

A todos nos pasó alguna vez.


sábado, julio 20, 2013

Wellington

Una estupidez. Y una estupidez mediocre, aunque ingeniosa en parte.

Y no es que lo diga un servidor, quién soy yo.

En todo caso no es que se me ocurra a mí, aunque sin poder juzgar del todo la cuestión tiendo a estar de acuerdo con quien dicen que lo dijo.

Beethoven, Ludwig.

Porque, según algunos entendidos, él mismo, el autor, consideró su obra como una estupidez, teniéndola por mediocre, más allá de que hubiera sido un fabuloso éxito en sus días.

Se trata de la Wellingtons Sieg, op. 91, también conocida como El triunfo de Vitoria, una sonora mezcla orquestal (con casi doscientos cañonazos y todo) que, si no me equivoco mucho, parece más bien una burla del triunfo de Vitoria, que fue el de las tropas al mando del Duque de Wellington, aunque se supone que es un homenaje de un ex bonapartista como Beethoven (suya es la Heroica dedicada a Bonaparte) que ahora consideraba un tirano insufrible a Napoleón y se alegraba de la derrota francesa en España.

El que perdió la batalla fue José, el hermano del corso famoso, y tal vez eso haya hecho que Ludwig no se esmerara a su altura en los compases y vistosos refritos (como la inclusión de la burlesca Mambrú al lado de la soberbia Rule, Britannia!), ingeniosos y con su sello, eso sí.

En fin.

Algo se disfruta ese batifondo de 15 minutos.

Tal vez ser Beethoven a veces no alcanza y, si es verdad que pensaba eso de su propia estratagema musical, no se engañó a sí mismo, lo cual habla bien de él, después de todo.

jueves, julio 18, 2013

Estoy despierto

Así se traduce el gaélico Tá mé mo shuí, que es el título de una bonita balada tradicional irlandesa.

Está aquí, además, porque uno de sus versos hace de epígrafe de un soneto que he dejado en otro lugar.

Quedan aquí tres versiones de esta canción. Son distintas y cada cual tiene su aire.

Los intérpretes son Clannad, Altan y el Cór Thaobh a' Leithid, un coro irlandés de Gweedore, en Donegal.




___________________________________________

Para los interesados, queda aquí la letra de la balada. Está en gaélico, con su pronunciación y una traducción que reconstruí con materiales de fuentes distintas, y no porque un servidor hablé la lengua.

Tá mé mo shuí ó d’éirigh’n ghealach aréir
[taw mey muh hee, o jye-reen ghyallakh uh-rair]
Estoy despierto desde que la luna se levantó anoche,

Ag cur teine síos gan scíth is á fadó go géar
[egg cur tchinna shees gan shkee iss a fado guh gyair]
reavivando el fuego todo el tiempo y manteniéndolo encendido,
 

Tá bunadh a tí ‘na luí is tá mise liom féin
[taw bunna a tchee nuh lee iss taw misha lumm heyn]
la familia descansa y aquí estoy solo conmigo mismo,
 

Tá na coiligh ag glaoch ‘san saol ‘na gcodladh ach mé.
[taw nuh kullee egg gleykh sunn seel nuh gulla akh mey]
los gallos cantan y el mundo duerme, salvo yo.
 

‘Sheacht mh’anam déag do bhéal do mhalaí is do ghrua
[hakht wanumm jyeg duh veyl duh wallee iss duh ghroo-a]
Amo tu boca, tus cejas y tus mejillas,
 

Do shúil ghorm ghlé-gheal fár thréig mé aiteas is suairc
[duh hool ghorem ghley-ghyal fawr hreg mey atchiss iss soo-erk]
tus ojos azules y brillantes por los cuales dejé todo contento;
 

Le cumha do dhiaidh ní léir dom an bealach a shiúil
[leh cuwee do ghyee-a nee leyr dumm unn bellakh a hyool]
por anhelarte, no puedo ver adónde voy;
 

Is a charaid mo chléibh tá na sléibhte gabhail idir mé ‘s tú.
[iss a kharid muh khleyv taw nuh sleyv-tcha gawl idjir mey stoo]
amiga de mi corazón, las montañas están entre tú y yo.
 

