Cjargne es Carnia. en friulano. Una región de Il Nord en la península, sobre el este de ese norte.
De aquellas tierras, en la región de Friul-Venezia Giulia, viene este joven, Alvise Nodale, que dejo aquí con su versión muy propia de canciones tradicionales friulanas.
Vez pasada mostré Il Sud y su lengua. Ahora le toca al Il Nord.
Puede ser que, en 1998, Joan Manuel Serrat estuviera en un punto alto; en sazón, diría.
No sé si después hizo algo mejor.
Porque este Sombras de la China es un conjunto de canciones (8 propias; tres, no) que están sazonadas con el alinio exacto: no falta nada de lo que se propuso, no sobra nada que hubiera abundado sin necesidad. Algunas de estas canciones, además, tienen aplicaciones varias, todas útiles y significativas.
Y es por eso que lo traigo ahora y lo dejo acá para que quede en actas.
Farewell, Angelina es una canción supuestamente de amor y de despedida de la amada, de Bob Dylan.
Y supuestamente, porque la letra es una curiosa despedida mezclada con metáforas e imágenes violentas y ácidas del estado del mundo. Como sostienen los entendidos, es las dos cosas: una despedida de la amada en medio de un mundo que se deshace, que estalla en violencias, crueldades y trivialidades.
En fin, bastante comprensible por la época y la moda de las canciones de protesta de esos días. Y, después de todo, entendible en un autor que pretende no hacer canciones pasatistas y aspira a glorias artísticas, que, mal que bien, finalmente alcanzó.
Dylan, por su parte, dijo que esta canción tiene su origen melódico en una balada escocesa de mediados del siglo XIX. Otra despedida. Esta vez de un marinero que parte de Francia hacia Groenlandia a cazar ballenas. Ya veremos que es más que una lejana inspiración.
Después de que Dylan desistió de grabar su propia canción, en 1965 Joan Baez la cantó y la incorporó a un disco LP de ese mismo año que llevó el nombre de la canción.
Este es el momento para decir que, desde 1961, Baez y Dylan llevaban una especie de sociedad musical y sentimental, en la que ella sufrió más que él, si es que acaso él sufrió algo.
Hay muchas y extrañas versiones de esta canción, y en idiomas inusuales como checo o hebreo, entre otros.
Pero dejo la de Nana Mouskouri, en francés, y la de Bobby Solo, en italiano, perché mi piace.
He visto que, a esta versión no comercial que dejo a continuación, algunos le asignan el tono justo para interpretar el sentido de la letra de Dylan y su propósito discursivo. Un tono, afirman, que ni Dylan ni Joan Baez pudieron darle. Dicen, incluso, que el modo de incorporar sonidos más graves y lúgubres hace la misma impresión que la letra connota.
Farewell to Tarwathie es la balada de la que hablé al principio como "inspiración" melódica de Farewell, Angelina, aunque diría que lo de inspiración se queda un poco corto.
Es obra de George Scroggie, de Aberdeenshire, en Escocia. Se conoció poco después de 1855.
Aquí dejo la versión de una joven Judy Collins, aunque hay no pocas más.
Lo dije en otra parte: cualquiera que le dé una vuelta más al flamenco, tendrá mi aplauso, por lo que valiere.
Alba Carmona, ahora solista, es una catalana de Barcelona ex Las Migas. Es también del mismo barrio musical que Silvia Pérez Cruz con quien cantó en aquel grupo de mujeres.
Se volcó al flamenco (algo de canciones tradicionales, también), y le dio un aire que –cómo negarlo– me gusta. Aunque debería confesar que esa voz ahogada y levemente opaca y ronca, es difícil que no me guste en una moza.
Por mi abuela paterna, soy piamontés de Mondovì, provincia de Cuneo, sobre los Alpes.
Hasta donde recuerdo, el primer "italiano" que aprendí me lo enseñó ella, y después sus hijos; más después, Mingo, aunque él menos. Con los años, vi con disgusto que los italianos no reconocen como tal este dialecto. Qué sabrán ellos...
Así que dejemos acá un poco de aquella lengua de mi sangre y de mis años chicos, pa' que aprendan los tanos cuánta Italia hay en Italia.
La voz de Dolores O´Riordan siempre me pareció, entre las cantantes de música "popular", una de las más singulares. No sólo a mí, claro. Algo parecido dictamina ese mundo. Siempre me gustó.
¿Y me gusta todo lo que cantó con The Cranberries o con otros, o como solista? No, no todo. Pero siempre me gusta oírla cantar.
