miércoles, marzo 12, 2014

Il Compianto

En la via Clavature, 10, a metros de la Piazza Maggiore, en Bolonia, está el santuario de Santa Maria della Vita.

Ahora, en una capilla a la derecha del altar mayor, se encuentra una obra escultórica misteriosa y de una expresividad terrible.

Es Il Compianto sul Cristo morto y pertenece a Niccolò Dell'Arca, escultor del siglo XV que vivió, aproximadamente, entre 1435 y 1494 y que se destacó entre los escultores del norte de Italia. La obra conmueve y ha conmovido a generaciones. A los italianos, por ejemplo, los impresiona la conmoción de Gabriele D'Annunzio cuando la vio, tanto como las páginas que dejó a propósito de ella.

Por cierto que no hay misterio en el motivo del descendimiento de la Cruz, frecuente por 300 años en la pintura y escultura europea y particularmente en la italiana. La obra, eso sí no se sabe, pudo haber sido compuesta entre 1460 y 1490. Tampoco se sabe de dónde tomó inspiración Niccolò Dell'Arca para plasmar esas figuras de terracota en tamaño natural, levemente policromadas.

Tampoco se sabe bien de dónde vino Niccolò al que, antes de recibir ese apelativo por un arca que esculpió y que estaba dedicada a la tumba de santo Domingo de Guzmán, se lo conocía como Niccolò D'Apulia, esto es del sur de Italia, para la época. Algunos, incluso, lo creen de origen eslavo. Se supone que pudo haber vistado, vivido o trabajado en Nápoles o en Francia, donde tal vez conociera a maestros escultores y pintores de los que habría tomado formas y estilos. Pero nada es seguro.

Il Compianto estuvo en la iglesia boloñesa durante siglos, pasó después a una pinacoteca oficial en la misma ciudad y desde hace unos 20 años volvió a Santa Maria della Vita. Quién mandó a hacer la obra y cómo estaban dispuestas las siete figuras del conjunto originalmente, también queda por saberse.

Además del Cristo yacente, hay cuatro mujeres y dos varones. El del centro es san Juan Evangelista, con una tristeza retenida que traspasa. La mujer de las manos aferradas es la Madonna, las mujeres a su izquierda son probablemente María de Cleofás y la Magdalena. La mujer a la derecha de la Virgen no está identificada, aunque algunos dicen ser Salomé, la citada en el episodio de la Resurrección. En el extremo izquierdo del conjunto, un hombre de rodillas con atuendo renacentista puede representar a quien encargó la obra, costumbre habitual de los artesanos en aquellos siglos.

Dejo aquí cinco muestras de esta obra, cada una de ellas con músicas distintas, todas ellas con la intención no de musicar sino de mostrar la magnífica e impresionante escultura.

Una proyección de fotografías de Andrea Samaritani, un estudioso gráfico de estos asuntos, con música apenas incidental, no del todo apropiada, concedo.





De la crudel morte de Cristo, que aquí canta Micrologus para acompañar estas imágenes, es una de las 66 laude que se encontraron en el Laudario di Cortona, una recopilación probablemente del siglo XIII. Está en los folios 51 a 53 de los 171 que tiene el manuscrito italiano. Queda aquí también el texto que se canta.
De la crudel morte de Cristo
on’hom pianga amaramente!
Quandi ‘Iuderi Cristo pilliaro,
d’ogne parte lo circundaro;
le sue mane strecto legaro
como ladro, villanamente.
Trenta denar fo lo mercato
ke fece Iuda, et fo pagato.
Mellio li fora non essar nato
k’aver peccato sì duramente!
A la colonna fo, spoliato,
per tutto ‘l corpo flagellato,
d’ogne parte fo ‘nsanguinato
commo falso, amaramente.
Pöi ‘l menar a Pilato
e, nel consellio ademandato,
da li Iudèr fo condempnato,
de quella falsaria gente.
Tutti gridaro, ad alta voce:
“Moia ‘l falso, moia ‘l veloce!
Sbrigatamente sia posto en croce,
ke non turbi tutta la gente.”
Nel süo vulto li sputaro,
e la sua barba sì la pelaro;
facendo beffe, l’imputaro
ke Dio s’è facto, falsamente.
Poi ke ‘n croce fo kiavellato,
da li Iuderi fo designato:
“Se tu se’ Cristo, da Dio mandato,
descende giù securamente!”
Lo santo lato sangue menao
et tutti noi recomparao
da lo nemico ke ‘ngannao
per uno pomo sì vilemente.


En este caso, las imágenes se acompañan con música de un autor del siglo XVIII, Giovanni Battista Draghi, el conocido Pergolesi. Un fragmento de su Stabat Mater, el número XII, Quando corpus, que hacen Rachel Harnisch y Sara Mingardo, con la Orquesta Mozart.



Por fin, con una canzonetta muy sentida de Tarquinio Merula, en modo de nanna piadosa, Hor ch'è tempo di dormire -y que también canta Sara Mingardo-, una tal Karamfila Siderova, artista independiente búlgara, hizo esta muestra.