Deireann lucht léinn gur claoite an galar an grá
[jyerenn lukht leyn gur kleetcha unn galar unn graw]
Hay sabios que dicen que el amor es una enfermedad fatal,
 

Char admhaigh mé é no go raibh sé ‘ndiaidh mo chroí istigh a chrá
[khar admee mey ey no guh row shey nyee-ah muh khreeshtee a khraw]
nunca lo creí hasta ahora, en que mi corazón está partido;
 

Ó aicid ró-ghéar, faraor nár sheachain mé í
[oh akid ro-ghyair, farair nawr hyekhin mey ee]
es una muy dolorosa enfermedad, que no evité,
 

Chuir sí arraing is céad go géar trí cheart-lár mo chroí.
[khweer she arreng iss keyd guh gyair tree khyairtlar muh khree]
y que punza con cien flechas el centro de mi corazón.


Casadh bean-tsí dom thíos ag Lios Bhéal an Átha
[casoo ban-shee dom hees egg liss veyl unn aw]
Encontré a una hechicera cerca de Béal an Átha,
 

Is d’fhiafraigh mé díthe an scaoilfeadh glas ar bith grá
[iss jiwra mey jeeha unn scwillya glas air bih graw]
y le pregunté si podía librarme de este amor;
 

Is é dúirt sí os íseal i mbriathra soineannta sáimh
[iss ey doo-ert she os isheyl i mrih-ra sinenta sawv]
ella me contestó suavemente y con palabras simples:
 

“Nuair a théann sé fán chroí cha scaoiltear as é go bráth.”
[nooer a heyn shey fawn khree kha skilteer ahs ey guh braw]
"cuando el amor entra en el corazón, ya no se irá de allí..."

martes, julio 16, 2013

Niñas griegas

Que canten.

Que para eso existen.

Y para mí es suficiente.


Savina Yannatou.

1. Ferte mou ena mandolino
2. Mera merose
3. To pouli
4. Smirnaiko minore
5. Hartino to fengaraki


Nana Mouskouri

1. Athina
2. Samiotisa
3. Aspri mera
4. Pame mia volta sto fengari
5. Hartino to fengaraki


lunes, julio 15, 2013

Volver, volver

Se trata de Volver, volver, de Fernando Zenaido Maldonado Rivera, pero también de No volveré de José Alfredo Jiménez.

Y estas dos canciones mexicanas están aquí por varias razones.

La primera, por supuesto, es porque son bonitas. Hay de ellas muchas versiones (por ejemplo Volver, volver la hizo famosa Vicente Fernández en la década del '70, en una interpretación ya canónica), pero elegí que ambas las cantara aquí Chavela Vargas.

La segunda razón es porque están relacionadas -siquiera simbólicamente- con otros asuntos que estoy tratando en otra parte y sirven para amenizar -tal vez, lejanamente, ilustrar- lo que voy diciendo por allá.

Y si alguien sugiere que es cosa mía, tiene razón.

domingo, julio 14, 2013

La parecida

No sé cuándo habrá sido que Agustín Carabajal compuso La parecida y me gustaría saber, más que cuándo nació, por qué se llama así esta chacarera, que es una de las que más me gusta.

Tal vez importe recordar para lo que sigue que Agustín formó parte de la primera versión de Los Carabajal, hasta que se fue a formar Los manseros santiagueños.

Lo que dejo aquí ahora es como si dijera cierta evolución en la interpretación de esta bonita pieza.

Por su parte, una otra cuestión a resolver sería si el bombo es o no el personaje principal en la instrumentación, así como si es más adecuado el violín o el bandoneón.

Señores, estas y otras cuestiones quedan a su entero juicio.

Hay que empezar por Los manseros santiagueños para el origen. Algunas versiones en esa línea hay, como la de los salteños Los ceibales. Y tal vez ese tramo se cierre con el Dúo Coplanacu.

A partir de allí -en buena medida por influjo de los Carabajal, los nuevos...-, se incorporan instrumentos y dicciones. Aunque no muy conocidos, están los casos de Abel Pérez y Las voces del atardecer así como de Los Reynoso, santiagueños ambos.

En esta línea, pero llevando las cosas a otro plano bastante sorprendente, está la versión del salteño Timoteo Dino Saluzzi.


En fin, sólo un paseo rápido por La parecida y lo que va de una cosa a la otra de la misma cosa.


Y eso es todo por ahora, mis estimados.



sábado, julio 13, 2013

Barboza



 Linda la tarde.

Ese aire exhausto de plantas y pájaros y la tierra que parece que tiembla de agua todavía, después del aguacero.