Irlandesa de Limerick, familiera de una familia católica (la menor de 9 hermanos), de padres comunes y corrientes, más bien pobres, madre muy piadosa. En fin, una chica irlandesa de provincia, católica, pro-vida, matrimonio de varios años, 3 hijos, después algo alocada. Es decir, una chica irlandesa. Y de no muy buena salud, siempre con algún problema.
Murió a mediados de enero en 2018, antes de cumplir los 47, ahogada en la bañadera del hotel londinense a donde había ido a grabar un disco, dicen que había tomado mucho antes.
Todos los que la rodearon la lloraron. Y la lloran todavía.
Todavía no termino de descifrar a Raly Barrionuevo.
No me importa mucho qué deriva ideológica lleva (porque lleva una deriva, claro). No veo que eso haya hecho demasiada mella (algo ha hecho, sí...) en su forma de expresar y bastante menos en los repertorios que elige. El disco que hizo –con estilo propio– con canciones del Chango Rodríguez muestra que no le importa mucho ser del todo políticamente correcto, y que tiene espaldas para cantar lo que le gusta, del modo que le parece mejor.
Y este que dejo ahora es otro caso. Apareció en abril del 2025. Canciones propias, mayormente, "resignificadas", dice, por la voz y el aire de otras.
Diecinueve mujeres para otras tantas canciones. Todo estilizado, muy musical. Algunas cosas menos, pero la mayoría me parece un fino trabajo de orfebre, con metales varios, todos nobles.
Tengo por África un afecto especial y no sabría explicar del todo todas las razones, aunque algunas –que me guardo– sí sé cuáles son.
Entre las músicas del continente, más de una vez he hablado de los coros de jóvenes sudafricanos.
Por eso esa selección, mayormente con canciones en zulú, varias de ellas secuela de los orígenes religiosos de los colonos boers e incluso ingleses.
Dos notas.
Laduma es una canción tradicional en lengua zulú a la que hay que prestarle atención: al comienzo, sin cantar, reproducen muy eficazmente los sonidos de una tormenta, que es el tema de la canción.
Hay también dos versiones del himno nacional, una en lenguas aborígenes y la otra, que es la oficial, en una mezcla de lenguas zulú, sesotho y xhosa, en lengua afrikaans y en inglés, tomando estrofas del himno Die Stem van Suid Afrika.
No debe llamar la atención la integración de estos coros. Esta unión de razas está en vigencia diría que desde el tiempo de Nelson Mandela y fue el rugby de los Sprinboks el primero en hacerla realidad, así como la muestran la bandera y el himno.
¿Significa que todo está resuelto en Sudáfrica? No.
Tampoco en África, tristemente, donde en la mayoría del continente (especialmente subsahariano), el rigor de la vida de sus gentes llega a ser inconcebible.
Angela Hicks, es una joven soprano inglesa, natural de Lancashire y ya con una carrera internacional destacada. Creo que fue su voz tan delicada la que la puso en ese camino.
No puedo decirlo, pero por alguna razón imagino que su timbre es antiguo, que así sonaban voces femeninas de muchos siglos atrás.
Hija del Pays de la Loire, en la Francia, Emmanuelle Dauvin –a sus apenas 34 años– tiene una rara habilidad que se usó hace siglos y que en parte ella revivió: hacer dos cosas a la vez. Su admiración por Nikolaus Bruhns –uno de los mayores organistas y violinistas del siglo XVII alemán– fue lo que la llevó a esa práctica difícil que, al parecer, Bruhns ejercía con maestría. Y ella también.
Violinista y a la vez organista (se acompaña con un pedal de órgano mientras toca el violín), esta joven es especialista en músicas antiguas y particularmente barrocas, por eso participó en la mayoría de los ensembles del género que vale la pena oír.
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(NOTA: este trabajo más o menos reciente –2021–, se llama OVNI Baroque y son piezas de Bach y Von Biber que hace en violín y pedal. Lo de ovni es la sigla de: Orgue & Violon Nouvelle Interprétation. Lo digo por las dudas, quién te dice y haya en la sala gentes que buscan otros objetos...)
El minimalismo en música lo descubrí con Arvo Pärt. Desde entonces, es la única modalidad contemporánea que me resulta verdaderamente sorprendente en música: ¿cómo esa percepción de lo real llegó tan hondo y cómo logró expresar esa hondura con tanta fuerza y suavidad a la vez?
Pero, como con las cosas inmensas y las bebidas muy fuertes, no puede beberse de un trago. Es por sorbos breves y de tanto en tanto.
Ahora descubrí esta sinfonía del polaco Henryk Górecki, compuesta en 1976. La historia de su composición me parece tan conmovedora como la propia sinfonía.
Górecki, creo, logró algo muy difícil de hacer: unir tres historias conocidas ¿casualmente? y transformarlas en un texto musical homogéneo, tan punzante como inquietante y hasta sublime.