Puede ser que, en 1998, Joan Manuel Serrat estuviera en un punto alto; en sazón, diría.
No sé si después hizo algo mejor.
Porque este Sombras de la China es un conjunto de canciones (8 propias; tres, no) que están sazonadas con el alinio exacto: no falta nada de lo que se propuso, no sobra nada que hubiera abundado sin necesidad. Algunas de estas canciones, además, tienen aplicaciones varias, todas útiles y significativas.
Y es por eso que lo traigo ahora y lo dejo acá para que quede en actas.