Un vientito casi tibio (ah, agosto, el impaciente...) y unos amargos, tabaco y mate, viendo al sol escabullirse. ¿Qué más?

Tarde de sábado. Lindo.

Y unas músicas al compás de esa quietud feliz.

 Raulito Barboza, muy atinado y sereno.

Sí, señor.

1. Al trotecito
2. Conscripto Bernardes
3. El gaucho mimoso
4. General Madariaga
5. Cadencias
6. A Santo Tomé
7. Chamigo Franco


Y a esperar la noche y el fuego.


jueves, julio 11, 2013

Pablo

Hace mucho tiempo que tendría que haber estado aquí y no estuvo.


Cosas de la vida.


Faltaba. Pero ahora no falta.

Cosas de la vida.

No es todo, claro. Pero es lo que tiene que estar. 

1. Si ella me faltara alguna vez
2. Ya ves
3. De qué callada manera
4. Para vivir
5. Años
6. El breve espacio en que no estás
7. La soledad
8. Eso no es amor
9. Yolanda (con Silvio Rodríguez)
10. Rabo de nube (de y con Silvio Rodríguez)

Ahora, -apenas un poco tarde, pero no demasiado tarde- lo que tenía que haber de Pablo Milanés está.


Cumplido.


jueves, julio 04, 2013

D'Oro


El sevillano Francisco Guerrero vivió casi entero el siglo XVI, que no es poco. Precoz y talentoso, hizo música de casi todo lo que encontró a mano, de lo sacro a lo profano. Y lo hizo muy agradablemente.

Me gustan sus partituras para obras literarias, como las del magno Garcilaso o las que compuso inspirado en los Cancioneros.

Es una de las glorias del Siglo de Oro español.

Una muestra de lo suyo queda aquí, por intérpretes varios.

1. Si tus penas no pruevo (De Lope de Vega)
Música Ficta - Ensemble Fontegara.

2. Oh más dura que mármol (De la Égloga I de Garcilaso de la Vega)
Carlos Mena - Contratenor
Juan Carlos Rivera - Vihuela

3. Cançiones (Ministriles de la Misa para San Isidoro de Sevilla)
Gabrieli Consort & Players (Paul McCreesh)

4. Maria Magdalene et altera Maria (Motete de Pascua - Mc. 16: 1-2, 5-6)
The Tallis Scholars

5. Qué buen año (Canciones y Villanescas espirituales, N° 58)
Victoria Musicae (Josep R. Gil-Tàrrega)

6. Todo quanto pudo dar (Canciones y Villanescas espirituales, N° 49)
Musica ficta - Ensemble Fontagara

7. Soneto XIII (De Garcilaso de la Vega)

8. Glosas sobre Hermosa Catalina
Jordi Savall - Viola da gamba soprano.
Christophe Coin - Viola da gamba baja.
Bruce Dickey - Cornetto.

9. Si la noche haze escura (Del Cancionero de Uppsala)
Accademia del Piacere
Raquel Andueza

10. Ojos claros serenos (Madrigal de Gutierre de Cetina, Cancionero de Medinaceli)
Hespérion XXI - Jordi Savall

11. Prado verde y florido (Del Cancionero de Medinaceli).
Hespérion XXI - Jordi Savall.


jueves, junio 27, 2013

Despedidas

Es probable que a más de uno le parezca que no es éste el lugar para tratar estos asuntos.

O para tratarlos de este modo.

Y casi le daría razón.

Casi.

Porque espero que al final se entienda que esto tiene su lugar aquí.

Okuribito es palabra difícil de traducir para quien como yo no habla japonés.

Hasta donde sé, significa algo así como persona que acompaña las partidas, persona que despide, tanto como partidas.

Y por eso me pareció que Despedidas es, entre varios, aproximadamente el título más significativo.

Esta película japonesa que, ahora pongo a juicio del amable auditorio, se hizo famosa en 2009 cuando ganó un Oscar a la mejor película extranjera.

Su director, Yōjirō Takita, dice haber temblado de miedo porque, pese a la solemnidad del tema y las prácticas que allí se ven, la muerte vista en esa perspectiva es tema poco simpático a los japoneses. Tabú, dicen. Será.

Por su parte, el protagonista, Masahiro Motoki, aprendió el oficio para entender mejor el papel que haría. Y hasta aprendió a tocar el instrumento que el guión le asignaba.

Todo muy impresionante e interesante. Y hasta creo que habría para unas líneas más de crítica cinematográfica, con los más y los menos (que son menos que los más, a mi entender, en este caso...)

Pero, en realidad, la razón de ser de esta inclusión, que admito pueda parecer algo extravagante, en esta bitácora es que hay un violoncello en el centro de la escena, en el centro del asunto.

Y si hay un cello, bien está que esté aquí.


Los más benevolentes, los más comprensivos -y comprendedores-, creo que no se arrepentirán.


domingo, junio 23, 2013

Segredos do mar



Y así fue que en estos días me presentaron a Flávia Wenceslau.

Es de Paraíba, en el Nordeste del Brasil. Refinada, simple, una guitarra y una voz singular.

Letras sencillas y dichas con gracia.

Canciones.

Y eso es todo.


Nada menos.


1. Barco valente
2. Juliana vai casar
3. Passarinho me leve
4. Você que tanto fala
5. Um dia passarinho
6. Canção de esperança
7. Eu te desejo vida
8. Segredos do mar

martes, junio 18, 2013

Vuelta surera



Una vueltita surera
al frío me voy a dar
y me quiere acompañar
esta música campera.
La tengo de compañera
en el sur a donde voy
porque yo cantor no soy
y es bueno que otro me cante
y así con el canto espante
el frío de donde estoy.
Y ya que el sur es destino
milonga tiene que ser
(y otras piezas de valer
de este cantor argentino).
Y que venga el peregrino
que no precisa prefacios,
que se llenen los espacios
de las notas que va a dar,
pues, señores, va a cantar
Omar Moreno Palacios.



1. Provincia de Buenos Aires
2. Como chimango pa'l ojo
3. El Margarito
4. Ha llovido el día entero
5. Pero, qué lindo el regreso
6. Galopes y relinchos
7. Solterito soy feliz
8 . Rancho muerto (recitado)
9. Coplas por milonga (con Alfredo Ábalos)
10. Martín Pescador
11. Milonga corralera
12. El negro alado
13. Y nunca te dije nada



domingo, junio 16, 2013

Como dos extraños

La madrugada es para el tango.

Con unos amargos y tabaco del fuerte, mejor. Y si está fresco, más.

Y en eso andaba recién, cuando oí una versión de Fuimos, una de Alberto Marino con Pichuco Troilo.

Me acordé de la de Roberto Goyeneche y la busqué.

Y después siguieron con Fruta amarga y otra vez volví a Goyeneche porque también tenía a mano una versión suya que había recopilado.


Sí, veramente: como dos extraños. Parece mentira que un mismo tango dé resultados tan distintos y más en el segundo caso que en el primero.

Claro, es la interpretación y todo eso...: qué cosa le ve y qué jugo le saca cada uno a lo que le ponen en la mano.


Para no desairar el título de la entrada, Como dos extraños, por El Polaco, el último, acendrado.

Eso era todo.


Y a seguir con el mate, que falta para que vaya clareando.

jueves, junio 13, 2013

Alouette


Aunque este envío tiene triple dedicatoria, como saben quienes saben, igual la entrada es libre -y más que gratuita, casi obligatoria- para oír a esta alouette algérienne que creía haberles presentado hace ya unos años, pero es claro que no lo hice.

Souad Massi canta en árabe argelino, a veces en bereber y otras en francés (claro, L'Algérie...)

Y a mi juicio tiene muy buen gusto en cualquier idioma. Y una buena voz.

Señoras y señores, en la section arabe:

1. Nacera
2. Hagda wala akter
3. Khalouni
4. Malou
5. Theghri
6. Moudja
7. Raoui
8. Matebkiche
9. Rani rayha

Ya en la section française:

10. Un sourire
11. Savoir aimer
12. Passe le temps
13. Tant pis pour moi


Que lo pasen bien de aquí en más.

Y como el día va a finir, tesbah ala kheir...


miércoles, junio 12, 2013

Opa



Opa-opa

Vahine mata mi-na-mó
Arofa tura váu
a viti, viti mai
tau a here haiti é

A here opa, opa,
opa, opa te pahi
tetere mai néi
rapa-nui néi.

La canción, en palabras polinesias, tiene historia, aunque no se ponen de acuerdo los que la cuentan.

Unos dicen que es música popular de Tahiti que llegó a Rapanui, la isla de Pascua, cuando una norteamericana que venía del este la cantó en la isla, lo que encantó a los isleños que la adoptaron.

Otra versión, que me gusta más, la trae Ramón Campbell en Mito y realidad de Rapanui: la cultura de la isla de Pascua.

Dice allí que la canción tiene "como autor  a un romántico marino norteamericano, dueño del yate Tahitian, llegado a la isla en 1943. Su mujer, rubia y de ojos azules, le había inspirado la canción Vahine mata ninamú..., Mujer de ojos azules... Opa-opa significaba el balanceo del barco con el oleaje, y el canto, una evocación del sentimiento que embargaba al enamorado mientras se acercaba lentamente a la isla de Rapanui: tetere mai néi Rapa-nui néi...., mientras nos acercamos a Rapanui..."

En la primera estrofa, más o menos, el enamorado dice cómo peregrina hacia el corazón de su amada lleno de ilusión.

No tengo modo de saber qué será verdad en esto, claro.

No le hace.

La extraña versión uruguaya de Los Olimareños, creo, vale de todas formas.

domingo, junio 09, 2013

¿Quén non xime?



En 1880, Rosalía de Castro publicó su libro de poemas Follas novas, en gallego, claro.

Allí, en uno de sus capítulos -Do íntimo-, hay unos versos que tituló ¿Quén non xime?

En 1997, Amancio Prada dio a conocer un disco que fue un homenaje a su paisana: Rosas a Rosalía; le había puesto música a 18 de sus poemas de ella, entre los que está ¿Quén non xime?

Pasó, por otra parte, que me di cuenta hoy de que en mi biblioteca de músicas hay 899 canciones, según me anotician.

Difícil cosa: ¿a quién darle el podio de las 900? Y me puse a ver, riéndome de ese afán humano y trivial de celebrar los números redondos.

Y fue poniéndome a ver como di con ¿Quén non xime?

Hubiera firmado que había mostrado la canción hace tiempo aquí o en alguna otra bitácora. No.

O el poema, siquiera. Tampoco.

Busqué ya inquieto entre los que publicaron cosas de Prada en esa misma biblioteca de canciones. Nones. Nada de nada.


No se hable más: ¿Quén non xime?

(Pero, atención: lamentablemente, esta versión aparece interdicta, sabrán lo que saben por qué... Así las cosas, dejo la que sigue, que es versión anterior, más precisamente de 1975, y que es la primera edición de la que vino después. La canción suena aquí más inocente, diría, que la de 1997, pero no menos conmovedora.)



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Como pasa cuando los versos de las canciones son poemas -y valen la pena-, aquí dejo el original de Rosalía (más extenso que la canción) y una traducción. Tienen su gravedad, sí.
¿Quén non xime?

Luz e progreso en todas partes... pero
as dudas nos corazós,
e bágoas que un non sabe por qué corren,
en dores que un non sabe por qué son.
Outro cantar, din, cansados
deste estribilo, os que chegando van
nunha nova fornada, e que andan cegos
buscando o que inda non hai.

¡Réprobos...! Sempre ó oculto perguntando,
que, mudo, nada vos di.
Buscade a fe, que se perdéu na duda,
e deixade de xemir.

Mais eles tamén perdidos
por unha i outra senda van e vén,
sin que sepan, ¡coitados!, por ónde andan,
sin paz, sin rumbo e sin fe.

............................................................

Triste é o cantar que cantamos,
mais, ¿qué facer si outro mellor non hai?
Moita luz deslumbra os ollos,
causa inquietude o moito desear.

Cando unha peste arrebata
homes tras homes, n'hai máis
qu'enterrar de presa os mortos,
baixa-la frente, e esperar
que pasen as correntes apestadas...
¡Que pasen ... que outras vendrán!


¿Quién no gime?

Luz y progreso en todas partes..., pero
las dudas en el corazón,
y lágrimas que uno no sabe por qué corren,
y dolores que uno no sabe por qué son.

'Otro cantar', piden, cansados
de este estribillo, los que van llegando
de una nueva hornada, y que andan ciegos
buscando lo que aún no hay.

¡Réprobos...! Siempre a lo oculto preguntando,
que, mudo, nada os dice.
Buscad la fe, que se perdió en la duda,
y dejad de gemir.

Mas ellos, también perdidos
por una y otra senda van y vienen,
sin que sepan, ¡cuitados!, por dónde andan,
sin fe, sin rumbo, sin paz.

..........................................................

Triste es el cantar que cantamos;
mas, ¿qué hacer si otro mejor no hay?
Mucha luz deslumbra los ojos,
causa inquietud el mucho desear.

Cuando una peste arrebata
hombres tras hombres, no hay más
que enterrar pronto a los muertos,
bajar la frente, y esperar
que pasen las corrientes apestadas...
¡Que pasen ..., que otras vendrán!


sábado, junio 08, 2013

Y Cuba


José Guillermo Quesada Castillo, cantando fue aplaudido como Guillermo Portabales (y no es quien ilustra esta página ahora), difundió desde muy joven la guajira cubana. Su calidad merece aquí un lugar bien ganado.

1. Al vaivén de mi carretera.
2. Lamento cubano.
3. Flor de amor.
4. El guajiro.
5. El carretero.
6. Junto a un cañaveral.

No cantará solo.

De Jesús Orta Ruiz, conocido y reconocido como El Indio Naborí, dicen que es más que un cantor y decimista cubano, y que con su inventiva consolidó el son ya tan carcaterístico y popular de la espinela, tan antigua como graciosa estrofa. Si no hubiera cantando, dicen, se lo tendría por escritor y escritor culto. Aquí queda por ahora y como muestra con una Guajira guantanamera (¿se darán cuenta de que Guantánamo es el lugar de donde procede el nombre...?)

Chanito Isidrón popularizó con otros el punto cubano y aquí muestra cómo cantaba, desplegando en décimas una historia sencilla y simpática.

Despide esta entrada el señor Barbarito Diez, los que conocen el bolero lo conocen, con Guajira y cubana.

jueves, junio 06, 2013

Cuba


A Cuba se llega desde donde usted quiera, poco más o menos. Y si es cuestión de música, desde Andalucía hasta África. Siempre por el mar, se entiende. Es La Isla.

A mí la música de estos señores me cae bien, habitualmente.

Se ponen un poco pesados cuando hacen panfletos, eso sí. Aunque es verdad que los hacen con toda clase de ritmos y arabescos y con palabras líricas y todo eso: pero son rehenes, no arte.

Sí..., es lo que pasa: la belleza está en las cosas, no en la mano, ni en el ojo, ni en la boca, ni en los pies. Para saber eso, y que le salga a uno regularmente bien, hay que ser más artista que militante. Y más hombre que artista, si me apura. Difícil.

Pero.

Una radio vieja suena en una habitación con ventilador de techo y balcón a la calle. Y una calle medio empedrada por la que pasan muy de tanto en tanto autos viejos y carros, si cuadra. Atardece muy lentamente, aire de mar, humedad de las sierras que baja morosamente. Luz de bronce en todas las cosas. Unos niños descalzos juegan en la esquina. Dos comadres conversan en la vereda mínima. Unos vagos, apoyados contra una pared descascarada, planean una noche de copas. En una mesa, en plena calle, cuatro viejos -dos son mulatos y uno negro- juegan un juego de cartas interminable. En un zaguán, que da a una escalera oscura, tres muchachones, una vieja y una joven negra, hacen música: una guitarra, un tres, un bongó y las voces acopladas de todos. Huele dulce, huele a tabaco y a mar y a tierra húmeda.

Por la radio, se oye que cantan Celina y Reutilio, incansables. Ella con su voz que estalla, él -el amor de su vida- apagado, detrás, sonorizando más que cantando, con guitarra como si fuera su segunda voz.

Salsa, mambo, rumbas, las décimas del magnífico punto cubano, son, guajiras. La Isla parece que bailara. Se mezclan raíces y sonidos, creencias y dichos. Todo mezclado, como es en Cuba.

1. Yo soy el punto cubano.
2. Alborada guajira. 
3. La casa de Yagua.
4. Tumba la caña.
5. Anda.
6. Mi bohío.
7. A la Caridad del cobre.
8. Tristeza guajira.
9. Canto a Borinquen.
10. A caballo vamos pa'l monte.

Se viene la noche. La calle queda vacía o casi. Los ruidos entran a las casas y salen de allí en forma de voces, de risas, sonidos de cacharros, arreos de comidas, perros de voz ronca. Hace calor, pero se cuela por todas partes una brisa de mar.

Y María Teresa Vera que canta Veinte años y, divertida, al final, Sobre una tumba una rumba.